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Solomillo o nuggets

Antes de que sigáis leyendo, quiero advertir a las lectoras veganas de que yo no lo soy, y por tanto en este post hago uso frecuente del símil relacionándolo con el consumo de carne, así que no os chinéis, cuquis. Prometo que lo he intentado cambiando por tofu y seitán, pero es que no se entiende lo mismo…

A los niños les resulta muy difícil cambiar de menú. Si por ellos fuera, vivirían a base de pizza, macarrones con tomate, nuggets de pollo, y guarrerías varias. Habrá por aquí más de una madre que me entenderá perfectamente. Pero del mismo modo que les educas en hábitos de higiene y relaciones sociales, intentas hacerlo con la comida, aunque te cueste más de un sofocón y un recalentado de comida.

Es por eso que tu criatura preferirá unos nuggets de pollo (o de carne de vete a saber qué), bien prensada y camuflada con rebozado, antes que un solomillo. Pero tranquila, crecerá y aprenderá el valor de la comida bien preparada y de calidad. Bueno, la mayoría lo aprende, pero hay gente que es capaz de comerse cualquier mierda antes que entretenerse en preparar algo rico, mucho más sano, y que le va a sentar mejor.

¿Adónde quiero ir a parar con este símil? Pues a que hay gente que no distingue entre nugget y solomillo en sus relaciones personales. Que, aún peor, no se da cuenta de que está cambiando un producto de calidad por algo que no le conviene.

Todos conocemos a alguien que después de haber roto una relación larga y, aparentemente, buena, comienza otra con una persona horrible, que no le trata bien, que le engaña o que, simplemente, no le hace feliz, pero así y todo continúa con ella. Y nos preguntamos por qué. Tengo la teoría de que es por miedo a estar solo, como si estar en una mala relación no fuera mil veces peor que la soledad.

Como lo de aprender a comer, todo es cuestión de tiempo. Tiempo para aprender a aguantarnos a nosotros mismos, sin el ruido de fondo que produce la convivencia con otra persona. Tiempo para escucharnos y conocernos. Tiempo para conocer a otras personas, e ir dejando pasar de largo el desfile de nuggets para poder ver bien al solomillo. Tiempo, al fin, para cocinar nuestro espacio personal y disfrutarlo. Y justo es lo que no nos damos, tiempo.

Pd (no, no estoy a dieta otra vez.. jajajajajajaja)

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PREGÚNTALE A PEPA
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Los detalles marcan la diferencia

Este fin de semana pasado ha venido de visita una amiga del alma. Ella vive ahora en Londres. Se llama Pepa como yo y nos adoramos mutuamente desde que nos conocimos.

El viernes quedamos a comer en el Mercado de Antón Martín. Para quien no lo conozca, es un mercado de los de toda la vida que ha renacido gracias a algunas iniciativas gastro, que le dan un punto muy guay (y todavía muy lejos de la “gastromasificación” de otros) y lo hacen candidato ideal para unas cañas improvisadas o un tapeo informal.

Nuestra informalidad nos llevó a un minúsculo restaurante de sushi ubicado en la planta baja del mercado, tan tan pequeño que es imposible mantener una conversación privada. Algo que, por otro lado, no era nuestro objetivo, porque nos importaba tres pitos que se enteraran de lo que hablábamos.

¿Y de qué hablábamos? Pues de hombres, de juguetes sexuales, de sexo, de Tinder, de Badoo, de lo guapos que van los trajeados del metro en Londres, de lo difícil que parece encontrar a gente que sea mínimamente educada… Debía ser una charla de lo más amena, porque a mi lado tenía sentado a uno que pese a que hacía mucho, pero que mucho rato que había terminado de comer, remoloneaba, se hacía el distraído con el móvil… Yo creo que aprendió más escuchándonos que en toda su vida.

El caso es que mi amiga (soltera desde hace pocos meses) me contaba que en la primera cita con un tipo que conoció en una app, este apareció por su casa, se la folló, y salió por la puerta como alma que lleva el Diablo. Unos 20 minutos en total desde que entró hasta que se fue. No dijo ni hasta luego. Cuando volvió su compañera de piso se la encontró ya en pijama en el sofá, con una copa de vino, e intentando asimilar qué coño había pasado.

Vamos a ver, nadie pide amor eterno, ni una serenata, ni una cena romántica… pero un poco de atención al detalle, una conversación, un tratarnos como seres humanos. Chico, que te ha dejado estar dentro de ella, qué mínimo que ver si la experiencia ha resultado agradable. Luego dicen que si las apps para ligar deshumanizan, pero me da a mí que los que son así ya vienen deshumanizados de casa.

Aunque sea solo sexo y no esperes ver nunca más a esa persona, hay que tratarla con respeto y educación. No es obligatorio, por supuesto, pero si alguien te invita a su casa, aunque solo sea para follar, ten un detalle y llévale algo, que te está abriendo las puertas de su casa, joder. Y no salgas corriendo como si dejaras a deber la cuenta ni lo eches enseguida si estáis en tu casa. Es una persona, no la bolsa de la basura. No trates a nadie como no quieres que te traten a ti.

Y habrá a quien estas cosas le parezcan una bobería, pero os aseguro que estos detalles son los que marcan la diferencia.

