Las décadas

woman chair beach

En la redacción tenemos veinteañeras (y veinteañero, que tenemos becario también), treintañeras y algunas cuarentonas.

Siempre me ha molestado la absurdez de “cuarentañera”. Toda la vida deseando ser cuarentona y me quieren cambiar el sufijo. Me niego, me encanta lo de cuarentona.

Pero algunas de las que me rodean lo llevan fatal. No ya lo del sufijo, sino el hecho en sí de entrar en la década de los cuarenta, y me preguntan que qué tal lo llevo yo, como si lo de cumplir años fuera una enfermedad o una condena.

Bueno, a ver, que se te empiecen a joder algunas partes del cuerpo inexplicablemente, o tengas menos resistencia a los excesos no es que sea una maravilla, pero yo creo que este culto absurdo a ser/parecer/mantenerse siempre en una edad indeterminada –ageless generation o perennials nos llaman, adjetivos para vender más productos-, es causa de mucho sufrimiento inútil.

Me preguntan si volvería a los veinte. No mira, ni loca. No me importaría tener el culo prieto de entonces, pero el peaje a pagar sería demasiado alto.

“¿Y a los treinta? A los treinta sí volverías, ¿no?”. Los treinta fueron buenos, cojonudos, maravillosos, me lo pasé muy bien, y al final de la década fui madre. Pero bien está lo que bien acaba. Los despedí con agradecimiento, pero sin ganas de repetir.

Ahora que veo asomar el cinco por la esquinita, me dicen que estoy estupenda, que es increíble que vaya a cumplir 48, que parezco más joven. Pues mira, no lo sé, ¿más joven comparada con quién? No creo que sea mérito mío, sino de mi genética.

¿Y sabéis en lo que me doy cuenta, de verdad, de que he madurado? Pues que una vez que descubres que lo de llevarse la silla plegable a la playa no es de señora mayor, es de señora inteligente, ya no hay vuelta atrás. Cómo es posible que haya hecho el gilipollas durante tantos años…

Pd (y fue Amante, otra vez, quien me abrió los ojos. Si es que este hombre es sabio…)

 

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Un comentario en “Las décadas

  1. Ni loca volvía yo a los 15, 18 o década de los veinte!!! Pues no he aprendido ni nada!! A tener dignidad y a saber valorarme. A saber que no necesito a nadie más q a mi misma. A saber que las amistades pocas veces son verdaderas. Y a saber que el refrán español de “no te fíes ni de tu padre” existe por algo.
    Un culo prieto no vale toda esa sabiduría

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