Todas las entradas de: Pepa Marcos

Acerca de Pepa Marcos

Tras divorciarme, no tenía ni tiempo ni ganas de comenzar ninguna relación estable, pero tampoco tenía ganas de empezar a salir de nuevo para encontrar algo tan necesario como el sexo sin complicaciones. Al parecer, las mujeres no buscamos solo sexo… o eso parece creer la sociedad en general. Un poco desubicada, me sumergí de lleno en el ambiente del ligoteo online y las apps de contactos, y descubrí un mundo fascinante (también decepcionante en muchos casos), pero completamente insólito para mí. Nada realista se ha escrito sobre este tema. Toda la información que encontré previamente era o aséptica e impersonal o directamente pornográfica. Así que me he propuesto contar en primera persona y sin tapujos, mis aventuras, porque me parece inaudito, retrógrado y nada feminista tanto tabú a la hora de hablar de sexo. Chicas, va por vosotras…

Pregúntale a Pepa (XIV)

Woman writing her dairy.

[M, email Hola Pepa: No se como comenzar,  hace dos años inicie una relación super linda, la cual duro un año y medio, por motivo de inseguridades, osea celos y ciertos mensajes, terminamos, después de casi un año de separarnos y no volver a mandarnos ni siquiera un mensaje,él  regresa buscándome diciendo que quiere que seamos los mejores amigos, hemos seguido en contacto mediante mensajes y llamadas, a veces cuando esta ebrio me llama y me dice que me ama, al día siguiente se muestra distante y me dice seamos amigos, no sé que hacer quiero dejar de estar en contacto con él por que aún me duele, pero no puedo, que hago ?

Querida M:
¿Estás segura de que quieres andar con un tipo que solo se acuerda de ti cuando está borracho? porque vaya desgracia de vida te espera, mi niña.
Te va a seguir doliendo si no cortas tú la cuerda, porque tú estás aún enamorada, y él quiere que “seáis amigos”. No vais a ser amigos, y lo sabes. Así que deja de sufrir, que en esta vida estamos solo un rato, como para andar desperdiciando el tiempo.
Corta la historia, hazme caso.
Un beso enorme, niña.

[M, email] Hola Pepa,
Soy M , tengo 27 años y te escribo desde Perú .
Estoy tan entusiasmada con esto del tinder que se lo cuento a todo el mundo, pero necesito una opinión del alguien mas.
Estoy soltera hace un año termine una relación de 11 años con mi ex , buen en fin , hace exactamente un mes salí con un grupo de amigos a la playa , note que dos de ellos estaban super pegados con el tinder , me llamo la atención y decidí descargarlo , mientras entendía como funcionaba di un par de likes , a los 15 o 20 minutos me entro un mensaje y era el susodicho , empezamos hablar muchísimo esa tarde , me pregunto que haría y bueno yo estaba en la playa así que iría a una de las discotecas del lugar , la conversación fluyo como si nos conociéramos de antes me contó varias cosas que yo no contaría tan rápido en fin salí a divertirme y me olvide del tema.
Al día siguiente me volvió a escribir para preguntarme que tal la noche , le conté , y bueno ahí quedo la conversación , hasta que me agrego al facebook e instagram ese mismo día en la noche y empezamos hablar por el fb chat , luego de un par de días hablando por fb , le dije que mejor habláramos por whatsapp , me dio su numero y seguimos así hasta el día de hoy que ya se cumplió un mes , hablamos todos pero todos los días.Me contó que no tiene novia hace 3 años y me ha contado también varias cosas personales.
Pero lo que me rompe la cabeza es por que no me dice para quedar y salir la verdad es que después de este mes hablando mandándonos audios contándonos cosas etc , he empezado a sentir cosas , me siento bien hablando con el creo que me gusta , pero por que demonios no da el siguiente paso , si no le interesara de repente ya no hablaría conmigo ? , no se estoy confundida , y he decidido decirle para quedar , sera lo correcto ? o pensara que soy muy rápida no se , necesito un consejo.
Espero me puedas dar un consejito.
saludos , 

Querida M:

Te cuento. La inmensa mayoría de personas que juegan con Tinder lo hacen con el propósito de conocer físicamente a alguien, casi siempre para tener sexo, y en algunas ocasiones, pocas, para encontrar el amor.
Desde luego para tener una bonita amistad de chat no.
Personalmente, esa prisa por añadirte a IG, a Facebook, etc, me da un poco de repelús, porque alguien a quien no conoces de nada (por más cosas que te haya contado, estas pueden ser verdad o no, no te fíes de nadie), de repente tiene acceso a tus amistades, tus movimientos, en fin, tu vida. No abras las puerta tan pronto, niña, que puede entrar algún bicho.
No obstante, si quieres conocerle en persona, díselo, pregúntale si no quiere conocerte. Si empieza con excusas, una tras otra, te digo que no es trigo limpio, algo pasa.
En estos juegos se trata de descubrir lo más posible del otro antes de dejarle entrar. Las sorpresas no siempre son agradables, y hay mucho mentiroso y algún que otro loco por ahí.
Si quedas con alguien, siempre en un sitio público, de donde te puedas marchar sin peligro, y, por supuesto, ten informado a alguien (hermanos, amigos) de dónde y con quién vas a quedar, a qué hora vas a llamar para asegurar que todo va bien, etc.
La idea es que te diviertas sin correr riesgos, mi niña.
Espero haberte servido de ayuda.
Un beso enorme.

