Mía, solo mía

Eres mía. De mi propiedad. No tienes opinión, ni vida, ni razón de vivir si no es para mí.

Si no me complaces eres una basura. Eres mi sierva, no eres nada. Da igual que no te muevas, que no respires, que seas una sombra. Siempre habrá un pantalón que no esté planchado como yo quiera. Una tortilla cuajada un poco de más o un poco de menos… Da igual que la semana pasada haya dicho lo contrario. Esta me gusta diferente, y tú eres una inútil por no saberlo. Algo encontraré para descargar contra ti. Un minuto de más, un minuto de menos. Un crío que llora porque está malito y me molesta. Esa cara de nada que pones cuando quiero follar… Y no protestes, y no te rebeles, porque será peor…

Mujeres muertas, cinco en pocas horas, porque alguien cree que son de su propiedad, que son desechables, que puede hacer con ellas lo que quiera. Porque no tienen opción ni oportunidad de defenderse. Porque los psicópatas andan sueltos. Porque no nos enteramos que el terrorismo más abundante se ejerce de puertas para adentro, que los rehenes y los secuestrados muchas veces son los hijos, que son el chantaje definitivo. ¿Para qué sirven los jueces?. Nadie protege REALMENTE a las mujeres y, lo que es aún más sangrante, a los niños. ¿Dónde miran, al titular del periódico, a su deslumbrante toga?

Nadie es propiedad de nadie, ni tu mujer ni tus hijos. Tu propósito es cuidarles y protegerles. Si no eres capaz, si eres tan inútil, desaparece tú.

Pero para eso tendrías que ser valiente… JUSTO LO QUE TE FALTA.

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Os ruego perdonéis el tono pero la ira me consume. Nos están matando y están matando a nuestros hijos y no hay quien le ponga remedio.

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Frente a tanto malnacido quiero creer que la actitud de la mayoría de los hombres es la de esta chirigota gaditana, que mira que dicen que en el Sur somos machistas, pero nos han dado una lección a todos:

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Casualidades

Soy de esas que a veces dice “ojalá me toque la Primitiva”, pero nunca la echa… No creo en la SUERTE, así, con mayúsculas.

Creo, eso sí, que hay personas que nacen con una flor en el culo, que todo les viene rodado. Yo no soy de esas… pero tampoco me voy refocilando en ello. Esos son la excepción; lo normal es pasarse la vida sorteando problemas y no dejándose amedrentar por los inconvenientes.

A pesar de los pesares, siempre he intentado mantener un mínimo nivel de optimismo y confianza en el ser humano. De primeras, a mí todo el mundo me parece bien. Luego ya mi actitud dependerá de cómo actúen. Hace años era mucho más generosa en mis afectos, más desprendida en mis posesiones, y más pánfila en general. Pero la vida es eso, aprender de los errores, y mal que nos pese, hacernos una coraza, una muralla para defendernos.

Prácticamente todo lo bueno que me ha pasado en esta vida ha sido porque me lo he trabajado. Y todas las veces aún más que otros que estaban en mi misma posición, que me adelantaban por aquello de la flor en el culo que conté antes. Así que no creo demasiado en la suerte, porque la suerte no me ha favorecido especialmente.

Ayer vi una película que se llama Passengers. No es nada extraordinaria: un poco de ciencia ficción, un poco de romance chulazo+tía buena, una pizca de dramón existencial (na, lo justo pa cumplir)… pero me dió que pensar sobre si era un símil de la vida real… de la vida real en 2017, en una gran ciudad. ¿Cuántas posibilidades hay de que conozcas a esa persona que encaja contigo si no sales de tu círculo habitual, donde por más que buscas no la encuentras? Sospecho que es una cuestión de suerte, como lo de la lotería y tal. Por accidente. Por una casualidad. Porque justo se te ha caído la bolsa al salir del supermercado. O porque le diste like un domingo por la noche a alguien porque te gustó su mirada. Una posiblidad entre un millón. Un boleto premiado.

No creo en la suerte, pero sí creo en las casualidades. Y me mola.

 

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Pregúntale a Pepa (XI)

Woman writing her dairy.