PD (luego ha tenido mejores citas, no os apuréis por mi Pepa, pero esta la dejó impactada)

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Amante, el mito

Woman near by window

Sé de uno que se va a partir de risa nada más leer el título de este post. Sí, justo ese, el protagonista.

El lunes pasado me dijo “tienes a Amante abandonaíto”… A Amante como personaje que aparece de vez en cuando por aquí, no a él como persona (a él no tengo LA MÁS MÍNIMA INTENCIÓN de dejar que se aleje de mi vera), pero todo tiene su explicación: no me gustan las parejas empalagosas-instagrameras que tienen que estar demostrando a cada segundo lo felices que son y lo enamorados que están. Postear situaciones divertidas y curiosas, bien. Postear cuánto quiero a mi cuqui tol’rato, mal, error.

No obstante, y para dorarle un poco la píldora (comprendedme, queridas, maromos así no se encuentran habitualmente), voy a contar una anécdota.

Al principio de nuestra relación, ambos íbamos explorando qué movimientos, posturas, frecuencias, etc, en el sexo oral le gustaban más al otro. Yo le tenía más o menos pillado el punto, pero él, a pesar de ponerle MUCHO interés, y en su afán de encontrar lo que me gustaba, digamos que se “dispersaba” un poco. Hasta que me preguntó cómo podía hacerlo mejor (chicos, esto tiene que ir directamente a los apuntes para hacerlo bien), y le dije que todo era mucho más sencillo de lo que se imaginaba. La clave es la CONSTANCIA. Palabra mágica. Alumno aplicado. No tuve que decírselo más. Bingo. Jackpot. El Gordo de la Lotería.

Tanta soltura y maestría ha desarrollado en el tema que me ha lesionado. ¡¿Cómo?! Os preguntaréis. Pues una que es una exagerada con esto de los orgasmos y por un movimiento estúpido me he provocado una contractura cervical. Y a ver cómo le cuentas tú al traumatólogo de Urgencias cómo te has jodido así el cuello… Pues mintiendo… a medias. Que te lo has hecho porque ya tienes una edad, y trabajas mucho, y has cogido a tu hijo en brazos…. Excusas todas perfectamente razonables, claro.

Pero ahora estamos los dos con la coña, porque la verdad es que lo estoy pasando mal con el tema. Tanto que llevo varias visitas al médico. Uno me dice que son las cervicales. Otro que si es del oído… Me estoy planteando seriamente contarles la verdad, puede que sea más habitual de lo que pensamos (si es así, me alegraría por las afortunadas, mucho). O lo mismo Amante ha desarrollado un súper poder… vete a saber.

Yo es que no me veo siendo un caso de estudio por culpa de un orgasmo, ¡cuánta responsabilidad!

(Y no, no os pienso dar su teléfono, que os veo venir…)

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A tu nivel

ladygrantham

No soporto a los snobs, ni a los nuevos ricos obsesionados por mostrar todas las marcas que llevan, ni a los que de repente se ven con una cuenta abultada en el banco y solo por eso se creen mejores. Ni a los consejeros, concejales, asesores, etc, que siempre han vestido -como mucho- de ropa de cadena fast fashion, y te sueltan en una comida que “todo el mundo debería vestir de Loro Piana”. Ay, los billetes, cómo ciegan…

Me da también mucho asco la gente que según donde trabaje te saluda normal o estúpidamente te ignora si coincide contigo en un evento, como si no supiéramos todos de dónde ha salido… es tan absurdo.

Es que a mí esto de los “niveles” o “estar o no a mi altura” me la ha refanfinflado toda la vida, pero en todos los aspectos.

Por ejemplo, nunca he entendido lo del “tipo”: “Es que Menganito no es mi tipo”. Podría entenderlo si todos tus novios son clavaditos a Thor, que ya es difícil, pero bueno, eso sí es un “tipo”. Pero resulta que es que Menganito es carretillero o reponedor o dependiente del Corte Inglés, y no te parece suficiente, te da como pobre… Y esto lo he escuchado yo en un baño de garito.

Tengo dos amigos, Carlos y Antonio, que fueron novios varios años. A Antonio lo conocí un poco antes. Carlos es más joven que nosotros. De hecho, le llamábamos “El Niño”. Antonio tiene un puestazo en una empresa estatal. Ambos son MARAVILLOSOS, adorables, divertidísimos. Durante todos los años que estuvieron juntos, no había vez, ni una, que estando juntos por ahí de fiesta no hubiera alguien que me susurrara, así, como quien no quería la cosa, que Antonio valía mucho más que Carlos, y que no entendía cómo podían estar juntos… Si algo habéis aprendido de cómo soy, adivinaréis que a esa persona se le caía accidentalmente encima una copa o la dejaba con la palabra en la boca.

Me da que voy a ser una rara, una outsider toda mi vida, pero de veras creo que lo único que tiene que importarte para estar con alguien es: que sea feliz estando contigo, que os compenetréis, que podáis hablar de cualquier cosa, que gocéis tocándoos, en el sexo, que os alegréis en los éxitos del otro, que dejéis que sea libre y viceversa, que da igual si palomitas y litrona en el sofá o restaurante caro y vinazo… que DA IGUAL. Que no hay niveles. Que solo hay “niveles” para las personas que no tienen calidad de personas.

