Puedes conseguirlo si lo deseas con fuerza

¿Os suena de algo el título? Esta basura de libro de autoayuda es lo que utilizan habitualmente los coach para venderte la moto. El “si quieres, puedes” que te decía tu madre pero en versión “te voy a enseñar cuatro frases motivacionales chorras para hacerte creer que te vas a comer el mundo”.

No puedo con los coach. Es que los tienes para todo lo que se te puede pasar por la cabeza: superación personal, deporte, pierde 20 kilos, ten más amigos…  que lo mismo te venden un plan para adelgazar que un curso de inglés.

No os creáis nada de nadie que os quiera vender algo para cambiar vuestra vida en nosecuántos pasos (a un módico precio). Sobre todo no os creáis nada de nadie que antes vendía pick-ups en Mitsubishi y al año te está vendiendo que es un coach de superación personal.

Empecemos por el concepto, “superación personal”. Antes qué eras ¿una mierda, o cómo va esto? Como idea no me parece muy comercial… ¡¿cómo se te ocurre decirle al cliente que era una piltrafilla humana hasta que tuvo la suerte de toparse contigo?!

A ver, pensemos… lo suyo es utilizar conceptos como “adquiere nuevas habilidades” o “derrota tu timidez”, o -a lo loco- “conviértete en el alma de la fiesta”. Pero no te creas nunca nada de nadie que te dice que necesitas activar mecanismos ocultos dentro de tu cerebro o tu ADN para ser quien estás llamado a ser.

Para empezar, hacerle creer a una persona que tiene un resorte mágico en su interior, que se activa según pulses A o B, genera mucha frustración. No somos binarios, no respondemos de la misma manera, no prevenimos de las mismas experiencias y, por tanto, las terapias nunca pueden ser las mismas.

Me da mucho miedo cuando la gente con problemas de conducta o autoestima se apunta a las clases de un coach que se ha leído cuatro putos libros (*), y no acude donde debe, a un psicólogo o a un psiquiatra, auténticos profesionales y no curanderos. Los coach de todo a cien no saben cuánto daño están haciendo. La gente le tiene pavor a ir al psiquiatra (si vas al psiquiatra es que estás tarado… o eres argentino), y opta por la vía del coach, que da menos yuyu.

(* mención aparte merecen los jefezuelos que se leen libros como Fish o Quién se ha llevado mi queso y llenan la empresa con carteles motivacionales tipo “sonríe y verás cómo funciona todo mejor”. Te voy a decir una cosa, cari, págales un sueldo digno, no los explotes, trátales con respeto y educación, y la sonrisa saldrá sola. De nada)

El otro día me dijeron que yo era una especie de coach de las relaciones, y casi me da un parraque. Es cierto que doy consejos, pero creo que hay diferencias sustanciales entre lo que yo hago aquí y lo que hacen ellos, porque:
1) Solo doy mi punto de vista si me preguntan
2) No cobro por hacerlo
3) Confieso que es MUY probable que me equivoque
4) Si creo que la estás cagando, lo digo sin miramientos. Si lo que necesitas es ayuda médica, también te lo digo
5) Si ese tío pasa de tu culo olímpicamente, te recomiendo que te olvides de él, porque por mucho que desees que esté por ti, el universo no va a conspirar para que lo consigas (todo lo más va a conspirar para ponerte una orden de alejamiento, por pesada).

En resumen, como coach no podría ganarme la vida. Pero a lo mejor como amiga no estoy tan mal…

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Cuatro esquinitas tiene mi cama…

Couple Having Sex

… cuatro angelitos que me la guardan.
No os lo creeréis, pero estoy escribiendo esto a la una de la mañana, después de haber estado todo el día buscando una inspiración que no llegaba. Y se ha presentado casi como siempre, con Amante, que es mi musa, y me ha hecho recorrer las cuatro esquinas de mi cama… a vuestra imaginación dejo cómo.

Lo importante que es una buena cama a la hora de tener sexo. ¿Os acordáis de la moda del futón? Virgensanta, la de contracturas cervicales que habrá provocado. Que el colchón sea excesivamente blando, o duro. O el somier que chirría. O el cabecero que golpea implacable la pared que linda con la casa del vecino gruñón… Detalles que te cortan el rollo, te desconcentran.

Tengo la misma cama desde hace por lo menos 19 años. Evidentemente, han pasado varios colchones por ella, pero la estructura es la misma. Es más grande de lo habitual y un handicap cuando he tenido que cambiar de casa, porque no entraba en algunos dormitorios.

A pesar de que casi siempre duermo sola, no me acostumbro a dormir en el centro, y siempre termino en mi lado, que es el derecho. La primera vez que Amante se quedó a dormir, me “usurpó” mi lado de la cama, y dice que aún se la tengo guardada por eso. Mañana leerá esto mientras desayunamos y se reirá: “no me lo vas a perdonar nunca jodía”.

Me gusta mi cama. Diría que es mi sitio favorito de mi casa. Y más, como hoy, con un extra, que duerme acurrucado a mi lado.

Pd (si encontráis a quien os haga explorar las cuatro esquinas de la cama, no lo soltéis demasiado pronto, que no es muy habitual)

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PREGÚNTALE A PEPA
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Pregúntale a Pepa (XX)

Woman writing her dairy.

