Un pelín torcido

Este año mi “mes de soltera total” comienza un poco antes. Hace unas horas que mi cachorro se fue de vacaciones con su padre. No volveré a verle hasta agosto.

Ay, el verano. Siempre ha sido la época más extraña y desasosegante de mi vida. Las cosas más extravagantes siempre me han pasado en estos meses… Hasta trabajé un verano de camarera en un garito de un pueblo de Cádiz (al que juré no volver y he cumplido mi palabra). La de cosas que me pasaron… para no olvidarlas (y no repetirlas).

Como las aventuras que poco más tarde vivíamos mi amiga Consu y yo, que hartas de la canícula mortal sevillana agarrábamos el coche el viernes y nos íbamos de camping a Caños de Meca, a lo que surgiera. Nos pasó de todo ese verano, madre de dios.

Una de las cosas más extrañas que me pasaron (y no sé si es propio de contar un lunes, así, de sopetón), fue ligar con un muchacho, que nos liáramos en el sitio que nos pillaba más a mano (la playa), y tras mucha mucha arena donde no debía estar, y algo “raro” que notaba pero no sabía identificar (calentón, alcohol, etc), al sugerirle que nos fuéramos a mi tienda en el camping (un saludo a los propietarios, seguro que me recuerdan), y encender la lamparita, me encontré con la cosa más rara del mundo: un pene que “miraba de lao” (!!!).

Con razón notaba algo raro, que me estaba jodiendo, pero joder en el sentido de molestar, no de placer. Decidí no darme por aludida (chicas, es un error: si veis algo que NO MOLA, decidlo, os evitaréis problemas) y continuar con el tema. Pero no hubo manera. La Naturaleza ha diseñado el pene humano con una curvatura específica, y lo ha dotado de cierta flexibilidad. Cuando te encuentras con uno así (que tiene nombre, ojo, se llama Síndrome de Peyronie), no solo se curva hacia donde no debe, sino que lo que provoca esa curvatura lo hace tan rígido que es incómodo y hasta doloroso.

Y eso es lo que pasó: lo intentamos, pero viendo que me estaba haciendo daño, le dije que lo dejábamos, que lo sentía mucho, pero que estaba tan torcida que no podía continuar. Se enfadó, mucho, pero ¿qué podía hacer?

No he vuelto a encontrarme con algo así. Todas son diferentes, en forma, color y tamaño. Pero mirando pa Huelva, palabrita que no me he encontrado más.

Pd (aunque este síndrome se debe a una lesión del tejido interno, y es de difícil tratamiento, cuanto antes se reconozca y se trate el problema, mejor pronóstico tiene)

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2 comentarios en “Un pelín torcido

  1. Palabras sinceras, se agradecen.
    La curvatura del pene es algo habitual, pero en ese grado ya….no.
    Como bien dices es sumamente flexible, y los hombres que tienen ese problemilla saben como dar placer a una mujer con las posturas más adecuadas.
    Por lo que cuentas, y no sin dejar el morbo a un lado, este hombre ni se lo ha planteado.
    Gracias por compartir.
    Saludos.

  2. jajajaja

    Has alegrado totalmente mi tarde de trabajo. Desafortunadamente, comparto tu experiencia (y tu dolor). El susodicho, era de los de infartar segun lo mirabas. Guapo a rabiar. Eso si, de conversacion no iba muy suelto.

    Despues de varias veces, me encontre con el “asunto”, asi, de frente…..digo……….de lado. Y vaya que si de lado. Parecia un garfio.
    Lo peor es que encima tenia un tercer pezon.

    Que penita todo.
    Me encantas Pepa. Te leo muchisimo desde la ofi cuando necesito desconectar 🙂
    Un abrazo fuerte desde una emigrante en UK

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