Da miedito

Viernes. Dos y media de la tarde. Vagón de metro bastante lleno. Dos “canis” de unos 19 o 20 años sentados en el suelo entre vagones. Uno de ellos hace una llamada telefónica: “Hooolaaaa… ¿sabes quién soy?” -con voz melosa- “te llamo para ver si nos vemos hoy… ¿hasta las 18:3‪0?… ya… Bueno, si quieres te llamo mañana para vernos, que tengo ganas de verte, princesa‬.‪ ¿Sí? Oook… hasta mañana, guapísima… muá muá”.  Cuelga el teléfono y cambiando radicalmente el tono de voz se dirige a su colega, que estaba sentado frente a él: “MAÑANA FOLLO, CHAVAL… mira mira lo que me dice por guasap”.  Y lee en voz alta los mensajes de e‬l‪la, algo muy naif sobre labios y besos, pero que culmina con un arriesgado “podrás hacerme lo que quieras…”, que exalta al elemento y exclama, triunfal: “buah, tío… la voy a sujetar así del cuello, apretando y la voy a dar to duro”‬.

Es en estos momentos cuando a mí me gustaría ser un bigardo/a de metro ochenta y 100 kilos, con dos manos como dos roperos abiertos, para enfrentarme a este energúmeno y enseñarle cuatro cosas sobre el respeto a las personas, a la intimidad de la personas‬ ‪y a la libertad sexual de las personas. Me hubiera gustado‬ ‪poder quitarle el teléfono para llamar a esta chica y advertirle‬ ‪que a no ser que le guste mucho‬ ‪el sexo duro y la dominación, va a pasar un mal rato, y que el tipejo que debería estar agradecido por dejarle acceder a su cuerpo, va por ahí publicando a voz en grito lo que va o no va a hacerle.‬

Pero como soy un escuerzo que no llega al metro sesenta y pesa 52 kilos (además de que desde que ‬f‪ui madre me lo pienso mucho antes de meterme en jaleos donde puede que me lleve un guantazo), me quedé con la mala hostia metida en el cuerpo.‬

‪No, esto no es una actitud propia de los millennials y la Generación Z. Bocazas y fantasmas ‬l‪os ha habido y los habrá en todas las épocas mientras sigamos adoleciendo de una educación completa, a todos los niveles. Lo que me preocupa es el concepto de SEXO que están adquiriendo los que nos siguen. Me preocupa que confundan PORNO con SEXO, y trasladen esa manera de follar que ven en las pelis a la vida real.‬

Ese “agarrar por el cuello”, la dominación, la humillación y la degradación de las mujeres -principalmente‬-‪ es lo que aparece cada vez con más frecuencia en el porno. ‬

Uno de sus grandes iconos, Rocco Siffredi, ha basado prácticamente toda su carrera en este tipo de cine‬.‪ Basta con echar un vistazo al documental “Rocco‬” (al documental, no a los súper estéticos trailers de promoción)‪, para que se te revuelva el estómago. Y para ‬d‪arte cuenta de que sí, el hombre tiene un rabo como el cerrojo‬ ‪un penal, pero su ‬r‪elación con el sexo y su actitud con las mujeres en las películas que protagoniza, es enfermiza.‬

Me da mucho miedito el futuro de mi hijo‬,‪ la verdad.‬

 

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3 comentarios en “Da miedito

  1. El energúmeno en cuestión es un grosero y maleducado, si su madre le viera por una mirilla se sentiría fracasada y profundamente avergonzada. Pero con los años he aprendido que “perro ladrador poco mordedor “. Si necesita proclamar a voz en grito en un vagón de metro lo que le haría a la chica esa, es porque en la vida real es un plancha bragas, un beta, un mi*rda que folla no cuando quiere sino cuando le dejan (y se alinean los astros). Sino no necesitaría la reafirmación ante un público anónimo. Yo le compadezco. Y no creo que le haga nada que no quiera a la chica, más q nada porque sino la fiesta se le acaba, y es tonto, pero no tanto.

    1. Querida anónima: te daría la razón si no fuera por las historias que me cuenta Amante de sus compañeros, que son como el gañán este pero con algunos años más. El que nace lechón muere cochino, te digo. Espero que la chica sea lo bastante lista como para pararle los pies o darle un sopapo si intenta obligarla a hacer algo que ella no quiere.
      Besos.

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