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Batallas propias y batallas ajenas

brunette woman with hair sweeping over her face

A menudo Amante me “recrimina” que exprese mis sentimientos, que me abra tanto. Dice que habiendo vivido tanto como lo he hecho, debería haber aprendido a protegerme más. No creo que estés más o menos expuesta por decir lo que sientes, del mismo modo que no verbalizarlo no va a librarte de sentirlo. No obstante, cada uno es como es, y lo manifiesta como le parece.

Yo digo lo que siento cuando lo siento, sí, pero mis sentimientos no son lineales. Hay días que me siento henchida de amor (bueno, es un poco exagerado lo de henchida, dejémoslo en inspirada), y otros que no tanto. No creo que esto suponga ninguna traición. Traición es prometer amor eterno cuando tú misma no crees que exista.

A menudo, cuando tienes una relación, te echas al hombro la mochila de las relaciones anteriores de tu pareja, si fulanita le hizo daño y cómo le ha afectado, y justificas sus reacciones. Yo lo he hecho, tú lo has hecho. Pero, oye, ya no lo hago más. Para algo debe de servirme haber vivido tanto. Cada uno tiene que cargar con sus propias historias y librar tan solo sus batallas.

Algunos elegimos asumir las historias como eso, historias. Otros las arrastran durante años, a veces toda la vida, como si en realidad no lo hubieran superado del todo. Como una bala alojada en el cuerpo, que se enquista, y termina ocasionándote otros problemas de salud. Yo prefiero abrir y sacar la bala, aunque duela, aunque sufra. Las heridas se curan. Pero si dejas la bala dentro… será para siempre.

Si el amor no es para siempre, mucho menos debería serlo el dolor, ¿no os parece?

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Las malas compañías

Yo tenía 18 años. Él 26. Francés, pintor. Hermoso, siempre vestido de lino blanco… Era un mix entre Corto Maltés, Picasso y cualquier golfo sevillano. Me llamaba Banshee, como las hadas irlandesas. Obviamente, me cautivó. Entendedme. Yo era casi una niña… 18 años, pordios.

Le agradezco desde lo más profundo de mi ser que en tan solo un mes me enseñara varias cosas: que un hijo de puta es un hijo de puta por muy temprano que se levante, y que nunca te vayas de viaje con un casi desconocido a Marruecos.

Me lo propuso, en ese mes de relación, tórrido verano sevillano, cuatro veces. Las mismas que le dije que no. Yo era muy niña, menos inocente de lo que a mi madre le hubiera gustado, y más inteligente de lo que le hubiera gustado a él. No era estúpida. Una cosa era tontear y otra muy distinta volverme loca e irme de viaje con un tipo extravagante, intrépido, poco confiable, y que traficaba esmeraldas (esto lo supe después y hace como 30 años de la historia, dejadme en paz). Llamadme desconfiada, pero en cuanto me dijo “vente conmigo a Marruecos” SUPE que había alguna movida rara. O me iba a vender o a obligar a hacer algo que no quería… Y qué necesidad. Si no me atrae Marruecos ni una pizca. ¡¿Qué se me había perdido a mí allí?!

Ayer me dijo una compi que oyendo mis historias tenía la sensación de que yo había vivido varias vidas, y ella solo una. Que se iba a apuntar a hacer parapente o algo para darle emoción…

Bueno, a ver. Desde la experiencia puedo decir que CANTIDAD no es CALIDAD; que desde la distancia, aunque hayan sido experiencias, quizá alguna me la habría poder ahorrado. Me da material para escribir mucho, desde luego, pero a veces pienso que me han pasado tantas cosas que nadie podría creerlo (lo más sorprendente es que todo es verdad), y así y todo no he dejado de tener fe en las personas.

Y es que a pesar de ser tan pragmática, tan tajante y cínica en mis cosas, creo que siempre hay un puntito de salvación en todo el mundo. Después de todo, y a pesar de los pesares… soy una romántica… ¿sí o qué?

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El Tinder de los guapos

La semana pasada leí en varias publicaciones la noticia de que existía un Tinder secreto, exclusivo, al que solo se accedía por invitación de algún miembro. Se destacaba que era un filtro que se autoimponían los usuarios del exclusivo club, para que, en resumidas cuentas, no entraran ni feos ni pobretones.

