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Cuidado con el síndrome del Patito Feo

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Pregúntale a Pepa (XXII)

Woman writing her dairy.

Hoy transcribo una sola carta, porque no es para mí, es para todas las que leéis este blog. La he redactado en consenso con su protagonista, después de intercambiar varios correos, porque así me lo ha pedido, ya que cree que lo contaré con más clarida. Ella la ha leído y está conforme con lo escrito. A vosotras va dirigida y merece todo el espacio.

/////////////////

Me llamo Ángela y te escribo para contar mi historia, no para pedir consejo. A lo mejor alguna mujer se ve reflejada en ella y toma el valor para acabar con una relación tóxica.

Tengo 35 años, estoy separada hace tres y tengo una hija que acaba de cumplir seis.

Conocí a mi ex hace 10 años. Éramos de la misma pandilla. Nos gustaba ir a festivales de música electrónica y a sesiones en discotecas. En esa época salíamos prácticamente todos los fines de semana y sí, tomábamos drogas, pastillas, cocaína y alcohol. No en exceso ni que nos impidiera tener trabajo ni una vida “normales”. Si te mueves en este ambiente nadie te obliga a consumir, pero como dice Dave Gahan “si todos los días acompañas a tus amigos al barbero, al final un día te cortas el pelo”. No es excusa, pero es una explicación.

El caso es que un tiempo después de irnos a vivir juntos, más o menos a los dos años, me quedé embarazada. Hacía rato que habíamos bajado el ritmo de salir, así que para mí no fue ningún trauma dejar todo lo tóxico. Solo lo dejé yo, porque él siguió saliendo de juerga. Pensé que se calmaría cuando naciera el bebé, pero no.

Sé que es un cliché, pero nació mi hija y las cosas fueron a peor. Le pasa a muchas parejas, no sé por qué, y la mía no fue una excepción.

No he contado que al poco de empezar a salir me diagnosticaron una ETS. Algo muy común, del mismo tipo que sale en el labio, eso me dijeron, pero por algún motivo, una bajada de defensas, había pasado a la vulva. Estaba devastada. Era muy doloroso y además me sentía poco menos que una apestada. Tuve varias parejas antes de conocer a mi novio y era muy activa sexualmente, aunque siempre tomé precauciones, no era una loca. Él había estado solo con tres chicas. Creí -idiota de mí- que mi promiscuidad era la causa de haber pillado algo así, y por más que me dijeran ginecólogos y dermatólogos que no tenía que ver, que una sola vez podía producir un contagio, que era un virus que una vez lo pillabas quedaba en el organismo, y podía saltar en cualquier momento y cualquier mucosa (hasta en los ojos), yo me echaba la culpa. Y mi novio no hizo nada por quitarme esa idea de la cabeza. Era MI problema y yo la que las pasaba putas cada vez que tenía un brote. Pero no había tenido ningún problema de ese tipo hasta que le conocí a él…

Viví desde el diagnóstico con cuidado de que no me bajaran las defensas, y absteniéndome de tener relaciones sexuales cada vez que me pasaba.

Después de nacer mi hija, y con la tensión de los problemas en la pareja, los brotes aumentaron. Y cuando estos pasaban, tenía dificultades en las relaciones sexuales, que eran muy dolorosas, horribles, me hacía mucho daño. Así que, sencillamente, dejé de tener sexo. Esto multiplicó las broncas por mil. Me trataba fatal. Me hablaba a gritos o no me hablaba.

Como yo estaba molesta con que me dejara sola en casa y él se fuera por ahí, mi novio empezó a consumir en casa. Una vez que la niña dormía, sacaba los trastos y se ponía a beber y a meterse rayas. Era para relajarse de la tensión del trabajo, decía. “Tómate una copa tú también”, “venga, que por un tirito no pasa nada”… ¿Recuerdas lo que he dicho antes de la barbería y el barbero? Pues eso, Pepa, que me arrepiento lo más grande de haber sido débil y una irresponsable, pero caí. Las veces que pasaba yo me quería morir al día siguiente, pero no por la resaca física, sino por la mental, el arrepentimiento y el saber que me estaba machacando y tenía una hija de la que era responsable.

Junto con las drogas comenzó a pedirme que le hiciera algunas cosas sexuales (poco habituales y hasta aquí puedo leer), que a él le daban mucho placer pero que a mí me convertían poco menos que en un consolador humano. No me gustaba nada y solo accedía a hacerlo cuando estaba colocada, así que cada vez insistía más en que me drogara con él para conseguirlo. Hasta que me negué. Entonces me dijo que no le quería, que no era capaz de tocarle si no era drogada, que nuestra vida sexual era inexistente, que si yo no podía follar porque tenía “el coño roto” al menos “le debía eso”.

Ese día me hizo -por fin- click la cabeza, y decidí separarme. De eso hace tres años. Ahora comparto piso con una amiga que es madre soltera y nos ayudamos la una a la otra con los críos.