[C, email] Buenas tardes Pepa,
Ante todo darte la enhorabuena por tu blog, he de decirte que me requetechifla y que soy una fiel seguidora.
Mi vida en el terreno amoroso es un caos y si no lo es ya me busco yo que lo sea. Llevo años sin tener una relación estable porque no se ha dado la oportunidad, pienso yo. He conocido chicos pero sólo van a lo que van…En septiembre del año pasado si conocí a un chico con el que empece una relación a distancia pero no cuajó. Nos llevamos muy bien pero nada.
Tengo 32 años y ya es que pienso que me voy a quedar soltera para los restos….Pero tampoco me importa quedarme soltera, es más, es que hasta me gusta. Estoy demasiado agusto jaja.
Pero aquí viene el bombazo….En diciembre del año pasado me reencontré con un antiguo compañero de trabajo y ese mismo día que nos reencontramos él quiso besarme, tal…Pero yo le dí la espalda por una razón de peso ya que está casado y tiene una niña de unos 3 años ( un cabronazo autentico vaya).
Desde ese día nos escribíamos mucho, tal….y durante un mes estuvo dándome el coñazo para quedar y yo no quise.
Llegó Febrero…..y tras muchos cafes, ahí tuvimos nuestros encuentros fogosos en su oficina. Las primeras veces me sentía super mal, sucia y no se qué cosas más…Pero hasta el día de hoy hemos seguido teniendo nuestros encuentros…pero mi cabeza unos días dice que lo estoy haciendo fatal y otros que el casado es él, no yo y que por disfrutar no pasa nada.
Pero yo ahora tengo un jaleo monumental porque ahora no me besa como al principio, ahora es más cariñoso y no se, he notado cambio de las primeras veces hasta ahora.
Yo se lo que hay, se que él no va a dejar a su mujer y que probablemente no soy ni la única ni la última pero no se como desengancharme. A mí me gusta, hay muchísima atracción pero no estoy enamorada (de momento….).
Intenté bloquearlo en WhatsApp pero aun así me seguía escribiendo sms.
Yo siempre he criticado esto y ahora me veo envuelta y no se como afrontarlo ahora……
¿Qué se hace en estos casos Pepa?
A ver si me puedes iluminar un poco,
Gracias!!

Hola, C. Hija, muchas gracias por los piropos, me hace muchisima ilusión cuando me contáis que me leéis. Snifff.
Vayamos por partes:
1) “soltera y contenta de estarlo”. Bien, perfecto, esa es la actitud.
2) menudo marronaco el casado, querida.
Es un lío de manual. Sé que esto que te estoy contando no te ayuda en absoluto, pero no puede ser más cliché: casado y con una hija pequeña. Te sientes mal porque sabes que no es una historia limpia, que luego él vuelve a su casita con su mujer y tú te quedas con el runrún.
Puedes bloquear sus llamadas, no solo en whatsapp. Si tienes un teléfono Android, pulsa el icono de la llamada. En algunos teléfonos aparecen tres puntitos, en otros el icono de las tres rayitas de menú abajo a la derecha. Pulsas y te aparecen una serie de opciones: pulsa “Filtro de acoso”. Ahí aparecerá “Mensajes”, “Llamadas” y “Lista negra”. Añade su número en la lista negra (tienes que tener activada la opción de “flitro de acoso” según “regla” y en “regla” que aparezca por “lista negra”). Te mando unos pantallazos por si no te aclaras.

Ya te he enseñado cómo bloquearle del todo. Ahora depende de ti, si quieres hacerlo o no. Y a mí me da en la nariz que no tienes ninguna gana de bloquearle.
Veo que al final te vas a colgar de él, que está ahí tan pichi, su amante para cuando se tercia y su mujercita y su niña en casa. Lo tiene todo, el ladrón.
Me duele la boca de deciros que los casados son UN MARRÓN, pero no me hacéis caso. Sé que el patio está fatal, pero nena, ¿a qué meterse en un taxi ocupado cuando hay tantos libres?
Creo que no te he ayudado en más que en enseñarte cómo bloquearle del todo… pero por algo se empieza. La decisión, como ya te he dicho antes, es tuya.
Un beso enorme.

[C, email] Hola Pepa, me encontré hace unas semanas el blog y es un sitio genial, te escribo desde muy lejos para pedirte un consejo, la historia esta así:
Tengo 22 años recién cumplidos, cuando tenía 17 años conocí al chico que se convertiría en mi primer amor, al inicio yo no quería iniciar nada porque ambos tomaríamos rumbos distintos por la universidad, pero amor es amor y no me detuve hasta que el se marchó, le pedí a secas que cuando conociera a alguien importante me lo contase y lo hizo, me destrozó el corazón, pero valoro su honestidad a pesar de todo,  añade a todo esto que es guitarrista (estudia en un conservatorio), ahora no puedo escuchar una guitarra sin recordarle, han pasado años y aún seguimos en contacto, volverá a dar un concierto a la ciudad donde vivo, me invitó  y decidí ir a verlo,solo nos hablamos en ocasiones especiales como cumpleaños, navidades , inicios de año, y alguna que otra vez ocasionalmente,  te pido que me ayudes pues después que el se fue yo no he tenido a nadie más, y  he salido con algunos otros pero nadie ha logrado engancharme, no se si soy yo la que no se deja, o de verdad debo esperar a que llegue el indicado, ¿Está bien que vaya al concierto? ¿En mi lugar, que harías?, ¡saludos Pepa!, te leo siempre.

Hola, C.
Muchas gracias por leerme, me emociona cada vez que me lo decís.
Respecto a tu duda, te diré que yo sí iría al concierto. Si le ves lo mismo desmitificas ese recuerdo que tienes de él (solemos quedarnos colgados del recuerdo de la persona, más que de la relación que tuvimos en realidad), y además es probable que si tiene pareja, también acuda al concierto, que le acompañe. Sí ya sé que eso te rompería nuevamente el corazón, pero es más fácil arreglar un corazón roto que uno que aún sigue enamorado sin ser correspondido. Lo que está claro es que después de tantos años él te ve como una amiga entrañable y tú le sigues viendo como tu primer amor. El recuerdo es bonito, pero es eso, solo un recuerdo.
Eres muy joven, y el amor te va a llegar. No tengas prisa por enamorarte, pero tampoco te quedes encerrada. Sal con más chicos, no tiene nada de malo que te diviertas, que conozcas gente…
Un beso. Gracias de nuevo por leerme.

