No es un chiste

Cosas que no puedo comprender: que a alguien le guste mantener relaciones sexuales con otra persona que no quiere tenerlas, no está consciente, o lo hace por obligación.

Soy súper fan de la camisetas con lemas reivindicativos (el viernes pasado, sin ir más lejos, me regalaron una de lo más jocosa), pero confundir la ironía o el humor con esto

¡¿QUÉ COJONES ES ESTO?! ¿CULTURA DE LA VIOLACIÓN? ¿DE VERAS SE PIENSAN QUE ES GRACIOSO? NO TIENE NI PUTA GRACIA.

Tengo un hijo preadolescente. Como todo niño, a veces invita a compañeros de clase a jugar en casa. Yo los dejo a su aire, sin intervenir más que para preguntar qué quieren de merienda, pero eso no me impide poner la oreja disimuladamente para ver de qué hablan mientras trasteo para arriba y para abajo.

De este modo, un día cacé un comentario despectivo de uno de ellos haciendo bullying contra otro compañero, comentario que recriminé en su momento, haciéndoles ver lo dañino de ese lenguaje y comportamiento.

Tengo un miedo ATROZ a los próximos años de mi hijo, de su adolescencia. No sé si voy a ser una influencia lo suficientemente poderosa para que sepa apartar todas estos comportamientos de mierda que se va a encontrar.

En casa puedo escuchar y cortar de raíz comentarios agresivos, machistas, racistas u homófobos. Pero ¿y en la calle? ¿y en el parque?

Hostia, es muy difícil.

Las madres de los chicos que llevan estas camisetas ¿Qué sentirán cuando les vean? ¿Los habrán visto? Porque yo creo que no. Son madres, pero también son mujeres. Si yo fuera su madre me moriría de la vergüenza. En serio, me moriría de la vergüenza y de la pena de tener un hijo así.

Por eso me da miedo el futuro, no por mí, por mi hijo.

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2 comentarios en “No es un chiste

  1. Quiero pensar que cuando damos una buena educación a nuestros hijos, cortando de raíz cualquier comentario despectivo que hagan hacia otra persona algo les llegará y actuarán en consecuencia. Lo importante es el ejemplo, no caer en la crítica fácil y enseñarles a ser empáticos y a no hacer a otros lo que no nos gustaría que nos hicieran a nosotros. Tan simple y tan complicado como eso.

  2. Estoy de acuerdo con Silvia, y creo que muchas veces, no es siquiera necesario que se haga a base de sermones. A mis hermanos y a mí nos ha criado una mujer, mi madre, absolutamente sola, que no ha tenido tiempo para vigilarnos y estar regañándonos, necesitaba darnos de comer.
    Mis tres hermanos, varones y más jóvenes, son trabajadores, sensibles y luchadores, y no sólo defienden a las mujeres mucho mejor que yo, es que lo hacen sin que nadie les haya dicho nunca nada, y ese es un éxito exclusivo de mi madre y del ejemplo que nos ha dado diariamente.
    Todos pasamos por distintas épocas, y la adolescencia es jodida para casi todos donde te sueles dejar llevar por la corriente y dar algún traspiés que otro, pero si es algo que has vivido durante toda su vida, es un sello en plan de “marca de la casa” que no creo que pueda obviar nunca.
    Vamos, no es que no lo crea, es que estoy segura! Yo no soy mamá, pero soy hija de una gran luchadora, así que ánimo Pepa, tu hijo será tan maravilloso como tú!

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