Cuidado con el síndrome del Patito Feo

Sad girl sobbing

El testimonio de Ángela que publiqué hace dos semanas abrió una ventana para muchas de vosotras, que fuisteis capaces -alguna por primera vez en su vida- de poner en palabras todo lo que os había pasado. BRAVO por vosotras. No os calléis más.

Pero del mismo modo que protejo vuestro anonimato, también me he comprometido a publicar algunos testimonios, como el de Ángela y como el que os traigo hoy. Ella se llama Ana, y quiere contar su historia para ver si así alguna otra con una venda en los ojos es capaz de arrancársela.

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Querida Pepa…. ¿Qué tal estás?
Verás, hoy día 10 de noviembre leí tu publicación, la carta de una chica, Ángela, ella hablaba de drogas, alcohol y enfermedades de transmisión sexual y bueno, creo que mi día llegó, el de contar mi experiencia y ojalá valga para poder ya no cambiar la vida de alguien, solo pido poder activar los chip de muchas chicas y que puedan tomar las riendas de su vida desde la consciencia y desde la realidad.

Me remonto unos 20 años atrás, yo siempre fui una chica muy tímida, por cada cosita de nada que me dijeran me ponía con una granada y yo hablar con un chico viiiiirgen madre, ni loca vamos…. He de decir que esto se debía a una gravísima “nula” autoestima, siempre fui el patito feo, la bajita,  Anita Rellenita, la que siempre se ponía roja y nunca hablaba y jamás sonreía, tantísimos años siendo la burla de mi instituto me pasaron una factura muy muy dolorosa a pagar, en aquel momento no existía la palabra “escrache” y a mi me hicieron mucho mucho daño hasta que derivé en una terrible anorexia de la que creí no salir jamás, y que a día de hoy a veces da ramalazos la jodía…. A esto sumemos que mi primer novio me dejó por algo tan tan demodé hoy día como es, palabras textuales: “necesito a una chica de ciudad, qué esperabas que yo me fuera a casar con una chica de pueblo como tú? Cierto, yo vivía por entonces en una pequeñiiiiisima aldea del norte de España y el venía a veranear cada año desde una enorme ciudad española…. Cuando oí esas palabras creí morirme Pepa, yo le quería con toda mi alma y él me dejaba por vivir de arar la tierra, pobres pero muy honrados como decía mi padre.

Posteriormente yo me enteré que él también me quería a mi pero sus padres no podían permitir esta relación, a mi me costó una anorexia y a él una terrible depresión, un año encerrado en casa y medicado, parecía un muerto en vida, un amigo en común fue el que me dijo que me quería y que él había amenazado en casa de dejarlo todo en la gran ciudad y venirse a vivir al pueblo porque no podía soportar más vivir apartado de mi, y claro, sus padres tomaron medidas drásticas, éramos unos niños de 17 años pero que nos amábamos con locura y que aun a día de hoy al vernos nos brillan los ojos pero, eso es pasado, hoy cada uno tiene una nueva vida y una nueva familia y yo eso lo respeto mucho mucho.

Pues bien, un día (hace unos 15 años) conocí a un chico, llamémosle Jose, era el típico guapo guapísimo, el que tenía detrás una prole de chicas, y que precisamente a mi por eso me caía como una patada en el culo, yo aunque había cambiado mucho, para abreviar diré que yo, la patito feo se había convertido en cisne, yo me había ido del pueblo, a vivir a Madrid y cuando volví la gente no me conocía, ya no era rellenita, era una chica con curvas pero fibrada del ciclismo, ya no era bajita; Ana no salía a ningún lado sin sus tacones, una melena rizada por la cintura etc etc, y claro, este Jose vió a la novedad, osea yo, y bueno decidió que para él.

Yo me sentí la reina de la fiesta, que alguien así se fijara en mi (lo malo de la autoestima es que como tú te veas sin estos condenados ojos críticos ya pueden decirte que eres princesa que toda la vida te creerás una cenicienta, pero la de los harapos, no la de la carroza), él me dio tooooda la atención que nunca había tenido, me sacaba a todos lados, no se avergonzaba de mi…. Sí, aún a día de hoy sigo creyendo que igual se avergüezan de mi. Así estuvimos 5 años, novios formales, en ese período nos fuimos a vivir juntos y fue cuando descubrí su “secreto”: un problema muy muy serio llamado alcohol y drogas, yo jamás he probado nada de eso en mi vida y soy abstemia desde siempre….

