Biscotes

maría félix

Días que son como esos biscotes sin sal ni nada, de marca blanca, que saben igual que si te comieras el cartón de la caja. Como esos ramos de rosas de franquicia de floristería, con buena apariencia, pero sin olor.

De esos días tuve muchos, seguidos uno tras otro, durante muchos años. Años en los que una se anestesia en la rutina y las obligaciones maternas, y pasan, idénticos, sin pena ni gloria.

Pero pena sí hay. La pena de que se te pasa la vida flotando en la nada, la calma chicha, la ausencia de estímulos vitales.

El trabajo… bueno, sí, normal. Los niños… bueno, sí, creciendo. La pareja… bueno, sí, como siempre. Y ese “como siempre” pronunciado sin ningún atisbo de entusiasmo.

Hasta que un día uno de los dos se cansa de los biscotes sin sal. Que quiere volver a encontrarle sabor a lo que coma, coño, aunque engorde, aunque le siente mal. Entonces saldrá al mundo y se hartará de pan gallego.

Y si eres tú el que te quedas con los biscotes, te sabrán muy amargos durante un tiempo. Pero llegará un día en que te darás cuenta de que quizás el otro llevaba razón, que la vida no es vida si no te comes una rebanada de pan gallego, y tiras la caja de biscotes de mierda y sales al mundo a buscar una panadería en condiciones.

(Como diría el gran Rooster de The Ranch, cuando empecé esta analogía no sabía dónde iba a parar, pero me ha quedao de puta madre).

Citando a la divina María Félix,

A un hombre hay que llorarle tres días… Y al cuarto, te pones tacones y ropa nueva

pd (se nota que estoy a dieta: hasta las analogías me saben a pan…)

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4 comentarios en “Biscotes

  1. Hola,
    Yo ya ni como biscotes, me quede con el cartón de la caja. Mi vida últimamente es como el día de la marmota, todos igual. La casa, el trabajo, la niña….y así día tras día. Da igual que sea martes que sábado, mis planes son los mismos. Divorciada hace algo más de dos años, 14 años que parece que no han existido o no han servido para nada. Y no quiero decir que lo eche de menos a él, en absoluto, divorciarme fue de las mejores decisiones que he tomado y la más dura también. Pero si echo de menos tener pareja, hablar con un adulto cuando llegas a casa, alguien que no sea tu madre o hermanas (y las adoro….pero a veces no son objetivas), alguien que te pregunte qué necesitas, cómo estas, nos vamos al cine….

    Yo también quiero pan gallego y magdalenas y rosquillas y cosquillas…..pero como hago para salir de mi caja de biscotes ¿????

    Aquí estoy, la 1 de la madrugada del sábado y decidiendo si tendré valor para enviar este mensaje. Te leo desde hace tiempo y creo que es el tercer intento de escribirte, en el peor de los casos mi mensaje quedará ahí, dentro de mi caja de biscotes.

    Pero no pasa nada, mañana me levantaré y seguirá mi rutina, como un autómata, a más problemas más maquillaje……que nadie lo note.

    Namaste.

    1. Querida Antonia.
      Nunca cae en saco roto ni pasa desapercibido ninguna de vuestras cartas ni ninguno de vuestros comentarios. Yo los leo todos e intento contestar lo antes posible. A veces he tardado un poco más porque me ha pillado fuera, de vacaciones, pero no os olvido, nunca.
      Creo que necesitas relacionarte con adultos, como dices, pero no veo que estés en el punto de otra relación. ¿En serio quieres otra relación?
      Dar consejos es la madre de todos los desastres (y parece que yo me he subido hace tiempo al carro de todos vuestros desastres), pero me aventuraría a aconsejarte que comiences a construirte una nueva vida, pero de verdad. Divorciarte es solo un paso. Ser madre es solo una de las facetas de tu vida, mi niña.
      Salir de la caja de biscotes es algo que solo puedes hacer tú, pero tienes que proponértelo DE VERDAD.
      Que te pongas a tontear en aplicaciones YA. Y deporte, y gimnasio (o correr por el parque, que es gratis). E irte al cine sola. Y quedar con hombres… Te vas a llevar muchos chascos, pero te vas a reir, y te van a hacer la rosca, y vas a flipar mucho.
      Eso de llegar a casa y hablar con un adulto… bueno, a veces se echa de menos… ¿pero has echado cuentas de TODAS LAS VECES QUE ESO ESTABA DE MÁS? Piénsalo.
      Estar sola contigo misma tampoco está tan mal, pero debes empezar por caerte de puta madre. Y en eso es en lo que tienes que trabajar: QUIÉRETE MI NIÑA.
      Besos.
      Pepa.

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