[L, email]
Hola Pepa, te escribo a ver si me puedes ayudar a poner un poco en orden mis ideas.
Hace tres meses, mi chico después de 5 años decide poner fin a nuestra historia y se va de casa sin explicación alguna. Llevábamos tiempo mal, con muchas discusiones, peleas y lo peor cero sexo. Siempre con excusas varias y cuando le buscaba nunca le apetecía 🙁
El caso es que hace tres semanas, descubrí que estaba con otra chica. Lo descubro porque voy a su casa, y con la excusa de guardarme las fotos que tenia en su portátil, abro el facebook y tachan. Veo que se escriben desde que estamos juntos, videos y fotos. Esta chica es la misma que te comento ahora.
Hace un año ya le había pillado con fotitas y sms con esta misma chica ( con la que se liaba hasta hace nada). ÉL en ese momento me cuenta una milongada que quise creer. Sigo con él pero siempre con la mosca detrás de la oreja, en plan que le pasa,…
Mientras yo lloraba destrozada sin saber que ha pasado, él en ese tiempo viviendo a tope la vida.
Ahora cuando parece que yo estoy fuerte, decidida a dejar todo atrás y tener una nueva vida, aparece. Tengo un lió brutal, ha vuelto hace unas semanas arrepentido de todo. Que no me quiere perder, …
Nos hemos visto par de veces pero no puedo dejar de pensar que estuvo con otra, y sobretodo que nunca volverá a ser como antes. Mi familia, amigas, y las personas que me quieren no quieren que le vea. Y yo le sigo viendo. Hay muchos sentimientos.
🙁 Cómo puedo hacer para aclararme?????
Millones de gracias, lo cierto es que tus post son la caña y ayudan mucho.

Querida L:
Huye. Le has pillado una vez, pero apostaría a que hay más.
Plantéate algunas cosas: ¿Quieres estar con alguien que te engaña y con quien ni siquiera tienes sexo? ¿Por qué estás con él, porque llevas 5 años?
¿Ha vuelto a casa? ¿Ya le ha dado boleto la otra? Te leo, niña, y no doy crédito ¿Cómo puedes ser tan boba? Y perdona si te ofendo o soy demasiado dura, pero te daba de bofetadas, a ver si te das cuenta de que ha vuelto por tener “casa”, porque sabe que es fácil que le perdones… y te la volverá a hacer.
Hazme el favor de mandar a la mierda a este individuo, anda. No sé por qué os empeñáis en historias que no tienen ningún sentido. Es como si quisiérais sufrir. Que el amor no es esto niña, no lo es.
Un beso.

[M, email] Hola Pepa!!
Gracias por haber creado el amor en tiempos de Tinder, es lo mejor …
Te cuento:
Hace siete años conocí a un chico en la discoteca en la que yo curraba de camarera para poder pagarme la carrera.
Conectamos desde el minuto uno, cuando estaba de descanso se venia a mi barra y pasabamos la noche juntos. Así durante casi dos temporadas. Además de vernos en la disco quedabamos entre semana para cenar, hacer un cine, practicar deporte y besarnos…
En ese periodo de tiempo conocí al que actualmente es mi marido, al principio no me llamó la atención, solo lo veia como un amigo.
A la semana de conocer a mi actual marido (lo conocí porque es era amigo de mi jefa) hicimos una salida en grupo y él también vino. Fuimos a una fiesta en la que pinchaba mi compañero.
En esa fiesta había un conocido de los tres, pues bien, este chico se dedicó a decirnos a cada uno una cosa distinta y al finál la cosa se lió bastante entre los tres.
Mi compañero cambió su actitud completamente conmigo (le habian dicho que yo estaba saliendo con el qe ahora es mi marido) y a mí me dijeron que él había vuelto con su ex que vivía en Londres.
Cortamos la relación, cuando venia a trabajar, terminaba y se iba, ya no me llevaba a casa, ni a comer Mc Donals y por supuesto no volvimos a liarnos y bueno … pues yo acabé la carrera y dejé de trabajar en la disco.
Hace dos meses me lo encontré en Mc Donals (parece cosa del destino), al vernos nos supimos que hacer .. al final nos dimos un abrazo y me preguntó si tenia tiempo para tomar algo. Así que cenamos juntos.
Nos pusimos a recordar viejos tiempos y al final nos dimos cuenta de que a los dos nos habían engañado, ni él habia vuelto con su ex de londres ni yo estaba saliendo en ese momento con el qe ahora es mi marido. Nos cabreamos muchisimo con el chico que nos engañó y con nosotros mismos por no haberlo hablado. Nos confesamos que nos queríamos, que nos gustabamos …
El tema está en que yo estoy casada y él se casa este més. Nos alegramos muchisimo el uno por el otro… pero al final de esa cena nos besamos.
Nos escribimos casi a diario y ambos hemos reconocido que la chispa que tuvimos hace 7 años ha vuelto a surgir y pues nos estamos pillando.
Hemos quedado un par de veces mas, y lo mismo, nos contamos nuestras cosas y al final nos besamos (no ha pasado nada más).
Me siento fatal por su chica (ella no tiene ninguna culpa) y por mi marido en parte, ya que me he enterado de que habló despues de esa fiesta con mi compañero y le dijo que era mi pareja y que por favor se alejara de mí (cosa que no era cierta ya que yo lo conocía de haberlo visto dos veces) la verdad que enterarme de esto me ha dolido muchisimo. Ya sé que realmente fué culpa de mi compañero y mia por no hablar pero con 24 años las cosas no se ven igual.
El tema está que no sé que hacer, está claro que ha pasado mucho tiempo y que ya no somos los mismos que hace 7 años pero esque a día de hoy tenemos las mismas aficiones, podemos hablar de todo y bueno … ambos hemos llegado a la conclusión de que él es mi persona y yo soy su persona. Y que si no hubiera sido por la red de mentiras que se formó en esa puñetera fiesta .. a día de hoy él y yo estaríamos juntos.
¿Qué hago Pepa?? ¿Qué hago???

