Pregúntale a Pepa (IV)

Woman writing her dairy.

[Juan] Hola, Pepa. Tengo un amigo que se pasa el día metido en Badoo, en Tinder, el POF… tiene perfiles en todas partes, y según dice él, tiene entre dos y tres citas con mujeres a la semana. Él siempre dice que lo que quiere es una relación más seria, pero en cuanto alguna le hace un poco de caso, le empieza a encontrar defectos: que si tiene un poco de celulitis, que si le llama mucho y le agobia, que si no folla como a él le gusta… ¿Qué le dirías?
Hola, Juan. Tu amigo nunca va a encontrar a la mujer perfecta, se lo puedes decir de mi parte, porque lo que le pasa es que no quiere encontrarla. Y, oye, que lo mismo es mejor así, no hay por qué luchar contra la propia naturaleza, pero que lo asuma y deje de dar la turra. Creo que es lo más sensato. Como sensato será que le digas que se proteja bien, que se haga chequeos regulares, porque a ese ritmo que dices que llevas, raro será que no termine con algún problema médico.

[Sandra] Hola, Pepa. La otra noche estábamos viendo mi novio y yo “Kiki, el amor se hace”, y cuando al principio de la peli Paco León dice que su mujer no la chupa muy bien nos empezamos a reír, pero luego suelta mi novio “pues no es la única…”. Y claro, me cabreé. Esa noche (y unas cuantas más) “no pilló”, lo castigué, y viendo que aquello se estaba saliendo de madre, me sentó y me explicó que lo dijo sin pensarlo mucho, pero que cuando se la chupo parece que lo hago obligada, que se nota que no me mola nada, y bueno, algo de razón lleva. ¿Qué hago? ¿Se puede aprender alguna técnica?
Hola, Sandra. Madre mía qué marrón, y tu novio qué poco tacto, cari, que estas cosas no se enseñan como el yoga o el pilates… A ver cómo te puedo ayudar.
Vamos a partir de la base de que en el sexo no se debe hacer nada “por obligación”. Una felación no tiene por qué ser ni profunda (la mierda de las pelis porno, creando falsas expectativas), ni prolongarse hasta que él se corra. Puede formar parte del juego. Excitarle es divertido, y también te excita a ti. Prueba a ponerle un poco de nata, o chocolate o mermelada, lo que más te guste, y juega con la lengua. Olvídate del reloj, que no hay que batir ninguna marca, y ve observando lo que le gusta más y lo que le gusta menos. Y podéis seguir con el “ahora tú, ahora yo”. Lo que tienes que aprender no es una técnica, sino a hacerlo porque a ambos os gusta el juego. No hay mayor placer que dar placer. En eso se basa todo.
Una cosita: subrayo lo de “un poco” porque TODOS hemos hecho el numerito de la nata, y si te pasas de cantidad terminas a los cinco minutos en la ducha, quitándote la pringue del pelo y cambiando las sábanas. Recuerda que NO ES un gofre. En este caso, menos es más, siempre.

[N] Pepa, no te voy a pedir consejo, te voy a contar una cosa que me ha pasado, para que me digas si crees que soy una bruja o no (yo creo que no). Quedé con un chico de Tinder y nada más conocerle y oírle hablar me espantó. Estaba muy bueno (y cuando digo MUY BUENO quiero decir un cañón de tío), pero era imbécil. Cuando me terminé la copa le dije que encantada de conocerle, pero que me iba a casa, y él me dijo “bueno ¿pero he superado el examen? Porque esto es como un examen para follar ¿no?. Dame un beso por lo menos”. Y como estaba muy bueno, pues le di un morreo que se quedó con el culo torcido.
Se pasó dos semanas mandándome mensajes para volver a quedar, y como insistía tanto, pues le dije que sí. Quedamos a cenar en su casa y… pues nos enrollamos. Pepa… dos minutos duró. Pensé que bueno, que lo mismo es que estaba nervioso porque le había tenido ahí esperando mucho rato. Pero es que volví a quedar con él, nos volvimos a enrollar y otra vez… DOS MINUTOS. Y no te creas que se disculpó ni se preocupó de yo qué tal. Le pareció lo más normal del mundo.
Yo no pensaba verle más, pero al día siguiente del último chasco me dijo que había comprado entradas para ver una peli que yo estaba deseando ver, y le dije que sí, aunque no tenía intención de darle más oportunidades en la cama. Al terminar la peli y salir del cine, se me pone así todo seductor y me dice “¿nos vamos ahora tú y yo a montarnos nuestra propia película?”, y ahí ya no me pude contener, Pepa, le dije “¿película? Lo tuyo no llega ni a trailer…”.
No he vuelto a saber nada de él. ¿Soy o no soy una bruja?. Gracias.

Hola N. Un poco bruja sí que eres (nada, traviesilla nada más) pero mira que me he reído con tu historia. Un poco de bruja y un muy de paciente. Yo no le hubiera dado una segunda oportunidad.
Lo mismo es que al pobre no le han dicho lo de que es escasito en la cama, que puede ser, pero no darse cuenta de que tú ni te has enterado… es porque va a su rollo nada más. Se ve que es DE ESOS. Así que me parece que como lección estuvo a la altura, elegante incluso. Espero que tengas “más puntería” en tus próximas citas, querida.

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PREGÚNTALE A PEPA
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La entiendo

Wedding figurines on separate suitcases

Yo entiendo a Angelina, perfectamente. Y muchas de vosotras también, no lo neguéis.

