La comodidad es la enemiga del deseo

Llegamos a casa, cansados, nos ponemos el pijama. Me desmaquillo. Cenamos cualquier cosa. Hace sueño, ha sido un día muy largo. ¿Vamos a dormir?, me dice. Ok, le contesto. Nos lavamos los dientes. Maquinalmente nos ponemos la férula (sí, ambos tenemos que usarla, apretamos los dientes demasiado). Me meto en la cama y pienso “Esto… esto no puede ser. Parecemos un matrimonio, y tenemos un status”. Me quito el aparato de los dientes, el pijama y le digo desde la cama: “cari, no te pongas la férula y vente para acá”. Estaremos cansados, pero no tanto como para no tener sexo…

En toda relación de pareja hay un componente de rutina importante. Pero no hay que dejar que domine todas las situaciones de la convivencia, porque termina por adueñarse de todo.

¿Recuerdas esas primeras noches juntos, lo poco que dormíais? ¿Acaso te importaba la falta de sueño? No, ibas a trabajar con una sonrisa de oreja a oreja.

Ahora te metes en la cama y te da pereza hasta pensarlo. Y hay un punto de no retorno: cuando prefieres la cinta en el pelo, el calcetín por fuera del pijama, y ver Juego de Tronos metida en la cama, con el edredón hasta la nariz, a desnudarte, apagar la tele y tener sexo.

La mierda’la tele… Te digo una cosa: saca la tele de la habitación, que es malísimo. Si vas a trasnochar, que al menos sea por algo satisfactorio para ti. Y mira, hasta Cersei me daría la razón: entre follar y ver la tele, no hay color.

Pd (quien dice tele, dice tablet, móvil, redes sociales o lo que sea que te tenga abducida por las noches)

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Un comentario en “La comodidad es la enemiga del deseo

  1. Sí, eso es genial, yo también solía hacerlo para no caer en la rutina, pensaba lo mismo, pero después de 3 años… ya no sé qué hacer para reavivar la pasión de los primeros encuentros. Eso de hacerlo dos veces en una misma noche por ejemplo está a años luz.

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