No sabía muy bien cómo digerir todo esto, te hablo de miles de deudas, miles de jaleos y juicios, miles de cosas que me hicieron tanto daño, pero, yo no quise abandonar el barco y dediqué mi “vida” a recuperarle, fueron malos tratos psicológicos muuuuchos y algún que otro físico pero al fin conseguí sacarle de ese mundo después de internamientos varios y miles de horas de psicólogo, curiosamente cuando él acabo el tratamiento psicológico lo empecé yo: estaba moralmente y psicológicamente destruida…. Encima nos casamos dos años después de su recuperación, a día de hoy creo que yo estaba más enferma que él, seguía siendo ese gatito al que han apaleado tanto que solo busca una caricia y bueno, creí que si él me dejaba me moriría, o de pena, o de dolor o de abandono…

Lo que es la vida, tres años después de casarme fui yo la que decidió que lo dejaba, yo ya era un despojo psíquico después de tantos gritos, zarandeos y “no vales para nada”, quizás se me encendió la bombilla cuando un día quise tirarme a las vías del metro, ese, ese fue el momento de mi punto de inflexión, a partir de ahí tenía que remontar y arreglar mi vida costara lo que costara y el primer paso fue divorciarme…. Ay Pepa, si antes había sido maltratada ahora sí que sí se cebaron en mi él y su familia, para abreviar (vaya biblia te estoy poniendo) te diré que un día mi madre literalmente le suplicó a su familia que no me hicieran más daño, que me iban a matar y que ya me estaban matando en vida que por favor me dejaran irme, sí, viví bajo amenazas y yo no quise denunciar porque él ya había sido denunciado por una ex por malos tratos y yo no quise arruinarle la vida, pero me la arruinaba yo a mi misma.

Dios quiso que apareciera una chica nueva en su vida y que él se enamorara de ella perdidamente y se fuera a vivir con ella, ahí sí que sí me dejó liiiiiibre, acabaron las amenazas y los gritos y tooooodo, al fin se fue, (me tocó vivir 9 meses bajo el mismo techo que él aún estando divorciados, me tocó a mi esa condenada primitiva), al fin empezaba mi liberación…

Después de un año ya de divorciada yo aun no salía de casa, mi tratamiento psicológico había avanzado muy poco o mejor dicho: yo estaba tan mal que los pasitos eran de bebé aún y bueno, yo vivía en mi caparazón en el que a nadie dejaba entrar, todo por miedo: miedo a que volvieran apalearme, pasó otro año más y otro, y Ana aunque ya estaba fuerte mentalmente, había puntos que no podía olvidar, sí perdonar pero no olvidar y en mi nueva vida no había cabida para hombres que intentaran acercarse, no es que sea una tiaza ni muchiiiiisimo menos, Jesús que soy un taponcito de metro sesenta pero qué se yo, algo tengo que atraía a los hombres peeeero ninguno tenía lo que yo quería, no era más que una excusa mía para que no se me acercase nadie, hasta que llegó uno, que sin proponérselo, pasando primero por una simple amistad de “hablar de nuestras aficiones” derrumbó poquiiiiito a poco ese gran muro que yo misma había construido, que con toda la paciencia del mundo soportó primero mis temores y huidas, mis lágrimas, mis pesadillas cuando él dormía en mi cama, mis mis mis y mil veces mis, hasta que dejé de ver mi vida en un YO para convertirla en un NUESTRA.

Pepa, me dejo por el camino muuuuchas cosas por contar, algunas terribles, sí, a mi también me contagiaron una ETS, a mi, que no me acostaba con naaaadie que no fuera mi marido, ni después de divorciarme que estuve no sé cuántos años sin sexo, a mi, a la chica de pueblo que nunca quiso acostarse con su primer novio por si pensaba que yo era una descocada…. A mi me contagiaron…. Y también he de decir que mi chico lo sabe y fue un grandísimo apoyo en esto, para dejar de lado esa “mi vergüenza” de que yo no era promiscua pero que tuve muy mala suerte…. Ay Pepa, no le deseo a nadie ese momento en el ginecólogo y que te digan que es la típica enfermedad de promiscuas, y yo no fui capaz de levantar la cabeza y decir: yo no fui la promiscua el promiscuo fue él…

Pepa, te escribo toooodo esto para que por favor si hay alguna chica sufriendo malos tratos que por favor piense en mi caso, que lo que mal empieza en tema emocional mal acaba y que aun cuando se cierran todas las puertas siempre siempre se nos abre una ventana, que con esfuerzo, lucha y ganas toooodo se puede superar pero que cada año de nuestra vida que perdemos con alguien tóxico, ese jamás lo recuperaremos.

Gracias Pepa por escucharme, y mil gracias por tus post siempre tan frescos y tan de sacudida, nos das empujones para que de una vez espabilemos y qué buena falta nos hacen.
Un abrazo enorme y un hasta pronto.

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PREGÚNTALE A PEPA
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2 comentarios en “Cuidado con el síndrome del Patito Feo

  1. Al hilo de estos post a mí se me ocurre una cosa: Pepa, por favor, habla un día de las ETS y en particular del VPH. Tanto para las que ya tenemos una edad y nos hemos sorprendido de que estas cosas nos pasen a nosotras (3 parejas en mis 40 años, y contagiada), como para las más jovencitas que ya se vacunan pero igual no saben que eso sólo las protege para unos tipos concretos (y hay otros igualmente de alto riesgo que no entran en la vacuna). Cuando hablo de tipos no me refiero a “tipejos”, que contra esos sí que tenían que vacunarnos…

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