Lo otro… lo otro no son más que trepas… y qué asco me dan los trepas… lo he dicho ya ¿no?

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Cuidado con el síndrome del Patito Feo

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Un error

Couple kissing behind hand

”Verás, me he fijado en que muchas personas de mi entorno (tanto chicos como chicas) suelen comportarse de manera parecida cuando salen con una persona: la pareja en cuestión se convierte en la mayor prioridad y dejan de lado a los amigos. De pronto únicamente tienen tiempo para la pareja y los amigos pasan por completo a un segundo plano. Aunque claro, cuando la relación de pareja va mal por la razón que sea o incluso rompen, la situación cambia. Es como que de pronto vuelven a acordarse de los amigos y vuelven a retomar el contacto con ellos, a veces empujados por la necesidad de compartir con alguien sus problemas de pareja.
Me ha pasado esto en varias ocasiones y sinceramente por un lado lo entiendo y a la vez me molesta. Lo entiendo porque es normal que cuando conoces a alguien lo que mas te apetece es estar con esa persona. Pero también me molesta porque cuando mis amigas se han echado novio y el novio pasa a ser prioritario tengo la sensación de que me quedo un poco sola.
Cuando se da esta situación yo me planteo: ¿Es sano centrarse tanto en una persona y que las amistades pasen a ser algo secundario?¿Me pasa únicamente a mi o es algo relativamente normal?”

Este es un extracto de un correo que recibí ayer de “A”, una lectora de 29 años a la que sus amigos dejan de lado en cuanto se emparejan. ¿Os suena? Mucho ¿verdad?

Querida A: esto nos ha pasado, nos pasa, a todas. Y sospecho que yo, algunas veces más y otras menos, también lo he hecho: he centrado mi mundo en mi pareja y he apartado lo demás, y es un error. De los errores puedes aprender o no. Seguir tropezando en la misma piedra, o no. Y en eso no hay quien te ayude.

Por supuesto que no es sano olvidarse de las amistades para centrarse en la pareja, porque al final la familia y los amigos siempre están, y los novios van y vienen, pero hay que madurar para entenderlo, y no todo el mundo madura a la vez. A los veintinueve años ya deberían haberlo hecho, ahí te doy la razón.

Te diría que esta tontería de mi mundo es mi novio se pasa con la edad, pero a algunos no se les pasa nunca. Así que no sé qué decirte, excepto que hables con tus amigos y les digas que tú también necesitas que te dediquen tiempo (y no solo que te den la turra con sus problemas), amplíes tu círculo de amistades para que sea más heterogéneo (¿quizá gente un pelín mayor?) y no te sientas aislada, y te armes de paciencia, cari, porque es tan común… pero tanto…

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Je ne regrette rien… ¿seguro, cari?

High angle view of woman with black tea sitting on rug at home

Dicen que las tres cosas más desesperantes en la vida son: intentar convencer de algo y no conseguirlo, esperar a alguien que no viene, e intentar dormir y no poder conciliar el sueño. A mí hoy me ha tocado la tercera. Dos horas, a lo sumo, habré pegado ojo, que para alguien que prefiere mil veces quedarse sin comer antes que sin dormir, ha sido desesperante. Agotaíca estoy. El día de hoy me parece que lo va a “patrocinar” San Red Bull… En fin, qué le vamos a hacer.

Lo peor del insomnio es la velocidad con la que enganchas un pensamiento absurdo con otro, la de idas de olla y recuerdos enterrados que se vienen a la memoria.

Eso de que no debemos arrepentirnos de nada de lo que hayamos hecho, porque gracias a ello somos como somos, es verdad solo a medias. Una de las conclusiones a las que he llegado en estas horas de no sueño ha sido que vale, arrepentirse es una estupidez, puesto que no hay manera de deshacer lo dicho o hecho, pero creo que dentro del “arrepentimiento” hay dos niveles: el “no debería haberlo hecho, pero una equivocación la tiene cualquiera”, y el “ahivá la hostia, por favor quiero olvidarme de esto para siempre”.

Y yo, como todo el mundo, también tengo cosas de las que me arrepiento nivel 2. Ya no puedo cambiarlo, de algunas además de arrepentirme me avergüenzo, pero mi cerebro (ese cabroncete que no me deja dormir a veces) no deja que me olvide.

En las noches de insomnio me acuerdo de las malas decisiones, de la poca autoestima y fortaleza mental que caracterizaron a mi juventud, de las noches que estuve sin dormir esperando a alguien que no venía, y a quien le importaba tres cojones hasta qué punto me hacía sufrir. Esos, por ejemplo, son arrepentimientos de nivel 1: equivocaciones cometidas por pura bisoñez, actitudes que me enseñaron y me educaron para no ser así nunca más.

Repasando mi vida en los últimos tres años me di cuenta de que el número de cosas de las que arrepentirme había descendido de manera radical, justo desde que dejé atrás lo que me hacía daño y acogí con alegría lo bueno que se me presentaba. Una tiene menos cosas de las que arrepentirse cuando actúa como cree que es correcto. Sonreí, satisfecha, y creo que entonces me dormí… lástima del despertador dos horas después…

(Son las 6:50. Buenos días. Voy a por un café.)

