Pregúntale a Pepa (XXII)

Woman writing her dairy.

Hoy transcribo una sola carta, porque no es para mí, es para todas las que leéis este blog. La he redactado en consenso con su protagonista, después de intercambiar varios correos, porque así me lo ha pedido, ya que cree que lo contaré con más clarida. Ella la ha leído y está conforme con lo escrito. A vosotras va dirigida y merece todo el espacio.

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Me llamo Ángela y te escribo para contar mi historia, no para pedir consejo. A lo mejor alguna mujer se ve reflejada en ella y toma el valor para acabar con una relación tóxica.

Tengo 35 años, estoy separada hace tres y tengo una hija que acaba de cumplir seis.

Conocí a mi ex hace 10 años. Éramos de la misma pandilla. Nos gustaba ir a festivales de música electrónica y a sesiones en discotecas. En esa época salíamos prácticamente todos los fines de semana y sí, tomábamos drogas, pastillas, cocaína y alcohol. No en exceso ni que nos impidiera tener trabajo ni una vida “normales”. Si te mueves en este ambiente nadie te obliga a consumir, pero como dice Dave Gahan “si todos los días acompañas a tus amigos al barbero, al final un día te cortas el pelo”. No es excusa, pero es una explicación.

El caso es que un tiempo después de irnos a vivir juntos, más o menos a los dos años, me quedé embarazada. Hacía rato que habíamos bajado el ritmo de salir, así que para mí no fue ningún trauma dejar todo lo tóxico. Solo lo dejé yo, porque él siguió saliendo de juerga. Pensé que se calmaría cuando naciera el bebé, pero no.

Sé que es un cliché, pero nació mi hija y las cosas fueron a peor. Le pasa a muchas parejas, no sé por qué, y la mía no fue una excepción.

No he contado que al poco de empezar a salir me diagnosticaron una ETS. Algo muy común, del mismo tipo que sale en el labio, eso me dijeron, pero por algún motivo, una bajada de defensas, había pasado a la vulva. Estaba devastada. Era muy doloroso y además me sentía poco menos que una apestada. Tuve varias parejas antes de conocer a mi novio y era muy activa sexualmente, aunque siempre tomé precauciones, no era una loca. Él había estado solo con tres chicas. Creí -idiota de mí- que mi promiscuidad era la causa de haber pillado algo así, y por más que me dijeran ginecólogos y dermatólogos que no tenía que ver, que una sola vez podía producir un contagio, que era un virus que una vez lo pillabas quedaba en el organismo, y podía saltar en cualquier momento y cualquier mucosa (hasta en los ojos), yo me echaba la culpa. Y mi novio no hizo nada por quitarme esa idea de la cabeza. Era MI problema y yo la que las pasaba putas cada vez que tenía un brote. Pero no había tenido ningún problema de ese tipo hasta que le conocí a él…

Viví desde el diagnóstico con cuidado de que no me bajaran las defensas, y absteniéndome de tener relaciones sexuales cada vez que me pasaba.

Después de nacer mi hija, y con la tensión de los problemas en la pareja, los brotes aumentaron. Y cuando estos pasaban, tenía dificultades en las relaciones sexuales, que eran muy dolorosas, horribles, me hacía mucho daño. Así que, sencillamente, dejé de tener sexo. Esto multiplicó las broncas por mil. Me trataba fatal. Me hablaba a gritos o no me hablaba.

Como yo estaba molesta con que me dejara sola en casa y él se fuera por ahí, mi novio empezó a consumir en casa. Una vez que la niña dormía, sacaba los trastos y se ponía a beber y a meterse rayas. Era para relajarse de la tensión del trabajo, decía. “Tómate una copa tú también”, “venga, que por un tirito no pasa nada”… ¿Recuerdas lo que he dicho antes de la barbería y el barbero? Pues eso, Pepa, que me arrepiento lo más grande de haber sido débil y una irresponsable, pero caí. Las veces que pasaba yo me quería morir al día siguiente, pero no por la resaca física, sino por la mental, el arrepentimiento y el saber que me estaba machacando y tenía una hija de la que era responsable.

Junto con las drogas comenzó a pedirme que le hiciera algunas cosas sexuales (poco habituales y hasta aquí puedo leer), que a él le daban mucho placer pero que a mí me convertían poco menos que en un consolador humano. No me gustaba nada y solo accedía a hacerlo cuando estaba colocada, así que cada vez insistía más en que me drogara con él para conseguirlo. Hasta que me negué. Entonces me dijo que no le quería, que no era capaz de tocarle si no era drogada, que nuestra vida sexual era inexistente, que si yo no podía follar porque tenía “el coño roto” al menos “le debía eso”.

