To palante

Si tenéis alguna amiga que es madre, y en verano dice que sus vacaciones comienzan cuando sus hijos y su pareja se van a la playa, y ella se queda sola porque tiene que trabajar, no la toméis por loca o una psicópata del trabajo, es que a veces nuestro descanso consiste en ocuparnos solo de una persona y una tarea.

Así es posible que, si vais a visitarla a casa, lo único que haya en la nevera sea cerveza y gazpacho, que se haya pintado las uñas de los pies, y que esta semana ya se haya exfoliado dos veces.

No somos conscientes de la carga física y mental que asumimos durante todo el año. Lo llevamos to palante, lo tenemos interiorizado. De hecho, la mayoría de las veces preferimos asumir la carga antes que tener otra discusión más.

Ayer fui a visitar a una amiga. La amiga que decidió ser madre en solitario. Está feliz, nunca la había visto tan guapa. Su niño es una preciosidad. Dice, no obstante, que a veces echa de menos no un hombre al lado, sino el concepto de tener a alguien en el que apoyarse, porque es MUCHO lo que exige un bebé.

Le explico que, aunque te venden la moto de que los niños se tienen en pareja, la realidad (la mía y la de muchas mujeres; no de todas, afortunadamente, pero sí de una gran mayoría) es que si antes asumías muchas de las tareas que suponen vivir en pareja, con un niño las sigues asumiendo y encima te sientes desbordada, porque además de ocuparte del bebé, te tienes que preocupar de planificar y darle instrucciones a tu marido para que haga cosas, y si no las hace, cabrearte como una mona. (en este cómic lo explican de maravilla).

“Pues va a ser verdad”, me dice, “tengo un montón de amigas que se están separando de sus parejas, y hace poco que tuvieron un hijo. Y mis compañeras de Pilates, la que más y la que menos tiene broncas con su pareja por lo mismo”. Esto es real.

Yo veo el fregadero de la cocina lleno de platos, y muy cansada tengo que estar para no tomarme 10 minutos en vaciar el lavavajillas y ponerlos a lavar. Mi ex marido, hasta que no había ni un puto vaso no se acordaba de ponerlo. O, si iba al súper, compraba cervezas, helado y dulces… ¿eso vamos a comer? Aún a día de hoy, que cada uno vive por su lado, tengo que recordarle entre tres y cinco veces las fechas de vacaciones de su hijo, CADA UNA DE ELLAS (Navidad, Semana Santa y Verano) según van acercándose las fechas, porque nunca las anota. O la dosis de cortisona que hay que suministrarle si le pica un insecto (porque es súper alérgico). Soy yo la que hace pagos, transferencias, pide citas médicas, reserva de libros, etc etc etc.

Y es que pasan, ya estás tú para acordarte de fechas, hacer la lista de la compra o mantener el espacio en orden. Ay de ti si te declaras en huelga de brazos caídos, porque la mierda llegará al techo y comeréis de burryking todo el rato. Y encima discutiendo todo el día.

Mi amiga echa de menos un brazo en el que apoyarse. Cómo hacerle entender que es mucho peor buscar el brazo en el que apoyarte y encontrar que no está. Eso hay que vivirlo para entenderlo.

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5 comentarios en “To palante

  1. Ay Pepa! Cuanta razón tienes!!!
    Buscar ese brazo en el que apoyarte y darte cuenta que estas tan sola aún estando sentada junto a alguien en el sofá…
    Me requete-encanta tu blog, me siento tan identificada a veces y otras me ayuda a reflexionar sobre aspectos que no había tenido en cuenta. Graciaaaaas

    1. Creo que aunque falta mucho todavía, las cosas están cambiando. En mi caso, no sabría decir quién se encarga más de la casa o de nuestra pequeña. Supongo que queda un largo camino por recorrer pero ya hay muchos hombres que se implican de otro modo en la crianza de sus hijos y asumen la responsabilidad que tienen

      1. Querida Irene: POR SUPUESTO. Yo creo que afortunadamente algunos hombres se están dando cuenta de la situación. Y por eso digo que no todos. Pero mira a tu alrededor y fíjate en cuántas parejas están en crisis porque no van las tareas a la par.
        Y creo, sinceramente, que es más una cuestión de que ellos se conciencien, porque a mí personalmente me satura estar en todas las batallas, y en tener que explicar y exigir una implicación que tenía que venir de serie.
        Paciencia y educar a las generaciones venideras, no hay otra salida.
        Besos y gracias por comentar
        Pepa

    2. Ay, chica, si me dieran un euro por cada mujer que me dice esto mismo, me compraba un piso a tocateja… de veras te lo digo.
      Un beso, chérie
      Pepa

  2. Tú lo has dicho Pepa, toca educar a las futuras generaciones…no hay otra
    Tengo 2 niños varones y ahí estoy, ganándome a pulso el premio a la madre más plasta. Pero sólo pensar que puedan ser autónomos, autosuficientes y “apañaos” algún día, me compensa de sobras el desgaste de ahora.
    Besos guapa y felices vacaciones,
    Gemma

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