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Cuestión de admiración

Cuando era apenas una niña me decía mi madre: “busca un muchacho bueno y trabajador. Da igual que no sea muy guapo o que no te guste mucho. El cariño se hace con el tiempo”. Entendedla, se educó en una época en que las mujeres tenían que pasar del paraguas paterno al paraguas del matrimonio, aunque ese paraguas estuviera lleno de agujeros y te dejara más desprotegida que otra cosa.

Las buenas cualidades para ella se resumían en eso: que no te pegara, que trajera el jornal a casa. Vivió una guerra y una posguerra. Sufrió un padre más inclinado a dejarse la fortuna en la mesa de juego que en alimentar a su familia. Y casándose con “el guapo” no acertó, repitió la jugada pero a peor… Así que la pobre creía que feo y trabajador eran un seguro para no sufrir.

Pero yo nunca fui dada a escoger a mis novios por esas cualidades. Que conste, eso sí, que no he sido clasista y la belleza y proporción áureas no siempre han casado con la mayoría de mis parejas (aunque algunos eran francamente guapos). Así los ha habido altos y bajos. Gordos y flacos. Querubines y feos con ganas. Todos tenían algo, o al menos algo para mí en ese momento de mi vida.

Con los años sí que he ido “puliendo” mis preferencias: ahora soy completamente incapaz de enamorarme de alguien a quien no admire. Y para admirar a alguien necesito unos cuantos requisitos:
– que sea buena persona, y no solo conmigo o por aparentar. Que lo sea de verdad.
– que tenga sus propias ideas, aunque no coincidan a veces con las mías, pero que no se deje mangonear y no me intente mangonear a mí
– que trabaje. Nadie trabaja por gusto, está claro, pero ya no me veo con ganas de soportar ni un solo vago más en mi vida
– que folle bien. Que me folle bien. Que le guste hacerlo y se lo pase casi mejor viéndome disfrutar a mí que a él mismo. El que actúa así os aseguro que recibe su recompensa (esta debería ir más arriba, pero no os fijéis en el orden).
– que no se sienta abrumado, atacado o disminuido porque en algunas cuestiones sea más experta. Los acomplejados intelectuales son dañinos: en menos de un año yo he pasado del “qué inteligente eres” al “ya está la lista de los cojones”. Huyo de ellos como de la peste.
– que le guste verme, joder, que se le iluminen los ojillos. No hay nada más descorazonador que que tu marido te mire al entrar en casa como si fueras un mueble más (algunos -y algunas, ojo- miran con más pasión al sofá que a su pareja)
– que sea limpio. Esto, que puede parecer una obviedad, no lo es en absoluto. Y tampoco tiene que ver con defectillos de la edad. Sé de cuarentones que no se cambian los calcetines hasta que no se les marcan los dedos de los pies, y que su idea de “camiseta limpia” es esa que “solo se han puesto dos veces”, seguidas y sin haber pasado por la lavadora. El mayor truco de belleza es la limpieza.

Y si además está tan bueno como Amante, que podría pasar por uno de los de “300”, pues mira, tampoco te voy a decir que me disguste, je. Ya os he anticipado que tengo que sentir admiración, y ese culo es para ponerle una calle, palabra.

¿Que soy una exigente? Pues puede, pero es que de feos, chulitos guaperas, vagos, guarros, incompetentes sexuales, acomplejados intelectuales y malas personas, ya he tenido no para una, sino para varias vidas. Llené el cupo.

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PREGÚNTALE A PEPA
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La comodidad es la enemiga del deseo

Llegamos a casa, cansados, nos ponemos el pijama. Me desmaquillo. Cenamos cualquier cosa. Hace sueño, ha sido un día muy largo. ¿Vamos a dormir?, me dice. Ok, le contesto. Nos lavamos los dientes. Maquinalmente nos ponemos la férula (sí, ambos tenemos que usarla, apretamos los dientes demasiado). Me meto en la cama y pienso “Esto… esto no puede ser. Parecemos un matrimonio, y tenemos un status”. Me quito el aparato de los dientes, el pijama y le digo desde la cama: “cari, no te pongas la férula y vente para acá”. Estaremos cansados, pero no tanto como para no tener sexo…

En toda relación de pareja hay un componente de rutina importante. Pero no hay que dejar que domine todas las situaciones de la convivencia, porque termina por adueñarse de todo.

¿Recuerdas esas primeras noches juntos, lo poco que dormíais? ¿Acaso te importaba la falta de sueño? No, ibas a trabajar con una sonrisa de oreja a oreja.

Ahora te metes en la cama y te da pereza hasta pensarlo. Y hay un punto de no retorno: cuando prefieres la cinta en el pelo, el calcetín por fuera del pijama, y ver Juego de Tronos metida en la cama, con el edredón hasta la nariz, a desnudarte, apagar la tele y tener sexo.

La mierda’la tele… Te digo una cosa: saca la tele de la habitación, que es malísimo. Si vas a trasnochar, que al menos sea por algo satisfactorio para ti. Y mira, hasta Cersei me daría la razón: entre follar y ver la tele, no hay color.

Pd (quien dice tele, dice tablet, móvil, redes sociales o lo que sea que te tenga abducida por las noches)

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Sigo recopilando vuestras historias de acoso. Prometo que se publicarán de manera anónima y, si enviáis datos que considero sensibles, que pueden afectar a vuestro anonimato, los modificaré.

