Almas gemelas… ja

Hoy las redes me han traído de vuelta este estupendo artículo de mi amiga Deo Aguilar, “Cómo sabes que has encontrado al amor de tu vida?”, que comienza así: “¿Estás seguro de que tu pareja es tu media naranja? ¿De verdad es tu alma gemela? ¿Cómo lo sabes?”. Y me he quedado un buen rato con el run-run en mi cabeza (el run-run de la lavadora también estaba, que los domingos dicen que son para vaguear, pero yo trabajo más que nunca…).

Me vais a permitir que me ponga cínica, pero me cago en el ideal romántico que nos meten en la cabeza desde bien pequeñitas.

No creo que haya una única persona con la que vayamos a ser completamente felices, ni que esa persona cumpla con todos los requisitos necesarios para encajar a la perfección con nosotros. Tampoco creo en el amor eterno, porque no existe.

Todo en esta vida es una cuestión de aprendizaje y adaptación. Aprendes a sortear obstáculos y malas compañías. Aprendes de tu cuerpo, tu sexualidad y la del otro. Aprendes a ceder y a ser asertiva. Con los años aprendes a ser más tolerante o te vuelves más maniática, depende del carácter de cada uno, y tus relaciones evolucionan a la par.

Creo que esa idea de “media naranja” o “alma gemela” o cualquiera de los mil almibarados nombres que le ponen, tan solo sirve para que muchos y muchas tengan una idea errónea de lo que es el amor, y rechacen relaciones porque piensan “que no van a durar”. Como si una relación fuera una lavadora de las antiguas, de esas que duraban toda la vida.

No recuerdo ahora muy bien cuándo lo dije, pero el amor y el deseo no son una cosa lineal. Hay días en que te sientes como en un anuncio de yogures probioticos, que todo encaja, que todo es perfecto y armónico. Y hay otros que parece el telediario, no hay ni una noticia buena. Y no pasa nada, no es malo. ¿Quién quiere vivir en ese anuncio de yogures para siempre? Qué horror.

En “Una historia del Bronx”, Sonny LoSpecchio (Chaz Palminteri), le dice a su pupilo Calogero que un hombre solo puede tener tres grandes amores en la vida, aproximadamente uno cada diez años, después de eso puedes tener amantes o lo que quieras, pero ya no sentirás ese amor verdadero. Estuve de acuerdo con Sonny durante mucho tiempo. De hecho, pensaba que ya había cumplido con mi cupo de los tres grandes amores.

Pero es que yo antes era más romántica e impulsiva, menos racional, y lo mismo le he dado más crédito del que debía a algún amor pasado, o tengo un bonus track (y no me había enterado), o, como ya he dicho antes, esto de las almas gemelas y los grandes amores son parte del ideal romántico que tanto daño nos sigue haciendo… y tantos discos, ramos de flores, y banquetes de boda vende.

  • Share on Facebook
  • Tweet about this on Twitter
  • Share on Google+
  • Pin on Pinterest

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


6 + = once