No voy a comparar mi situación de madre divorciada con la suya, porque sería ridículo, pero sí que siento que hay ciertos paralelismos entre la decisión que ha tomado ella y la que tomé yo en su día.

Llevo leyendo y oyendo comentarios desde el martes. Todo el mundo tiene una teoría. Todo el mundo tiene una opinión. Todos “se imaginan” lo que ha pasado.

Dependiendo de si eres #teamAngelina o #teamAngelinaEstáComoUnCestoEnLaCabeza, te inclinarás a pensar que ha aprovechado un lapsus en el comportamiento de Brad para solicitar el divorcio y la custodia de los hijos o no.

Os voy a contar la historia de mi divorcio, para que entendáis que esto le puede pasar a cualquiera, por más enamorada que esté de su pareja, y por más perfecto que parezca todo. A ratos aún “sufro” las consecuencias de la decisión que tomé; cuando tienes un hijo con alguien estás ligado a esa persona aunque ya no quieras ni verla.

Estuve 11 años (casi los mismos que Angie) con un hombre que me hizo muy feliz -y yo a él- los primeros cinco años de nuestra relación. Salíamos, entrábamos, viajábamos, nos íbamos de fiesta… lo que tiene no tener responsabilidades y poder disponer de tu vida como te plazca.

Tan contentos estábamos, y yo tan segura de que si con alguien tenía un hijo iba a ser con él, que nos decidimos a tenerlo.

Yo adoro a mi hijo y de verdad pienso que si algo provechoso he hecho con mi vida es tenerle a él, pero si llego a saber el sufrimiento y las consecuencias que esta decisión iba a traer a mi vida, lo mismo me lo hubiera pensado más.

Desde que me quedé embarazada la historia cambió. Yo me centré en adaptarme a los tremendos cambios de mi cuerpo, al malestar, a los casi 20 kilos que engordé, a preparar la llegada del niño, y él se centró en seguir haciendo exactamente lo mismo que hacía antes, es decir, salir, entrar, irse de fiesta (sin mí, claro) y “aprovechar el tiempo antes de que llegara el bebé y no pudiera”, como si el embarazo fuera cosa mía nada más, que él ya asumiría la paternidad cuando el paquete llegara.

Me empecé a sentir muy sola, y a pensar si lo mismo me había equivocado. Pero tenía la esperanza de que entraría en razón al nacer el niño.

La cuestión es que no entró en razón.

Yo, como Angelina, “sabía lo que compraba”, no le conocí paseando por el parque o haciendo deporte, ni mucho menos en una biblioteca. Le conocí pues como a la mayoría de mis parejas, por ahí, de marcha. Sabía como era, y sabía que, en ocasiones, hacía cosas no muy saludables. Pero una cosa es que seas un juergas (yo lo he sido) y otra que seas un irresponsable. Y su irresponsabilidad, para mi desgracia, fue en aumento. Cuando te conviertes en padre hay cosas que ya no puedes… bueno, poder puedes, pero NO DEBES hacer. Y si no quieres dejar de hacerlas, no tengas hijos, y, sobre todo, no le digas a tu pareja que “adelante, vamos a ser papás”. Los hijos son de los dos, no de la madre.

Si tu novio es un descerebrado y un subnormal, pues le mandas a la mierda, tú por tu lado y él por el suyo, pero cuando tienes un hijo te ves en un callejón sin salida. Hay muchos factores que te impiden tomar la más sensata de las decisiones: le quieres, el niño es muy pequeño, tú has cambiado tu actitud, te echas parte de culpa (nadie te ha obligado a ser madre), piensas que hay maneras de arreglarlo… no quieres tirar la toalla.

Pasa el tiempo. El niño crece. Tenéis periodos mejores y peores, aunque la relación está muy tocada, y lo sabes. Y en una relación que no pasa por su mejor momento, los factores externos influyen para mal. Salidas, malas amistades, la falta de intereses comunes (de repente os gustan cosas completamente opuestas), la educación de los hijos, dificultades económicas, los malos hábitos… Al final todo se rompe. El detonante puede ser una borrachera, una infidelidad, una discusión que se sale de formas…

No sé cuánto tiempo llevan ellos en esa situación, yo estuve seis años. SEIS AÑOS. Como Angelina, me puse enferma. Tenía tales dolores de estómago que me hicieron mil pruebas para ver de dónde venía, y no encontraron nada. Mi cara era la viva imagen de la tristeza. Veo fotos de aquella época y era un fantasma. Te consumes en vida.

Ella no se tendrá que preocupar de si puede mantener a su hijo sola, como me preocupé yo. El tema económico lo tiene resuelto, pero lo de los niños… ¡ay!, no le envidio el puesto, va a ser la guerra. Lo mío fue una guerra, una guerra fría porque yo no quise entrar en disputas por el bien de mi hijo (y porque le hice caso a una amiga que me aconsejó que me peleara lo menos posible, o no terminaría de pelearme en la vida), pero hubo batalla. Y si antes dije que “aún sufro las consecuencias” es porque de vez en cuando hay disputas, porque no opinamos igual. Pero, hija, esto es para toda la vida, hay que asumirlo. Una buena o mala decisión te acompaña el resto de tu vida.

