A toro pasado

Lo de Harvey Weinstein era un secreto a voces. Toda la industria lo sabía y miraba para otro lado o, simplemente, evitaba las situaciones en las que sabía que podía haber peligro.

Se sabe que tenía toda una corte de conseguidores -mamporreros- que tendían trampas a actrices, secretarias, ayudantes, o cualquier mujer mínimamente vulnerable.

Esto es violencia sexual, de esa que vemos a diario y no solo en el cine o en los periódicos.

¿Quién no ha tenido una experiencia de este tipo o muy parecida? Ese jefe que se toma dos copas y te echa el brazo por encima como si fuera tu primo, del que sabes que tienes que evitar cualquier situación de mínima confianza porque se le escapan las manos. O el que se ofrece a llevarte en coche a casa tras un evento y te pide un beso de buenas noches como agradecimiento. El que se roza siempre que puede contigo en los cruces o pasillos. O el que tiene las manos largas y os rifáis cuál es la infeliz que tiene que sentarse a su lado en una cena…

Estos depredadores sexuales (tío asqueroso les llamamos en mi tierra) son escoria, y a veces reciben la recompensa que merecen por sus actos en forma de patada en los huevos, denuncia y pena por agresión, u otras formas de castigo bastante más agresivas, pero por lo general se van de rositas porque todos, principalmente las agredidas, miramos para otro lado por miedo, a perder el trabajo o a que nos arruine la existencia, como al parecer hacía este sapo de Weinstein.

Ashley Judd arrastra aún la fama de desequilibrada desde que tuvo la desgracia de toparse con él. Rose McGowan lleva muchos años denunciando la situación. Varias mujeres han recibido indemnizaciones para evitar las denuncias.

Y ahora que por fin ha saltado la liebre, resulta que hablan las que callaron en su día, y medio Hollywood se rasga las vestiduras con el escándalo. A toro pasado…

Está muy bien que esto se haga público y que -aunque tarde- todos se sientan asqueados por este comportamiento, porque seguir ignorándolo solo propicia que se sigan cometiendo estos abusos, pero me gustaría que alguno de los actores y directores que lo sabían y callaban (Matt Damon, Ben Affleck, Quentin Tarantino, Robert Rodríguez, según afirma McGowan), hicieran un VERDADERO acto de contrición y reconocieran que, pese a saberlo, callaron y miraron para otro lado, por miedo a perder sus preciosas carreras, y contribuyeron a que este tío asqueroso siguiera campando a sus anchas.

Ellas ya han hablado. A ver si conseguimos ver o leer de ellos un “este tío me da puto asco, pero más asco doy yo que lo sabía y me he callado”.

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2 comentarios en “A toro pasado

  1. Hola Pepa!!
    Desgraciadamente yo viví esa situación típicamente asquerosa en la oficina… tenía poco más de 20 años… una empresa 100% compuesta de hombres… los que mensualmente se reunían para un consejo de administración.
    Aquel gordo asqueroso estaba deseando venir y rozarme.. si me coge hoy con el doble de edad….. le arranco la cabeza!!

    1. Querida María: desgraciadamente todas tenemos experiencias de este tipo, y yo hasta he tenido que ejercer de “madrina” de alguna becaria en el trabajo, porque los tíos asquerosos en cuanto atisban un poco de inocencia allá que van. Esto no les pasa a los hombres. Un puto asco todo.
      Besos.

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