Hola Pepa está es la primera vez que escribo en un blog de estos pero necesito consejo porque me estoy comiendo mucho la cabeza.
Me llamo L. y tengo 25 años y llevo un par de meses hablando con un chico por WhatsApp al principio encajamos muy bien y me decía que se divertía mucho con migo la cosa fue tan bien hasta el punto que hacíamos sexting mandarnos fotos y vídeos guarros mutuamente vamos !! El problema surge cuando cada vez que le decía de quedar me ignoraba o me cambia de tema y luego todo normal con sexting y hablando de nuestras cosas . Pero últimamente veo que ha cambiado la cosa el ya no me escribe soy yo la que inició la conversación y el siempre poniendome excusas
Hace una semana le volví a repetir que quería quedar para verlo y simplemente no me contesto y a la semana me dice que estaba fuera por trabajo
Pero en si la cosa se ha enfriado mucho y desde esa vez de hecho no le he vuelto a escribir ni el a mi , me encanta pero no pienso volver a decirle nada porque no entiendo su actitud porque si se supone que te gusta alguien lo que quieres es verlo y quedar en persona no ?  
De hecho le dije que si no quisiera que le hablara más me lo dijiera que no pasaba nada y me dijo que no era eso ni muxo menos  en fin estoy hecha un lío.

Hola, L.
Ay, nena, te has encontrado un pajillero, como me encontré yo en su día.
Siento ser tan poco sutil, pero es que de veras no creo que sea otra cosa. Dos meses, haciendo sexting, y no puede quedar nunca… tch tch. No quiere nada más. Le has dado material ¿Para qué se va a molestar en quedar contigo?
Eres muy joven y tienes demasiada paciencia, me parece. Mándale a la mierda. No le mandes más mensajes. Bloquéale. ¿En serio crees que no tiene ni un momento para verte? Vengaaaaaaa. O no quiere o tiene pareja.
En cualquier caso. No merece la pena. De verdad te lo digo.
Habrá hombres a patadas que quieran estar contigo, antes que uno de estos, niña…
Venga, hazme caso y mándale a la porra.
El que te quiere te busca.
Besos mil. Pepa

Hola Pepa, Soy L., tengo 34 años, y …. creo que me estoy volviendo loca ja ja.
Después de 4 años con mi pareja, me decidí a irme, después de cuernos, engaños, y un largo etc… Me decidí a desaparecer y así lo hice. Estuve mal, con depresión y me tiraba a lo que primero que se me ponía por delante, digamos,,,,por rencor.
Hace unos meses, después de 5 años…sonó mi teléfono….era él. Me había localizado por unos amigos que le habían dado mi teléfono al ser por un tema importante. Y quedamos,…..lo vi después de 5 años, y después de haberse casado y separado de la “otra”, hablamos, me pidió perdón, y bueno, yo mantenía las distancias, y bueno, salí airosa de esa “cita”, pero la segunda…se fué todo a la mierda y acabamos en la cama, y desde entonces quedamos bastante a menudo,y bueno SÉ QUE ES UN ERROR. Mis amigos están “enfadados”. Ni yo misma me entiendo. Pero desde que lo dejamos, no he sentido nada por otro hombre, no sé como explicarlo… no me llama la atención ninguno, no disfruto totalmente del sexo con ninguno… Sé que tengo que dejarlo…lo sé, pero y si nunca más vuelvo a sentir esto….lo he intentado, lo juro, he salido con tíos, y he estado abierta y receptiva y oye…NADA. Y lo que es más difícil…¿como vuelvo a romper este vinculo otra vez? Sé que esta vez, él no me lo va a poner tan fácil (la primera estaba con la otra y le hacía un favor realmente) . ¿Porqué a veces los hombres lo hacen todo tan difícil?
Me encanta leerte Pepa¡¡
Un beso, L.

Querida Lucía, tú no necesitas un consejo, necesitas un exorcismo.
Ay ay ay, que mira que os lo digo siempre, que acostarse con un ex es necrofilia, pero ni puto caso me hacéis.
Lo que a ti te pasa es que en 5 años no te lo has quitado de la cabeza, por más tíos que te hayas tirado, porque tenías ahí las espinita clavada, que te engañó y el reconcome. No era una historia cerrada. Pero de no dejar todo finiquitado, a volver a caer en las fauces del lobo… niña, estás tonta, en serio te lo digo.
No ha cambiado. NADIE cambia. Él lo que ha hecho ha sido aprovechar la oportunidad, te ha visto la carita de enamorada y ha pensado que el campo ya estaba arado. Se lo has puesto fácil.
No eres la primera ni la última que sigue enamorada de su ex aunque pasen años y años. Para esto no hay consejo que valga (me reitero en lo del exorcismo), excepto que te pienses muy seriamente si estás dispuesta a pasar por el mismo calvario. Yo soy de la opinión de que no hay polvo que valga tanta miseria. Pero chica, tú misma.
No seas boba, mujer. Tropezar dos veces en la misma piedra no es sano.
Besos mil.
Pepa

 

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Palabritas de amor… se las lleva el viento

No me creo los te quiero de estar follando, pero si me creo otras cosas que se dicen cuando no hay obligación de decirlas.