Hola Pepa!!
Me llamo María.
Lo primero, me encanta tu blog. Te sigo desde que descubrí que existias…
Hablas de temas muy interesantes desde sexo sin pudor hasta la importancia de que las mujeres  entendamos lo importante que es que nos sepamos valorar y hacernos valorar.
Nunca he sentido la necesidad de escribirte, al menos hasta hoy.
Me encantaría que me leyeras y, si es posible, que mi texto (al menos la parte de él que atañe al transfondo del asunto), lo pudieran leer las mujeres y hombres que te siguen en el blog, pero eso lo dejo a tu elección.
Primero he pensado en publicar mi indignación en mi muro de Fb, pero luego he preferido hacerlo aquí por múltiples razones que me ahorraré para no aburrirte.
Bien, ahí voy.
Soy mamá de mellizas de 7 años, divorciada desde hace 3 y con un papá,… llamémosle “papá visitador y tocapelotas profesional”, por ser generosa.
(Te diré que tengo mucha memoria y que lo que te voy a contar ha sucedido tal cual y con esas frases).
Hoy, después de un día duro y de estar 2 horas en el dentista, he ido a hacer la compra; afortunadamente sin niñas ya que hoy es día de visita.
Salgo del súper con un carro hasta los  topes, voy hacia el coche apartando el carro para que los coches que se iban pudieran pasar sin tener que esperase a que yo pasara (la mayoría de ellos me sonríen agradecidos y yo les devuelvo amablemente la sonrisa, satisfecha) y llego a mi coche.
Dejo el carro para que no moleste en un lateral y comienzo a cargar mi maletero. Me apercibo de que el coche de la plaza de al lado quiere salir y está haciendo maniobras para no tocar mi carro. Está pasando a un par de dedos de mi carro y, (horror!!), cometo la ¨torpeza” de gritar: ¨El carro”” y corro hacia él y lo aparto.  Como el Sr. que conduce el coche tiene la ventanilla subida, digo ” No se ha enterao” y ainssss,… ” Qué torpeza la mía”, lo he dicho en voz alta!! 😝
El Sr. baja la ventanilla, me mira con desprecio y con muy mala leche me dice ” Bonica, si que me he enterado y al carro no le iba a dar, un poquito más de educación” y yo le contesto: “lo siento, mi única intención era que no se hiciera un rascón en su coche”.
No contento con eso, mira el lateral de mi coche y me suelta : ¨No soy yo el que lleva un rascón ” y ahí si que noooooo!!
Total que le digo, disculpe caballero, a ud que da lecciones de educación, me permito a mi misma perder mi tiempo para  decirle que:
Afortunadamente, no tengo la misma educación que ud.
Yo, he cometido un “error”, ser impulsiva e interpretar que podía no controlar lo suficiente para esquivar  mi carro, pero los suyos han sido múltiples y, para resumir, lo dejaré en 3:
1.- Suponer que por el hecho de ser un hombre, está seguro de que conduce mejor que yo.
2- Suponer que el coche es mío y el rascón se lo he hecho yo (esto me pasa a menudo, ya es una costumbre)
y el más importante:
Llamarme “bonica”!!!!. Ni le conozco a ud. de nada, ni  le he dado permiso para que en vez de sra o de ud, se refiera a mi con ese término.
Y, finalmente, le he dicho: es obvio que no tengo la misma educación que ud, porque yo hubiera bajado la ventanilla para decirle:
“Gracias, está controlado” y le hubiera sonreído.
Se ha callado y se ha ha ido.
¿Qué por qué me indigna tanto?
Esta claro que en la terreta , decimos bonica/o, tete y mil cosas cariñosas a casi cualquiera, peroooo, este sr. me está hablando de mi falta de educación,  cuando ha sido un grosero y todo su comportamiento denota un puntillo de machito herido en su orgullo deconductor experimentado que echa pa´ tras.
Y, al respecto, he de añadir que molesta más cuando:
Nunca se hubiera comportado así con un hombre!!!
Tengo 42 años, estoy de muy buen ver,  hice una carrera universitaria, leo mucho y muy variado , tengo una carrera profesional currada a pulso con mucho sacrificio en la que, ahora no, pero cuando empecé, debía demostrar más que ningún hombre mi valía y no sólo en el trabajo, también en casa a mi propio padre toda la vida  (soy la pequeña de tres hermanos, yo la única chica y no por ello más protegida y querida, sino todo lo contrario -con el apunte de después lo entenderás-), e intento día a día cultivar la paciencia y mi mundo interior para crecer como persona (no siempre lo consigo , jijiji).
Además,  no sólo tengo el permiso de conducir más de 20 años , nunca he tenido un accidente (y he esquivado muchos) y el único parte que he hecho en mi vida ha sido un golpe que me dio una chica por despiste y por detrás, estando yo parada en un semáforo en rojo.
A mayor abundamiento (como dicen en sus sentencias mis compis de curro) no sólo dispongo del permiso B, sino que también me saque el A2, y el C+E (aquí es donde te explico que me lo saqué porque estaba hasta los… de que mis hermanos los tuvieran y María no  a ojos de su padre y bien sabe Dios que lo más probable es que no los use nunca), pero, he de decir que estoy bien contenta de haberlo hecho, porque me los saqué en tiempo récord y dí en las narices a más de uno y porque mi profesor de prácticas era un Dios!!,  Ufff, Qué hombre!! Entonces yo tenía 40, él 36 y vaya tela, no sólo tuvimos un rollo superbonito y disfrute como una enana sexualmente, siino que, me hizo darme cuenta de lo buena que estaba y que debía valorarme más y… lo mejor:
Hoy en día no necesitaría sacarme el carné de trailer ni que un tío bueno me echara los trastos para confiar en mi misma y saber que puedo hacer todo lo que me proponga.
Aún así, lo de hoy me ha servido para entender aún más que las mujeres nos pasamos la vida “dejando pasar” actitudes y palabras  machistas, que cuando nos quejamos somos unas feminazis  feas que no nos depilamos  o frígidas y resentidas y que esto no va a cambiar mientras no nos concienciemos todos de educar a nuestros hijos en el feminismo, que no hay otra opción y que feminismo es igualdad y nada más.
Un abrazo enorme,
María

Querida María:
Me postro de hinojos, sinceramente. Ole tu coño moreno, querida. Eres de las mías, está claro.
Nos pasamos todo el santo día esquivando o, directamente, obviando todas estas actitudes.
Tú estás hasta el coño. Yo estoy hasta el coño. Pero tú y yo somos de la generación que de verdad ha dicho “hasta aquí”, aunque nos haya costado insultos, desprecios… lo más grande.
Pero ¿sabes lo que más miedo me da? Que las niñas de ahora están todavía más perdiditas que nosotras. Que les están vendiendo la moto de la liberación femenina, cuando tú y yo sabemos que es una falacia, que ahora no solo hay que luchar contra las actitudes machistas, sino contra las actitudes que obvian que siguen existiendo comportamientos sexistas en casi en todos los aspectos de la sociedad.
Este imbécil del aparcamiento. Tu jefe que pone a un tío a desarrollar un proyecto en tu departamento, cuando deberías haberlo hecho tú. El subnormal que centra la noticia en cómo iba vestida la mujer de George Clooney, en vez de a quién estaba defendiendo Amal Alamuddin (que tiene nombre, por cierto).
Esto es así, todo el rato.
Y seguiremos peleando, enfrentándonos a quien sea necesario, exponiendo esta vergüenza de la diferencia de trato por sexo.
Claro que voy a publicar tu arrebato, y mi respuesta también. Quizá tengamos suerte y removamos conciencias. Conciencias, a ser posible, sin género.
Un beso grande, querida.