Hace un año conocí a un chico. Venía mucho a mi trabajo y un día me pidió el teléfono para invitarme al cine. Yo no había vuelto a estar con nadie, pero era muy amable y simpático, y me convenció. Empezamos a salir, y al mes o así me propuso que nos fuéramos un fin de semana a un hotel rural, los dos solos. Yo estaba muerta de miedo, por mi problema y por su reacción cuando se lo explicara, pero no quería empezar algo con una mentira, así que le conté toda la historia, y que tenía que tomar ciertas precauciones, y todo el tiempo que llevaba sin tener relaciones. Me escuchó sin interrumpirme ni una sola vez. Me dijo que siempre que yo estuviera bien, él no tenía ningún problema, que no me sintiera presionada, y que el fin de semana era para estar solos, lo que surgiera o no ya se vería, pero que no me preocupara.

Fue un fin de semana maravilloso. Estuvimos la mar de a gusto. Hablamos sin parar todo el tiempo. Por la noche todo fluyó de la manera más natural. Yo, que pensaba que ya no volvería a tener un orgasmo, disfruté por primera vez en años… ¡en años!.

A día de hoy seguimos saliendo, aunque yo de momento no quiero volver a vivir en pareja, ese trauma aún no lo he superado, pero estamos bien.

Si cuento mi historia es porque quiero mostrar que en algunas relaciones nos dejamos llevar al lado oscuro solo porque creemos que así mantenemos a nuestra pareja. Pero alguien que no te respeta y solo te tiene en consideración para su propio placer, ignorando quién eres, no es tu pareja, es tu explotador sexual. Si algo no te gusta tienes que decir NO, con firmeza. No cedas al chantaje emocional, al “es que no me quieres y por eso no te gusta hacerlo”.

También quiero decir que aunque las mujeres seamos más vulnerables a sufrir un contagio de ETS, por nuestra propia morfología, hay muchos tíos que van por ahí transmitiendo mierdas sin ser conscientes de lo que van propagando, porque no tienen los síntomas, ni tienen el más mínimo interés en hacerse pruebas. Si te pasa algo a ti, tu pareja TAMBIÉN tiene que hacerse pruebas, y asumir la prevención, no dejarlo solo en tus manos. El condón, aunque es una protección muy eficaz, no evita el contagio de algunas enfermedades. Y no “te libras” por ser más o menos promiscua: una sola vez es suficiente.

Siento si es un poco largo. Es la primera vez que pongo todo junto y no quería dejarme nada fuera.

Gracias por dejarme contarlo.
Ángela.

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PREGÚNTALE A PEPA
¿Tienes un dilema sentimental que no puedes contar en tu entorno? ¿Necesitas compartir tu historia? ¿No tienes ni idea de cómo empezar a utilizar una app para citas y quieres consejo? ¿Te apetece ponerme a caer de un burro? No te cortes, escríbeme a amorentinder@gmail.com o por Twitter a @amorentinder o en Facebook a Pepa Marcos – El amor en tiempos de Tinder

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Convertir a una dama en una fulana

Well, some feel that to court a woman in one’s employ, is nothing more than a serpentine effort to transform a lady to a whore.

Bueno, algunos creen que cortejar a una mujer que trabaja para ti, es un intento serpenteante de transformar a una dama en una fulana.

Premio para quien sea capaz de decirme en qué película romántica de los 90 suelta esta maravillosa parrafada el protagonista.

Rumores de oficina. Cotilleos delante de la máquina de vending. ¿Quién no ha escuchado alguna vez entre susurros Fulanita se tira al jefe? Sea o no verdad, en nuestra cabeza ya le hemos perdido el respeto a Fulanita. Da igual que sea maja, buena compañera, trabajadora, solidaria, que tenga tres masters o que sea una crack en lo suyo, ahora ya Fulanita es La que se tira al jefe.

Parece que las mujeres tenemos que defendernos en todos los frentes. No podemos bajar la guardia nunca. No resultar demasiado atractivas en el trabajo, para no suscitar envidias o provocar el deseo. Mantener siempre las distancias, olvidando herramientas tan necesarias para el trabajo en equipo como la confianza y la camaradería. Estando siempre atentas por si el lobo acecha…

Porque basta con que el lobo se fije en nosotras y nos suelte un piropo o una mirada fuera de lugar, para que perdamos nuestro estatus de dama y nos convirtamos ipso facto en una fulana. “Si es que claro, las miraditas… el jaja jeje… que le sonríe y ya se pone berraco… si es que lo va buscando… le pone el trapo delante”.

Hay tipos que no conocen otro tipo de comportamiento más que el de depredador. Creen que las mujeres estamos para regalarles la vista. Que estamos ahí para hacer bonito. Que no nos podemos enfadar si nos dicen 15 veces lo guapa que estamos y ninguna lo bien que hemos resuelto ese problema. Que del mismo modo que nos dicen guapa sin que nadie se lo pida, se creen con derecho a llamarnos fea si le llevamos la contraria o les desairamos.

Os pido que hagáis un ejercicio mental: coged a ese energúmeno que constantemente flirtea con vosotras e imagináos que hace lo mismo con un hombre, con un compañero vuestro, ese con el que anda siempre haciendo planes o yendo a conciertos. Visualizad cómo le dice lo impresionante que está ese día, o el culito que le hacen esos pantalones; que le pide que cambie la cara y sonría un poco, que así está mucho más guapo… ¿A que lo veis ridículo?

Pues recordad eso mismo la próxima vez que alguien en la máquina de café os cuente en voz baja aquello de Fulanita se tira al jefe. Desacreditar a una mujer es asquerosamente fácil, y una forma rápida y eficaz de impedir su ascenso profesional. No alimentéis el rumor. No les ayudéis en el empezo de convertir a una dama en una fulana.