Desde que comenzaran a funcionar las dating apps, es más, desde mucho antes, con las agencias matrimoniales (devenidas hoy en día en coaches sentimentales, ejem), han surgido muchas maneras de capar de un modo u otro el acceso a según quién.

Las agencias de comunicación saben (pobres) que cada vez que me han contactado para probar una app que implicara algún tipo de veto al usuario (ejemplo, las apps donde los chicos “solicitan” entrar y tienen que esperar a que una chica “les deje”), me he negado en rotundo, porque me parece que desvirtúa totalmente el concepto, que es acceder a gente que no conoces. Es más, me parece humillante (y la sublimación del “contigo no, bicho”) dejar en manos de un o una completa desconocida tu idoneidad para pertenecer al club.

Ricachones que solo quieren salir con modelos o gente que se cree demasiado guapa para ver en pantalla la foto de alguien que no responda a sus cánones estéticos. Que a saber cuáles son, por otra parte, porque ser bello y estar forrao y tener que acudir a una app para ligar… llámame mal pensada, pero me veo que ese garito está lleno de feos con pasta y escorts.

¿Sabéis por qué creo que mucha gente está desengañada con las aplicaciones para ligar? Aparte de las expectativas, que no son muy realistas que digamos, es porque todo el mundo miente. Las que dicen que son deportistas y ponen fotos vestidas con su súper equipación de colores fosforitos… que se han puesto para ir a comprar el pan. Los que afirman que les encanta la ópera y no saben nombrarte ni una sola aria de Rigoletto (por ponerlo facilito, que conste). Los que te dicen que se van a pasar la noche follándote y, cuando por fin te pillan, en menos de 10 minutos (preliminares incluidos) ya están con el pantalón del pijama y preguntándote si pedís una pizza y veis la tele. Mentir como un bellaco y pretender conquistar por lo que eres… si no lo sabes ni tú, criatura.

No mintáis, en serio, que es mucho peor, y luego os desencantáis, y soñáis con ese club exclusivo, lleno de buenorros y buenorras, y CEOs forraos de pasta, que se van a encaprichar de vosotros y os van a llevar a recorrer el mundo en primera clase, como si fueseis el toy boy de Madonna.

Me pregunto cuántos y cuántas habrán picado el anzuelo y se habrán hecho Premium con la esperanza de que les dejen pasar.

Lo dicho: criaturicas…

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Pregúntale a Pepa (XII)

Woman writing her dairy.

Hola Pepa, nos encanta tu blog y siempre que podemos lo leemos y además lo comentamos entre nosotras. Somos dos amigas de 29 años del País Vasco, vascas vascas, de esas que no ligan mucho jaja. Te escribimos por que yo, Amaia, tengo dolores de cabeza con un chico. Hemos estudiado juntos toda la vida, y siempre hemos conectado muy bien. Ha habido temporadas que apenas nos hemos visto, pero cuando nos vemos hay una atracción sexual que creo que es por parte de los dos y los demás parece ser que lo notan. Tampoco siempre a sido una relación idílica, ya que él es muy inestable y a veces ha conseguido hacerme daño con sus desplantes. Pero hay algo en él que consigue que le perdone haga lo que haga. Estas navidades, después de muchos años acabamos en la cama (en el País Vasco no puedes perder una oportunidad así). Es verdad que he tenido pareja y he tenido rollos, pero al final él siempre vuelve.

Soy Ane, la amiga de Amaia. Ya no se como hacerlo para que vea que ese chico no le conviene y le he obligado a escribirte. Nunca he entendido como mi amiga llega a perdonar los feos que le hace ese chico. Es verdad que cuando él tiene buen día (por que mi amiga siempre tiene), se nota feeling entre ellos, pero estoy segura que no es sólo con ella, y cuando a él se le tuerce el día es capaz de discutir con ella como si fuera su novio (y además celoso). Vivimos en un pueblo pequeño, y se sabe que él se enrolla con todo bicho viviente, a sido infiel a sus parejas y mi amiga erre que erre solo tiene ojos para él. Yo creo que este chico es muy inteligente y sabe camelarsela. Aunque ella se da cuenta de eso, le da igual. El tema es que siempre estamos hablando de él y aunque intentemos no darle importancia, nos es imposible ya que es un chico que lo vemos hasta en la sopa y si no nos llega información sobre él.
¿Tu crees que dos personas que ya se han faltado el respeto, aunque tengan mucha atracción sexual, pueden llegar a algo? ¿Finalizará alguna vez esa atracción?
Gracias por leernos.
Un beso.

