Mi peor enemigo

Woman wearing lingerie

Mi peor enemigo cuando estoy ociosa es el espejo. Y no me refiero al espejo de aumento y las pinzas, sino a esa tonta habilidad que tenemos todos de empezar a sacarnos defectos a poco que tengamos tiempo libre.

Siempre digo que si algo me quitó la tontería, pero del todo, fue tener un hijo.  Pero si un mes ya no tengo esa preocupación, y le añades que tengo jornada intensiva, tendrás una acomplejada neurótica (*).

* (SIEMPRE cuento estas cosas en tono de humor; que os lo tomáis todo muy a pecho).

Y es que me entra la bajona y ya empiezo: que si joder los años no perdonan, que si me aprieta el biquini, que si el tono de la piel, que si la tersura Bueno, a ver, que vivir no es gratis, y tampoco es que esté para el desguace. ¿Acaso tenías esta seguridad de lo que hacía y por qué a los 20 años? No ¿verdad? Pues no se puede tener todo hija mía. Esto me lo digo yo sola, que tengo unas peleas conmigo misma bastante importantes.

Así y todo hay momentos en el día, en esa hora absurda entre el salir del trabajo y el anochecer, en que me como la cabeza por una sarta de gilipolleces por las que no lo hago el resto del año. Que si el futuro, que si a dónde estoy encaminando mi vida, que si tengo que limpiar las persianas por fuera, que si lo mismo me he pasao comiendo pero mañana sin falta me paso el día a fruta y agua (ja), que a este paso la operación biquini va a ser la operación foca monje… Es increíble la capacidad que tengo de perder el tiempo pensando en tontás… y preocupándome por ellas, que es peor.

Me paso el día en bolas por esa casa con las persianas bajadas para que no entre el calor. Me siento libre, genial, liberada… hasta que me miro en el espejo. Y, lo confieso: rara vez me miro para ver quién soy, sino para encontrar cosas que querría cambiar.

Sé que a ti te pasa lo mismo, confiésalo también: ¿cuántas veces te miras para sacarte defectos? ¿Y cuántas veces lo haces para encontrar tus virtudes? Me da igual la edad que tengas, porque sé lo que piensas y cómo te sientes: somos nuestras peores enemigas.

Te voy a proponer un ejercicio: ponte delante del espejo y mírate con detenimiento. Y ahora dime cinco cosas de tu cuerpo (cuerpo, cara, cualquier parte) que creas que son hermosas. Si eres capaz de elegir cinco cosas, ya hemos ganado.

El día que estés tontaca, que veas de refilón el reflejo de tu cuerpo en el pasillo y no te guste, vuelve a hacerlo.

Con la tontería y la falta de autoestima hay que hacer lo mismo que con el deporte: ser constante, y no sucumbir al desánimo. Constancia (mira que me gusta esta palabra ¿eh?)

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3 comentarios en “Mi peor enemigo

  1. Uf, Pepa. Yo lo he hecho tantas veces durante toda mi vida. Maltratarme a mí misma. Supongo que es algo común a todas… Somos nuestras peores enemigas. Pero sí, estoy contigo. Esto es un entrenamiento de cada día y tener CONSTANCIA (como me gusta esta palabra a mí también) para frenar esos pensamientos llenos de pamplinas. Un beso y disfruta de tu soledad, que también hay que saborearla bien mientras dura.

  2. Ole, ole … por la honestidad y la verdad q tienen tus palabras. En un entorno en el que todo es guay y vivir parece que es una aventura chupi, es bueno (al menos para mí) saber que el lado oscuro convive con todos, aunque no mola reconocerlo.

  3. Obviamente a la mujer se la ha puesto en tal grado de exigencia con un patrón de belleza cada vez más estandarizado, que provoca estos efectos que cuentas. Yo no me miro en el espejo buscando defectos, siempre me giro para la perspectiva en la que me termino gustando. El cuerpo es la carrocería con la que vas por el mundo, yo me preocupo que esté sana y limpia…el resto es obra de mi mente.

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