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PREGÚNTALE A PEPA
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Manual de uso

Sí, ayer fue el Día del Libro, ese día en el que todos suben (sí, “suben”, yo paso) fotos de los libros que supuestamente han comprado este día. Ojalá fuera verdad y se leyera tanto…

Las librerías están plagadas de libros de autoayuda, de instrucciones de “Cómo hacer esto, o cómo hacer lo otro”, “Aprender a decir NO con educación”, “Cómo pisar el cuello a tus subordinados y hacerles creer que están trabajando en equipo”…

A mí me escriben para preguntarme alguna lectura que enseñe cómo ser mejor en la cama. ¿Mejor en comparación con quién, con Sasha Grey o contigo misma?

Aunque esta introducción parezca cargada de ironía, en realidad no lo está. Nos estamos convirtiendo en individuos que necesitamos un manual de instrucciones claro para casi cualquier cuestión de nuestra vida. Y para manejar una Thermomix hay manual de instrucciones, pero para follar, pues no, lo lamento mucho.

Ahora bien, sí que hay tres o cuatro reglas (no sé si llamarlos “trucos”) para hacer que funcione: la primera (principal, fundamental) que el otro te guste. Si no te pone, ya te puedes mentalizar, tomarte dos tequilas o hacer el pino-puente… te va a gustar de regular para abajo.
La segunda: improvisa, haz caso de tu instinto, que para eso lo tienes. Olvídate de las novelas eróticas o de las pelis porno. Mírale a la cara y ve observando cómo reacciona. ESE es tu mapa del tesoro.
La tercera: esto es un juego, y en los juegos lo importante es participar. No te quedes haciendo la estrellita de mar. Toma el mando de vez en cuando (o siempre, como surja…)
La cuarta: las prisas no son buenas. Las ansias, tampoco. Correrse está fenomenal, pero no es la meta. La meta es pasárselo bien o, si puede ser, muy bien.

Me preguntáis muy a menudo por novela y cine erótico, por mis listas de “lo que hay que ver o lo que hay que leer”, y lamento decir que a mí con la novela y el cine erótico me pasa como con el teatro, me da mucha vergüenza ajena, no me lo creo, y muy pocas cosas puedo recomendaros en este sentido.

Independientemente de las dotes físicas de cada uno, quien folla bien es por una cuestión de práctica y sobre todo de interés. Todos hemos sido bastante inútiles al principio. Con los años y la experiencia te vas soltando.

Y no, ni hay manuales en Youtube ni escuelas para aprender a hacerlo… hay que practicar para hacerlo bien.

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PREGÚNTALE A PEPA
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Los que solo se quieren a sí mismos

calle sierpes sevilla

Sevilla es una ciudad preciosa, pequeña y cómoda. Los que hemos emigrado a otras ciudades sabemos que vivir en Sevilla es ser un poco Ulises atrapado por el canto de las sirenas: la forma de vivir de la ciudad te agarra y te deja en una especie de limbo vital. Proyectos que hoy son la leche y ponemos en marcha YA, al día siguiente es perdona, que no me acordaba que tenía que ir-al-dentista/con-mi-madre/había-quedao-y-no-me-acordaba, nos vemos mañana. Mañana es pasado, pasado es la semana que viene… y así se diluye todo.

Y nada se mueve. Está todo como atrapado en el tiempo. Si te vas a vivir fuera y vuelves, es aún más evidente.

Me pone muy nerviosa. Soy de esas maniáticas que cuando empieza algo, procura terminarlo, o se queda ya con el runrún de haber dejado un fleco por ahí. No entiendo cómo se puede vivir en esa calma chicha perpetua, más aún si te dedicas a alguna profesión creativa.

Pero contrariamente a lo que se podría pensar del carácter sevillano, Sevilla es vengativa, mucho. Si en tu juventud fuiste soberbio, creyéndote el amo del reino, que no había quien te tosiera ni te pisara, cuando llegan los años y la vida te deja el sitio justo para respirar, Sevilla te recuerda a todos los que miraste por encima del hombro… uno por uno.

Siempre es triste ver a un viejo amigo con el agua al cuello, intentando salir del sueño de Ulises, ahora que es la persona más desactualizada del mundo, porque no se quiso interesar por lo que hacían los demás, y nunca movió el culo de ese pedestalito al que se había subido. Y entonces te sale el carácter sevillano, ese que te recuerda las mil veces que fue déspota, mal jefe, mentiroso, ruin. La de veces que despreció tus ideas (qué sabrás tú, niña, que yo llevo años en esto), que hizo caso omiso a tus consejos, que siguió aislado en esa isla de su ego, vanidad de lo que en su día logró.

Ese resquicio de carácter sevillano que aún te queda (mal que te pese, así te crió la ciudad), hace que le escuches la retahíla de lugares comunes, de tópicos que llevas años oyendo de su boca, con resignación pero ya impaciente. Solo piensas “hemos tenido antes esta charla”, “otra vez va a contarme lo mismo”. Y cuando crees que la ausencia de reciprocidad en la conversación va a desanimarle de continuar, te la suelta:
– “Oye, ¿cuál es tu email? Es que quiero mandarte cositas que hago”
– “Ya me mandas cositas al email”
– “Ah… ¿Y por qué no contestas?”
– “Porque no me interesan”
Y ¡zas!, la perra sevillana acaba en una frase lo que la madrileña no ha podido en un cuarto de hora.

Al colgar el teléfono caes en la cuenta de que ni siquiera tenías grabado su móvil, porque hace mínimo dos años, probablemente más, que no hablabais.