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PREGÚNTALE A PEPA
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Colaboradores necesarios

Tenía más o menos una idea de lo que me iba a encontrar al pediros que me contarais vuestras historias de acoso, pero nunca pensé que me enfadaría e incluso pasaría miedo con vuestros relatos.

Es asquerosamente normal el abuso, ahora ya no me cabe ninguna duda. Lo más asqueroso de todo es que el 99’9% de las veces la víctima se siente culpable, porque piensa que de algún modo ha provocado la situación.

¿Cómo no pensarlo?. Leo con estupefacción a algunos de mis contactos comentar en las redes que las víctimas de Weinsten ya podían haberlo denunciado en su día, y no ahora. Las que lo hicieron fueron baneadas, y nadie las creía. Entre arruinar del todo tu futuro (eran veinteañeras, sin el temple que da la edad) o guardarlo en un cajón del cerebro y seguir adelante, es comprensible que optaran por lo segundo.

¿Puedes juzgar esta decisión si tú nunca has pasado por esto? Por lo visto, sí: se abre la veda para decidir -una vez más- sobre el bien y el mal.

A estos guardianes de la verdad, la honradez y la sororidad, les dejaría echar un vistazo a todos los correos que me habéis mandado, para que descubrieran hasta qué punto es traumática una experiencia de este tipo. Para que vieran que pasa a todos los niveles de la sociedad, con un vecino, un jefe, un desconocido con el que te cruzas y mete la mano bajo tu falda solo porque eres una niña incapaz de defenderte.

Me gustaría que vieran que en todos los casos las víctimas se creen culpables de provocarlo, por algo que han dicho o hecho, y se avergüenzan y castigan por ello. Un trauma tan interiorizado que algunas no lo han verbalizado hasta que lo han puesto en el correo que me han mandado… Así está el tema, señores. Como para hablar de sororidad y de que si no lo contaste en su día ahora tu denuncia carece de validez.

Que el ya llamado “efecto Weistein” haya desencadenado toda una serie de testimonios de abusos (no sólo en el cine, también en la moda, y en otros muchos ámbitos) es lo mejor que podría pasar.

Extraoficialmente -ya que la editorial no se ha manifestado- y a través de la filtración de un correo electrónico, se ha sabido que el fotógrafo Terry Richardson ha sido vetado para trabajar en el futuro con Conde Nast, a cuenta de las numerosas denuncias por abuso sexual hacia algunas modelos que tuvieron la mala suerte de posar para él. Un tema viejo, se defiende el interesado, pero no por ello prescrito. El abuso es un trauma que no caduca.

#MeToo es necesario para que comprendamos que los abusadores lo son simplemente porque pueden, PORQUE SE LO PERMITIMOS, porque están en una situación de poder e impunidad, porque no se les señala, porque no se les combate, porque a ellos no se les aparta ni margina, que es justo lo que hacemos con las que se atreven a denunciarlo.

Lo positivo de esta ola de sinceridad, es que está destapando hasta qué punto estamos infestados por este mal. Es NECESARIO que la cultura del “se dice el pecado pero no el pecador” desaparezca. Es IMPRESCINDIBLE acabar con la impunidad.

Y lo primero que debe desaparecer es esa visión tan machista, tan de proteger al abusador, que aún mantenemos: siempre ponemos en duda la veracidad del testimonio de la víctima. Si tiene un pasado promiscuo. Si por qué va por ese camino por el que nadie pasa en vez de por el otro. Si se pone una falda o un escote. Si es amable y sonríe. Si ha acudido a una cita de trabajo en algún lugar no habitual, como un hotel. Si por qué volvió sola a casa tras salir de juerga… Descargamos la responsabilidad en la víctima, y no en el violador o el abusador, que es el ÚNICO culpable.

En cierto modo, somos todos colaboradores necesarios en esta cultura del abuso y el silencio. ¿Por qué voy a contar lo que me ha pasado, si no me van a creer, si me van a poner de puta irresponsable para arriba, si van a justificar lo que me ha pasado porque yo sola me lo he buscado? Me callo y apechugo como puedo con mi trauma.

Publico a continuación una selección de testimonios anónimos. Esta mierda está en todas partes.

1 /////////////

En 2010, yo tenía 17 años recién cumplidos y nos acabábamos de mudar a una casa adosada en una urbanización en una colina. A nuestro alrededor solo había bosque, campo, y más urbanizaciones… Ni tiendas, ni ultramarinos, ni tan siquiera chinos. La mayoría de las casas, recién construidas, todavía estaban desocupadas, pero pronto llegó a la casa de enfrente (en otra urbanización distinta a la mía) una nueva familia. Un matrimonio, de unos treinta y tantos, con dos niñas pequeñas (de unos 2 y 4 años). Pronto, mi madre y yo nos dimos cuenta de que el hombre estaba de muy buen ver y acabamos llamándolo “el vecino buenorro”. Él era agradable, y como con cualquier otro vecino, lo saludaba, a veces sonriendo, otras con la mano… Un acto insignificante e inocente que a mí me traía ilusión. Yo era joven, una romántica, y había idealizado historias como Lolita y El Amante… No buscaba nada con un hombre mayor, pero me gustaba la sensación de no pasar inadvertida a alguien mayor.