¿QUIERES CONTAR TU HISTORIA DE ACOSO AQUÍ?
Comenta este post o, si quieres mantener el anonimato, escríbeme a amorentinder@gmail.com o por Twitter a @amorentinder o en Facebook a Pepa Marcos – El amor en tiempos de Tinder

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Pregúntale a Pepa (XXI)

Woman writing her dairy.

[J, email] Buenos días Pepa. Te hice caso, hará una semana me abrí una cuenta en Tinder y la verdad, super divertido..pensé, ésto es un catálogo de hombres! El tema es que coincidí con un chico al que yo ya había bicheado por la calle, ya que es, se puede decir, de mi mismo “entorno”.
El caso es que quedamos a los días de empezar a hablar, fuimos a cenar y la verdad es que genial, a él se le veía que le gusté, no paramos de hablar en toda la noche, de reir, etc… a la hora de la despedida, tú sabes, besos apasionados, vamos que veía su calentura, yo tenía claro que no me iba a acostar esa noche con él. Contínamos hablando por wasap los días posteriores, y me invitó a montar en bicicleta. Yo accedí encantada. 

Despues del paseo, a la hora de guardar las bicicletas, se me abalanzó (en el buen sentido) y empezó a meterme mano, besos, culo, pechos, me dijo que lo tenía muy caliente.. 

A mí me apetecía, pero para mí no era el momento, y le dije que yo necesitaba algo más de tiempo. El caso es me ha dejado prácticamente de escribir… Después de 4 días sin dar señales, me escribe como si fuese yo la que no me acuerdo de él y pregúntandome si le he olvidado, le contesto que no, le hago yo la misma pregunta, me contesta que él tampoco se ha olvidado de mi y ya, fin de la conversación. O la cosa es rara o yo realmente voy por un camino distinto a de él.

Mis amigas me dicen que no le intereso y que vi cosas donde no las hay…. pero yo necesito ver las cosas de forma racional, o no…. No sé Pepa, me cuesta entender ese cambio de actitud tan radical.

En fin, guapa, espero que me ayudes tener pasar o no página. Gracias de corazón.
Un beso muy fuerte.

J.

Hola otra vez, J.
Veamos. Este chico ha pensado “la primera vez es normal que no nos acostemos, pero la segunda, sí”. Y oye, que es completamente normal, lo que ocurre es que tú vas a otro ritmo, y también es normal necesitar más tiempo. Aunque siendo realistas, Tinder es para ligar y tener sexo, no para echarse novio. A veces surgen parejas y a veces no, pero lo de la “bonita amistad” es para otras apps. Ya somos mayorcitos para no saber de qué va la historia.
¿Por qué ahora actúa de una manera rara? Porque aunque le gustas mucho, no está para perder el tiempo hasta que te decidas, así que tira la caña de vez en cuando a ver por dónde sopla, y si sigue habiendo una posibilidad.
Tienes que ser consciente de que en Tinder no haces un único match, así que no pienses que solo ha tenido citas contigo.
Pero de lo que se trata aquí no es de lo que él quiera o piense, sino de lo que quieras y pienses tú, si quieres seguir hablando con él o apartarlo porque va demasiado deprisa para tu gusto. Pero haz las cosas porque sea lo que TÚ quieres, no porque te veas forzada a ello o porque pienses que es lo que espera de ti. Las reglas de este juego las pones tú, que no se te olvide.
Un beso, reina, ya me contarás.
Pepa.

[E, email] Hola Pepa. Decirte que pocas cosas en internet he visto más constructivas que tu blog. Jamás pensé que te escribiría, y aunque intuyo lo que me vas a decir, necesito tu ayuda.
Desde hace tres años estoy con un chico que me encanta. Vivimos juntos, nos gustamos y nos queremos. El problema está en que el primer año él se pasaba el día revisando mi móvil, mis correos, mis redes sociales, mis discos duros y todo lo que yo llamo “intimidad”. Es algo que jamás me ha pasado con otras parejas y que nunca pense que me pudiera ocurrir. Después de muchas broncas, él entendió que no podía ser, y supuestamente ya no lo hace. La cosa es que no me fío y tengo ansiedad constante porque en casa está mi ordenador a la vista, y aunque he borrado todo su contenido y no tengo redes sociales, me da miedo que pueda acceder a alguna de mis cuentas. También me ha encantado siempre escribir diarios, pero con el miedo a que los encuentre apenas lo hago. Hace un año me mudé a su ciudad, y por el miedo a sus comentarios y enfados cuando me leía el móvil (yo no sabía explicar mejor que solo eran amigos o por que había dicho esto o aquello a alguna amiga) he dejado de relacionarme y no he hecho ni una sola amistad. No se por qué sigo pensando que lee mis cosas cuando dice que no lo hace, pero me da tanto miedo tener que dejar una relación estupenda en todo lo demás, que soy incapaz de actuar con normalidad asumiendo el riesgo de que me lo vuelva a hacer y tenga que acabar cortando.
¡Ojalá sepas ayudarme! Mil gracias, Pepa