Ya os he confesado que soy atípica, por tanto, un hombre típico no encaja en el molde.

Me gustan las cosas tan poco típicas que dice Amante cuando estamos juntos… Él, que no es hombre de palabras vanas, y que huye como del diablo de las manifestaciones del amor y las expresiones grandilocuentes (y vacías), me dice lo suficiente para hacerme entender lo que pasa por su cabeza, lo que siente.

Para mí, tan acostumbrada a palabras que luego no se corresponden con la acción, encontrarme con alguien tan cabal en sus ideas es refrescante.

Todos somos presa de los estereotipos, de lo que hay que decir y en el momento que hay que decirlo. No dejarse llevar por las circunstancias ni la costumbre es un gran mérito. Lo fácil sería lo contrario.

Estereotipos. Mañana nos espera uno de los más grandes estereotipos que existen (junto al de la Navidad y sus deseos de paz y buen rollo): San Valentín o, como yo le llamo, San Calentín.

Bombones, bragas rojas y tartas en forma de corazón, topicazos hechos regalo. Canciones dedicadas, tarjetas manuscritas con frases que no dices ni loco los restantes 364 días del año, o (mis favoritos) los regalos absurdos, como, por ejemplo, una caja “llena de besos” (una caja vacía en la que alguien escribe “está llena de besos para ti”).

¿Dónde están todas esas tarjetas, esas rosas, esas cenas, esas palabras? ¿Eres capaz de acordarte de todos los regalos que te han hecho por San Valentín? Yo no, ni tampoco creo que ninguno de mis ex novios conserve alguno de mis regalos, o recuerde ni remotamente lo que le dije ese día. Ni tampoco lo espero, que conste.

Recuerdo que hace un año llevé a Amante a un viaje sorpresa a La Rioja. Y él se acuerda siempre de ese viaje y de la canción que escuchábamos casi todo el tiempo. Esos son los regalos que importan, los recuerdos, la memoria.

Las tarjetas, las palabritas de amor, se las lleva el viento.

 

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Los que solo están para una cosa y los que están para todo

mujer con taladro

Una vez acudí a la llamada desesperada de una amiga que había descubierto una cucaracha enorme, voladora y asquerosa en su casa, y era incapaz de enfrentarse a ella.

Corrí en mi moto, rauda cual centella (SIEMPRE he querido meter esta frase en cualquier cosa que escribiera), con mi noviete de aquel entonces, hasta su casa. Llamé a la puerta, armada con un bote de RAID tamaño XXL, y sin quitarme el casco de la moto me enfrenté a Godzilla. De tamaño no andaba mal, estaba criadita, y acabé con ella sin compasión. Porque hay dos bichos que me dan asco por encima de todos los demás: las ratas y las cucarachas (y sus equivalentes humanos).

Mi amiga Paula me miraba presa del estupor. Lo suyo era una mezcla de admiración (era su salvadora) y descojone (una tía loca con un bote de matabichos y un casco de moto) a partes iguales. Tengo que señalar que cuando me llamó eran las 2 de la mañana, yo iba más pedo que Alfredo, y que cuando a mí se me calienta el hocico, me enfrento a lo que sea y Wonder Woman es una puta aficionada a mi lado.

A mí me educaron en la creencia de que las mujeres somos apañadas y los hombres fuertes y guerreros. Y luego la vida me enseñó que sí, que somos apañadas, y listas, pero también fuertes y guerreras. Y que lo mismo te hacemos un Balance Anual que te cambiamos un enchufe con toma de tierra. Que aquí las habilidades no dependen del sexo con el que hayas nacido, sino cómo te enfrentes a las situaciones.

Reconozco que soy atípica. Siempre he sido atípica, desde que tomé conciencia de quién era o, más bien, de qué no era.