Nunca hablábamos, solo nos saludábamos… No era nada prohibido ni malo, pues mi madre o su mujer también saludaban. Sin embargo, pronto los saludos no eran nuestra única interacción. Recuerdo que la primera vez que me habló fue cuando iba a tirar la basura con mi perra. Se paró a mi lado, me dijo su nombre y me dio dos besos. En ese momento yo estaba flipando (me había dado dos besos, “el vecino buenorro”!). Estuvimos hablando como 5 minutos sobre mi perra y luego él volvió a su casa y yo con mi paseo… Creo que fue entonces o más tarde, cuando quizá yo le di mi nombre, que me agregó a Tuenti (la versión española de Facebook).

En verano solía hacer calor, y por las tardes yo me ponía en la terraza a tocar la guitarra, o por las noches con las ventanas del salón abiertas de par en par para que entrase el fresquito… Era entonces, cuando él se ponía a mirarme; desde su jardín por la tarde o su azotea de noche. Por las tardes, a lo mejor llegaba, aparcaba su coche, entraba a la casa y volvía a salir de ella sin camiseta – a lo que yo pensaba “eh… ok” y seguía tocando mi guitarra. Pero fue una noche cuando mis alertas se dispararon. La primera vez que lo vi allí fue cuando estaba viendo una peli en el salón. El canal hizo una pausa para publicidad y aburrida miré hacia afuera. Tumbada en el sofá tenía un ángulo diagonal perfecto hacia su azotea, y allí estaba él. Sin camiseta. Mirándome. Supongo que me distinguiría perfectamente por la oscuridad de la habitación siendo la luz de la tele la única que me iluminaba. Me pareció muy raro… Demasiado. Moví mi cabeza en su dirección como diciendo “ey”, pero esa vez no me ilusioné. Me pareció bastante siniestro y raro que estuviese ahí mirándome. Escurrí el culo hacia adelante en el sofá y acabé por desaparecer de su vista.

Fue desde entonces que todo cambió. Desde entonces, sentí que siempre que salía a pasear a mi perra o tirar la basura coincidíamos… Sus primeros mensajes a Tuenti eran inocentes, pero pronto empezó a enviarme mensajes del tipo “eres muy guapa”, o “me gustas mucho”. A medida que la cosa iba a más yo me sentía cada vez peor… Ya no me gustaba que me saludara, por la noche veía las películas con las cortinas echadas, miraba por la ventana para asegurarme que él no estaba ahí antes de salir a tirar la basura…
Empecé a tener miedo de encontrarme con él. Y mientras tanto, sus mensajes no paraban. Me preguntaba que si él había hecho algo malo, que qué me pasaba…

Yo me sentía sola y estaba asustada. Pensé que eso era lo que me merecía; que esa situación era mi culpa…
Pensé en su mujer. Pensé en mi madre. Pensé en la vergüenza. Y como resultado o salida, pensé que lo mejor era hacerme daño a mí misma…
Sin embargo, por cobardía o valentía, no sé qué es lo que realmente me impulsó a hacerlo, hablé con mi madre y se lo conté todo.

No la había visto, ni hasta la fecha la he visto tan enfadada. En resumidas cuentas me dijo que no era mi culpa.

Lo borré de Tuenti, aunque eso no evitó que me siguiera escribiendo. Me acuerdo del color de su coche, verde aceituna, y de la matrícula acabada en AJ. Cada vez que lo veía se me paraba el corazón. De hecho, ya habían pasado algunas semanas cuando, paseando a mi perra mientras escuchaba música, vi por el rabillo del ojo un coche verde que se me acercaba. Poco a poco iba desacelerando, hasta que finalmente paró a mi lado. Vi que, en efecto, se trataba de él, y temblando de miedo, tiré de la correa de mi perra y me metí en el campo donde no podría seguirme con el coche – decisión tonta, ahora que lo pienso, porque podría haberme seguido andando…

Supongo que acabó por cansarse y al final dejó de acosarme. No se lo dije a nadie más. Tampoco denuncié, porque pensé que podría hacerle daño a su familia y que quizá yo exageré. Los mensajes ya no existen y la experiencia ya no es fresca después de tantos años, por lo que no puedo estar segura. Lo único que sé con certeza es el sentimiento de querer hacerme daño a mí misma; de castigarme. Puede que desde su punto de vista la situación no fuera tan descabellada, pero desde el mío sí.

Nunca he contando esta historia con tanto detalle. De hecho, me he sorprendido de cuantas cosas recuerdo con tanta claridad… Espero que esto ayude a concienciar a jóvenes en mi misma situación. No tienen la culpa y deben de ser fuertes y pedir ayuda porque no están solas.

2 /////////////

Seré breve con mi experiencia, ocurrió hace 19 años: con trece años había dos caminos para ir al instituto, uno mucho más transitado pero que daba mucho rodeo y uno menos transitado pero más directo. No es que fuera especialmente peligroso pero es cierto que pasaba menos gente. Yo tenía trece años y a pesar de que mis padres me recomendaron ir siempre por el camino largo, a veces, por aligerar, acaba eligiendo la otra alternativa.

Un día, volviendo a casa, un hombre que venía caminando hacia mi, se plantó sin más delante y me metió mano. Me hizo un comentario que omitiré pero solo pude correr y alejarme mientras él se reía sin parecer que hubiera hecho algo malo.