Al rato, pensando si no habrás sido un poquito cabrona, rememoras la conversación (o monólogo) y ves que ha girado en torno a él y su manido discurso: si te preguntó dónde trabajabas ahora, le faltó tiempo para expresar su opinión sobre las revistas femeninas, las editoriales americanas, Trump y hasta Melania; si dices que estás a gusto viviendo en Madrid, que él no pudo nunca con Madrid, [atención, cliché] su estrés y sus prisas; si tienes trabajo de “lo tuyo” (que era lo suyo también), que eres afortunada porque en Sevilla fatalito del todo (pues vete, mueve el culo como hicimos otros, pee-ssa-daa).

Amante, que es muy observador y muy sabio, me dice siempre que la mayor parte de los problemas en las relaciones (en todas, no solo las de pareja) vienen porque todo el mundo va a lo suyo, sin pensar en el de al lado. Que oímos, pero no escuchamos. Que mucho te quiero, Perico, pero solo me acuerdo de llamarte cuando quiero ver el fútbol en tu casa o darte la brasa con las aburriciones que escribo.

¡¿Cómo te van a querer si solo te quieres a ti mismo?!

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Heroínas

Mother with her son

Tengo una compañera muy lista, majísima, una valiente que tiene tres niños casi seguidos, que hace unos días nos contó una anécdota, mientras hablábamos sobre los malabarismos que tenemos que hacer para ser madres, trabajadoras y mujeres, to’junto.
Contaba que una vez la paró la Guardia Civil en una salida de la M30, y le pidió la documentación:
-“Mire, agente, llevo dos niños dormidos detrás, un perro, una bici que no sé ni cómo la he metido y una lasaña de dos kilos en el asiento del copiloto… ¿Vd. cree que puedo mover todo para enseñarle la documentación ahora?”.
-“¿Y va Vd sola?”
-“Mi marido está por ahí, corriendo una maratón”
Al ver que se demoraba mucho, el superior acudió.
– “¿Algún problema? ¿Qué ocurre?”
– “Que tenemos una heroína, mi sargento”
Sin duda es una heroína, y no ya solo por el numerito de la lasaña, el perro y los críos, sino por tener el coraje de tener tres y seguir teniendo la capacidad de ser una enorme profesional.

En estos 47 años de vida que luzco, he sido de todo a los ojos de los demás: santa, puta, pérfida, pánfila, malvada, y últimamente heroína… Nada fuera de lo común, si no fuera porque todas estas apreciaciones provenían de mi entorno familiar, el que se supone que más te tiene que arropar. No es mi caso.

Es curioso cómo pasa una de oveja negra a ejemplo a seguir. De niñata sin cabeza a mujer libre que adopta sus propias decisiones. Si añades un hijo a la ecuación, de repente pasas de Courtney Love a Juana de Arco. Y no… Ni calvo ni tres pelucas.

Somos heroínas, a ratos, como todos y como todas. Tenemos mil fallos. Cometemos errores… muchos. Pero desde hace unos días siempre escucho esto refiriéndose a mi situación: que soy una heroína porque vivo sola, lejos de mi familia, y saco a mi hijo adelante sin ayuda.

“Sin ayuda”, resuena en mi cabeza. ¿Acaso tuve ayuda en otras circunstancias? ¿Estoy más desvalida por ser madre?

Yo creo, de corazón lo digo, que he estado bastante más desvalida en otras ocasiones. Que para bien y para mal entendí que estaba totalmente sola en este mundo allá por los 11 años (esa es otra historia, que no voy a contar aquí), y que probablemente ser madre sea justo lo que menos débil me haga. Era infinitamente más frágil cuando solo tenía que mirar por mí, y no veía de cuánto era capaz.

Niños, perros, lasañas, guardias civiles, o una gran ciudad… podemos con todo. Y sin que nadie venga a ponernos la medallita.

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PREGÚNTALE A PEPA
¿Tienes un dilema sentimental que no puedes contar en tu entorno? ¿Necesitas compartir tu historia? ¿No tienes ni idea de cómo empezar a utilizar una app para citas y quieres consejo? ¿Te apetece ponerme a caer de un burro? No te cortes, escríbeme a amorentinder@gmail.com o por Twitter a @amorentinder o en Facebook a Pepa Marcos – El amor en tiempos de Tinder

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Desayunar acompañado siempre es mejor

Hay un punto de inflexión cuando compartes casa y cama con tu novio, y es ese en que te despiertas un día en el que no hay que madrugar y en vez de quedarte en la cama, remoloneando y lo que surja, te levantas y te preparas el desayuno para ti sola.

O cuando te entra hambre y preparas un picoteo solo para uno, tú. Si vas al súper, y al abrir la bolsa de regreso a casa ves que has comprado tus caprichitos, sin pensar en nadie más. También las diferencias en los horarios laborales. Si uno se levanta a correr, perdón, a hacer running, y el otro no se levanta de la cama ni por 10.000 dólares, como la Evangelista. Si tú eres una abueli que a las diez de la noche ya está sobando, y él se queda mirando porno series hasta las 3 de la mañana…

La cosa empieza por pequeños desfases, y está bien que no estéis pegados al costillar todo el santo día, pero sin querer vais (“VAMOS”, me declaro culpable, Señoría) separando tanto vuestras rutinas que os convertís en compañeros de piso en vez de pareja.

Luego tienes que buscarte la vida para volver a tener “tiempo de calidad” con tu novio, cuando no eres capaz ni de sentarte a ver una peli sin andar consultando el móvil. O el fin de semana, que cuando te das cuenta lo habéis pasado quedando para el vermú con amigos, con tus/sus padres para almorzar, o saliendo de marcha con la pandilla. Y al final os dais cuenta de que vais el uno con el otro, pero ni habláis ni estáis realmente juntos.

Hay cosas que he aprendido, para mi desgracia, a base de malas experiencias. Yo era de las que me levantaba de la cama apenas abría el ojo, sin dar ni los buenos días para no despertar al que tenía al lado. De las que prefería desayunar café solo, sola. De las que cenaba viendo la tele y sin pronunciar casi palabra. Ahora sé que esperarle para desayunar mientras está en la ducha, crea intimidad, la sensación de estar junto a alguien de veras. Que esa tele apagada (en mi caso inexistente) facilita que hables y cuentes y planees el día. Que si coincides con los amigos y te tomas unas cañas o un vermú o lo que se tercie, pues fenomenal, pero que organizar los planes de ocio con tu pareja como si fuerais a una romería, a la larga desune.