Hola, E.
Sabes lo que te voy a decir ¿verdad?, huye.
No te das cuenta, querida, pero el control que está ejerciendo sobre ti es maltrato.
Tú misma dices que por miedo a que se enfade o sospeche no has hecho amigos en la ciudad. ¿Qué vida te espera con este hombre? ¿No te das cuenta de que no le hace falta espiarte, porque te tiene tan acojonada que no eres capaz ni de escribir un puto diario? ¿Una relación estupenda dónde? ¿Hasta cuándo? ¿Hasta que descubra tus claves y se meta en tus redes?
¿Has hablado esto con alguien más aparte de mí? ¿Lo sabe tu familia o tus amigos, los de tu ciudad?
¿Qué crees que va a pasar si se entera de que me has escrito? Si temes su reacción, tú sola te estás contestando.
Esta situación que me estás contando es solo la punta del iceberg, querida. No me estás contando todo, y ese “nos gustamos y nos queremos” no me parece del todo sincero, es como para salir del paso.
Si no quieres cortar la relación (porque estás todavía en esa fase de creer que ha cambiado, y nadie cambia su forma de ser, aún menos los celosos), te sugiero que vayáis los dos juntos a ver a un psicólogo, que abras tus redes sociales con o sin él delante, y que hagas amigos, y le hagas saber que todo eso lo vas a hacer porque eres libre, que estás con él libremente, y si no lo acepta y te deja de controlar, se acaba la historia. Así no puedes vivir, niña. Eso no es amor.
Besos grandes.
Pepa.

[N, email] Hola Pepa,
Bien, darte las gracias por todo lo que escribes. Eres de gran ayuda para mi y supongo que para otras muchas chicas que no encuentran su lugar. Leyendo una de tus últimas publicaciones he leído la frase de: “Siendo clara y diciendo lo que quieres: si quieres volverle a ver, házselo saber, que no es adivino; toma la iniciativa”. Vale, hasta aquí todo guay, admiro a la gente que tiene iniciativa, pero ¿y si no la tienes? ¿y si la has tenido en algún momento de tu vida pero la has dejado de tener?. La pequeña historia que te voy a contar va más o menos de eso.
Bueno, te pongo un poco en situación. Soy una chica, joven, que en estos momentos estudia y trabaja. El caso es que me gusta/me hace gracia/me chifla uno de los chicos que trabaja conmigo. Hasta entonces no me había percatado de que él estaba ahí, era un compañero más de trabajo al que le podía pedir ayuda sin más, un buen compañero, vaya, pero en la cena de empresa, que transcurrió genial, terminamos 3 compañeras y yo en su casa charlando y riéndonos, así sin más, a la mañana siguiente nos despertamos y cada unos a su casa. El caso es que esa noche empecé a observar su forma de expresarse, su lenguaje corporal, su risa… no sé, algunos aspectos de él que me llamaron realmente la atención. La cosa es que desde ese día, como te he dicho al principio, me gusta y no sé como afrontarlo. Es como que le miro y se me cruzan los cables, todo me sale mal, no doy pie con bola y solo pasa cuando está él. Es acojonante, hablando mal y pronto. Soy una chica con un problema de nervios y claro, se me encoge todo cuando este chico anda cerca y lo paso fatal.
El consejo de mis amigas es: “díselo, que eres muy mona”, “el “no” ya lo tienes”, “si no quiere tomar nada contigo no merece la pena”… cosas muy básicas, pero yo creo que esto vas más allá y no es un físico lo que me gusta, si no otras cualidades que otro con un cuerpo 10 no me podría dar y creo que si me diese largas, me hundiría bastante. Se que es un pensamiento MUY NEGATIVO, pero no puedo evitar pensarlo. Bueno, creo que ya he liado bastante el asunto.
¿Cómo se puede afrontar una situación así?
Eso de: “¿te tomarías algo conmigo?” ¿Crees que es una buena opción?
Así en conclusión, creo que lo que necesito para canalizar la pesadez que llevo encima es decirle algo, pero no sé ni cómo, ni cuándo, ni nada… ah, a todo eso sin querer pasar vergüenza, claro, porque imagina que se entera todo cristo de esta situación. Me coge algo.
Gracias por leerme 🙂

Hola, N.
Mira se me ocurre que quizá le debas “un favor laboral” a este chico, que te haya ayudado a solucionar una duda o te haya arreglado algún desastre. En ese caso, puedes darle las gracias invitándole a un café o una caña o una copa, lo que quieras. Es una manera fácil para quedar los dos solos.
Y oye, si la magnitud del problema solucionado es grande, puede ser un almuerzo o una cena.
Aunque yo soy de la opinión que con la vergüenza no se come, y hay que dejar esa actitud en el cajón si una quiere sobrevivir en esta selva.
Un beso grande.
Pepa.

