Convertir a una dama en una fulana

Well, some feel that to court a woman in one’s employ, is nothing more than a serpentine effort to transform a lady to a whore.

Bueno, algunos creen que cortejar a una mujer que trabaja para ti, es un intento serpenteante de transformar a una dama en una fulana.

Premio para quien sea capaz de decirme en qué película romántica de los 90 suelta esta maravillosa parrafada el protagonista.

Rumores de oficina. Cotilleos delante de la máquina de vending. ¿Quién no ha escuchado alguna vez entre susurros Fulanita se tira al jefe? Sea o no verdad, en nuestra cabeza ya le hemos perdido el respeto a Fulanita. Da igual que sea maja, buena compañera, trabajadora, solidaria, que tenga tres masters o que sea una crack en lo suyo, ahora ya Fulanita es La que se tira al jefe.

Parece que las mujeres tenemos que defendernos en todos los frentes. No podemos bajar la guardia nunca. No resultar demasiado atractivas en el trabajo, para no suscitar envidias o provocar el deseo. Mantener siempre las distancias, olvidando herramientas tan necesarias para el trabajo en equipo como la confianza y la camaradería. Estando siempre atentas por si el lobo acecha…

Porque basta con que el lobo se fije en nosotras y nos suelte un piropo o una mirada fuera de lugar, para que perdamos nuestro estatus de dama y nos convirtamos ipso facto en una fulana. “Si es que claro, las miraditas… el jaja jeje… que le sonríe y ya se pone berraco… si es que lo va buscando… le pone el trapo delante”.

Hay tipos que no conocen otro tipo de comportamiento más que el de depredador. Creen que las mujeres estamos para regalarles la vista. Que estamos ahí para hacer bonito. Que no nos podemos enfadar si nos dicen 15 veces lo guapa que estamos y ninguna lo bien que hemos resuelto ese problema. Que del mismo modo que nos dicen guapa sin que nadie se lo pida, se creen con derecho a llamarnos fea si le llevamos la contraria o les desairamos.

Os pido que hagáis un ejercicio mental: coged a ese energúmeno que constantemente flirtea con vosotras e imagináos que hace lo mismo con un hombre, con un compañero vuestro, ese con el que anda siempre haciendo planes o yendo a conciertos. Visualizad cómo le dice lo impresionante que está ese día, o el culito que le hacen esos pantalones; que le pide que cambie la cara y sonría un poco, que así está mucho más guapo… ¿A que lo veis ridículo?

Pues recordad eso mismo la próxima vez que alguien en la máquina de café os cuente en voz baja aquello de Fulanita se tira al jefe. Desacreditar a una mujer es asquerosamente fácil, y una forma rápida y eficaz de impedir su ascenso profesional. No alimentéis el rumor. No les ayudéis en el empezo de convertir a una dama en una fulana.

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3 comentarios en “Convertir a una dama en una fulana

  1. Ufff y tanto que es ridiculo!
    En mi empresa, una internacional muy grande, mi jefe es conocido como “polla juguetona” (traducción literal). Bueno, pues cuando me lo asignaron como nuevo jefe yo estaba absolutamente aterrorizada, es un jefe genial, dialogante, abierto, comprensivo, pero yo estaba asustada, la nueva, extranjera… imagínate. No es que yo mantuviera las distancias, es que necesitabas un visado internacional para que nos vieran juntos en reuniones o congresos, literalmente le huía.

    Ahora ya me he acostumbrado y ya no tengo una actitud tan rígida, pero si que es cierto que cuido mucho mis comunicaciones con el para evitar mal interpretaciones, cosa fácil que ocurra cuando no es tu lengua materna. Yo sé que si pudiera o me dejara el lobo me cazaría, porque se le ve a lo lejos. Pero yo nunca doy lugar a ninguna oportunidad que lleve a malinterpretaciones.
    Tampoco es justo para nosotras tener que ser una presa que huye del depredador para poder mantener la dignidad y el respeto profesional.

  2. Me sonaba me sonaba….pero no de los años 90…. al final he tirado de internet, Kate&Leopold de Meg Ryan.
    En mi caso yo no era la que me liaba con mi jefe, sino que mi pesadilla fue en la universidad, haciendo ingeniería a curso por año y con buenas notas: porque me tiraba a los profesores…a todos según parece por las notas que saqué y a las profesoras a saber lo que le haría….(quizás las hacía gratis de niñera). Sin embargo, el mejor expediente de mi promoción fue un chico, pero claro, él era porque era muy buen estudiante….y porque era muy feo (no se me ofendan, ero lo que se decía)

    1. Jajajajaja me suena! Mis matrículas de honor en la universidad también eran porque me los tiraba a todos (y todas), no porque le echara mas horas que los demás! O porque , porque no decirlo, tuviera más capacidades que el resto.
      Mientras otros empezaban el fin de semana en jueves y lo acababan en martes yo no salía apenas y estudiaba a todas horas. Pero era una furcia (aunque en esa época nunca se me conoció novio, lío o rollete), solo por ser guapa (las cosas como son).
      Se ve que o guapa o lista, las dos cosas no pueden ser.

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