Queridas niñas, me ha encantado que me escribáis al alimón.

Me parece que Ane está profundamente preocupada por ti, Amaia, y yo estoy preocupada porque dos chicas tan jóvenes se anden comiendo la cabeza por un tipo que, a simple vista, no merece tanta fatiga.
Creo que Amaia está enferma del mal más antiguo: quiere lo que no puede conseguir. Y este tipo, que se ve que tiene de listo lo que de problemático, lo sabe. Lo sabe y lo utiliza.
Esto es una especie de enfermedad, una que solo se puede curar con la voluntad del enfermo. Porque si te hace sufrir, si te monta pollos absurdos, si se folla una mosca en el aire frente a tus narices y tú sigues erre que erre, es que no quieres curarte, Amaia, no hay más.
Mira, yo estuve 11 años con el padre de mi hijo. Los cinco primeros fueron muy buenos, luego tuvimos al niño y se abrió la caja de Pandora. Me la jugó mil veces, se portó como el culo. Y yo siempre le perdonaba… hasta que no. Un día me di cuenta de que mi futuro iba a ser más de lo mismo, pero incrementándose a peor cada año. Ese día le mandé a la mierda, y mi vida cambió por completo.
Plantéate, Amaia, si eres así de desgraciada sin ser nada tuyo (ni novio ni amante) ¿qué te espera en el futuro? No va a cambiar, va a ser el mismo cabrón. Te ha faltado a respeto tantas veces… Cuando te pierden el respeto no hay vuelta atrás.
Como te dije antes, si no te quieres curar no hay nada que hacer. Solo puedes hacerlo tú.
En cuanto al tema del ligar en vuestra tierra, chicas, abríos un Tinder y geolocalizáos en otro sitio con más material, una ciudad grande. Hacerse una excursión de caza un fin de semana puede solucionar dos cosas: follar y quitarse de la vista del elemento. Y como nadie os conoce, nadie puede chismorrear.
Ane: ten paciencia. A los amigos hay que quererlos como a los hijos, como vienen, y hasta que no se pegan el tortazo no escuchan lo que le estás diciendo.
No sé si os he ayudado o no. En todo caso MILLONES DE GRACIAS por leerme y confiar en mí.
Besos, Pepa

Hola Pepa, me llamo S… Te escribo porque seguro me darás una opinión 100% objetiva. Verás, tengo 23 años y siempre me han gustado los hombres mayores. Ahora llevo casi 3 años con mi novio (de casi 40) y la verdad es que me trata muy bien, nos queremos muchísimo, lo pasamos genial y es súper inteligente, pero en la cama hay algunos problemas.. Además, vivimos juntos. Desde que empezamos ya me sentía atraída sexualmente por otros hombres, pero pensé que se me pasaría. Nunca le he sido infiel. Hace poco he conocido a un hombre casado y con hijos de 50 años que la verdad es que me pone un montón y lo estoy empezando a pasar un poco mal. No es que mi novio no me ponga, pero al haber esos “problemas” no disfruto demasiado del sexo y a él le frenan a la hora de tener relaciones conmigo. Aunque sí que me encantaría estar en un futuro con el y casarnos y que se solucione todo. Tengo un buen cacao.. PD: Soy adicta a tu blog! Un besazo.