Hola, M.
Menudo quilombo tenéis montado, nena.
Vayamos por partes: ¿tú estás enamorada de tu marido? Porque te veo ahí diciendo que estás casada pero en ningún momento que estés enamorada de él.
Me da la sensación que tanto ese compañero como tú os estáis dejando arrastrar por algo que fue, y aunque siga habiendo atracción, pues eso “que fue”. Ahora es ahora. A ti te veo un poco aburrida de tu marido y al otro cagado porque está a punto de casarse. Y yo veo a su novia y a tu marido enterándose de la historia y mandándoos a la mierda a los dos, y con toda la razón.
¿Os atrevéis a seguir adelante con la historia? Genial, pero sed honrados PRIMERO con vuestras actuales parejas. Y luego vuestra relación prosperará o no, porque todo es posible, pero al menos ni tú ni él engañaréis a vuestras parejas, que aunque no os hayáis acostado es lo que estáis haciendo, y siento mucho ser yo quien os lo diga, pero os estáis embarrando hasta el cuello.
Esto suena a bronca, lo sé, pero alguien os tiene que decir que hacer las cosas así de mal está muy feo. Y las historias que comienzan engañando o haciendo daño, no tienen un futuro muy limpio.
Venga, un beso

[A, email]Hola Pepa! antes de nada decirte que me gusta mucho tu blog y tu forma de escribir,es la segunda vez que te escribo,mi principal problema es que tengo a mi alrededor mucha gente que opina de todo y claro al final es un lío.Te comento,tengo una relación a distancia desde hace 9 meses,los dos solteros pasamos los 40,la relación va bien pese a la distancia,de hecho este verano he ido por primera vez a su país y me ha presentado a sus padres,mi dilema es que no sé muy bien si mi chico me quiere o se deja querer,cuando yo le comento que espero que la distancia no sea para siempre,él nunca dice nada,te comento que es un hombre cariñoso y atento,en la distancia y cuando estamos juntos también,pero no tengo muy claro lo que quiere de mi,yo le he comentado muchas veces que me encanta su país y no me importaría dejar Madrid,pero nunca obtengo nada en claro,parece muy interesado en mi,ha aprendido español,intenta venir a verme con frecuencia… pero no sé cuales son sus planes,tampoco quiero caer en la típica pregunta “Qué somos?” no sé que hacer Pepa,tampoco me gustaría estar perdiendo mi tiempo,porque modestia a parte nunca me han faltado liges e historias,tú que opinas? lo dejo fluir a ver que pasa,lo hablo con él… gracias de antemano Pepa, saluditos

Hola, A.
Creo que todos nos empeñamos en ponerle una etiqueta a las relaciones en las que estamos. Ya sea por saber qué contestar cuando alguien ajeno nos pregunta, o por inseguridad. Esto último es lo más común.
Me parece que ya eres mayorcita para andar con indirectas. Si quieres saber qué nombre le pone él a vuestra relación, pregúntaselo, que lo mismo es que no lo pilla. Pero para eso tienes que estar dispuesta a oir que no quiere ponerle nombre ni dar ningún paso más allá, porque así está a gusto.
La cosa es: si quieres irte a vivir con él a su país, díselo. Si no quiere más y tu sí, ya sabes qué hacer.
Soy enemiga de definir el tipo de relación que se tiene, porque estas van cambiando, y por mucho que ahora te diga que te quiere, mañana puede cambiar la historia.
Tampoco me parece sensato quedarte callada si tienes el runrun ese de saber si tienes un futuro con él o no. No te lo guardes.
Habla con él.
Besos.

[L, email]Hola Pepa,
No sé si te acordarás de mí. Te escribí hace unos meses contándote mi historia con cierto tipo al que estuve enganchada durante mucho tiempo, que me alegra decir ya es pasado. Esta vez te escribo porque tengo otro dilema sentimental (siento ser tan pesada). Cada día entiendo menos a los hombres, aunque si no me entiendo ni a mí misma, no sé cómo los voy a entender a ellos.
Te comento, hace dos fines de semana conocí de fiesta a un chico que parecía ideal. Estuvimos prácticamente toda la noche hablando, bailando y besándonos. Me acompañó a casa y me dio su número, y a partir del día siguiente empezamos a hablar un montón y nos empezamos también a seguir en Instagram.
Él me dijo de vernos esa semana, la verdad que parecía tener mucho interés en quedar, pues nos vimos ese mismo miércoles y genial. Me volvió a acompañar a casa, nos besamos y a dormir (cada uno a su casa).
El problema empezó, te pongo en antecedentes, en que el chico lleva 6 meses en Madrid y no le gusta nada la ciudad. Es un culo inquieto y quiere irse al extranjero.
Pues el viernes, me dijo de volvernos juntos a casa, ya que su trabajo queda cerca del mío, y se dedicó durante todo el camino a decirme lo que odia Madrid y las ganas que tiene de irse. Yo que soy muy expresiva, imagino que mi cara era un poema y llegué a decirle que me estaba dando mucha pereza. No sé si soy yo, pero no me parece normal que a una persona a la que estás empezando a “conocer” no pares de repetirle las ganas que tienes de irte lejos y lo mal que estás aquí.
Después de eso me dijo que si quería nos veíamos luego (ese viernes) pero a mí me se me habían quitado las ganas. Pues el resto del fin de semana seguimos hablando, yo lo tenía ocupado para quedar, y tan normal, aunque la cosa se había enfriado. El domingo que fue mi cumpleaños me felicitó super bien, me preguntó qué tal el día por la noche, etc. Pues desde el lunes apenas me habla, y no me ha vuelto a decir de quedar. Las conversaciones han seguido girando en torno a lo amargado que está en Madrid.

