Siempre se paga un precio

Una de las consultas más frecuentes que me hacéis es si debéis iros a vivir con vuestra pareja o no. No sé si es un síntoma de que la generación posterior a la mía es más prudente, más lista o más cobarde.

Yo he estado muy loca en ese sentido, lo reconozco, pero es que mi generación llevaba muy metido en el ADN lo de convivir con tu pareja a poco que llevarais un tiempo juntos y la economía lo permitiera. Ahora sé que quizá hubiera sido más conveniente el paso previo: compartir piso con alguien que no fuera tu novio.

Tenía 22 años cuando me fui de casa de mis padres (y sin casarme, que era el paso previo) a vivir con mi novio.

Ni universidad en otra ciudad, ni Erasmus, ni piso compartido, ni ninguna experiencia similar. Me tiré a los leones, sin pensar. Qué loca. Apenas había salido del cascarón y ya tenía una responsabilidad encima. Siempre he sido así: me he echado la carga a la espalda sin sentar las bases de la convivencia, que no son otras que la igualdad y el reparto equitativo de todo.

En parte creo que por eso terminaron en desastre, porque a la vez que aprendía a desenvolverme en la vida adulta, tenía que “educar” al otro, un otro que no era muy receptivo a esa clase de educación.

Esta vida te hace pagar un precio por cada lección que te da. Y yo lo estoy pagando por ser libre e independiente. Me dejo el alma trabajando y tirando del carro yo sola.

A veces me atrapa el desánimo por unas horas, un día máximo, porque luchar así cansa un huevo. Pero otras veces pienso que antes luchaba tanto o más y que me lucía bastante menos, porque a la lucha laboral diaria había que sumar la guerra en casa, una batalla perdida de antemano.

Desgraciadamente (porque SIEMPRE es triste) cada año tengo un amigo o dos (o tres) que se separan. Como si yo fuera el oráculo de Delfos me preguntan qué va a pasar a partir de ahora con su vida. Yo les cuento sin omitir detalle el proceso, lo que van a pensar y sentir, y hasta cuánto tiempo va a pasar hasta que vuelvan a ser ellos mismos. No es cuestión de ser más o menos sabio, sino de haber andado antes ese camino.

A uno en concreto terminé confesándole que incluso ir a comprar al súper, y decidir si ibas a comprar esto o lo otro, sin tener que negociar, ni pedir permiso, era una de las ventajas que iba a tener al separarse. Parece una gilipollez si no lo has vivido, pero os aseguro que ese tipo de mierdas a diario pueden reventar la convivencia.

Así y todo, yo hay cosas que por supuesto echo de menos de no convivir con mi pareja, porque cuidar, que te cuiden, reírte viendo alguna tontería en la tele, dormirte acurrucada, o despertarte y dar gracias a los dioses por ese chulazo que estás contemplando en ese momento, es algo que me gustaría tener más a menudo. Aunque, como dice Amante, si lo tuviera todos los días quizá no lo valoraría tanto…

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8 comentarios en “Siempre se paga un precio

  1. Querida Pepa,
    Un placer leerte de nuevo, como siempre. Aunque no te lo creas, sí, tus posts son realmente inspiradores y nos sirven de guía y aportan muchísima información a aquellas que, como yo, estamos totalmente perdidas en estos temas de pareja. Y, enlazando con ésto, he de confesar, que yo estoy totalmente “fritica” (como se dice por mi tierra) por vivir con alguien… ¡No lo puedo evitar! Nunca he tenido una experiencia así y, joé, pues, sí, tengo ya necesidad por disfrutar y vivir esa experiencia… ¡¡Llamadme ñoña!!
    Un besazo

  2. Te leo y me gustas. Nunca pongo nada. Pero sin que te ofendas, echar de menos sin hache.
    Todos somos humanos 😉

    1. UPS!!! Corregido (me estoy fustigando en este momento). Es lo que tiene escribir a las tantas de la mañana. Besos Y GRACIAS.
      Pepa

  3. Hola Pepa, como siempre fantástica en tu post…. hacía ya unos días que no te comentaba y lexes que me encanta hacerlo jajajaja.
    En mi humilde opinión y en mi forma de ser diré que es buena la soledad y que es bueno también el compartir; lo ideal? tener ambos porque ambos son beneficiosos y ambos son hasta necesarios; si no tenemos soledad cómo vamos a saber luego apreciar luego el “compartir”? y a la inversa….
    En fin, la modernidad yyy sobre todo la “autosuficiencia” y la “no dependencia” pueden convivir en perfecta armonía con hacer un cocidito los domingos para dos, verdad?
    Un besote muy gordo y hasta pronto

    1. Querida Ceci: si eres capaz de hacer un cocido SOLO PARA DOS, te ruego me pases las cantidades… yo soy incapaz, jajajaja. Estoy de broma.
      Me ha costado bastante aprender a parar el impulso loco de querer compartir todo momento con una pareja. También el “callarme” las manifestaciones de amor a destiempo, que no siempre son bienvenidas. He aprendido a tomarme las cosas con calma y a reflexionar antes de decir nada de lo que pueda arrepentirme después.
      Nunca me molestó la soledad, la verdad. Estoy bastante conforme conmigo misma.
      Un beso y gracias por leer y por compartir.
      Pepa

      1. jajajajajajaja. Pepaaaaaaaaaaaa lo de las cantidades es muy fácil mujer: tú hecha de todo mucho y luego lo que sobre lo guardas en un tupper jajajajaja. Gracias Pepa por tu cariño y sabes? es un lujo conformarse con uno mismo; como dice mi hermana: ” No hay como estar solo y llevarse bien con uno mismo y la guinda luego es compartirlo” jajajaja.
        Un abrazo enorme Pepa y hasta pronto

  4. Wowww madre mía, hace aaaños que no vivo con nadie…de echo “oficialmente” sólo he vivido con una persona, pero medio compartido techo en casas/apartamentos/estudios más veces….y sí, a veces echo mucho de menos ciertas cosas, como cocinar para el otro o que te cocinen, que alguien se preocupe por ti, reírte de las mismas tonterías, ver pelis o series…pero bueno, hace tanto de eso que ya casi no me acuerdo, y hace el mismo tiempo que no me he enamorado de nadie hasta las trancas, pero bueno, también tiene su parte positiva estar sola, en fin, el amor puede estar en cualquier esquina y creo que, en mi caso, lo mejor es dejar el miedo y las reticencias a un lado, y estar abierta a lo que pueda surgir. Besos de parte de la reina mora.

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