[E, email] Hola pepa, soy E, tengo 20 años y resulta que he estado conociendo a un chico de mi entorno, que somos amigos desde hace años, pero el se echo novia y nos distanciados un poco, porque Ella no me soporta, desde julio hemos estado viéndonos y hablando, pero hace una semana, estuvimos juntos y después me mandó un mensaje comentandome que no está siento lo que debería después de 2 meses y medio juntos, yo Le comento teste diciendo que vale que yo igual, que sin problemas, pero me he dado cuenta que lo nuestro no ha funciona porque yo no me he entregado, el si, todas las mañanas iba a verme, me regalo una piruleta delante de todas mis amigas en la fiesta del pueblo, cuando llegaba al trabajo me hablado para saber si había llegado bien en fin muy atento todo, pero yo muchos días no quedaba con el porque tenía miedo de que nos pillaran juntos y la liasemos, el siempre me dijo desde un principio que sí estaba bien conmigo lo dejaría todo y estábamos juntos y ahora que me he dado cuenta que he tenido yo más culpa, quiero hablarle pero no se si es adecuada, por cierto un matiz importante todo esto ha sido estando con la novia.Ayudame pepa, eres la leche.
Besos 😘😘😘😘

Hola, E.
A ver, no creo que hayas actuado mal, solamente te has estado protegiendo. Este chico te gustará mucho, él habrá hecho muchas cosas para demostrarte que está por ti… todas menos una: terminar la relación con su novia. No es muy honrado por su parte perseguirte a ti mientras sigue con ella, menos aún decirte que si os iba bien la dejaba y se iba contigo.
Solo tienes 20 años, tienes todo por hacer, pero empieza por establecer unas normas básicas y te irá mucho mejor: no hacerle a nadie lo que no quieres que te hagan, respetarte a ti misma y a los demás, no consentir engaños ni abusos, protegerte física y anímicamente. Puede resumirse en una palabra: respeto.
Espero haberte ayudado.
Un beso grande

[M, email] Hola, Pepa! Siempre te leido aunque nunca te he escrito… hasta hoy…
La cuestiòn es que hace unos años conocí un chico con el que me llevaba genial. Teniamos citas, cenas y momentos de intimidad. Todo iba genial; pero al mes desapareció.
Hoy hace dos semanas que me escribio en el facebook disculpandose por ser tan cabrón (si lo publicas, te dejo cambiar el adjetivo) y pidiendome otra oportunidad. Esa oportunidad se la di. Y ahora vuelve a pasar de mi, no me habla y no se preocupa.
¿Qué harías en mi situación? Necesito opiniones imparciales. Mil gracias por el apoyo, y si no me llegas a contestar, quiero decirte que has ayudado a muchisimas personas. Un besazo

Querida M:
Cabrón me parece un adjetivo muy adecuado al personaje, no lo pienso cambiar.
Te voy a decir una cosa que no te va a gustar: te la ha colao dos veces y te la va a colar tres si no le mandas a la mierda de una vez por todas. Chica, que ve que contigo lo tiene fácil, lo sabe él, lo sé yo y lo sabe toda España. La única que no lo sabe eres tú, por lo que se ve.
No pasa nada, de errores se aprende. Olvídate de él.
Te aseguro que va a volver a aparecer, porque no hay dos sin tres, querida, pero como vuelvas a darle otra oportunidad él será el rey de los cabrones y tú la reina de las tontas del culo, porque puedes pecar de buena, ahora bien, de tonta ya no más ¿eh?.
Hay muchos tíos estupendos por ahí como para preocuparse por uno que pasa de nosotras.
Venga, un beso.

[M, email] Querida Pepa
Primero de todo decirte que me encanta tu blog, sobre todo la parte de consejos y que eres una fuente de inspiración. Intentaré ser breve, soy una mujer de 39 años. Durante 13 años tuve una relación que empecé relativamente joven, los primeros años fueron bien pero después de un tiempo por el trabajo de los dos que era muy intenso yo me distancie bastante de mi pareja y acabe teniendo una aventura que duró demasiado tiempo. A pesar de que mi ex pareja es muy buen hombre yo solo le veía defectos y deje de tener interés sexual por él. Me arrepiento muchísimo de esta aventura puesto que solo sirvió para alejarme más de mi pareja, que además es un hombre estupendo, y para nada mas, ya que evidentemente la aventura no acabo bien. Hace dos años me reencontré con un antiguo amor de la universidad y acabe dejando esa larga relación por él, sin embargo el proceso de ruptura fue muy duro puesto que yo no tenía las cosas nada claras y además empecé a tener problemas de discusiones con mi nueva pareja.
El caso es que para complicar más las cosas de forma no planificada me acabo de quedar embarazada. Total que estoy embarazada, con mi nueva pareja y no dejo de pensar en mi larga relación anterior y en lo que podía haber hecho para que las cosas no salieran como salieron (vamos que la jodí liándome con otro en lugar de o luchar por mi relación o dejar a mi pareja). Estoy hecha un lio. Que me aconsejas que haga? Necesito ayuda. Sé que me vas a echar bronca por haber hecho mal las cosas pero no me importa… seguramente es lo que hubiera necesitado de alguna amiga hace mucho tiempo. Un beso Pepa.