Hay que echarle algo más que un par de ovarios para divorciarte. Si lo haces es porque ya no puedes más, no es un capricho de tía loca. Angelina se divorcia por lo mismo que me divorcié yo: porque está hastaltoto de Brad. Los juzgados de Familia están llenitos de Angelinas y Brads.

La guerra va a ser larga, dura y encarnizada, me temo. Pobres críos…

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¿Cómo hubiera sido mi vida si…

Caucasian woman holding crystal ball in still lake

Todos nos preguntamos alguna vez cómo hubiera sido nuestra vida si hubiéramos tomado el camino A en vez del B. Si le hubiéramos hecho caso a P (que estaba enamoradito perdido de nosotras) y no a M, que nos trató como el culo. Si nos hubiéramos quedado en casa con la mantita en vez de hacer el esfuerzo por ir a esa fiesta, en la que conocimos a la que se convirtió en nuestra mejor amiga…

A veces me pregunto cómo sería mi vida ahora si esa noche de domingo de hace casi dos años, en la que simplemente hacía tiempo jugando a Tinder antes de apagar la luz y dormirme, no le hubiera dado un “me gusta” a Amante, si hubiera pasado de largo. Su primera foto de perfil no era especialmente llamativa (de hecho, ahora casi ni parece el mismo -está mucho más guapo, of course), pero no sé por qué le di. Me gustó su cara, supongo. Él dice que lo que le llamó la atención fue mi nick (no, no os lo voy a decir) y que justo en mi primera foto estaba como ausente, a mi rollo, y pensó que con ese nombre y esa actitud, al menos sería interesante hablar conmigo. Qué cosas…

Probablemente a estas alturas tendría otra buena colección de historias que contar, sórdidas o divertidas, porque las relaciones son una fuente inagotable de aventuras (que se lo digan a la Literatura o el Cine). No lo sé. Tampoco me importa

Yo no esperaba encontrar nada especial, no tenía ninguna intención, pero encontré a alguien con quien me gustaba estar. Alguien con quien dos años más tarde me sigue haciendo ilusión citarme. Alguien que respeta mi espacio, mi vida y mi tiempo. Eso no es fácil. Es encontrar una aguja en un pajar, más aún si ambos tenemos ya una vida detrás y no nos conformamos con cualquier cosa.

Cuando cuento cómo nos conocimos, me topo con mucha cara de asombro y alguna nariz arrugada. Están los que piensan que estos sitios son un “mercado de la carne” (lo son ¿y?, como pueden serlo una discoteca, un bar y hasta una verbena si me apuras). Los que JAMÁS tendrían una relación con alguien que han conocido aquí, porque afirman que “es solo para follar” (principalmente, pero te follas PERSONAS, y no hay que olvidar esa parte). Los que dicen que Tinder (o Badoo o la que sea) les da puto asco y la gente que las usa también (sin haberla utilizado, ojo).

Prejuicios.

Yo pienso que sin Tinder las probabilidades de que él y yo nos hubiéramos conocido serían muy pocas, por no decir ninguna, así que no tengo más que palabras de agradecimiento al invento. Por lo que me ha entretenido, por lo que me ha enseñado de la especie humana, por lo que me he reído con alguna que otra historia… Pero sobre todo, estoy agradecida de haberle encontrado.

Vamos, que si ahora adoptara un perro, le pondría “Tinder”, no digo más…

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Protégete

woman with apron at open kitchen window

Viviendo al límite todos los jueves y domingos por la noche… así estoy. Bueno, a ver, “al límite”, tampoco te flipes, que es porque lunes y viernes publico, con puntualidad inglesa, a las 10:10 de la mañana, y en ocasiones se me echa el tiempo encima.

Así que a veces apuro el momento de escribir hasta el final. Y cuando pasa esto es o porque no me inspira nada o porque tengo tantos temas que no sé cual escoger.

El de hoy no es festivo. La verdad es que es un poco sórdido. Pero igual que hablo de cosas divertidas, a veces tengo que tocar temas escabrosos. Alguien tiene que hacerlo: tenéis que saber que no estáis solas.

Anoche veía una película protagonizada por Meryl Streep, basada en la vida de Florence Foster Jenkins, una MUY particular cantante de ópera. Un biopic al uso, tragicomedia. No destriparé el argumento (menos aún si la vida del personaje está en Wikipedia) si digo que la protagonista, una acaudalada dama, amante de la ópera, mecenas entusiasta, sufría una terrible enfermedad (sífilis) que contrajo ni más ni menos que en su noche de bodas, a los tiernos dieciocho años.

Estaba viendo la escena en que una exhausta Meryl le explicaba al doctor que padecía la enfermedad hacía más de 50 años (todo un récord, por las complicaciones y la enorme mortalidad de la enfermedad, más aún en aquella época), y me invadió una terrible tristeza. Conozco más de un caso de mujeres a las que sus parejas les contagiaron enfermedades. Algunas crónicas, aunque no devastadoras; otras tremendas y mortales; otras de curación más o menos factible, pero muy virulentas… En todas ellas vi la misma expresión: la fatalidad.

Como Florence, alguna que otra ha tenido que renunciar al sexo. Por imposibilidad física o por el tremendo pavor que les inspira contagiar a otra persona.

Es tremendo. Es terrible. Es la castración. Es como si te dijeran que ya no puedes comer, o nadar, o sentir el calor del sol. Porque te han contagiado algo.

No me canso de repetiros que llevéis siempre condones, que tengáis cuidado, que os hagáis chequeos regulares, que os cuidéis, joder.