He aprendido, a las malas, que si no haces un esfuerzo por sincronizar una parte del espacio y los ciclos comunes, al final pierdes eso, intimidad, complicidad. Todo se convierte en rutina: en la tuya por un lado y la suya por otro.

Hay que cuidar los detalles, incluso los más pequeños, los del día a día que parecen insignificantes pero al final pesan como una losa.

Abrir el ojo y tirarnos 20 minutos nada más que abrazados antes de levantarnos… o empezar a pasear, sin parar de hablar, y cuando queremos darnos cuenta llevamos hora y media y seis kilómetros del ala… o no acordarme siquiera de dónde he puesto el móvil, porque lo dejé encima de la mesa el viernes por la noche y no lo he vuelto a mirar, y es domingo…

Llamadme rara, pero yo prefiero compartir una tostada y un café en la cocina, a los ramos de flores, a las declaraciones de amor vía Facebook, y a las fotitos edulcoradas en Instagram.

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No es un chiste

Cosas que no puedo comprender: que a alguien le guste mantener relaciones sexuales con otra persona que no quiere tenerlas, no está consciente, o lo hace por obligación.

Soy súper fan de la camisetas con lemas reivindicativos (el viernes pasado, sin ir más lejos, me regalaron una de lo más jocosa), pero confundir la ironía o el humor con esto

¡¿QUÉ COJONES ES ESTO?! ¿CULTURA DE LA VIOLACIÓN? ¿DE VERAS SE PIENSAN QUE ES GRACIOSO? NO TIENE NI PUTA GRACIA.

Tengo un hijo preadolescente. Como todo niño, a veces invita a compañeros de clase a jugar en casa. Yo los dejo a su aire, sin intervenir más que para preguntar qué quieren de merienda, pero eso no me impide poner la oreja disimuladamente para ver de qué hablan mientras trasteo para arriba y para abajo.

De este modo, un día cacé un comentario despectivo de uno de ellos haciendo bullying contra otro compañero, comentario que recriminé en su momento, haciéndoles ver lo dañino de ese lenguaje y comportamiento.

Tengo un miedo ATROZ a los próximos años de mi hijo, de su adolescencia. No sé si voy a ser una influencia lo suficientemente poderosa para que sepa apartar todas estos comportamientos de mierda que se va a encontrar.

En casa puedo escuchar y cortar de raíz comentarios agresivos, machistas, racistas u homófobos. Pero ¿y en la calle? ¿y en el parque?

Hostia, es muy difícil.

Las madres de los chicos que llevan estas camisetas ¿Qué sentirán cuando les vean? ¿Los habrán visto? Porque yo creo que no. Son madres, pero también son mujeres. Si yo fuera su madre me moriría de la vergüenza. En serio, me moriría de la vergüenza y de la pena de tener un hijo así.

Por eso me da miedo el futuro, no por mí, por mi hijo.

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No se daña a quien se quiere

Este post en realidad se iba a titular Sororidad a hostias, que es como mi amigo Alberto Rey quiso titular su artículo de ayer en ElMundo.es, que más que artículo es una carta de amor a la serie Big Little Lies y, concretamente, a una espléndida Nicole Kidman, que interpreta a una mujer (atención spoiler) maltratada por su marido. No lo he titulado así porque me regañan, no por falta de ganas.

El maltrato. Un tema que lleva pegado a mi piel los últimos días, de un modo u otro.

El lunes recibí un correo de una niña jovencísima (tranquila, no voy a revelar nada más que te saque del anonimato), que relataba una relación tóxica, terrible, de abuso físico y psicológico que había sufrido durante varios años por parte de su novio. Ella aún me preguntaba si no se habría equivocado al tomar la decisión de dejarle. Si no sería verdad que es que no se arreglaba lo suficiente para él. Si no sería demasiado sensible con esos comentarios despectivos hacia su cuerpo. Necesitaba que alguien desconocido le dijera que no, que no estaba loca, que eso no era amor ni era nada remotamente parecido. Que ese tipo la trataba como si fuera solo un agujero donde meterla… Tan joven, pero ¡tan joven!, y pasando por algo así.

Ayer me llamó una amiga, una antigua compañera de trabajo, para contarme su martirio: un niño pequeño, aún bebé, y un marido del que se divorcia porque le pega. Sí, no me voy a andar con eufemismos de mierda, LE PEGA. Antes la ha estado humillando, quitándole la independencia económica, dejándola aislada de su familia. A ella no la he tenido que convencer de que está haciendo lo correcto, de lo que se arrepiente es de no haberlo visto antes. De estar tan ciega que no ha visto la escalada del maltrato.

No encuentro las palabras para explicar mi rabia. No puedo entenderlo, no me entra en la cabeza qué puede pasar por la mente de un tipo que le hace esto a una persona que le quiere y confía en él, que le ha entregado su amor, su cuerpo, que se ha embarcado en una vida juntos, que ha llevado dentro a su hijo…

¿Qué pretende? ¿Qué quiere? ¿Qué busca? ¿Acaso la destrucción de otro ser humano les causa placer? ¿Es ausencia de empatía? ¿Son psicópatas?

Y, si es así ¿estamos rodeados de psicópatas o son simplemente hijos de puta? Porque a mí, tal y como me siento ahora, lo único que se me ocurre hacer está íntimamente relacionado con ese título que no me he atrevido a poner… ahí lo dejo.

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Pregúntale a Pepa (XIII)

Woman writing her dairy.