Aquí vienen mis dudas:
No sé si lo que me molesta es que ahora pase de mí porque de verdad me gustaba o por el simple hecho de que pase de mí.
No entiendo ese cambio de actitud tan repentino de hablarme y querer verme todos los días a prácticamente nada. No sé si es porque el viernes yo fui bastante seca con él, y está esperando a que salga de mí el quedar; si ya no le intereso; o su odio a la ciudad le hace estar así.
Espero haberme explicado bien. Me gustaría saber cuál es tu visión de la historia y qué crees que debería hacer. Si pasar directamente y esperar a que salga de él o a otra cosa mariposa porque aunque yo le interesase, él se va a ir antes o después.
PD. Lo peor de todo es que no ha habido ni sexo jaja
Un abrazo!

Hola, L.
Creo que sí, que sé quién eres (aunque esto va a quedar entre nosotras; luego te cuento por email, a ver si me confundo o no).
Pues mira, tengo que decirte que a mí también me da una pereza horrorosa este hombre, la verdad. No soporto a los quejicas, ni a los que creen que el mundo está en contra de ellos y por eso todo les sale mal.
No sé si es la edad o que ya no tengo el coño pa farolillos, pero la gente con ese mal rollo me produce rechazo.
Y la cosa está en que este chico te gustaría mucho, pero me da a mí que ya no te gusta tanto, y lo que te da rabia es que no haya habido sexo ni nada antes de que te cayera como el culo.
Lo que creo es que deberías dejarlo estar, porque hace 10 minutos que le conoces como para comerte tanto la cabeza por él, que además no muestra interés por volver a verte. Así que qué necesidad, querida… qué necesidad.
Búscate uno que no se queje tanto… y que se quiera quedar.
Besos.
Pepa.

[Coco, comentario en el blog]
Hola pepa. Es la primera vez que entro a tu blog y la verdad muy copado..
Soy una chica de 28 años. Que lleva soltera 4 años. Con uno que otro polvillo por ahi. Alguna vez lei algo sobre los asexuales. Aunque no me etiqueto de nada siento que tengo algo de eso. Vivo sin sexo no es algo que sea una necesidad pero tampoco es algo que no me guste.. vivo si hay con quien y vivo si no lo hay. El problema es que a mi edad parece que nadie quiere algo mas que sexo.. hace poco arme un perfil en tinder y pues obviamente curiosa en entrar a ese nuevo mundillo de conocer gente rapido.. a mi parecer hay diferentes clases de tipos. Los que te dejan claro que quieren solo ponerla. Los que estan solos quieren hablar y ponerla y los que no saben si quieren algo mas y ponerla.. bueno, pude salir con los dos ultimos porque aunque soy una chica bastante open minde me quiero bastante y pues no podria salir con el primer tipo es algo que me da asco. Y mas mi mente me lleva a imaginar hasta enfermedades que puedan portar esa clase de tipillos.. el caso.. al salir con el que esta solo, quiere hablar y ponerla. Salimos las dos primeras citas. Todo fluyo muy bien compatibles. Me invito a su casa y me presento a su prima la segunda cita cocino la cena muy bien todo… sin sexo aun.. quedamos en vernos.. hablamos durante unos dias por wsp … luego me invito a su casa de nuevo a ver “peli” porque la prima no iba a estar .. te lo juro que ubiera aceptado la invitacion pero esa noche tenia que cumplir con trabajos de la facu.. le dije que no podia bla bla.. el lo tomo bien aparentemente .. luego le escribi en la.noche para saber como estaba.. y ni mas no me respondio ni al dia siguiente.. a mi parecer otra chica tinder si le acepto la invitacion para ponerla..
Con el otro tipo que no sabe si tener alvo mas serio y ponerla.. salimos tambien super agradable mucha quimica muy cariñosos y respetuoso hablamos de todo nos burlamos de tnder. Y bueno hasta que hablamos de religion y todo cambio el tipo era judi y yo no creo que eso fue motivo para que no me volviera hablar lo loco es que ni intento ponerla…. jajaja.. raro
El caso es que soy una gueva en estos tiemños de tinder donde todo es tan rapido. Nose si me estoy quedando atras.. no es que tenga una ley en ponerla en tantos dias, sino que prefiero que las cosas fluyan.. veo que los chicos hoy en dia no quieren esperar nada a nadie ni para ponerla. Y siento que en cualquier momento soy reemplazable eso me cansa me desmotiva me fatiga y me dan ganas de botar todo a la mie*#$_

Hola, Coco. Bienvenida al blog.
Me ha encantado tu clasificación de hombres que están en Tinder (en tu opinión): los que solo la quieren meter, los que están solos quieren hablar y meterla, y los que no saben si quieren algo más y meterla… Muy grande. Pero te digo que en las mujeres está la cosa a la par: los tres tipos se repiten.
Cada uno es como es y tiene sus reparos, pero que sepas que el tema enfermedades no es exclusivo de los que solo quieren sexo: te sorprendería la cantidad de contagios que hay de gente que no es promiscua, pero no tiene cuidado. Una sola vez ya puede producir un contagio, así que no tengas prejuicios con eso. El sexo es sano y si se hace con cabeza y precauciones está fenomenal, tanto si eres promiscuo como si no.
También te digo que en Tinder hay de todo, y es un método ensayo-error constante. Aprendes las normas y el “protocolo” con la experiencia. Igual no te gusta y lo dejas, pero yo te diría que es maravilloso para aprender antropología, cuando menos. También aprendes a no tener tantos prejuicios sobre los demás, porque hay tanta variedad de gente que es imposible mantener cualquier tipo de prejuicio.
Están los impacientes, pero también te vas a encontrar con tipos más afines a ti, es cuestión de paciencia. Y no es que seas “reemplazable”, es que solamente no encajáis.
Ah, un consejo: no se habla de religión, de política ni de dinero, ni en la mesa ni en las citas.
Un beso.