Me gustaría que pudierais escuchar a las que ya no pueden disfrutar de eso, a las que han tenido que aprender a vivir a espaldas de su cuerpo, porque les pasó algo que nunca pensaron que les podía pasar a ellas. Porque le puede pasar a cualquiera. Y por eso hay que tener cuidado. Y por eso hay que cuidarse por encima de todo. Y por eso no hay que hacer locuras, tomar el mando y decir “aquí sin condón no se folla, amigo”. Metéroslo en la cabeza.

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Pregúntale a Pepa (III)

Woman writing her dairy.

Yo pensaba que esto iba a ser un pasatiempo de verano, y parece que os estáis tomando en serio lo del consultorio. Si os sirve para exorcizar vuestros demonios, para contar eso que no le contáis a nadie, yo feliz de la vida. Eso sí, permitidme que os diga (una vez más -y las que hagan falta) que aquí solo os doy mi opinión. La decisión siempre es vuestra.

(Anónima) Hola Pepa!!. Me encanta este nuevo consultorio que has abierto. Te cuento. Conocí a un chico por Tinder, nos vimos en persona y genial. Estuvimos hablando y me sentí super a gusto. Ese mismo día tuvimos sexo y me dejé llevar por el momento. Pero me chocó bastante que en ningún momento mencionara la palabra condón. No sé, me rayé un poco. Seguimos hablando por whatsapp y la idea es quedar más veces. Conclusión: no quiero que piense que soy una fresca.Un besazo y sigue con este maravilloso consultorio. PD: lo haces genial.
Querida Anónima: No te enfades, pero te daría collejas hasta que me rompiera la mano. ¡¿Cómo es eso de “me chocó que en ningún momento mencionara la palabra condón”?! ¿De verdad que te has acostado con él sin usar preservativo? ¿Y lo único que te preocupa es que te tome por una fresca? Vamos a ver, que acabo de volver de vacaciones y no quiero perder el estado de calma… Los condones debes llevarlos TÚ. No esperes a que sea él quien diga cuándo hay que ponérselo. Hay que ponérselo SIEMPRE. ¿Pero tú sabes la cantidad de cosas que te puede transmitir una relación sexual sin protección? Ay ay ay, nena, que estás muy loquita. Los condones llévalos siempre en el bolso. No tengas NUNCA relaciones sin protección. Si vuelves a quedar con él, le dices que o condón o nada. Si te dice que no quiere, no te acuestes con él. Y tú ya me estás yendo al gine a pedir una analítica completa de todo, ETS incluída. Te juegas la salud teniendo relaciones sexuales así, cariño. Puedes pillar desde unos hongos a un papiloma o el VIH o gonorrea, herpes… mira, en serio, no hagas estas locuras, que es como jugar a la ruleta rusa. Un beso. Y cuídate, no me hagas enfadar.

(Pilar) Hola Pepa. Tú que tanta experiencia tienes, ¿alguna vez has tenido la sensación de que te estaban tomando por el pito del sereno? Porque yo sí, y no sé si es que estoy paranoica. Te pongo en situación: hace dos meses ligué con un tipo por Tinder. Quedamos, tuvimos sexo, y nos gustamos tanto que hemos repetido tres veces más. La segunda cita fue la misma semana que la primera, la tercera diez días más tarde, y la última un mes después de la primera, no porque yo no quisiera, sino porque me dijo que su madre era muy mayor y a veces tenía que quedarse con ella, porque era un poco dependiente (emocionalmente) de los hijos. De él sobre todo. El caso es que desde hace un mes no encuentra el momento de volvernos a ver, pero eso sí, me manda mensajes cada día, me pregunta cómo estoy, etc. Bueno, miento, hace dos semanas me llamó una tarde, que fuera a verle a su casa, para quedarme a dormir, y a mitad de camino me volvió a llamar, que “abortábamos misión”, que su madre le había llamado, y se quedaba en su casa porque estaba malita. Le dije que no pasaba nada, que su madre era lo primero y me volví, con el calentón, pero me volví. Al rato me manda una foto de ella tumbada en su sofá “Mira cómo está, la pobre”. Y yo “ay, qué penita”… Pero, Pepa, que llevaba una manta, y estamos a 40 grados. ¿Me está vacilando sí o no? Yo creo que sí.
Querida Pilar. No será el primero ni el último que guarda un arsenal de fotos-excusa para estas ocasiones. O eso, o la pobre señora tiene la malaria, pero estaría en un hospital, no en casa de su hijo. Suena a que le salió un plan mejor.
Para que veas que esto es más común de lo que piensas, te voy a contar algo que me pasó a mí. Un sábado estaba yo solita en casa, tirada en mi sofá, y me llega un mensaje de Amante N° 1:
– “Mmmmmmmm”
(No hablábamos desde hacía tres o cuatro días. Le contesto)
– “¿Mmmmmmm?”
– “no nada, cielo, aquí estoy con mi madre (esto de usar a la madre como excusa es un clásico, por lo que se ve), y no puedo ponerme cachondo”
– “Jajajajajajajajajajaja… que el mensaje no era para mí, pillín… Jajajajajajaja”
– “Claro que era para ti 😡”
– “Vale vale, si tú lo dices…”
En mi caso me lo tomé a pitorreo porque no era alguien que me interesara más allá de los escarceos sexuales. Me fastidió que pensara que iba a colar la excusa boba (¡qué poca cintura! de verdad), pero ni me enfadé ni nada. En el pecado llevaba la penitencia el hombre.
Quiero decirte con esto, querida, que el que quiere verte encuentra el momento siempre. Y que yo a los que ofenden mi inteligencia con excusas baratas no les doy cuartel.
Así que, nena, como decía la Carrá “búscare otro más bueno… vuélvete a enamorar”.