Anónima. Hola, Pepa. Te sigo hace más de un año. Me gusta lo que escribes, y tu punto de vista tan realista. Nunca pensé que iba a preguntarte algo, pero mi vida está patas arriba.
Tengo 42 años. Me casé a los 27 con mi novio de siempre. No he conocido más hombre que él. No quisimos tener hijos, o al menos esa fue la decisión que tomamos juntos. O eso pensaba yo.
Hace un mes mi vida se fue a la mierda. Me dijo que ya no me quería, que no era feliz y quería separarse. Me dió un ataque de ansiedad, me puse a llorar, le pregunté qué había hecho mal, le pedí que lo pensara, que me diera una oportunidad… Nada, que lo había meditado mucho, que sentía el daño que me hacía, pero no había vuelta atrás.
Llamé a mis padres, que vinieron a buscarme y me llevaron a su casa, tal era mi estado. En el trabajo dije que estaba enferma, porque no paraba de llorar y tenía un aspecto terrible.
Hace dos semanas me enteré que está liado con una compañera del trabajo, casada y con dos niños pequeños. Planean irse a vivir juntos. Él ha alquilado un piso ya.
Con niños, Pepa, esos niños que decía que le daban alergia…
Me da la sensación de que estoy en una pesadilla y me voy a despertar en cualquier momento. Pero no.
Ayer me mandó un email, porque no se ha atrevido a hablar conmigo cara a cara, y que por teléfono dice que estoy histérica, diciéndome que tenemos que ir ya al abogado, que quiere vender la casa, que necesita el dinero…
Me siento como una mierda, como algo que se tira a la basura. No levanto cabeza.
He averiguado dónde vive ella, y su marido, porque, esto es muy grande, aún no lo ha dejado.
Mi pregunta es la siguiente: ¿Tú llamarías al marido para contarle todo, o te quedarías quieta mientras te pisotean?
Estoy desesperada. Gracias, Pepa.

Hola, anónima. Vaya situación, muy común, desgraciadamente, aunque esto no sea ningún alivio para ti.

Siento de veras por lo que estás pasando, porque ahora es justo el peor momento. Va a pasar, te lo prometo, pero no va a ser ni en un día ni en dos.

Lo primero que voy a contestar es a tu pregunta: no, radicalmente no. No llames a ese pobre hombre, no te metas, que él no tiene culpa de nada, ni los niños. Puedes convertir una separación más o menos civilizada en una guerra, y las víctimas serían los niños. No lo hagas.

Sé que es una mierda, que es muy duro, pero nena, tienes solo 42 años, y solo has estado con él. Eres muy joven, y hay tíos geniales por ahí deseando hacerte feliz.

Este tipo ya no merece ni tu dolor ni tu rabia. Alguien que te trata de este modo, que no es capaz de enfrentarse cara a cara a la persona con la que ha compartido su vida 15 años… nena, este hombre YA NO.

Por lo que veo no va a ser un divorcio de mutuo acuerdo que, de corazón te lo digo, es lo mejor que podríais hacer, para terminar cuanto antes esta historia. Hasta que no la finiquites, no vas a empezar a vivir de nuevo. Piensa que, por suerte para ti, no tenéis hijos, así que una vez resulta la parte económica, no vas a tener que volverle a ver. Así que tanta paz lleve como descanso deja.

Olvídate de venganzas. El rencor solo te va a hacer daño a ti. A él, por lo que se ve, se la sopla.

Un beso enorme, niña.
Pepa

[S. email] Hola Pepa:Lo primero de todo: ENHORABUENA POR EL BLOG. ES MARAVILLOSO. Te escribía no para contarte nada cerca de mi, aunque algunos consejos no me vendrían mal. Si es posible, me encantaría que recomendaras un buen libro erótico o varios, según venga el caso. La cuestión, es que últimamente ando un poco picantona y estresada a la vez y a ver si me animo un poco leyendo este tipo de literatura. Muchas gracias de antemano. Me encanta lo que hacer. No dejes de darnos buenos consejos 😀😊😉 ç

Un gran abrazo,
S.

Gracias por los piropos, querida. Creo que os voy a empezar a llamar Pepaliebers o algo así… me abrumáis, en serio.
Creo que hace unos meses recomendé a una lectora algunos libros te temática erótica. Aquí tienes el link, por si te sirve:
http://el-amor-en-tiempos-de-tinder.blogs.harpersbazaar.es/2016/08/26/preguntale-a-pepa-ii/
Mira que no soy muy de este tipo de lectura, porque me parece bastante fatua en general, y soy más de clásicos de siempre, como “El click” de Milo Manara, etc, más visual que otra cosa.
Si estás, como dices, un poco “traviesilla” y estresada… ¿por qué no pruebas a escribir estos relatos tú? Mira que contar aventuras propias o fantasear y ponerlo por escrito puede ser tremendamente excitante. ¿Por qué dejar que sean otros los que describan tus fantasías?
Piénsalo…
Un beso grande.

[A. email] Hola reinamora! Acabo de encontrar tu blog y me has alegrado el día, o la semana y eso que estamos en fiestas en mi ciudad.
Te quiero contar mi historia de tinder. Conocí a un chico hace 6 meses, desde el principio hablábamos muchísimo por whatsapp y a la semana quedamos. Nos lo pasamos muy bien juntos aunque me pareció un chico muy tímido y con pocas habilidades sociales. Acabamos durmiendo juntos. Seguimos hablando todos los días y a todas horas, y más porque él me escribía porque para mí no era normal hablar tanto pero me dejé llevar. A los 3 días volvimos a hacer una cerveza rápida porque pasaba por mi casa y al cabo de dos días deja de escribirme. Le digo al día siguiente que si le apetece quedar y me dice que “no está para tener una relación y que me lo quiere decir porque no quiere hacerme daño”. Yo le digo que yo tampoco quiero una relación porque no le conozco. El caso es que eso es lo primero raro que hizo. A los dos días me escribe un “ei” que acaba en volver a retomar las conversaciones constantes. Seguimos viéndonos a menudo. Un par de veces nos acostamos, pero muchas otras tomamos un café y ni un beso y casi siempre los encuentros son porque nos encontramos por ahí de fiesta. Pasamos un mes sin vernos porque yo me voy de viaje. También me sorprendió que no quisiese dormir conmigo para despedirse antes de irme (quedamos para almorzar y ni un beso). El caso es que durante mi viaje seguimos teniendo contacto y a mi vuelta volvemos a quedar, pero una de cal y una de arena. Nos encontramos una noche, está toda la noche contándome sus problemas, nos liamos, luego todo el rato escribiéndome. Decimos de quedar dos días después para ver una serie que vimos juntos. Qué casualidad, una hora antes no puede, y se le traga la tierra toda esa noche. A la semana volvemos a encontrarnos por la noche y dormimos juntos. Vamos teniendo encuentros de cafélitos o cervezas rápidas. Le digo a la semana siguiente de quedar como dios manda(quería hablar con él y preguntarle qué piensa) y me dice que le apetece pero que si tiene no sé qué de su trabajo y que cuando lo acabe. La cuestión es que no me pude aguantar y le dije que no entendía que estuviésemos hablando todo el día por wasap y no fuésemos capaces de quedar para cenar tranquilamente y dormir juntos y que entendía que después de varias propuestas no le apetece quedar, que me gustaría saber lo que piensa. Me dice que prefiere hablarlo en persona. Bueno, nunca me dijo de quedar para hablarlo. La cuestión es que seguía hablándome de tonterias y yo esperando que me dijese de quedar porque tampoco quería agobiarlo. A las 3 semanas de eso se me ocurre decirle que si le apetece tomar una cerveza como última intentona y me dice “estoy escalando”. Al día siguiente me escribe “qué tal” a lo que le respondo que “para qué me escribe si no quiere verme”, y va y me dice que sí que quiere verme pero que está liado! Jajajajaja, la cuestión es que se lo expliqué un poco para que supiese que no soy tonta e incluso le pedí disculpas por si algo que había dicho le había incomodado! Desde entonces se le ha comido la tierra. ¿Soy víctima de benching? Sé que no me interesa una persona que no es capaz de mantener una conversación pero me cuesta asumir que se ha acabado todo no se aún por qué! Qué piensas? Ya no sé si soy yo la loca o qué. Lo de volver a escribirle ni de coña, no?
Tío raro, me he desinstalado el Tinder.
Gracias por abrirnos los ojos riendo! 🙂