 

 

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PREGÚNTALE A PEPA
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Ego te absorbo

maria antonieta perra

En cada pandilla, por desgracia, hay uno o una. Ese que siempre lo sabe todo, que tiene una opinión de todo, que ya ha pasado (o su madre, su hermano, su primo o su tío) por eso que te pasa a ti, y sabe EXACTAMENTE qué es lo que tienes que hacer.

En cada pandilla hay un cansino.

Cuando eres muy joven le toleras, porque es que “fulanito sabe mucho”. Un poco después “fulanito es que es así, hay que quererle como es”. Años más tarde, en cuanto empieza a pontificar, le rehuyes, le bloqueas o desapareces en cuanto asoma la nariz…

Suelen ser personajes que se erigen en fiscales y jueces, y hasta se atribuyen el poder de “perdonar” afrentas por las que nadie les ha pedido perdón, como si fueran el emperador de Roma o poco menos… Yo les llamo ego te absorbo porque todo gira alrededor de su persona.

(Y perdón si alguien se ofende por la similitud con el ego te absolvo de la liturgia católica, pero el juego de palabras es ABSOLUTAMENTE intencionado).

Creo que la mayor muestra de sensatez que puedes tener es asumir que quizá estás equivocado, e incluso cambiar de opinión porque te demuestran que un dogma que creías a pie juntillas no era tal. Y puedes dar tu opinión desde la experiencia (y solo si te preguntan), pero NUNCA pretender que tienes razón. No hay una única verdad.

Los cansinos dan lecciones de maternidad sin haberla experimentado. De resolución de conflictos de pareja cuando no le ha durado un novio más de seis meses. De mediación en problemas laborales sin ser jefe o haber tenido jamás la responsabilidad de manejar un equipo. Y ojo si te declaras feminista, porque son la prima-hermana de @barbijaputa y te dan una arenga que después necesitas un ibuprofeno para el dolor de cabeza

En todo conflicto existen tres verdades: la de una parte, la de la otra, y la que perciben los demás, de manera externa. Ninguna de las tres es cierta por completo, ni falsa.

Un cansino no reconocerá JAMÁS que su versión puede no ser completamente acertada. El “puede que haya ocurrido de otra manera” no entra dentro de su norma. Es fiscal y juez, siempre.

A los cansinos los amigos les duran poco.

No seas un cansino/a: escucha, observa, cambia de opinión si te demuestran que estás equivocado. Sé humilde, porque nadie tiene la razón absoluta.

Y esto se aplica con amigos, pareja, familia y trabajo.

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Abriendo otro melón

Models surrounding powerful man in pajamas at party

En mi post anterior conté la decepción de mi amiga Sara al toparse con un womanizer de esos súper profesionalizado, que maneja dos perfiles en Facebook y hasta tiene dos móviles exactamente iguales para mantener esa doble vida de casado infiel.

Qué tío. Cuánto trabajo cuando sería mucho más fácil permanecer soltero (o divorciarte, si ya te casaste) y no tener que mentir ni andar dando explicaciones.

De veras que no soy capaz de entender estas actitudes, se me escapan los motivos.

Pero lo curioso es que entre los comentarios que habéis dejado, hay algunos en los que me contáis que andáis atrapadas en relaciones con hombres casados. Sin pretenderlo he abierto otro melón, y estaba apepinao.

Mirad, yo no me voy a poner ahora de santurrona ni a decir que nunca he estado con un tipo casado o con novia, porque mentiría. Lo que sí os puedo jurar es que siempre me he enterado de ese compromiso “después”, cuando ya no podía deshacer lo que había ocurrido. Pero también os aseguro que una vez que lo he sabido no se ha vuelto a repetir, y me he alejado del “problema” cuanto he podido. Qué necesidad.

No creo que sea solo cuestión de honradez (no hagas lo que no quieres que te hagan a ti), sino más bien de autoprotección: alguien que no es honesto con su pareja no tiene mucha pinta que vaya a serlo contigo. Llámame susceptible si quieres.

Cuando alguna vez me pedís consejo porque estáis casadas (o tenéis novio) y me contáis que os habéis enamorado de otro, ¿qué os digo siempre? Que antes de comenzar una historia seáis honradas y terminéis con vuestra pareja, porque las historias que comienzan con engaños no tienen un futuro muy halagüeño.

Ser infiel supone tener mala conciencia todo el rato. Eso en el caso de que tengas conciencia, y no como el tipejo de mi amiga Sara

Nota aclaratoria: para evitar herir susceptibilidades, y evitar en la medida de lo posible que alguien me tache de sexista (al centrar este post en los tipos infieles y no en las tipas infieles), aclaro que mis comentarios se basan en los que me han dejado lectoras que decían que tenían una relación con un tipo casado. Si algún lector está en la misma situación (tiene una relación con una mujer casada que no se separa de su marido), POR FAVOR, le ruego que comparta su historia. Prometo proteger su anonimato.