(Javier) Mi dilema de hoy: “Por qué los hombres solo hablan de sexo?” Típico topico donde los halla, que haberlos haylos…
Como el de porqué las mujeres van de 2 en 2 al lavabo, no hay lavabos impares? Porque les duele la cabeza día si y día también a la hora… de siempre… Pero están perfectamente cuerdas para soportar 5 horas de programa absurdo de marujas compulsivo…
Esto me hace recapacitar en que los hombres somos de Marte y las mujeres de Venus…. Y quien fue el gilipollas que dedicó mezclarnos?
Ellas se conocen mejor y saben como tocarse mejor…
Ellos se conocen de p.m. y se hacen las cosas mejor que una tía. ..
Nosotros hablamos de sexo? Ellas también…
A nosotros nos vale todo…. a ellas solo si esta en la lista de deseos de estandard, alto, guapo, inteligente, cariñoso, casero, macarra, con su tono chulesco, que vaya de sobrao pero sin pasarse, con tattoos y sin tattoos, con piercings y sin piercings… Con carrera y sin carrera, con cochazo y en bicicleta… concluyendo con un “te quiero pero como a un hermano, o mi mejor amigo… (Friendzone, pagafantas..) Yo creo que hablamos siempre de lo mismo porque es lo único que tenemos claro, menos los fuera de juego, que ahí no ni Dios que se aclare… Ah si se me olvidaba, nunca he dicho que no me fuera a casar, y me he juntado con 3 proposiciones de matrimonio de 3 féminas, y no se que hacer??
Porque viendo el panorama… estoy por liarme con mi profesor de padel, que al menos se que maneja bien la raqueta…
Querido Javier: son tantas cuestiones que no sé si te has pensado que soy el Oráculo de Delfos o Paulo Coelho. Lo primero, pase, pero lo segundo no, cari, por dios, no. Voy a intentar contestar por riguroso orden de formulación:
A) Las tías también hablamos de sexo. De hecho, si este blog existe es para hablar, cuestionar y desmitificar muchas cuestiones sobre el sexo. Amante y yo hablamos mucho de sexo. No generalices, que está muy feo y te quita puntos.
B) Las tías vamos de dos al baño porque en un porcentaje muy elevado de ocasiones el lavabo está o hecho una mierda o el pestillo roto, y es más una cuestión solidaria y colaborativa (yo te sujeto a ti las cosas, tú a mí) que otra cosa.
C) no puedo contestar a lo de los programas de marujas porque no tengo tele, y si me duele la cabeza me tomo un ibuprofeno (más aún si en mis planes entra follar). Lo mismo hay que plantearse que si a tu chica le duele la cabeza a la hora del festival, es que prefiere el dolor de cabeza a follar contigo… Just say…
D) el que escribió lo de las mujeres de Venus y los hombres de Marte, es el mismo que piensa que hay métodos científicos para ligarse a una chica que no te tocaría ni con un palo. Otro Paulo Coelho de la vida…
E) como me masturbo yo (siguiendo estrictos criterios de eficacia) nunca lo hará otra persona. Pero que lo haga otro siempre es más divertido, en ambos casos.
F) conozco muchos tipos que se paran delante de un coño como de un semáforo en rojo (aunque la mayoría no, es verdad). Pero conozco muy, pero que muy pocas tías que se paren delante de una polla como de un semáforo en rojo. Es duro, pero es así. Digamos que todos esos criterios de los que hablas son un listón, que bajará o subirá dependiendo de a quién tengas delante, si te mola o no. Y si te mola mucho, ni listón ni hostias.
G) cásate con tu profe de pádel: es una profesión con mucho futuro, porque juega todo cristo.
Besos.

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PREGÚNTALE A PEPA
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Como si el tiempo sobrara…

Woman looking out window of modern house

“Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.”

Estos versos de Jaime Gil de Biedma (que no son los más alegres del mundo, es verdad) llegado este punto de mi vida es cuando más sentido les encuentro.

“Que la vida iba en serio…”. Es que es JUSTO ESO.

Nos pasamos la vida haciendo cosas y manteniendo historias como si de veras tuviéramos un tiempo infinito para cometer infinitos errores. No nos damos cuenta de que la vida sigue imparable, y nosotros empeñados en creer que ese “esperar a ver qué pasa” es realmente un paréntesis, un PAUSE en nuestro reloj. No, coño, el reloj sigue corriendo, y siempre os lo digo cuando me escribís para contarme vuestras cosas. Algunas lo entendéis; otras no. Algunas habéis tomado una decisión (¡BRAVO!); otras seguís esperando a “que pase algo” o, más triste aún, que os deis cuenta de que ya no queréis a esa persona. Como si el tiempo sobrara…

Hace un par de días vi una película, Demolition. El protagonista entra en estado de shock al perder a su esposa en un accidente. Se da cuenta de que en realidad ha estado como viviendo en un sueño. No sabe quién es, ni que está haciendo, ni por qué se casó con ella (era “lo más fácil”, decía), ni si le gusta su casa…

Tengo una amiga que lleva años triste, deprimida, apagada. Sabe que ya no quiere a su marido, pero dice que es bueno y no le ha dado motivos para dejarle. Desde fuera, él no parece ser el hombre más amable ni cariñoso del mundo. Tampoco es un ogro, eso es verdad, así que ahí sigue, manteniendo la fachada de una casa hueca. La veo cómo se va apagando, consumiendo…

Yo no digo que haya que ir por la vida como una loca del coño, buscando la emoción constante, la cosquillita en el estómago, la excitación. Pero entre eso y ser el equivalente a un sofá-cama en humano media un océano.