Hola, S.
Gracias por confiar en mí.
Te voy a contar cómo lo veo yo: tienes solo 23 años. Estar con un hombre de casi 40 es, siendo como eres tan joven, poco o nada extraordinario. Es bastante habitual a tu edad. Yo tuve un rollete con 17 años con un tipo de 37. Visto en la distancia él no era tan mayor. El problema es que yo apenas era una niña, muy suelta, pero una niña. No es que él fuera un viejo con 37. Es que yo apenas empezaba. El desfase era más que evidente.
Pero me cuentas que te sientes atraída por hombres bastante mayores que tú de manera habitual, y esto más que una opción empieza a parecerme algún tipo de filia. No tengo ABSOLUTAMENTE nada en contra de las filias, vaya por delante, pero quizá oculta otro tipo de problema.
Por lo que sé, por mi experiencia y por las mujeres que tengo alrededor, cuando una chica tan joven siente atracción por hombres que le sacan dos décadas o más, están buscando no solo la experiencia y la paciencia que ya tiene un hombre de esos años, sino la seguridad.
Los hombres mayores no suelen ser tan volátiles como los jóvenes, más que nada porque ya no les acompaña ni las fuerzas ni el físico, y estar con una mujer mucho más joven refuerza su autoestima y su virilidad. Les rejuvenece, por así decirlo.
Si detrás de esta preferencia que tienes se oculta el deseo de protección, la figura paternal, es algo que no me corresponde decirlo a mí, sino a un profesional (un psicólogo o un sexólogo), pero a simple vista es lo que parece.
No me dices si has tenido relaciones o te atraen también hombres de una edad más parecida a la tuya. Si no es así, me inclino a pensar lo que te he dicho al principio, que se trata de algún tipo de proyección. Porque recalcas mucho la edad del hombre con el que tienes una relación y la edad del hombre con el que fantaseas. En teoría tendrías que pensar que estás con un hombre y te atrae otro, sin más. Si pones por delante la edad que tienen… no sé, ahí veo yo que si le das tanta importancia es por algo.
No es fácil este tema… en realidad ningún tema que tenga que ver con las relaciones lo es. Pero hacer examen de conciencia, pararse a pensar por qué hace una las cosas, por qué se relaciona con tal o con cual, es lo que más ayuda. Párate a pensar quién eres y por qué haces lo que haces. Ser honesta con nosotras mismas habitualmente es la única salida.
Besos mil.

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Frágiles

Dicen que estamos criando generaciones de niños frágiles, flojitos. No sé, puede que sí y puede que no.

Yo soy la pequeña de siete hermanos. Todo el mundo me decía mimada y blandita, y al final he salido resistente como una vara verde.

Creo que lo que nos hace débiles es no querer enfrentarnos a los problemas, no estar más o menos preparados desde la infancia.

Enseñar que caerse no es motivo de vergüenza, que equivocarse es la única manera de aprender, que decir NO ante lo que nos incomoda es un derecho, que llorar sirve para aliviar tensiones, que no existen los príncipes ni las princesas azules, sino personas que a veces encajan con nosotros y otras veces no, y no pasa nada si no nos enamoramos o no se enamoran de nosotros.

Todas o casi todas las consultas que me enviáis giran en torno a lo mismo: yo quiero, él no quiere, me deja, me hundo, me levanto, él vuelve, caigo otra vez, me vuelve a dejar. Y no tiene que ver con la edad. Sois chicas desde veintipocos a cincuenta, y más. No es una cuestión de generación: es una cuestión de fragilidad.

Hay que levantarse, sacudirse la ropa, ponerse una tirita en el desconchón de la rodilla, y memorizar dónde está el socavón en el patio del recreo, para no volver a caer justo ahí.

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Casualidades

Soy de esas que a veces dice “ojalá me toque la Primitiva”, pero nunca la echa… No creo en la SUERTE, así, con mayúsculas.

Creo, eso sí, que hay personas que nacen con una flor en el culo, que todo les viene rodado. Yo no soy de esas… pero tampoco me voy refocilando en ello. Esos son la excepción; lo normal es pasarse la vida sorteando problemas y no dejándose amedrentar por los inconvenientes.

A pesar de los pesares, siempre he intentado mantener un mínimo nivel de optimismo y confianza en el ser humano. De primeras, a mí todo el mundo me parece bien. Luego ya mi actitud dependerá de cómo actúen. Hace años era mucho más generosa en mis afectos, más desprendida en mis posesiones, y más pánfila en general. Pero la vida es eso, aprender de los errores, y mal que nos pese, hacernos una coraza, una muralla para defendernos.

Prácticamente todo lo bueno que me ha pasado en esta vida ha sido porque me lo he trabajado. Y todas las veces aún más que otros que estaban en mi misma posición, que me adelantaban por aquello de la flor en el culo que conté antes. Así que no creo demasiado en la suerte, porque la suerte no me ha favorecido especialmente.