Durante mucho tiempo me sentí exactamente cómo has relatado. Culpable porque pensaba que al haber desobedecido a mis padres había provocado esa situación…por lo tanto quizás me lo merecía. De hecho nunca se lo conté a nadie.

Con 32 años puedo decir que he vivido muchos más momentos pero quizás ese es el que más me marcó. Evidentemente tengo superado todo esto pero estoy de acuerdo con lo que has expresado muchas veces en tus textos, no podemos acostumbrarnos a estos momentos, dejarlos pasar como condición inherente de ser mujer. Y creo también que es importante transmitir a las mujeres otros valores que hagan desaparecer la responsabilidad y la culpa achacadas a nuestra condición.

En fin, muchas gracias por habilitar este email, tras haberte contado ésto me siento mucho más ligera. Un saludo.

3 /////////////

Hola, Pepa. Intentaré resumir. En mi primer trabajo serio tras terminar la carrera y un máster (Ingeniería), me animaron desde RRHH a ser colaborativa y trabajar en equipo. El director fomentaba el trato no formal con el resto de los compañeros (todo hombres) incluido él. A menudo coincidíamos en la terraza fumando un piti, hasta el punto que ya cuando uno de los dos iba a fumar le hacía una seña al otro y bajábamos juntos…

Ese fue mi error, creer que ese buen rollo y esa actitud eran lo normal.

El cotilleo en la empresa era que él y yo estábamos liados. Hubo quien dejó de hablarme. Me boicoteaban mis compañeros. Me pasaba el día arreglando problemas que, qué casualidad, empezaron a surgir. De repente todo lo que yo hacía lo hacía mal, cuando antes estaba bien.

Mi supervisor a ratos me hostigaba a ratos me decía que a ver si me arreglaba, que cada vez venía más descuidada (apenas me maquillaba desde que comenzaron los rumores, en un intento de afearme para que me dejaran en paz). Una vez me dijo, acercando la cara y bajando la voz, para que solo yo pudiera oírle, que las tías con abrir las piernas ya lo teníamos todo resuelto, pero que a él que tuviera coño no le importaba nada. ¿Cómo reaccionas a eso? Nadie excepto yo lo había oído. No tenía cómo demostrarlo.

Ya no salía a fumar. Pretesté que lo había dejado.

Entonces llegó la fiesta de Navidad de la empresa, la gente bebe, a la gente se le suelta la lengua, me entero de que me llaman “la concubina”, y que me follo al director, por eso conseguí el trabajo. Cuando escucho esto, son las tres de la mañana, yo ya no podía más y decido marcharme. Voy al guardarropa y cuando estaba en la calle esperando un taxi aparece el director, que también se iba ya, que si quería me acercaba a casa. Le digo que no, que bastantes problemas tenía ya por su culpa (me consta que estaba al tanto y que no había movido un dedo por defenderme), y me monto en el taxi que acababa de parar.

Estuve en ese trabajo dos meses más. En ese tiempo el director apenas se dirigió a mí ni contó conmigo para los proyectos. Mis compañeros ya no me llamaban “la concubina”, sino “la repudiada”. Y un trabajo que me encantaba se fue a la mierda.

Lo único bueno que saqué es que dejé de fumar, porque no podía en horas de trabajo, por el miedo a coincidir y que volviera el rumor.

¿Sabes lo que más me jode, Pepa? Que esto no me hubiera pasado de ser un tío, porque a un tío rara vez le dirán que ha conseguido el puesto por follarse a su jefe, ni levantará sospechas por fumarse un cigarro con él.

4 /////////////

Más o menos una vez al mes mi hermano me dice que soy lesbiana porque nunca me han dado un buen pollazo, y nadie de mi familia protesta ni me defiende.

5 /////////////

Hola Pepa, somos dos hermanas de 13 y 15 años, que estamos hartas de decirle a nuestra madre que nuestro tío-abuelo “Ricardo” nos agarra el culo o las tetas disimuladamente cada vez que nos obligan a darle un beso cuando viene de visita. Ella dice que pobre, que está medio ciego y por eso se equivoca, pero nunca nos agarra una mano o un codo, siempre echa mano donde puede. También gira la cara para que en vez del beso en la cara se lo demos en la boca. Ah… y cuando nos da el aguinaldo en Navidad distingue perfectamente en la cartera un billete de 20 de uno de 50… tan ciego no debe estar. A nosotras nos da mucho asco y desaparecemos siempre que sabemos que va a venir. Mamá no nos hace caso. Te escribimos porque sabemos que a veces te lee, y a ver si se entera.

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Pregúntale a Pepa (XXI)

Woman writing her dairy.

[J, email] Buenos días Pepa. Te hice caso, hará una semana me abrí una cuenta en Tinder y la verdad, super divertido..pensé, ésto es un catálogo de hombres! El tema es que coincidí con un chico al que yo ya había bicheado por la calle, ya que es, se puede decir, de mi mismo “entorno”.
El caso es que quedamos a los días de empezar a hablar, fuimos a cenar y la verdad es que genial, a él se le veía que le gusté, no paramos de hablar en toda la noche, de reir, etc… a la hora de la despedida, tú sabes, besos apasionados, vamos que veía su calentura, yo tenía claro que no me iba a acostar esa noche con él. Contínamos hablando por wasap los días posteriores, y me invitó a montar en bicicleta. Yo accedí encantada. 