Que si veis que vuestra vida se está convirtiendo en una aburrición, le deis una patada en el culo, y de paso al que tenéis sentado al lado en el sofá. Que cuando una historia se muere de desidia, es por culpa de los dos, del que se cansa y del que no ve que el otro se está cansando. ¡ESPABILAD, que la vida se pasa en un suspiro!

“Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, era tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra”.

Vale, esta última estrofa es un poquito bajote, pero no la escribí yo, sino el grandísimo Jaime, y no mostrar el poema completo me parece una falta de respeto.

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#graciasjulio

man on motorbike

Internet está llena de raros. Y muchos de estos raros tienen redes sociales. Y una buena parte de estos tienen perfiles en portales y aplicaciones para ligar.

H (punto) M (punto) es una amiga que tiene perfiles en prácticamente todos estos sitios para ligar. No le he preguntado nunca si realmente está buscando pareja estable o no, pero mientras la encuentra supongo que se lo pasa bien. El caso es que H, que flipa con los personajes tanto como yo en su día (y por lo que empecé a escribir este blog, más como terapia para contar lo que me encontraba que otra cosa), creó un grupo secreto en FB al que nos invitó a algunos amigos, en el que nos enseña lo que se encuentra y sus “progresos”, y nosotros le damos nuestra sincera (y muchas veces sarcástica) opinión sobre los candidatos.

Gracias a uno de estos encuentros hemos pasado los algo más de 50 miembros un sábado la mar de divertido. H nos contó que había hecho contacto en Adopta un tío con este tipo:

Graciasjulio

Su descripción: “Julio, 1’90, bombero, 40 años”

Enseguida empezó el cachondeo. “40… y 50 tampoco los cumple más”, “huy, ese es de los que se mira a sí mismo mientras folla”, “pone 40 porque así le caen las de 30 también”, “hot daddy”, etc etc. Todos pusimos en duda su edad, su altura y hasta sus fotos. ¿No os parece demasiado cañonaco para estar en una página para ligar?

Efectivamente: estas fotos corresponden al perfil de un señor que se llama Anthony Varrecchia, vive en NY y, no pongo la mano en el fuego, pero dudo que mi amiga H sea objeto de sus anhelos sexuales.

Pero que descubriéramos que el tal Julio utilizara las fotos de un madurito cañón para ligar no hizo sino acrecentar el interés del grupo. H, espoleada por el corrillo, intentó, primero sutilmente, luego con indirectas bastante claras, que confesara que esas no eran sus fotos. Pero Julio no soltaba prenda, lo que nos hacía pensar que no es que fuera torpe, sino que era del tipo raro raro, vamos, de los que hay que mantener lo más lejos posible. Al final ella le dijo que si era consciente de que esas fotos que usaba de perfil eran de un icono gay de sobrenombre Silver Daddy, y Julio la bloqueó. ¡Vaya, se nos acabó la diversión!

Cuando alguna vez, en Tinder u otra red, he comprobado que la foto de perfil del sujeto era o robada de algún modelo, o de algún actor o de banco de imágenes, siempre he denunciado al administrador de la página que el perfil era falso. No todo el mundo sabe utilizar el reverse search images, y a buen seguro que hay mucha incauta que cree de verdad que David Gandy tiene Tinder, pero cuando las fotos son excesivamente buenas, y el tipo está sospechosamente cañón, ahí hay gato encerrado, os lo aseguro.

Sigo sin entender la motivación de utilizar fotos falsas o engañar con la edad o la estatura, porque al final de lo que se trata es de quedar, y te van a pillar, ¿qué necesidad hay de tanto jaleo?. No lo entiendo.

Eso sí, la tarde de sábado tan entretenida que pasamos… eso no nos lo quita nadie.

#graciasjulio

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La Pepa ¡cómo es!

caligrafía

Repaso paciente las tareas escolares (no forzadas pero sí obligadas -me cago en los Planes de Enseñanza gubernamentales) del cuaderno de mi hijo. Su letra, como la mía a los siete años, es abrupta, expansiva a ratos, tímida y huidiza otros. Tiene que practicar. Escribe regulero.

Mi letra, la de escribir a mano y no en estos cómodos inventos de Satán, tiene días en los que pareciera sánscrito, pero es -creo- fácilmente reconocible.

Al igual que el carácter, mi letra se ha ido haciendo muy personal, muy definida, muy firme. No es bonita, pero mi letra es mía. Tanto es así, que tengo que hacer un enorme esfuerzo para perpretar el garabato en el que se ha convertido mi firma oficial, una sombra de mi nombre completo, y con mis apellidos resumidos en dos trazos y apartados muy claramente de mi nombre de bautismo (*)

(*) un grafólogo tendría mucho que decir sobre esto

Tengo otra firma, la que me define, la que en los contextos donde no sea necesaria la oficialidad, utilizo. Apenas mi nombre y una especie de látigo subrayándolo. “Pepa” ¡ras ras!. Esa soy yo, y no la del DNI.