Querida M: aunque te mereces la bronca en este momento creo que es lo que menos necesitas ¿verdad?
Vayamos por partes: estás embarazada y en una relación inestable. Llámame cínica si quieres, pero ¿seguro que quieres tenerlo? Porque créeme que todos estos vaivenes de tu vida van a ser un paseo por el parque comparado con lo que te espera, más aún si no estás muy segura de tu nueva relación.
Es posible que sea porque soy madre y he visto a muchas sobrepasadas por el tema, en conflicto con su pareja, y encima una criatura que no tiene culpa de nada por en medio, pero en estos casos pienso siempre en el futuro que le espera al niño o niña, y en que lo que necesita es una madre fuerte, que sepa tirar p’alante. Tener un hijo no soluciona los problemas, los aumenta de manera exponencial. Así que piénsalo, porque no viene con ticket para descambiarlo…
No obstante, si quieres seguir adelante con tu embarazo (porque sé que me vas a decir que tienes 39 y es ahora o nunca), vas a tener que dejar atrás lo que hiciste, los errores que cometiste, si no deberías haber dejado a tu primera pareja, etc. Esa relación terminó. La aventura también está muerta y olvidada. Tienes que centrarte en lo que tienes ahora, que es tu barriga y tu pareja. Y te prometo que la pareja puede que se acabe, pero el hijo ya es para siempre, y se te van a olvidar todas las gilipolleces por las que te preocupas ahora.
Olvídate del pasado, porque eso ya no tiene remedio, y mira hacia adelante: con o sin hijo, con o sin pareja, lo que importa es lo que hagas desde AHORA. Vamos, p’alante. P’atrás ni pa coger impulso.
Un beso mu grande.

[E, email] Hola Pepa:
He empezado a leer tu blog y me ha gustado mucho, quizá porque me encuentro en un momento de mi vida en que lo necesito.
Te comento mi caso: tengo 47 años y me divorcié hace 2 del que fue mi pareja durante 24 años. Creo que está casi superado y a principios de año me suscribí a una web de citas para salir con hombres y encontrar pareja, pero lo cierto es que se me está haciendo muy difícil. Si para mí ya es difícil ligar en persona, esto me parece mucho más complicado. He tenido varias citas y me he encontrado de todo: desde el que solo quiere sexting y ni siquiera quiere quedar en persona, hasta los que quieren una relación sin mucha implicación sentimental. Ahora estoy charlando con un hombre con el que he hablado un par de veces. Me gusta mucho, muchísimo, pero hasta ahora en cada conversación ha intentado dirigirla hacia el sexo (sin conocernos) y cuando hablo de otras cosas intenta acabar la conversación con la excusa de que esas cosas prefiere hablarlas en persona. Él nunca toma la iniciativa para hablar, siempre empiezo yo. Y cuando hablamos de quedar habla sin concretar nada. Pero siempre contesta y creo que le gusto. No sé si debo insistir o dejar que lo poco que hay se muera. Por un lado, como ya te he dicho, me gusta mucho (me llamó la atención desde que lo vi por primera vez) y además creo que es muy pronto para sacar conclusiones. Pero por otro, no veo mucho interés por su parte (aunque puede ser desconfianza, o que tenga los pies en el suelo, o que sea cauto).
El caso es que acabo de terminar con un hombre con el que he estado saliendo 3 meses y al que he dejado porque vi cómo perdió interés por mi y por la relación apenas un mes y medio después de empezar. No sé qué les pasa a los hombres, estoy muy desconcertada porque parece que no tienen esperanza, que están muy cansados y huyen de todo lo que les pueda provocar algún sentimiento.
Bueno, me gustaría que me dieras tu opinión sobre el último chico y si crees que debo seguir insistiendo.
Muchas gracias y un saludo.

Hola, E.
¡Tenemos la misma edad! ¿Puedo preguntarte qué web de citas es? Porque por mi experiencia y las de algunas amigas, Meetic está llena de feos desesperados y Adopta un tío reúne a los personajes más estrafalarios del mundo.
Déjame que te diga una de las grandes verdades de las relaciones a nuestra edad (y más si vienen a través de apps y portales para ligar): las relaciones no se buscan, se encuentran, y muchas veces sin pretenderlo.
¿Has estado 24 años con pareja y quieres volver a tener otra? No te entiendo. Deberías estar disfrutando de estar sola y bien. Te encontrarás hombres con los que solo tendrás (y solo querrás) tener sexo y otros con los que quieras algo más.
Te quejas de que ese tipo que te gusta quiere llevar siempre la conversación hacia el sexo. ¿Qué esperabas, que te hablara de Proust? Otra cosa será la forma en que lo haga (ordinaria o elegante), pero ni en estos sitios ni a nuestras edades estamos para poemas de Neruda, me parece.
Que no es que te conformes con el primero que te haga caso, pero chica, hay que ser un poco abierta de mente para jugar en estos sitios, y no asustarse porque claramente quieran tener sexo contigo.
No seas enamoradiza, ten la cabeza fría, diviértete. No tenemos edad para pensar que el príncipe azul está ahí esperándonos.
El príncipe azul es un coñazo de tío, tan perfecto. Yo prefiero un hombre real, con sus cosas, que le guste como soy y que, por supuesto, me quiera follar. ¿Que después resulta que nos enamoramos? Pues fenomenal, pero el que busca amor en estos sitios normalmente no lo encuentra. El amor llega después, si llega. Y si no llega, pues a disfrutar mientras tanto, querida.
Si estos sitios te abruman (he dicho mil veces que no son para todos), siempre puedes apuntarte a jugar al pádel, que se conoce mucha gente y te lo pasas genial (eso dicen).
Venga, guapa, no te agobies, y tómate estas cosas como lo que son, un juego.
Besos

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PREGÚNTALE A PEPA
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