Sé que soy cabezota, ciclotímica y a menudo contradictoria en mis opiniones (mi querida Deo dice que es en sus contradicciones donde encuentras a la persona). Pero sé, eso lo he sabido siempre, que soy VALIENTE, porque siempre me he enfrentado a las cosas yo sola, desde una cucharacha voladora a un enchufe o un tipo que me atosiga en el metro.

Hace años me atraían los tíos que solo me follaban. Los que me querían proteger como si no fuera capaz de defenderme me agobiaban mucho.

Probablemente por eso, porque soy Pepa, y Pepa lleva toda la vida enfrentándose a todo lo que le pongan por delante, ahora valoro más el amor, la amistad, la ayuda, y hasta que hagas el gesto de protegerme, precisamente porque no necesito que me defiendan, y porque YO también te defendería.

Y si hace falta te cambio un enchufe…

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Lujuria a primera vista

En un episodio de Sexo en Nueva York, Carrie le pregunta a Big si cree en el amor a primera vista. Él le responde que cree en la lujuria a primera vista.

Varias veces me ha preguntado Amante qué fue lo que pensé/sentí la primera vez que le vi, nada más abrirle la puerta de mi casa. Siempre le decía que nada en concreto, que me pareció un encanto por molestarse en traer una planta y una botella de vino como regalo, y que me gustó mucho cuando le vi.

Pero al volver a ver este episodio de Sexo en NY, caí en la cuenta de que Big había definido perfectamente lo que sentí en ese momento: lujuria.

La lujuria, el deseo, no se puede disimular ni fingir. Un hombre puede parecerte guapísimo, amable, un encanto… pero si no estás pensando cuando le ves “virgensita, quiero que me empotre”, esa va a ser una historia anodina, pero fijo.

Y por eso nos sentimos atraídas muchas por tipos que son todo lo contrario, ni guapos, ni amables ni atentos… unos capullos, pero unos capullos que nos ponen como una perra.

Lo llamamos lujuria como lo llamamos química sexual, y si se pudiera sintetizar y vender, quien lo hiciera se forraría. Pero, hasta la fecha, nadie ha podido hacerlo.

(No, la colonia esa que vende Rafa Mora tiene menos base científica, que él sentido de la elegancia).

¿Se pasa el efecto de esta borrachera química? Pues depende. A veces se pasa después del primer polvo. Otras se pasa después de semanas o meses. Hay a quien se le pasa después de casarse. Y hay quien se busca la vida para mantener si no viva la llama, sí unas buenas brasas para seguir al calorcito.

Ahora, cuando abro la puerta para recibir a Amante, ya no pienso “virgensita, que me empotre” (porque SÉ que me va a empotrar), pienso que me gusta, que es un encanto… y cuánto tiempo va a pasar desde que cruce el umbral de la puerta hasta que le tenga desnudo en mi cama (muy poco, pobrecito mío, no le doy opción… aunque no veo que le moleste). Me parece a mí que la Lujuria, de momento, no se nos ha pasado…

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Preguntale a Pepa (X)

Woman writing her dairy.

Hola Pepa,
Estoy algo nervioso porque nunca había escrito a nadie sobre esto. De hecho, tampoco es que suela dar la cara… Me llamo Pablo Gafas, tengo 23 años y tengo un blog de temática gay, donde explico mis experiencias sexuales, mis amores y en fin, mi vida..
Te cuento un poco mi última experiencia amorosa. Conocí a un chico el sábado pasado y fue un flechazo por ambas partes. Eso creía. Después de conocernos por Grindr y de charlar por Whatsapp durante un tiempo, decidimos quedar en una cafetería para conocernos en persona. La cosa fue de cuento, él no paraba de tirarme la caña, yo le seguía el juego, incluso me llegó a invitar, vamos que me pagó él el café. Salimos de la cafetería, ya era oscuro y estábamos en un callejón. Nos dimos dos besos, me acerqué para darle un beso de película y se apartó. Me quedé muy fastidiado porque no comprendía nada. Me fuí para casa y de repente me suena el móvil: “Me ha encantado conocerte, eres muy mono”. Al día siguiente volvimos a hablar, me dijo de ir al cine, pero al final ambos no pudimos. Hablamos todo el lunes y antes de irme a dormir le deseé suerte porque el martes tenía una entrevista de trabajo. Ya no me contestó. El miércoles le pregunté cómo le había ido y todavía espero respuesta. Llegué a plantearme cosas horribles: ¿Y si se ha muerto?, ¿Y si le ha pasado algo grave?. No leía mis mensajes, ni tan siquiera miraba mis historias de Instagram.
Las aguas volvieron a su cauce cuando el sábado, el señorito C subió una historia en Instagram, cenando y ríendose a carcajadas.
Si tienes una explicación es que eres maravillosa.
¡Te admiro mucho y te leo siempre, Pepa!