Cada vez que firmo de una u otra forma, me pregunto quién soy (cansina que es una). De veras que me gustaría ser más vana, dejarme llevar más por la vida sin rebelarme tanto, pero soy de esas personas que se cuestiona constantemente. Una putada.

Atrevida, bocachanclas, un tanto temeraria con los sentimientos… no sé ser de otro modo. Y tampoco creo que fuera feliz dándoles la espalda. Pura contradicción. “Ay, la Pepa ¡cómo es!”, que decía Candela en Mujeres al borde de un ataque de nervios.

La Pepa se equivoca (más en perjuicio de sí misma que de los demás), pero Pepa no esconde los sentimientos detrás de un biombo. La Pepa que soy sabe (como mi tocaya de la película) que es más fácil entender de mecánica que de hombres, pero no por eso va a dejar de quererles, porque esta Pepa es tanto o más complicada que ellos.

¡Ufff! Madre mía ¿qué intensa me he puesto para empezar septiembre, no? A ver, contadme ¿qué tal de amoríos y frungimiento en general estas vacaciones?

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Verano, playa e indumentaria

Young woman lying on the beach

A Amante y a mí nos gusta “hacer trajes”. Somos diferentes en muchas cosas, en otras muchas, similares, pero lo de “de criticá” nos divierte mucho. Pero, ojo, las “pintas” nada más.

Vivimos cada uno en un extremo de la ciudad. Mi barrio es señorial, de gente “bien”, de misa de domingo y empleadas del hogar con uniforme (sí, yo también creí al principio de vivir aquí que me iban a echar con picas y lanzas, como al monstruo de Frankenstein, pero mira, no). El suyo de obreros, y últimamente es Chinatown. Me encanta cuando voy a verle porque me lo paso teta observando. Ya sabéis, mi vocación frustrada de antropóloga.

Así que lo mismo que nos sentamos en mi sofá a vernos en plan maratón la serie “Stranger Things” o “Penny Dreadful”, que lo hacemos en una terraza de Madrid Río o el Matadero a ver pasar al personal, y adivinar por sus pintas de dónde vienen, a dónde van y, a simple vista, a qué se dedican. Es un entretenimiento como otro cualquiera, y algo que no trasciende más allá de nosotros dos. No vamos publicándolo en Twitter ni en Facebook ni nada por el estilo. Eso lo dejamos para influenshers y para los que se dedican al estristeestail.

Danos una playa, una sombrilla, dos sillas (tenemos una edad y no hay que jugársela con el tema de la cadera) y una nevera con cervezas, y adivina cómo podemos pasárnoslo, mejor que viendo una peli. Si en verano la gente en la ciudad se disfraza con looks playeros, en primera línea de playa el espectáculo es total:

  • Los que meditan. Siempre hay alguno o alguna que adopta la postura del loto (o semi-loto, si acaba de empezar y es un poco inexperto) y hace como que medita. Que dime tú qué haces para desconectar con 50 niños alrededor pidiendo agua, caca, que le pongas el flotador, que le des la pala, echando arena o simplemente, riendo y jugando. Cómo no escuchas al vendedor de helados, refrescos, cervezas, agua fresquiiiiiita. Necesito ese truco YA, porque yo no puedo ni concentrarme en leer tres líneas seguidas del libro que me he traído… ¿veis? me desconcentro hasta escribiendo. Volvamos a las pintas: estos SIEMPRE llevan algo con flecos, o el biquini, o un pañuelo, o la toalla (que será un peshtemal que compraron en Turquía, nada de toallas de la selección ni cosas ordinarias ni del estilo), el caftán o el capazo. Adoptan un aire entre intenso y fumao. Fácilmente reconocibles.
  • Los bañadores. Tengo yo un problema con esto de los bañadores, sobre todo con los de los tíos, y sobre todo con la braga náutica. Un dato: los deportistas profesionales llevan esta prenda porque con ella nadan mejor y más rápido, pero fuera de la piscina de competición es una prenda complicada de llevar, ni aún teniendo cuerpazo. Pero como se ha puesto TAN DE MODA este año, el espectáculo de los “fardahuevos” junto a barriga cervecera o cuerpo-escombro ha sido causa de desprendimiento de retina a ful este verano. ¡Qué necesidad había…!
  • Los bañadores (II): el ciclao en braga náutica. Hay tipos que se pasan todo el invierno a base de matarse en el gimnasio y beberse litros y litros de esas mierdas de proteínas, con la única intención de lucirse en la playa en verano. El paseo de pavo real por la orilla para que te vean debería circunscribirse únicamente a la adolescencia, fuera de esa edad es patético. Solo te salvas si estás en Ibiza, trabajas en una disco, y te pagan por hacer propaganda del local. Ahí sí.
  • Botachancla. “Arde la calle al sol de poniente, hay tribus ocultas cerca del río…”. Es ver a una muchacha con esto, y venírseme la canción de Radio Futura a la mente. Ya sea en la ciudad o en la playa, sigo sin entender el propósito de esta prenda. Treinta centímetros de polipiel o ante o tela cubriendo desde el tobillo a la rodilla, y los dedos de los pies y/o el talón, al aire, y bien de flecos. Es como lo de los shorts con medias a 3 grados bajo cero en invierno, una absurdez, y fea, además.