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PREGÚNTALE A PEPA
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Un profesional

Os he hablado varias veces de mi aversión al matrimonio, que he sido “novia a la fuga” en tres ocasiones. Creo, eso sí, en el compromiso, y cuando he estado en una relación larga, conviviendo, para mí era un matrimonio, aunque sin papeles ni parafernalia. Es posible que le tenga más respeto a la idea que la gente que se casa “porque toca”, sin implicarse ni estar preparado para ello.

Conozco a unas cuantas parejas que se casaron y se separaron antes del año. He vivido las suficientes relaciones como para saber cuándo una historia empieza a hacer aguas, y lo último que se me ocurriría es casarme con esa persona – o tener un hijo, que esa es otra, o meterme en una hipoteca – para “salvar la relación”. Eso es como encadenarte a la cubierta del Titanic mientras se hunde.

Pero hay quien lo hace, y con ello arrastra al otro, que quizá sí que se casa enamorado o enamorada, y vive en el engaño.

La otra noche una amiga (a la que llamaremos “Sara”) me contó una decepción amorosa que acababa de ocurrirle. Se apuntó a crossfit. Estaba tan motivada que sus compañeros (más avanzados) la añadieron a un grupo de whatsapp donde compartían tips de entrenamientos, dietas, fechas de carreras, retos. En el grupo estaba un chico muy simpático y amable, de esos que siempre saludaban, al que llamaremos “el chico de la Harley”.

Todo estaba normalmente hasta que un día “el chico de la Harley” le mandó un mensaje diciéndole que estaba muy guapa en la foto de perfil, ella le dijo “gracias” y ahí acabó la conversación. Pasaron meses y todo seguía de lo más normal. Él se cambió de horario, porque en el grupo comentó que por motivos de trabajo ya no podía ir por la noche y que iba a seguir pero en el horario de mañana. Pero hace un par de semanas la invitó a salir.

Salieron varias veces, y ella estaba ilusionada con él, porque tenía una conversación interesante, era atractivo, simpático…. Él le decía que ella le encantaba. Hablaban por whatsapp ya todo el tiempo y todo era perfecto. Le escribía a todas horas, preguntándole por todo, que qué tal el día, etc. En una de estas citas se acostaron.

El martes pasado él le dijo que fuera a recogerle a su oficina, y se volvieron a acostar, pero esta vez en la casa de él, ya que estaba al lado de su oficina. Pero había algo extraño. En su cuarto no habia nada más que la cama, las zapatillas de entrenar, espuma del pelo y un cepillo. Ni fotos, ni objetos de decoración, nada.

Cuando la llevó de regreso a casa, ella le pidió que la agregara en facebook. Una vez a solas, bicheó en su página, y no había nada fuera de lo común: fotos de él, de su entrenamiento. Pero Sara andaba con la mosca detrás de la oreja. Sabía que algo raro pasaba. Él se dedica a decorar espacios, y en su cuarto no había nada.

Así que le buscó en facebook desde el perfil de otra amiga… y BINGO, el tipo está casado. Desde hace menos de un año, además. Le enfrentó, y él le respondió que lo sentía, que “ojalá se hubieran conocido en otras circunstancias”. Flipante. Las circunstancias las manejó él. A ella no le ha dado opción de decidir si quiere estar con un tipo casado o no.

Sara está hecha polvo. Se siente estafada, porque se estaba haciendo ilusiones con él, y engañada por un profesional de esto. Porque alguien que tiene dos perfiles en Facebook (el de casado y el de soltero) no es la primera vez que hace algo así.

Y yo me pregunto ¿para qué te casas, alma de cántaro? Le estás arruinando la vida a esa pobre que se ha casado contigo y vive engañada. Porque a Sara ya no la engañas más, pero seguirás con el modus operandi hasta que te pillen.

Que oye, sería una suerte que su mujer leyera Harpers Bazaar y descubriera el pastel ¿no?. Y mira, por si pita la flauta, vamos a dejarle un rastro de lunares, 34 para ser exactos, je.

lunares

 

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PREGÚNTALE A PEPA
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El conejito de Duracell

conejito de duracell

Tengo más vidas que un gato, o eso dicen – medio en broma, medio en serio – mis compañeras. Al principio de conocerme, todas piensan que me invento la mitad de las cosas que me han pasado. Luego se dan cuenta de que no, es más, flipan porque ven que me han pasado muchas más de las que cuento. ¡Qué puedo decir! Tuve una juventud inquieta y no soy de quedarme en casa esperando que la vida me encuentre, salgo yo a buscarla.

Y eso que ahora estoy mucho más tranquila. A ello contribuye la edad, el hijo, que me da pereza socializar – excepto con un grupo de personas muy escogidas -, que siempre me ha parecido muy triste ser el más viejo o vieja de la disco… vamos, que en mi casa o con Amante estoy muy a gusto y no necesito más.

Con los años aprendes que más vale un zapato bueno que cinco malos. Y con el sexo es igual: más vale un polvo bueno que cinco conejeros.

Pared con pared tengo viviendo a una parejita. Los 50 metros de su casa son en realidad una parte de lo que antaño fue la mía, que es de estos pisazos señoriales tan propios del barrio de Salamanca de Madrid. Pisos de “gente bien”, enormes, en los que criaban a sus tropecientos hijos. Pero me desvío de la historia… El caso es que la división de la casa la hicieron de manera bastante chapucera, y la pared que nos separa es apenas un ladrillo, de tal modo que les escucho (y ellos a mí, supongo) hasta respirar.