No sé si te interesaría leer mi blog, pero te lo dejo aquí por si te apetece.
Un beso muy grande, preciosa.

 

Hola, Pablo.
¡Qué joven eres y cuánta ternura me provocas! Ay, mi niño, que esto es una selva… cuánto me gustaría haceros a todos de mamma y protegeros. Pero no puede ser, porque el que no se cae no aprende a levantarse solo.
Por más “maricón” de corazón que me sienta, me temo que en las relaciones entre chicos solo puedo hablar de lo que han visto, sufrido y experimentado mis amigos (que son aproximadamente el 80% de mis amistades masculinas) y que, por supuesto, me hayan contado. Pero voy a echar mano de la más obvia de las sabidurías: mis 47 años y el sentido común.
A mí el sentido común me dice (respecto a tu consulta) que:
a) el que quiere verte te ve; si no te llama es que pasa de ti, no hay más, no le busques, y tampoco andes stalkeando su perfil de IG… ¡qué necesidad de sufrir!
b) el te beso-no te beso es un evidente “no me gustas mucho, pero voy a probar si me pones lo suficiente… mira, pues no”. Lo siento, me leo y veo que de tan clara puedo llegar a ser un poco malaje, pero es que, mi niño, no hay que perder el tiempo con quien no lo merece.
c) que al principio después de quedar te haya contestado mensajes y haya seguido hablando contigo, lo único que significa es que tiene modales, aunque le hayan durado poco.
d) las malas noticias vuelan. No vuelvas a pensar que le ha pasado algo malo a quien no te devuelve la llamada, porque lo que pasa es (vuelve al punto a).
e) no le mandes más mensajes ni intentes averiguar nada de él y verás como más pronto que tarde vuelve a dar señales de vida (un mes máximo, podría apostar). El que se va sin despedirse vuelve sin que le llamen, corazón. Cuando aparezca ni le contestes. No hay que buscar la venganza, pero desaprovecharla es un desperdicio.
No puedo darte una explicación sobre lo que te ha pasado o por qué ha actuado así. Solo se me ocurre que es gilipollas… ¡qué vulgaridad! con todos los que hay…
Un beso enorme, chéri.

Pepa

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El truco es no dar nada por sentado

Uno de los grandes errores en toda relación (amorosa, sexual, de amistad e incluso profesional) es dar por sentado determinadas cosas: la fidelidad, el apoyo o el reconocimiento de tu valía.

Por eso las parejas se apoltronan, se acostumbran, creen de veras que una vez que estás con alguien, nada va a cambiar. Pero la vida es perpetuo movimiento.

A pesar de mi aparente facilidad para cambiar de pareja, en cada una de mis relaciones he creído firmemente que esa, ESA, iba a ser para toda la vida. Corrijo, todas menos una, porque abusaba de mí… Pero en las otras lo creí, aposté, tuve una fe ciega…

Bueno, para eso sirve la vida, para darte lecciones y hacerte más sabio. Y aparte de verlas venir desde lejos, los años me han enseñado (por fin) que no tengo que dar nada por supuesto, y mucho menos el amor.

Reconozco que después de mi último divorcio era bastante cínica (más de lo habitual) y descreída en los asuntos amorosos. O quizá es que había descubierto que prefería mil veces la sinceridad de un hombre que solo me quería en la cama, antes que al vendedor de humo al que lo único que le motiva es hacerte creer que te quiere.

Que te quiere… ja.

Me enamoré de Amante hace tiempo ya, pero no fue enseguida, de hecho tardó bastante. No porque no me gustara (que me gustaba mucho), ni tuviera todas las cualidades que podrían hacer que me enamorara. Lo hice porque me tomé mi tiempo en descubrirle, en saber quién era, algo que no había hecho anteriormente, porque siempre me dejé llevar por las mariposas en el estómago, las palabras dulces y las buenas intenciones.