Ayer vi una película que se llama Passengers. No es nada extraordinaria: un poco de ciencia ficción, un poco de romance chulazo+tía buena, una pizca de dramón existencial (na, lo justo pa cumplir)… pero me dió que pensar sobre si era un símil de la vida real… de la vida real en 2017, en una gran ciudad. ¿Cuántas posibilidades hay de que conozcas a esa persona que encaja contigo si no sales de tu círculo habitual, donde por más que buscas no la encuentras? Sospecho que es una cuestión de suerte, como lo de la lotería y tal. Por accidente. Por una casualidad. Porque justo se te ha caído la bolsa al salir del supermercado. O porque le diste like un domingo por la noche a alguien porque te gustó su mirada. Una posiblidad entre un millón. Un boleto premiado.

No creo en la suerte, pero sí creo en las casualidades. Y me mola.

 

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Pregúntale a Pepa (XI)

Woman writing her dairy.

Hola Pepa está es la primera vez que escribo en un blog de estos pero necesito consejo porque me estoy comiendo mucho la cabeza.
Me llamo L. y tengo 25 años y llevo un par de meses hablando con un chico por WhatsApp al principio encajamos muy bien y me decía que se divertía mucho con migo la cosa fue tan bien hasta el punto que hacíamos sexting mandarnos fotos y vídeos guarros mutuamente vamos !! El problema surge cuando cada vez que le decía de quedar me ignoraba o me cambia de tema y luego todo normal con sexting y hablando de nuestras cosas . Pero últimamente veo que ha cambiado la cosa el ya no me escribe soy yo la que inició la conversación y el siempre poniendome excusas
Hace una semana le volví a repetir que quería quedar para verlo y simplemente no me contesto y a la semana me dice que estaba fuera por trabajo
Pero en si la cosa se ha enfriado mucho y desde esa vez de hecho no le he vuelto a escribir ni el a mi , me encanta pero no pienso volver a decirle nada porque no entiendo su actitud porque si se supone que te gusta alguien lo que quieres es verlo y quedar en persona no ?  
De hecho le dije que si no quisiera que le hablara más me lo dijiera que no pasaba nada y me dijo que no era eso ni muxo menos  en fin estoy hecha un lío.

Hola, L.
Ay, nena, te has encontrado un pajillero, como me encontré yo en su día.
Siento ser tan poco sutil, pero es que de veras no creo que sea otra cosa. Dos meses, haciendo sexting, y no puede quedar nunca… tch tch. No quiere nada más. Le has dado material ¿Para qué se va a molestar en quedar contigo?
Eres muy joven y tienes demasiada paciencia, me parece. Mándale a la mierda. No le mandes más mensajes. Bloquéale. ¿En serio crees que no tiene ni un momento para verte? Vengaaaaaaa. O no quiere o tiene pareja.
En cualquier caso. No merece la pena. De verdad te lo digo.
Habrá hombres a patadas que quieran estar contigo, antes que uno de estos, niña…
Venga, hazme caso y mándale a la porra.
El que te quiere te busca.
Besos mil. Pepa

Hola Pepa, Soy L., tengo 34 años, y …. creo que me estoy volviendo loca ja ja.
Después de 4 años con mi pareja, me decidí a irme, después de cuernos, engaños, y un largo etc… Me decidí a desaparecer y así lo hice. Estuve mal, con depresión y me tiraba a lo que primero que se me ponía por delante, digamos,,,,por rencor.
Hace unos meses, después de 5 años…sonó mi teléfono….era él. Me había localizado por unos amigos que le habían dado mi teléfono al ser por un tema importante. Y quedamos,…..lo vi después de 5 años, y después de haberse casado y separado de la “otra”, hablamos, me pidió perdón, y bueno, yo mantenía las distancias, y bueno, salí airosa de esa “cita”, pero la segunda…se fué todo a la mierda y acabamos en la cama, y desde entonces quedamos bastante a menudo,y bueno SÉ QUE ES UN ERROR. Mis amigos están “enfadados”. Ni yo misma me entiendo. Pero desde que lo dejamos, no he sentido nada por otro hombre, no sé como explicarlo… no me llama la atención ninguno, no disfruto totalmente del sexo con ninguno… Sé que tengo que dejarlo…lo sé, pero y si nunca más vuelvo a sentir esto….lo he intentado, lo juro, he salido con tíos, y he estado abierta y receptiva y oye…NADA. Y lo que es más difícil…¿como vuelvo a romper este vinculo otra vez? Sé que esta vez, él no me lo va a poner tan fácil (la primera estaba con la otra y le hacía un favor realmente) . ¿Porqué a veces los hombres lo hacen todo tan difícil?
Me encanta leerte Pepa¡¡
Un beso, L.