“¡Vaya dos criticones!”, estaréis pensando, “como si ellos no tuvieran fallos”. Él no muchos (es que está cañón, aishhh) pero yo sí, claro, a cascoporro, que me he puesto a hacer gimnasia muy recientemente, y los milagros no existen. Seguro que esa señora que tengo a dos metros (y que no me quita ojo desde que llegamos) me está poniendo de perejil p’arriba. Pero oye, a mí plin. Que esto lo hacemos por pasar el rato, que mirar al mar está muy bien, pero a los 10 minutos ya como que cansa…

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PREGÚNTALE A PEPA
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Pregúntale a Pepa (II)

Woman writing her dairy.

Si llego a saber que teníais tanta necesidad de contarle a alguien vuestros problemas, os prometo que hubiera abierto mucho antes este espacio.

Por ahí me han llamado “gurú” y la verdad es que me importa bastante poco (vamos, no me importa nada), que me digan que no soy NADIE para dar consejos, porque tienen toda la razón, no soy NADIE, pero si depositáis tanta confianza en mí como para contarme vuestros problemas, lo mínimo que puedo hacer es responderos cómo lo veo yo. Que me hagáis caso o no es cosa vuestra. Yo soy solo el espejo donde veros, el Pepito Grillo que el 99% por ciento de las veces os ratifica TODO lo que os está diciendo vuestro entorno (haced caso a vuestra amiga de toda la vida, a vuestro hermano, a vuestra madre…), y a veces lo que vosotras mismas pensáis.

Repetida una vez más esta declaración de principios, vamos con el consultorio (me siento un poco Elena Francis):

  • [Ana] Hola, Pepa. Mi novio dice que el día que nos vayamos a vivir juntos quiere que sea inolvidable. Me lo repite una y otra vez, porque dice que ese día mi culo va a dejar de ser virgen. Yo estoy asustada. No sé si quiero. ¿Tú qué harías?. Gracias.
    Hola, Ana, que novio “tan majete” tienes (nótese la ironía). No sé por qué me suena de algo esta película, jajajaja. Sinceramente, no sé qué obsesión tienen algunos con el sexo anal. Ojo, que no estoy en contra EN ABSOLUTO, pero creo que tiene que ser una cosa consensuada, como TODO en el sexo.
    El sexo anal es algo complicado, no a todo el mundo le gusta, y si no se hace bien el que “recibe” siente de todo menos placer. Y te digo una cosa, aguantar solo por darle el capricho a tu novio, a la larga os traerá problemas.
    Podríais empezar por caricias y juegos. Hay juguetes eróticos específicos para esta zona, más pequeños y estrechos que un consolador “normal” (si tu novio la tiene muy grande, yo me lo pensaría mucho). Pero si no estás cómoda, si no estás relajada, si no estás segura, va a ser doloroso, eso te lo puedo prometer.
    Y si no te sientes bien con ello, no lo hagas. Si él te quiere de veras, lo va a entender.
  • [ROSAG] …podrías recomendar libros eróticos?. Creo que me vendrían muy bien, y a muchos también. Saludos grandes Pepa.
    Querida Rosa. No soy especialmente aficionada a la novela erótica, bueno, miento, fui muy aficionada en mi juventud a la novela erótica gráfica, “El click” de Milo Manara formó parte de mi educación sexual.
    Si no has leído “El Amante”, de Marguerite Duras, deberías hacerlo, es un clásico excelente. Otro clásico es “Delta de Venus”, de Anaïs Nin. También tenemos “Mi tío Oswald”, un cuento de Roald Dahl. Más reciente tenemos “Las lecciones peligrosas”, de Alissa Nutting, aunque este en concreto trata un tema controvertido, digamos que el argumento es un poco la “Lolita” de Nabokov, pero a la inversa (tampoco te lo quiero destripar).
    El erotismo es algo muy personal, y a mí, la verdad, no muchas novelas eróticas me parecen realmente eróticas. NI SE TE OCURRA leerte “50 sombras de Grey”, porque es una auténtica bazofia.
    Pero mira, para reirte (la risa y el sexo liberan endorfinas), te recomiendo que leas “Cómo ser mujer”, de Caitlin Moran. Ahí la risa está asegurada.
  • [Sara] Hola. No sé cómo contarlo sin que resulte ordinario, pero a ver… mi novio lo come fatal. Tuvo una novia antes de mí que le decía que lo hacía estupendamente, pero yo creo que mentía como una perra. He estado con otros chicos, y algunos mejor que otros, pero es que él lo hace mal muy mal, a veces hasta me hace daño. Alguna vez se lo he insinuado y se ha puesto como loco. ¿Qué hago?.
    ¡Menudo problemón tienes, amiga! No sólo te enfrentas a una “mala ejecución”, también al “fantasma de la novia pasada”. Ufff, es que no sé qué decirte, excepto que se lo cuentes, con delicadeza, pero no te lo calles. Dile que no todos somos iguales, ni nos gustan las mismas cosas. Ofrécete a guiarle en lo que te gusta y lo que no, que verá que así disfrutaréis los dos, que encajar no es fácil. Y si no te hace caso, tienes dos opciones: o cambias de novio o que no te lo haga más. Pero más vale una colorá que cien amarillas. No te cortes y díselo.

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