Ahora, desde la distancia, pienso que eran en cierto modo relaciones un poco extrañas, dependientes. Se podría decir que cada uno invadía el terreno y el espacio del otro, con la sana intención de unirse completamente, sí, pero con mal resultado. Nos empeñamos en fusionarnos cuando deberíamos celebrar la individualidad…

Mi amiga Chus dice que el secreto de su relación es que aunque su novio y ella viven juntos, apenas se ven entre semana, y solo el sábado y el domingo están juntos full time. Con Amante me pasa algo parecido: nos vemos poco, estamos siempre con la logística de los días y horas libres, y no vivimos juntos. Por eso no damos nunca nada por sentado, ni que nos vamos a ver tal día, ni que los días libres hagamos algo juntos, ni que las vacaciones las coordinemos…

¿El secreto de las relaciones es la inseguridad? No, el secreto de las relaciones es atreverse y currárselo todo el tiempo. Que dure lo que dure, pero que mientras dure sea estupendo, cohone.

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Pepa, soy feo

serge gainsbourg jane birkin

Pensaba incluir esta pregunta entre las del consultorio, pero creo que el tema merece capítulo aparte.

“Hola, Pepa. Me llamo Juan Fer y tengo un problema gordo. Mira a ver si me puedes dar algunos consejos. Mi problema es que soy feo. No es que yo lo diga, es que lo soy. También soy muy currante y no soy un golfo, pero no ligo ni a tiros.
Me apunté en Adopta un tio y no me hace caso nadie.
Todas las mujeres que conozco (porque tengo amigas) dicen que soy muy buen muchacho, pero claro, ninguna quiere nada conmigo.
¿Qué hago, Pepa? Estoy harto de tener amigas. Yo lo que quiero es follar, y si no es mucho pedir, una novia, como todo el mundo”.

Hola, Juan Fer. Gracias por confiar en mí. Si me das permiso voy a exponer tu caso en el blog, porque me parece que tu historia pone de manifiesto el mayor de los inconvenientes de las apps y portales para ligar: el rechazo.

Si solo ligaran los guapos, la raza humana se extinguiría, eso tenlo por seguro. Además, creo que el mayor índice de parejas de tío feo de cojones y jaca espectacular se da en el mundo de la música, el rock, concretamente. Y si nos retrotraemos en el tiempo, más feo que Serge Gainsbourg no creo que seas, y Brigitte Bardot y Jane Birkin no tuvieron ni medio problema con eso.

¿Estoy diciendo que deberías meterte a músico o cantante? Pues chico, no lo sé, pero parece que tener algún tipo de habilidad en este sentido suma puntos de atractivo y los resta de fealdad.

Bromas aparte, te diré que me faltan datos (edad, dónde vives, a qué te dedicas, etc), pero si bien la Naturaleza ha sido injusta contigo en cuestiones estéticas, hay muchas cosas que puedes hacer por enmendar el error. Ejemplo: un tipo que vaya siempre impecable suma puntos. Y con impecable me refiero a: ser extremadamente limpio (higiene, ropa, calzado), el pelo arreglado, etc. Ensaya si te favorece la barba, que es el Wonderbra de muchos tíos. Las gafas dan un aire de intelectualidad, pero si eres muy miope, te lo dan de Sr. Barragán (y aquí lo mismo sí que tendrías que pensarte si te operas o no la vista).

En cuanto al cuerpo, ya sabes que hay mil maneras de esculpirlo. Pero tampoco te pases: convertirse en Hulk es un error grave, que acentuará más aún la falta de simetría y/o belleza del rostro. Fibrado sí; The Rock, no.

Y ahora te voy a contar algo que probablemente no te guste un pelo: ¿acaso le has dado like o le has mandado mensajes a chicas que consideras feas? Porque esto me lo dicen MUY a menudo chicas que me escriben, que están gorditas o no son demasiado guapas y nadie les hace ni puñetero caso. A lo mejor deberíamos practicar eso que pedimos para nosotros mismos: la tolerancia a los defectos ajenos. Sé que es un cliché, pero la belleza es pasajera, y al final lo que queda es lo que llevas dentro.

Las aplicaciones y portales para ligar no son un buen lugar para subirte la autoestima si, como tú dices, eres feo. Van a producir el efecto contrario a lo que buscas. Te aconsejo que amplíes tu círculo de otro modo más analógico: clases de cocina, tai chi en El Retiro (o donde sea que vivas; seguro que hay algún grupo), voluntariado (no te servirá para ligar, pero te hará sentirte mejor persona y te subirá la autoestima), gente que queda para hacer excursiones en bici o rutas de senderismo… hay mil cosas ahí fuera.