Estos chicos (chico y chica) tendrán unos veintipocos años, creo que son colombianos (por el acento), y no montan demasiados jaleos. Aguna vez se les va la pinza, tienen visita y se quedan hasta las tantas charlando, que aunque se les oye no es para llamar a la policía. Pero el caso es que nunca les he escuchado follar. No es que tenga especial interés en escuchar polvos ajenos, pero siendo jóvenes me resultaba muy extraño. A mí me han escuchado seguro, porque aunque no soy muy de montar el numerito alguna vez se te escapa un ahhhhh más fuerte. Ellos nada. He llegado a pensar que o eran hermanos o sus escarceos sexuales tenían lugar cuando yo estaba en el trabajo. Pero la otra noche, que les escuché regresar de las vacaciones, por fin les oí. Bueno, no a ellos, al cabecero de su cama golpeando contra la pared. Lo que puede contar un cabecero de cama. A mí el suyo me dijo que sus polvos eran del tipo conejero: pumpumpumpum, dos minutos y a la ducha. Qué pena, tan jóvenes, con tanta energía, y desperdiciando así el sexo. Tardo yo más en lavarme los dientes.

Los polvos conejeros son una desgracia. Que sí, que no dudo que habrá a quien le satisfagan (a “ellos”, básicamente), pero a mí personalmente no me da tiempo ni a calentar.

Cuando yo tenía la edad que le calculo a estos chicos (allá por el Pleistoceno) me ligué al Chulito de la Moto, que llevaba una temporada haciéndome la rosca, y una noche me cogió más sandunguera y le dije que sí. Cuatro polvos en una hora. Yo no me enteré de ninguno. Con el primero pensé que el hombre andaba nervioso. Al segundo flipaba. Al tercero me dió la risa. Al cuarto me intenté concentrar, a ver si por acumulación de “arranques en falso” me enteraba de algo. Después de ese le mandé a su casa. Porque no creáis que intentaba que yo disfrutara de otras formas. No, el hombre iba a meter y ya. Era como el conejito de Duracell. Menuda pesadilla.

Por eso ahora cuando alguna amiga me cuenta que tal le echó cuatro polvos en una hora, le doy mi más sentido pésame, porque pienso que no se enteró de ninguno de ellos.

Chicos, hay que ponerle interés y dedicarle su tiempo. Es como lo de los zapatos: mejor uno bueno que cuatro malos.

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Los tontos y los muertos son los únicos que no cambian de opinión

Este mes de agosto que termina ha sido intenso por muchas razones. Regresé de las vacaciones con un par de kilos de más de los que ya me sobraban antes de irme, me puse las pilas y he perdido cinco solo en este mes (*). Asumí funciones de jefa (sin ser nada de eso y sin llevar “galones”) y resultó que es como lo de andar en bicicleta o follar, no se olvida, o como dice Madame C (mi directora) es algo que me sale de forma natural (sí, ya lo he sido antes). He dejado total y absolutamente de beber, que no es que fuera Jessica Jones, pero la cervecita (las, en plural) al llegar a casa del curro, y las cañas o vinos de los fines de semana han sido fulminados; curiosamente, no lo echo de menos, yo que pensaba que tenía espíritu de Sue Ellen, ya ves… He alterado mi día a día para no consentir que las circunstancias me superen y poner orden.

He organizado mi vida y mis quehaceres diarios de forma tan espartana que no es que me sobre el tiempo, pero ahora tengo tiempo para todo, hasta para leer. Y continuando con la desconexión de las vacaciones, a partir de cierta hora desecho el ipad y el móvil y leo, revistas, libros, y cómics.

En mi colección tengo algunos ejemplares de la serie “Mujeres Alteradas” de Maitena (este en concreto se publicó en España en el año 2000, justo hace 17 años) que me enganchó por deslenguada y por veraz. Le pasa un poco como a Ralph König, que se ríe de su sombra y de la tuya, de los estereotipos de género y los sociales. Ella lo cuenta como lo ve, un poco quizá como yo, aunque en su caso sabe dibujar, un talento que yo no tengo.

“[…] una mujer alterada es una persona que está cambiando.
Si bien es cierto que una cosa es sufrir un cambio y otra muy distinta es hacérselo sufrir a los otros, convengamos que uno cambia cuando no soporta más lo que le pasa, por mucho que le pese a los que no pueden soportarlo”.

Me comentaba la otra noche una amiga cómo es posible que el hombre que se negaba a que publicara fotos de ellos juntos en Instagram, porque no quería que oficializaran lo suyo en las redes, aparece ahora en el IG de “la otra” como si nada. Me preguntaba por qué los tíos cuando terminan una relación se apresuran a hacer con la nueva todo lo que te ha negado a ti.

No creo que sea una cuestión de género, porque las mujeres también lo hacemos, lo que pasa es que creo que nosotras somos más dadas a pequeñas “alteraciones” (un corte de pelo o un tinte, bajar de peso, comenzar a hacer deporte, salir con un hombre mucho más joven), y ellos cuando terminan una historia quieren cambiarlo todo para borrar el recuerdo de la anterior. Por eso dejan los dockers y las camisas de rayas y empiezan a vestir tejanos y chupas de cuero. Y se compran una moto. Y se meten en el gimnasio y se convierten en aspirante a Gianluca Vacchi. Es como si quisieran eliminar su antiguo yo.

Y no me parece mal. Cómo me va a parecer mal si yo misma he mudado de piel unas cuantas veces a lo largo de mi vida. Creo además que es sano. Uno crece y se alimenta con las experiencias, con los fracasos, con los cambios.