Despues del paseo, a la hora de guardar las bicicletas, se me abalanzó (en el buen sentido) y empezó a meterme mano, besos, culo, pechos, me dijo que lo tenía muy caliente.. 

A mí me apetecía, pero para mí no era el momento, y le dije que yo necesitaba algo más de tiempo. El caso es me ha dejado prácticamente de escribir… Después de 4 días sin dar señales, me escribe como si fuese yo la que no me acuerdo de él y pregúntandome si le he olvidado, le contesto que no, le hago yo la misma pregunta, me contesta que él tampoco se ha olvidado de mi y ya, fin de la conversación. O la cosa es rara o yo realmente voy por un camino distinto a de él.

Mis amigas me dicen que no le intereso y que vi cosas donde no las hay…. pero yo necesito ver las cosas de forma racional, o no…. No sé Pepa, me cuesta entender ese cambio de actitud tan radical.

En fin, guapa, espero que me ayudes tener pasar o no página. Gracias de corazón.
Un beso muy fuerte.

J.

Hola otra vez, J.
Veamos. Este chico ha pensado “la primera vez es normal que no nos acostemos, pero la segunda, sí”. Y oye, que es completamente normal, lo que ocurre es que tú vas a otro ritmo, y también es normal necesitar más tiempo. Aunque siendo realistas, Tinder es para ligar y tener sexo, no para echarse novio. A veces surgen parejas y a veces no, pero lo de la “bonita amistad” es para otras apps. Ya somos mayorcitos para no saber de qué va la historia.
¿Por qué ahora actúa de una manera rara? Porque aunque le gustas mucho, no está para perder el tiempo hasta que te decidas, así que tira la caña de vez en cuando a ver por dónde sopla, y si sigue habiendo una posibilidad.
Tienes que ser consciente de que en Tinder no haces un único match, así que no pienses que solo ha tenido citas contigo.
Pero de lo que se trata aquí no es de lo que él quiera o piense, sino de lo que quieras y pienses tú, si quieres seguir hablando con él o apartarlo porque va demasiado deprisa para tu gusto. Pero haz las cosas porque sea lo que TÚ quieres, no porque te veas forzada a ello o porque pienses que es lo que espera de ti. Las reglas de este juego las pones tú, que no se te olvide.
Un beso, reina, ya me contarás.
Pepa.

[E, email] Hola Pepa. Decirte que pocas cosas en internet he visto más constructivas que tu blog. Jamás pensé que te escribiría, y aunque intuyo lo que me vas a decir, necesito tu ayuda.
Desde hace tres años estoy con un chico que me encanta. Vivimos juntos, nos gustamos y nos queremos. El problema está en que el primer año él se pasaba el día revisando mi móvil, mis correos, mis redes sociales, mis discos duros y todo lo que yo llamo “intimidad”. Es algo que jamás me ha pasado con otras parejas y que nunca pense que me pudiera ocurrir. Después de muchas broncas, él entendió que no podía ser, y supuestamente ya no lo hace. La cosa es que no me fío y tengo ansiedad constante porque en casa está mi ordenador a la vista, y aunque he borrado todo su contenido y no tengo redes sociales, me da miedo que pueda acceder a alguna de mis cuentas. También me ha encantado siempre escribir diarios, pero con el miedo a que los encuentre apenas lo hago. Hace un año me mudé a su ciudad, y por el miedo a sus comentarios y enfados cuando me leía el móvil (yo no sabía explicar mejor que solo eran amigos o por que había dicho esto o aquello a alguna amiga) he dejado de relacionarme y no he hecho ni una sola amistad. No se por qué sigo pensando que lee mis cosas cuando dice que no lo hace, pero me da tanto miedo tener que dejar una relación estupenda en todo lo demás, que soy incapaz de actuar con normalidad asumiendo el riesgo de que me lo vuelva a hacer y tenga que acabar cortando.
¡Ojalá sepas ayudarme! Mil gracias, Pepa

Hola, E.
Sabes lo que te voy a decir ¿verdad?, huye.
No te das cuenta, querida, pero el control que está ejerciendo sobre ti es maltrato.
Tú misma dices que por miedo a que se enfade o sospeche no has hecho amigos en la ciudad. ¿Qué vida te espera con este hombre? ¿No te das cuenta de que no le hace falta espiarte, porque te tiene tan acojonada que no eres capaz ni de escribir un puto diario? ¿Una relación estupenda dónde? ¿Hasta cuándo? ¿Hasta que descubra tus claves y se meta en tus redes?
¿Has hablado esto con alguien más aparte de mí? ¿Lo sabe tu familia o tus amigos, los de tu ciudad?
¿Qué crees que va a pasar si se entera de que me has escrito? Si temes su reacción, tú sola te estás contestando.
Esta situación que me estás contando es solo la punta del iceberg, querida. No me estás contando todo, y ese “nos gustamos y nos queremos” no me parece del todo sincero, es como para salir del paso.
Si no quieres cortar la relación (porque estás todavía en esa fase de creer que ha cambiado, y nadie cambia su forma de ser, aún menos los celosos), te sugiero que vayáis los dos juntos a ver a un psicólogo, que abras tus redes sociales con o sin él delante, y que hagas amigos, y le hagas saber que todo eso lo vas a hacer porque eres libre, que estás con él libremente, y si no lo acepta y te deja de controlar, se acaba la historia. Así no puedes vivir, niña. Eso no es amor.
Besos grandes.
Pepa.