Querida niña:
No sé yo si este tipo te hace benching o directamente es subnormal, me inclino por lo segundo, porque el benching no da opción ni de quedar pa una caña.
Lo que sí me parece es que eres un repuesto porque anda detrás de otra.

Los “no quiero una relación” habitualmente significan “no quiero una relación… contigo”. ¿Que debería decirlo a las claras y dejar de marear? Correcto, pero ninguno o casi ninguno lo hace. Misterios de esos que sirven para escribir libros titulados “los hombres son de Marte y las mujeres de Venus” (que yo retitularía “qué hostia tienes”).

Me parece bien lo de desconectar Tinder para despejar. De las apps también hay que descansar, y volver a los métodos analógicos, por salud mental más que nada.

Lo que me temo es que te lo vas a encontrar por ahí de fies, y más estando en fiestas. Si es así “hola ¿Qué tal? Venga hasta luego” todo seguido y sin respirar, media vuelta y para otro lado.

Chica, es que es un pesao. De corazón te lo digo. Qué pereza de hombre.
Un beso, reina

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Si me engañas, al menos que esté buena

“Niñaaaaa, ¿quiereh un novio feo, pa que nadie te lo quiteeee?”

Los albañiles que trabajaban en la obra de la esquina de mi casa, me gritaban esto desde lo alto del andamio, cada mañana, cuando salía de casa para ir al instituto. Andamios y burradas, un binomio indisoluble.

Pero, sin pretenderlo, el comentario encerraba uno de los mayores temores cuando anda una en una relación: que otra más guapa (más joven, más delgada, etc) te levante el novio. Podríamos llamarlo “el síndrome Jennifer Aniston”.

Nos flipamos mucho con esto. Nos ponemos celosas porque la nueva compañera de nuestro chico parece una súpermodelo. Pero, si nos atenemos a lo que pasa en la vida real, es más probable que la mosquita muerta insulsa de la ofi sea la que al final se lo lleve, y no la otra. ¿Por qué? Porque estaba a mano. Es así de sencillo.

Que oye, a mí me ha pasado, y cuando me he enterado de la infidelidad, me ha jodido más aún que haya sido con alguien que ni fu ni fa (o incluso bastante orco de Mordor), que si hubiera sido con una buenorra. Es como una doble humillación ¿no?

Me pasó con mi primer novio. No sé si durante los tres años que estuvimos juntos pasaría con alguna más, pero cuando me enteré de la última… angelamaría… si era como uno de los All Blacks, pero con pendientes… No sé, lo mismo le hizo el haka y no se pudo resistir, pero madredelamorhermoso…

Y después me ha pasado más veces, no muchas, quizá un par, y no con novios, sino con rolletes, y en serio que nunca ha sido con la más guapa ni la más sexy.

Quiero deciros, en esta nueva edición de la abuela Cebolleta cuenta sus batallitas”, que si alguien os es infiel es porque andaba predispuesto a ello, no porque la tentación sea irresistible (pobre, no puede dominar su entrepierna… bullshit). Así que dejad los celos guardaditos en el cajón que menos uséis de la casa o, aún mejor, tiradlos a la basura, como todo lo que no sirve para nada.

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Matices

Passionate Embrace

¿Diríais que”novio” y “amante” son lo mismo? Llevamos con esta discusión bizantina Amante y yo alrededor de tres semanas. En realidad no sé por qué ni de dónde ha surgido el hilo, pero él se empeña en decir que soy su amante y no su novia, como si a alguno de los dos nos importaran ni las etiquetas ni lo que piensan los demás.

Insiste siempre en el matiz: “amante” nos gusta a ambos porque es más elegante e implica un esfuerzo por eso, “amar” y complacer al otro, que la palabra “novia”.

Para él (y un poco para mí, lo reconozco) lo de “novia” implica un compromiso social que tampoco me apetece. Que sí, que por abreviar y obviar explicaciones muchas veces, al nombrarle, digo “mi novio”, porque decirle “mi chico” a un hombre hecho y derecho me resulta absurdo.

Pero es que, además, novio y marido, para mí, son estados lineales: tu novio es novio desde que comienza la historia hasta el final. Lo mismo que tu marido. En cambio, el amante solo lo es cuando estáis juntos.

Lo de ser amantes implica aventura. Hay que hacer un plan, un esfuerzo, para encontrarte con tu amante. En cambio al novio o al marido ya sabes que le tienes en casa.

Decía al principio que era una discusión bizantina porque en realidad es un entretenimiento: ni nos importa la definición ni tenemos mayor interés en ponernos “un cargo” concreto el uno al otro. Pero resulta entretenido buscar los matices… no todo va a ser sexo…

 

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