Estar “alterado” es cambiar, aunque no siempre sea para mejor. Si ese cambio viene porque hemos aprendido de los errores del pasado, y no queremos repetirlos, bienvenido sea. Pero el cambio debe surgir de forma natural, que sea por nuestro propio bien. Si hacemos algo que antes no hacíamos ni locas solo por complacer “al nuevo” o joder “al ex”, mal, no hemos cambiado, ni hemos aprendido nada. Es fachada, es máscara, y caerá más pronto que tarde.

“Los tontos y los muertos son los únicos que no cambian de opinión”. Pues mira, yo prefiero ser una ALTERADA toda mi vida antes que tonta o muerta.

Para mi Deo Aguilar, mi mujer alterada favorita.

(*) nota aclaratoria: trabajar en revistas femeninas no ha modificado la percepción de mi propia imagen, y no estoy haciendo apología de la delgadez excesiva ni la paranoia con la báscula. Mi peso desde enero sufrió un ascenso inexplicable e incontrolable, y una vez desechadas las causas hormonales – ¿menopausia, eres tú? – había que atajar el despiporre, por una cuestión de salud, sí, pero también práctica: soy demasiado pobre para cambiar de talla, je.

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Que lo apagues…

“El Tinder y toda esa mierda de aplicaciones para ligar son una basura. Deshumanizan las relaciones”, me dice sentado en su sofá, con el mando en una mano y el móvil en la otra, mirando su facebook, el twitter, y los cinco grupos de pádel a los que está apuntado en whatsapp, sin hacerle ni puto caso a su mujer, a la que tiene sentada al lado, con la que no ha cruzado ni dos palabras en la hora que llevo allí, y que está haciendo justo lo mismo que él: mirando el móvil. ¡Qué pereza de gente! Va a venir a tomar café otra vez quien yo me sé.

“Deshumanizar” dice…

¿Habéis ido últimamente al cine? ¿Os habéis fijado que en los minutos anteriores al comienzo de la peli prácticamente todo el mundo está mirando el móvil? ¿A cuántas parejas veis hablando entre sí? A pocas ¿verdad? Y pasa en el cine o en las terrazas de los bares… a poco que te fijes lo ves por todos lados.

Yo, que soy muy de fijarme en la gente (mi vena de antropóloga), había observado esta actitud en parejas muy mayores, esas que se sientan al caer la tarde en una terraza, con un refresco y un agua con gas, y se tiran una hora sentados, mirando cada uno para un lado y sin hablarse. Los ves y piensas que llevan tanto tiempo juntos que ya no tienen nada que decirse, o no se aguantan… o las dos cosas

Creo que Amante y yo mantenemos ese punto de tener siempre ganas de vernos no solo porque nos veamos poco (menos aún este mes, que mi hijo está conmigo full time), sino porque cuando nos vemos hablamos mucho, nos reímos, “hacemos trajes” juntos… y sí, también follamos, por supuesto, pero ya sea en casa o en la calle estamos pendientes el uno del otro, sin engolfarnos con los móviles.

Las redes y las apps y los móviles están muy bien para cuando no tienes a nadie al lado con quien charlar (o hacer otras cosas infinitamente más entretenidas), pero si lo tienes, piensa que ese tiempo que te tiras atontado o atontada mirando el móvil, es un tiempo desaprovechado para ver, tocar, hablar, sentir, follar, reír…

Ese tiempo no se recupera, y no hay “like” que pueda compensarlo. Cuando estés con alguien, APAGA EL PUTO MÓVIL.

PD (más aún si la invitas a tomar café… un respeto, por favor)

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Minimalismo

woman minimalism

Hace unos días vi un documental que se titula así, Minimalism. Cuenta la experiencia de dos tipos que se desprendieron prácticamente de todas sus posesiones, excepto lo imprescindible, escribieron un libro, y ahora viajan dando conferencias por toda USA hablando de los beneficios de eliminar todo lo que sobra.

Pero no solo de cosas materiales va la historia. En el mismo documental un prestigioso presentador de noticias, Dan Harris, hablaba de cómo su ritmo frenético de trabajo, y su ambición por llegar a la cima del éxito, le llevaron a sufrir un colapso en directo. La tensión, los nervios, el estrés se le acumularon como fardos, y petó.

Después de ver el documental, me planteé cuántas cosas tenía que ni usaba ni me hacían feliz. Y las tiré.

También pensé si guardaba emociones dentro de mí que fueran basura, odios, rencores, decepciones… y vi que, aunque me quedaba alguna por ahí que no tenía resuelta del todo, no andaba mal de espacio.

Creo que se lo debo en gran medida a Amante. Él me ha enseñado a no ofuscarme por gilipolleces o gente absurda. Su filosofía de pasar de todo lo que no sea importante (que para él son cuatro cosas), se me ha “pegado” en cierto modo.

En vuestros correos pidiéndome consejo, el 99% de las veces estáis preocupadas por cosas que ni siquiera han pasado aún, por pasos que no habéis dado. Os preocupáis (nos preocupamos, que yo peco todavía alguna vez) antes de tiempo. Nunca pasa nada importante si te quedas esperando al margen, pero nadie puede decirte qué va a pasar si haces o dejas de hacer algo, y mucho menos yo.

Esos miedos, ese temor al fracaso, ese pánico al pensar que vas a estar sola si cortas con esa relación tóxica, eso es chatarra emocional, y debes desprenderte de ella.

Que esto de tirar todas las camisetas viejas, o tu colección de vogues está muy bien, pero quitarte de encima la culpa, el odio y el rencor, está infinitamente mejor, porque la ropa y el papel se reciclan, pero la basura emocional no hay punto limpio que la recoja.

 

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