Ese día me hizo -por fin- click la cabeza, y decidí separarme. De eso hace tres años. Ahora comparto piso con una amiga que es madre soltera y nos ayudamos la una a la otra con los críos.

Hace un año conocí a un chico. Venía mucho a mi trabajo y un día me pidió el teléfono para invitarme al cine. Yo no había vuelto a estar con nadie, pero era muy amable y simpático, y me convenció. Empezamos a salir, y al mes o así me propuso que nos fuéramos un fin de semana a un hotel rural, los dos solos. Yo estaba muerta de miedo, por mi problema y por su reacción cuando se lo explicara, pero no quería empezar algo con una mentira, así que le conté toda la historia, y que tenía que tomar ciertas precauciones, y todo el tiempo que llevaba sin tener relaciones. Me escuchó sin interrumpirme ni una sola vez. Me dijo que siempre que yo estuviera bien, él no tenía ningún problema, que no me sintiera presionada, y que el fin de semana era para estar solos, lo que surgiera o no ya se vería, pero que no me preocupara.

Fue un fin de semana maravilloso. Estuvimos la mar de a gusto. Hablamos sin parar todo el tiempo. Por la noche todo fluyó de la manera más natural. Yo, que pensaba que ya no volvería a tener un orgasmo, disfruté por primera vez en años… ¡en años!.

A día de hoy seguimos saliendo, aunque yo de momento no quiero volver a vivir en pareja, ese trauma aún no lo he superado, pero estamos bien.

Si cuento mi historia es porque quiero mostrar que en algunas relaciones nos dejamos llevar al lado oscuro solo porque creemos que así mantenemos a nuestra pareja. Pero alguien que no te respeta y solo te tiene en consideración para su propio placer, ignorando quién eres, no es tu pareja, es tu explotador sexual. Si algo no te gusta tienes que decir NO, con firmeza. No cedas al chantaje emocional, al “es que no me quieres y por eso no te gusta hacerlo”.

También quiero decir que aunque las mujeres seamos más vulnerables a sufrir un contagio de ETS, por nuestra propia morfología, hay muchos tíos que van por ahí transmitiendo mierdas sin ser conscientes de lo que van propagando, porque no tienen los síntomas, ni tienen el más mínimo interés en hacerse pruebas. Si te pasa algo a ti, tu pareja TAMBIÉN tiene que hacerse pruebas, y asumir la prevención, no dejarlo solo en tus manos. El condón, aunque es una protección muy eficaz, no evita el contagio de algunas enfermedades. Y no “te libras” por ser más o menos promiscua: una sola vez es suficiente.

Siento si es un poco largo. Es la primera vez que pongo todo junto y no quería dejarme nada fuera.

Gracias por dejarme contarlo.
Ángela.

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PREGÚNTALE A PEPA
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10 comentarios en “Pregúntale a Pepa (XXII)

  1. Wow, esta historia me ha tocado. Admiro su valentía en haber podido finalmente alejarse de una persona que no la hacía crecer ni sentirse valorada, que no aportaba más que sufrimiento a su vida. Es dificil verlo cuando le pasa a una misma, pero me alegra que haya salido adelante y que difundiendo su historia pueda animar a otras a dar el paso para ser más libres, más felices y mentalmente más sanas!

  2. Gracias Ángela por querer compartir esta historia. Eres muy valiente y fuerte, te atreviste a dar un paso que muchas mujeres no pueden dar… suerte y mucha luz.

  3. Tu hija está aprendiendo de ti la mejor de las lecciones: coraje, valentía yyy una muy importante también ILUSIÓN.
    Ella cuando sea más mayor te dirá lo orgullosiiiiisima que está de ti.
    Un abrazo enoooorme Ángela y no sabes lo que me alegra saber que has cambiado tu vida, eres una valiente!!!!

  4. Gracias Angela por contarnos tu historia. Enhorabuena por la valentía que has demostrado al dejar una relación nefasta. No es fácil aunque lo parezca. Buena suerte y buena vida por delante. Besos.

  5. Felicidades por tener la valentía de quitarte de encima a semejante narcisista. Menuda joyita te has quitado de encima!! Adelante con tu niña y piensa en el ejemplo de valentía y autoestima en el que te has convertido para ella.
    Besos

  6. Que valiente, es dificil ver la luz a final del tunel luego pasan cosas y no nos explicamos como se puede llegar hasta ese punto. Me alegro de que hayas sido inteligente, Te deseo lo mejor

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