Piensa que, como dice mi madre, siempre hay un tiesto para una maceta. A veces hay que buscar un poco más.

Un beso grande y no te agobies, que los feos también moláis.
Pepa.

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Donde no hay…

san valentin

Tuve yo un novio que cuando salíamos, en ocasiones, se ponía tan “disparadito” que decíamos que “se le saltaba la aguja”, y podía pasar cualquier cosa, desde que desapareciera durante horas en la disco (y nadie supiera dónde coño se había metido), hasta que la liara de algún modo (nada violento ni desagradable, despistes, etc). No me malinterpretéis, era (es) un buen tío, lo que pasa es que determinadas sustancias le afectaban de un modo diferente que a los demás. Tampoco es que le pasara todas las veces, pero las pocas que ocurrieron fueron sonadas.

En una de ellas, estando en un club con varios amigos, fue al baño, y al cabo de 15 minutos apareció cabreadísimo, justo por el lado contrario por donde se había ido. Al parecer había tenido un desencuentro con el jefe de seguridad del local y este “le había echado sin ningún tipo de miramientos”, según decía, porque se había equivocado y en vez de entrar en el baño de chicos lo había hecho en el de chicas, lo echaron por la salida de emergencia, dió la vuelta a la manzana, y volvió a entrar de nuevo en el local.

Como conocía a medio personal del garito, busqué al RRPP de la sala y le pedí explicaciones. Este fue a hablar con el mencionado jefe de seguridad para averiguar lo que había pasado. Lo que había ocurrido no es que le hubiera echado por equivocarse de baño, sino que cuando lo sacaron del de chicas le dijo “tú lo que eres es una azafata y te enrollas mu malamente…”, y claro, lo pusieron de patitas en la calle. Yo me morí de la vergüenza…

Esta pequeña historieta me ha venido a la memoria al leer la anécdota (es que no es ni “noticia” siquiera) de la cagada de Cristina Pedroche al preguntarle a una invitada al Hormiguero, Alyssa Carson (una quinceañera que se prepara para ser el primer ser humano que pise Marte, para lo que cuenta con el apoyo de la NASA, ha aprendido varios idiomas, está aprendiendo a pilotar aviones y proyecta estudiar astrobiología): “Pero, ¿y si te cambia la vida? Lo mismo conoces, yo qué sé… Tienes una pareja ideal que dices: ‘es que no me quiero separar nunca y no me quiero ir a Marte, porque entiendo que eso… se tarda un montón en llegar allí”.

¿En que se parecen mi historia y esta situación? En la vergüenza ajena que me producen.

No le preguntó si no le daba miedo dejar atrás a su familia, a sus amigos, a su entorno, ¡coño, a su planeta!, para emprender un viaje peligroso, no. Le preguntó qué haría si le salía un novio ideal. No le cabe en la cabeza que entre un chico y el proyecto de tooooda tu vida puedas escoger irte a Marte.

Es MÁS QUE PROBABLE que el concepto de “ideal” de la Pedroche y de esta muchacha sean divergentes. Podría apostar que el concepto de “ideal” de la Pedroche y del de muchas mujeres, entre las que me encuentro, sean completamente opuestos.

Mi concepto de “ideal” incluye el oxígeno entre las dos personas que tienen una relación, el respeto por las aficiones y proyectos vitales de cada uno (coincidan o no), el aplauso cuando algo sale bien y el apoyo incondicional cuando sale mal. Pero sobre todo, y ante todo, el espacio individual.

Me dan mucho repelús esas relaciones de pichurri-pichurri de tanto amor y todo el día juntos. De tener que renunciar a tus sueños porque te impediría estar pegadita a tu chico. No son sanas. Y distan mucho de ser “ideales”.

Con la Pedroche me pasa un poco como con mi novio: me ponen muy difícil el defenderles. Si es que donde no hay…

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PREGÚNTALE A PEPA
¿Tienes un dilema sentimental que no puedes contar en tu entorno? ¿Necesitas compartir tu historia? ¿No tienes ni idea de cómo empezar a utilizar una app para citas y quieres consejo? ¿Te apetece ponerme a caer de un burro? No te cortes, escríbeme a amorentinder@gmail.com o por Twitter a @amorentinder o en Facebook a Pepa Marcos – El amor en tiempos de Tinder

 

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