Querida Lucía, tú no necesitas un consejo, necesitas un exorcismo.
Ay ay ay, que mira que os lo digo siempre, que acostarse con un ex es necrofilia, pero ni puto caso me hacéis.
Lo que a ti te pasa es que en 5 años no te lo has quitado de la cabeza, por más tíos que te hayas tirado, porque tenías ahí las espinita clavada, que te engañó y el reconcome. No era una historia cerrada. Pero de no dejar todo finiquitado, a volver a caer en las fauces del lobo… niña, estás tonta, en serio te lo digo.
No ha cambiado. NADIE cambia. Él lo que ha hecho ha sido aprovechar la oportunidad, te ha visto la carita de enamorada y ha pensado que el campo ya estaba arado. Se lo has puesto fácil.
No eres la primera ni la última que sigue enamorada de su ex aunque pasen años y años. Para esto no hay consejo que valga (me reitero en lo del exorcismo), excepto que te pienses muy seriamente si estás dispuesta a pasar por el mismo calvario. Yo soy de la opinión de que no hay polvo que valga tanta miseria. Pero chica, tú misma.
No seas boba, mujer. Tropezar dos veces en la misma piedra no es sano.
Besos mil.
Pepa

 

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Palabritas de amor… se las lleva el viento

No me creo los te quiero de estar follando, pero si me creo otras cosas que se dicen cuando no hay obligación de decirlas.

Ya os he confesado que soy atípica, por tanto, un hombre típico no encaja en el molde.

Me gustan las cosas tan poco típicas que dice Amante cuando estamos juntos… Él, que no es hombre de palabras vanas, y que huye como del diablo de las manifestaciones del amor y las expresiones grandilocuentes (y vacías), me dice lo suficiente para hacerme entender lo que pasa por su cabeza, lo que siente.

Para mí, tan acostumbrada a palabras que luego no se corresponden con la acción, encontrarme con alguien tan cabal en sus ideas es refrescante.

Todos somos presa de los estereotipos, de lo que hay que decir y en el momento que hay que decirlo. No dejarse llevar por las circunstancias ni la costumbre es un gran mérito. Lo fácil sería lo contrario.

Estereotipos. Mañana nos espera uno de los más grandes estereotipos que existen (junto al de la Navidad y sus deseos de paz y buen rollo): San Valentín o, como yo le llamo, San Calentín.

Bombones, bragas rojas y tartas en forma de corazón, topicazos hechos regalo. Canciones dedicadas, tarjetas manuscritas con frases que no dices ni loco los restantes 364 días del año, o (mis favoritos) los regalos absurdos, como, por ejemplo, una caja “llena de besos” (una caja vacía en la que alguien escribe “está llena de besos para ti”).

¿Dónde están todas esas tarjetas, esas rosas, esas cenas, esas palabras? ¿Eres capaz de acordarte de todos los regalos que te han hecho por San Valentín? Yo no, ni tampoco creo que ninguno de mis ex novios conserve alguno de mis regalos, o recuerde ni remotamente lo que le dije ese día. Ni tampoco lo espero, que conste.

Recuerdo que hace un año llevé a Amante a un viaje sorpresa a La Rioja. Y él se acuerda siempre de ese viaje y de la canción que escuchábamos casi todo el tiempo. Esos son los regalos que importan, los recuerdos, la memoria.

Las tarjetas, las palabritas de amor, se las lleva el viento.

 

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Los que solo están para una cosa y los que están para todo

mujer con taladro

Una vez acudí a la llamada desesperada de una amiga que había descubierto una cucaracha enorme, voladora y asquerosa en su casa, y era incapaz de enfrentarse a ella.

Corrí en mi moto, rauda cual centella (SIEMPRE he querido meter esta frase en cualquier cosa que escribiera), con mi noviete de aquel entonces, hasta su casa. Llamé a la puerta, armada con un bote de RAID tamaño XXL, y sin quitarme el casco de la moto me enfrenté a Godzilla. De tamaño no andaba mal, estaba criadita, y acabé con ella sin compasión. Porque hay dos bichos que me dan asco por encima de todos los demás: las ratas y las cucarachas (y sus equivalentes humanos).

