El amante-interruptus (huye de los discípulos de Onán)

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Masturbarse es sano. Masturbarse es conveniente. Libera tensiones, es placentero, te ayuda a conocer mejor tu cuerpo y, en consecuencia, ser más capaz a la hora de indicar a tu compañero de juegos qué te gusta, dónde, cómo y durante cuánto tiempo. En eso supongo que todas estamos de acuerdo. Correcto.

Utilizar el intercambio de imágenes, a través de un chat o de Skype, para tener sexo virtual con otra persona, es una opción más. Pero eso, una opción. Si el cibersexo y el sexting sustituyen al contacto, a la maravilla de lamer, morder, besar y chupar… mal vamos.

Creo que hace un par de post mencioné a mi primera cita a través de Tinder. Le llamé “amante-interruptus”, pero no solo porque no llegáramos a irnos a la cama, sino porque fué un fiasco en muchos sentidos.

Yo era nueva en esto del ligoteo online. Él era de mi edad. Ni guapo ni feo ni alto ni bajo, más bien vulgar, pero le vi cara de normal. Vamos, era el prototipo de tío corriente, y yo no necesitaba un Siete Machos Tableta de Chocolate en Vez de Abdominales así de entrada, prefería algo que fuera capaz de manejar.

Quedamos y estuvimos toda la noche hablando, tomando gintonics y metiendonos mano por cualquier esquina y/o rincón oscuro que viéramos en el camino de un bar a otro. Como dos chavales. No follamos, pero nos lo pasamos muy bien.

No vivía en Madrid, estaba unos días visitando a la familia, pero volvía en un par de meses, así que acordamos que si cuando volvía ninguno de los dos teníamos pareja, acabaríamos lo que dejamos a medias.

Empezamos a mandarnos guasaps, primero cada tres o cuatro días, luego a diario, y en un momento dado nos pasábamos el día entero colgados del móvil.

Qué bonito y qué tierno, ¿verdad?. Pues no. Al principio eran solo mensajes picantes, luego pornográficos, y al final hubo un verdadero intercambio de fotos y vídeos, que aquello parecía Youporn: me sé de memoria cómo se masturba y cuánto tarda, porque me tenía fritita a mensajes, fotos, vídeos… Tenía más vista su polla que su cara, en serio. ¡Joder con Mr Normal, anda que no estaba suelto!

Me pilló de nuevas. Yo nunca había hecho algo así, pero él parecía estar más que acostumbrado a ese rollo. Me picaba constantemente, subía el listón, cada vez un poco más, para que yo también accediera a mandar cosas cada vez más fuertes.

Nos habíamos visto en persona, nos habíamos metido mano (creo que si nos coge un poco más borrachos, hasta hubiéramos dado un escándalo en medio de la calle), no era un completo desconocido… así que me dejé convencer.

Fuimos subiendo el nivel hasta el punto de los vídeos. Él insistía e insistía, y yo no terminaba de verlo. No me fiaba mucho. Me decía que era buen tío, que solo eran para él, que nadie más los vería… y terminé accediendo.

Esto pasó como unos diez días antes de que regresara a Madrid por vacaciones. Con la tontería nos habíamos tirado dos meses calentándonos el uno al otro, que como preliminares me parece un poco excesivo ¿no?. Pero fue mandarle el dichoso vídeo y el muchacho hacer bomba de humo ninja. De repente ya no me mandaba mensajes, y me costaba un mundo que respondiera a los míos. Me decía que tenía visita familiar, y que estaba muy liado, pero que le esperara, que ya en nada nos íbamos a ver.

Llegó a Madrid. Le mandé un mensaje. Quedamos que en cuanto tuviera un hueco nos citábamos, pero él no hacía más que repetir que más que un hueco necesitaba dos o tres, porque dos meses de calentón no se resolvían en una sola cita. Me tenía ahí, a la espera, pero sin fijar ni día ni hora.

Pasan dos, tres, cinco días, una semana. Ni un triste mensaje, ni un “jo, no puedo, pero lo estoy intentando”. Mientras, veía cómo estaba todo el santo día enganchado al Tinder, que para estas cosas es muy chivato. Así que no es que no tuviera tiempo, es que no lo tenía para mí. Yo era la opción segura si no aparecía algo mejor en el santoral tinderiano. Ya le había dado lo que buscaba: material de sobra para cascársela una temporadita.

Así que se me hincharon las narices y le mandé un guasap que le debe estar quemando todavía, al que me respondió que lo sentía, pero que “pensaba dejarme para la siguiente semana o quizá la otra” (?!!!, dos meses, desgraciao!), que comprendía mi enfado y que por supuesto iba a borrar todo lo que yo le había mandado, porque “no quería que siguiera pensando lo que pensaba de él”...

Lo pensaba entonces y lo sigo pensando ahora: ERES UN PAJILLERO, AMIGO. Y por ahí deben de andar rulando mis fotos y mis vídeos, porque seguro que no los borró. La de pajas que se habrá hecho a mi salud… Anda y que le cundan…

A mí este fiasco me sirvió para aprender varias cosas:
1) que nadie es normal. Es más, cuanto más insistan en que son “tíos normales” y que tú “eres mucho para ellos”, más raro va a ser el espécimen. Garantizado.
2) que el siguiente que me ligara iba a estar como un tren. Para hacer el gilipollas siempre hay tiempo, así que al menos que esté bueno.
3) que las fotos y los vídeos no se mandan… así como así. Si insiste mucho es una señal inequívoca de que es de la tribu de los discípulos de Onán, vulgo, pajilleros. En el momento en el que consigan el material, desaparecerán como por arte de magia.

Diréis que una mala experiencia no sirve para catalogar a todos los que piden fotos de ese modo… pero ¿y si me he topado más veces con este prototipo?. Pero eso ya lo cuento otro día…

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5 comentarios en “El amante-interruptus (huye de los discípulos de Onán)

    1. Gracias, Dolo… Cosas que me pasan, ya ves. Sospecho que a más de una (y de uno) le habrá pasado lo mismo. XXX

  1. Bueno Pepa. Ya estoy enganchada a tu blog. Yo también llevo en esto del ciberligue muy poco tiempo y me he topado con un tipo así pero fíjate que el mío me dejó muerta (y esto es real) cuando empezó a enviarme vídeos y fotos de otras tías con las que quedaba y se follaba. Cuando me envió la primera pensé: hola? eres normal? No. Definitivamente todos tenemos una tara. Yo, la primera vamos. Y sí, después comprobé que es un gran pajillero pese a estar casado (algo que también he descubierto tarde). Norma que añado a las tuyas: jamás fotos o vídeos donde se te vea la cara y por supuesto, casi nada de vídeos. Pocas fotos, al menos hasta que te dé lo tuyo y lo de tu prima tocando carne. Coño, que a este paso se va a dejar lo del tú a tú, y vamos a acabar follando por el skype!!! Mátame camión!!!

    1. Querida, gracias por el “enganche”. Me llena de odgullo y sadisfacción, que diría Juancar.
      Ese elemento tuyo (no sé cómo llamarle si no) ¿trabajaba? Porque menudo trajín con las ciberamantes y su señora. Qué barbaridad.
      Y lo del Skype, lamento comunicarte que #ESTÁPASANDO. He visto más de un perfil en el que el muchacho especifica “solo cibersexo”.
      Un desastre.
      XXX

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