[N, email] Hola Pepa,
Bien, darte las gracias por todo lo que escribes. Eres de gran ayuda para mi y supongo que para otras muchas chicas que no encuentran su lugar. Leyendo una de tus últimas publicaciones he leído la frase de: “Siendo clara y diciendo lo que quieres: si quieres volverle a ver, házselo saber, que no es adivino; toma la iniciativa”. Vale, hasta aquí todo guay, admiro a la gente que tiene iniciativa, pero ¿y si no la tienes? ¿y si la has tenido en algún momento de tu vida pero la has dejado de tener?. La pequeña historia que te voy a contar va más o menos de eso.
Bueno, te pongo un poco en situación. Soy una chica, joven, que en estos momentos estudia y trabaja. El caso es que me gusta/me hace gracia/me chifla uno de los chicos que trabaja conmigo. Hasta entonces no me había percatado de que él estaba ahí, era un compañero más de trabajo al que le podía pedir ayuda sin más, un buen compañero, vaya, pero en la cena de empresa, que transcurrió genial, terminamos 3 compañeras y yo en su casa charlando y riéndonos, así sin más, a la mañana siguiente nos despertamos y cada unos a su casa. El caso es que esa noche empecé a observar su forma de expresarse, su lenguaje corporal, su risa… no sé, algunos aspectos de él que me llamaron realmente la atención. La cosa es que desde ese día, como te he dicho al principio, me gusta y no sé como afrontarlo. Es como que le miro y se me cruzan los cables, todo me sale mal, no doy pie con bola y solo pasa cuando está él. Es acojonante, hablando mal y pronto. Soy una chica con un problema de nervios y claro, se me encoge todo cuando este chico anda cerca y lo paso fatal.
El consejo de mis amigas es: “díselo, que eres muy mona”, “el “no” ya lo tienes”, “si no quiere tomar nada contigo no merece la pena”… cosas muy básicas, pero yo creo que esto vas más allá y no es un físico lo que me gusta, si no otras cualidades que otro con un cuerpo 10 no me podría dar y creo que si me diese largas, me hundiría bastante. Se que es un pensamiento MUY NEGATIVO, pero no puedo evitar pensarlo. Bueno, creo que ya he liado bastante el asunto.
¿Cómo se puede afrontar una situación así?
Eso de: “¿te tomarías algo conmigo?” ¿Crees que es una buena opción?
Así en conclusión, creo que lo que necesito para canalizar la pesadez que llevo encima es decirle algo, pero no sé ni cómo, ni cuándo, ni nada… ah, a todo eso sin querer pasar vergüenza, claro, porque imagina que se entera todo cristo de esta situación. Me coge algo.
Gracias por leerme 🙂

Hola, N.
Mira se me ocurre que quizá le debas “un favor laboral” a este chico, que te haya ayudado a solucionar una duda o te haya arreglado algún desastre. En ese caso, puedes darle las gracias invitándole a un café o una caña o una copa, lo que quieras. Es una manera fácil para quedar los dos solos.
Y oye, si la magnitud del problema solucionado es grande, puede ser un almuerzo o una cena.
Aunque yo soy de la opinión que con la vergüenza no se come, y hay que dejar esa actitud en el cajón si una quiere sobrevivir en esta selva.
Un beso grande.
Pepa.

[E, email] Hola pepa, soy E, tengo 20 años y resulta que he estado conociendo a un chico de mi entorno, que somos amigos desde hace años, pero el se echo novia y nos distanciados un poco, porque Ella no me soporta, desde julio hemos estado viéndonos y hablando, pero hace una semana, estuvimos juntos y después me mandó un mensaje comentandome que no está siento lo que debería después de 2 meses y medio juntos, yo Le comento teste diciendo que vale que yo igual, que sin problemas, pero me he dado cuenta que lo nuestro no ha funciona porque yo no me he entregado, el si, todas las mañanas iba a verme, me regalo una piruleta delante de todas mis amigas en la fiesta del pueblo, cuando llegaba al trabajo me hablado para saber si había llegado bien en fin muy atento todo, pero yo muchos días no quedaba con el porque tenía miedo de que nos pillaran juntos y la liasemos, el siempre me dijo desde un principio que sí estaba bien conmigo lo dejaría todo y estábamos juntos y ahora que me he dado cuenta que he tenido yo más culpa, quiero hablarle pero no se si es adecuada, por cierto un matiz importante todo esto ha sido estando con la novia.Ayudame pepa, eres la leche.
Besos 😘😘😘😘

Hola, E.
A ver, no creo que hayas actuado mal, solamente te has estado protegiendo. Este chico te gustará mucho, él habrá hecho muchas cosas para demostrarte que está por ti… todas menos una: terminar la relación con su novia. No es muy honrado por su parte perseguirte a ti mientras sigue con ella, menos aún decirte que si os iba bien la dejaba y se iba contigo.
Solo tienes 20 años, tienes todo por hacer, pero empieza por establecer unas normas básicas y te irá mucho mejor: no hacerle a nadie lo que no quieres que te hagan, respetarte a ti misma y a los demás, no consentir engaños ni abusos, protegerte física y anímicamente. Puede resumirse en una palabra: respeto.
Espero haberte ayudado.
Un beso grande