Mi amiga Paula me miraba presa del estupor. Lo suyo era una mezcla de admiración (era su salvadora) y descojone (una tía loca con un bote de matabichos y un casco de moto) a partes iguales. Tengo que señalar que cuando me llamó eran las 2 de la mañana, yo iba más pedo que Alfredo, y que cuando a mí se me calienta el hocico, me enfrento a lo que sea y Wonder Woman es una puta aficionada a mi lado.

A mí me educaron en la creencia de que las mujeres somos apañadas y los hombres fuertes y guerreros. Y luego la vida me enseñó que sí, que somos apañadas, y listas, pero también fuertes y guerreras. Y que lo mismo te hacemos un Balance Anual que te cambiamos un enchufe con toma de tierra. Que aquí las habilidades no dependen del sexo con el que hayas nacido, sino cómo te enfrentes a las situaciones.

Reconozco que soy atípica. Siempre he sido atípica, desde que tomé conciencia de quién era o, más bien, de qué no era.

Sé que soy cabezota, ciclotímica y a menudo contradictoria en mis opiniones (mi querida Deo dice que es en sus contradicciones donde encuentras a la persona). Pero sé, eso lo he sabido siempre, que soy VALIENTE, porque siempre me he enfrentado a las cosas yo sola, desde una cucharacha voladora a un enchufe o un tipo que me atosiga en el metro.

Hace años me atraían los tíos que solo me follaban. Los que me querían proteger como si no fuera capaz de defenderme me agobiaban mucho.

Probablemente por eso, porque soy Pepa, y Pepa lleva toda la vida enfrentándose a todo lo que le pongan por delante, ahora valoro más el amor, la amistad, la ayuda, y hasta que hagas el gesto de protegerme, precisamente porque no necesito que me defiendan, y porque YO también te defendería.

Y si hace falta te cambio un enchufe…

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Lujuria a primera vista

En un episodio de Sexo en Nueva York, Carrie le pregunta a Big si cree en el amor a primera vista. Él le responde que cree en la lujuria a primera vista.

Varias veces me ha preguntado Amante qué fue lo que pensé/sentí la primera vez que le vi, nada más abrirle la puerta de mi casa. Siempre le decía que nada en concreto, que me pareció un encanto por molestarse en traer una planta y una botella de vino como regalo, y que me gustó mucho cuando le vi.

Pero al volver a ver este episodio de Sexo en NY, caí en la cuenta de que Big había definido perfectamente lo que sentí en ese momento: lujuria.

La lujuria, el deseo, no se puede disimular ni fingir. Un hombre puede parecerte guapísimo, amable, un encanto… pero si no estás pensando cuando le ves “virgensita, quiero que me empotre”, esa va a ser una historia anodina, pero fijo.

Y por eso nos sentimos atraídas muchas por tipos que son todo lo contrario, ni guapos, ni amables ni atentos… unos capullos, pero unos capullos que nos ponen como una perra.

Lo llamamos lujuria como lo llamamos química sexual, y si se pudiera sintetizar y vender, quien lo hiciera se forraría. Pero, hasta la fecha, nadie ha podido hacerlo.

(No, la colonia esa que vende Rafa Mora tiene menos base científica, que él sentido de la elegancia).

¿Se pasa el efecto de esta borrachera química? Pues depende. A veces se pasa después del primer polvo. Otras se pasa después de semanas o meses. Hay a quien se le pasa después de casarse. Y hay quien se busca la vida para mantener si no viva la llama, sí unas buenas brasas para seguir al calorcito.

Ahora, cuando abro la puerta para recibir a Amante, ya no pienso “virgensita, que me empotre” (porque SÉ que me va a empotrar), pienso que me gusta, que es un encanto… y cuánto tiempo va a pasar desde que cruce el umbral de la puerta hasta que le tenga desnudo en mi cama (muy poco, pobrecito mío, no le doy opción… aunque no veo que le moleste). Me parece a mí que la Lujuria, de momento, no se nos ha pasado…

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PREGÚNTALE A PEPA
¿Tienes un dilema sentimental que no puedes contar en tu entorno? ¿Necesitas compartir tu historia? ¿No tienes ni idea de cómo empezar a utilizar una app para citas y quieres consejo? ¿Te apetece ponerme a caer de un burro? No te cortes, escríbeme a amorentinder@gmail.com o por Twitter a @amorentinder o en Facebook a Pepa Marcos – El amor en tiempos de Tinder

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