El beso de Singapur

Couple sleeping together

Flipo.
Me considero una mujer con bastante experiencia en el sexo. Los años y la práctica me han enseñado. Habré cometido mil errores cuando era joven e inexperta, pero siempre he mostrado interés por hacerlo cada vez mejor, por mi compañero de cama, pero principalmente por mí misma. Soy de la opinión de que la práctica lleva a la maestría.

Desde el instante en que  Amante y yo estuvimos sincronizados, la cosa no ha hecho más que mejorar. Pero ahora estoy flipando mucho. Con esto de hacer ejercicio (y sobre todo con los abdominales hipopresivos) me pasa una cosa muy curiosa: será que se han reforzado los músculos de la zona del perineo y la vagina (el músculo pubocoxígeo), pero estoy teniendo unos orgasmos espectaculares.

Se lo dije a mi amiga Deo (Deo Aguilar), y va y me suelta:
Al final vas a aprender a hacer el beso de Singapur, verás…
¡¿Qué coño es el beso de Singapur?!
– Pues eso mismo: que desarrollas tanto la musculatura del coño que puedes hacer con él lo que quieras. Hasta el punto de no necesitar ni moverte mientras follas, ni tú ni él. Todo lo haces con el chirri.

QUÉ FUERTE

No es que no crea a Deo, pero ya me picó la curiosidad, y he estado buscando documentación sobre el tema. Me he enterado de muchas cosas, como que cierta dama de la alta sociedad española, de origen asiático, y que colecciona maridos (ninguno pobre) es famosa por cautivarlos usando estas artes. O eso dice la rumorología.

Se le llama beso de Singapur por una prostituta de esta ciudad, de la que cuenta la leyenda que tenía tan desarrollada la técnica, que era capaz de sacar e introducir el pene de su amante solo contrayendo y soltando el músculo.

Si se hace adecuadamente, dicen que es similar al sexo oral, y por eso se le llama también “pompoir”, que puede traducirse como “chupadora” en francés.

No sé yo si llegaré a semejante maestría, pero le estoy encontrando ciertas virtudes añadidas a esto de hacer ejercicio, más de las que pensaba…

Pd (un enlace por si os pica la curiosidad también)

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Un comentario en “El beso de Singapur

  1. Pues si, eso es. Ahora bien discrepo con el artículo cuyo enlace nos envías cuando dice a mayor grosor del pene más fácil es. Todo lo contrario, a mayor grosor del pene, más cuesta apretarlo.

    Por cierto, si quieres entrenarte, lo más fácil es que te compres una especie de “pesitas” que venden en toda sex shop que se precie. Las introduces en la vagina y ella misma, apretará instintivamente para subir la pesita y que no se caiga. Ya si quieres ser una máster puedes comprar “pesitas” de diferentes pesos.

    Yo no soy tan refinada, antes me dedicaba a hacer mis ejercicios kegel (antes cuando tenía quien los disfrutara) en la oficina, cuando me aburría, sentadita en mi silla y… uno dos-uno dos-uno dos…tenía cierta gracia. Eso sí, ya que estamos haciendo ejercicio, hagámoslo con técnica, imagina que tienes un bonito garbanzo ahí dentro, ahora juega a subirlo y bajarlo lentamente (ejercicio aérobico) y luego haz unas cuantas repeticiones más pero lo más rápidamente posible (ejercicio anaeróbico). Ya nos contarás si tienes agujetas.

    Y para terminar, que sepas, que también se pueden hacer estos ejercicios con el trasero. Y supongo que también existirán las pesitas traseriles.

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