[M, email] Hola, Pepa! Siempre te leido aunque nunca te he escrito… hasta hoy…
La cuestiòn es que hace unos años conocí un chico con el que me llevaba genial. Teniamos citas, cenas y momentos de intimidad. Todo iba genial; pero al mes desapareció.
Hoy hace dos semanas que me escribio en el facebook disculpandose por ser tan cabrón (si lo publicas, te dejo cambiar el adjetivo) y pidiendome otra oportunidad. Esa oportunidad se la di. Y ahora vuelve a pasar de mi, no me habla y no se preocupa.
¿Qué harías en mi situación? Necesito opiniones imparciales. Mil gracias por el apoyo, y si no me llegas a contestar, quiero decirte que has ayudado a muchisimas personas. Un besazo

Querida M:
Cabrón me parece un adjetivo muy adecuado al personaje, no lo pienso cambiar.
Te voy a decir una cosa que no te va a gustar: te la ha colao dos veces y te la va a colar tres si no le mandas a la mierda de una vez por todas. Chica, que ve que contigo lo tiene fácil, lo sabe él, lo sé yo y lo sabe toda España. La única que no lo sabe eres tú, por lo que se ve.
No pasa nada, de errores se aprende. Olvídate de él.
Te aseguro que va a volver a aparecer, porque no hay dos sin tres, querida, pero como vuelvas a darle otra oportunidad él será el rey de los cabrones y tú la reina de las tontas del culo, porque puedes pecar de buena, ahora bien, de tonta ya no más ¿eh?.
Hay muchos tíos estupendos por ahí como para preocuparse por uno que pasa de nosotras.
Venga, un beso.

[M, email] Querida Pepa
Primero de todo decirte que me encanta tu blog, sobre todo la parte de consejos y que eres una fuente de inspiración. Intentaré ser breve, soy una mujer de 39 años. Durante 13 años tuve una relación que empecé relativamente joven, los primeros años fueron bien pero después de un tiempo por el trabajo de los dos que era muy intenso yo me distancie bastante de mi pareja y acabe teniendo una aventura que duró demasiado tiempo. A pesar de que mi ex pareja es muy buen hombre yo solo le veía defectos y deje de tener interés sexual por él. Me arrepiento muchísimo de esta aventura puesto que solo sirvió para alejarme más de mi pareja, que además es un hombre estupendo, y para nada mas, ya que evidentemente la aventura no acabo bien. Hace dos años me reencontré con un antiguo amor de la universidad y acabe dejando esa larga relación por él, sin embargo el proceso de ruptura fue muy duro puesto que yo no tenía las cosas nada claras y además empecé a tener problemas de discusiones con mi nueva pareja.
El caso es que para complicar más las cosas de forma no planificada me acabo de quedar embarazada. Total que estoy embarazada, con mi nueva pareja y no dejo de pensar en mi larga relación anterior y en lo que podía haber hecho para que las cosas no salieran como salieron (vamos que la jodí liándome con otro en lugar de o luchar por mi relación o dejar a mi pareja). Estoy hecha un lio. Que me aconsejas que haga? Necesito ayuda. Sé que me vas a echar bronca por haber hecho mal las cosas pero no me importa… seguramente es lo que hubiera necesitado de alguna amiga hace mucho tiempo. Un beso Pepa.

Querida M: aunque te mereces la bronca en este momento creo que es lo que menos necesitas ¿verdad?
Vayamos por partes: estás embarazada y en una relación inestable. Llámame cínica si quieres, pero ¿seguro que quieres tenerlo? Porque créeme que todos estos vaivenes de tu vida van a ser un paseo por el parque comparado con lo que te espera, más aún si no estás muy segura de tu nueva relación.
Es posible que sea porque soy madre y he visto a muchas sobrepasadas por el tema, en conflicto con su pareja, y encima una criatura que no tiene culpa de nada por en medio, pero en estos casos pienso siempre en el futuro que le espera al niño o niña, y en que lo que necesita es una madre fuerte, que sepa tirar p’alante. Tener un hijo no soluciona los problemas, los aumenta de manera exponencial. Así que piénsalo, porque no viene con ticket para descambiarlo…
No obstante, si quieres seguir adelante con tu embarazo (porque sé que me vas a decir que tienes 39 y es ahora o nunca), vas a tener que dejar atrás lo que hiciste, los errores que cometiste, si no deberías haber dejado a tu primera pareja, etc. Esa relación terminó. La aventura también está muerta y olvidada. Tienes que centrarte en lo que tienes ahora, que es tu barriga y tu pareja. Y te prometo que la pareja puede que se acabe, pero el hijo ya es para siempre, y se te van a olvidar todas las gilipolleces por las que te preocupas ahora.
Olvídate del pasado, porque eso ya no tiene remedio, y mira hacia adelante: con o sin hijo, con o sin pareja, lo que importa es lo que hagas desde AHORA. Vamos, p’alante. P’atrás ni pa coger impulso.
Un beso mu grande.

[E, email] Hola Pepa:
He empezado a leer tu blog y me ha gustado mucho, quizá porque me encuentro en un momento de mi vida en que lo necesito.
Te comento mi caso: tengo 47 años y me divorcié hace 2 del que fue mi pareja durante 24 años. Creo que está casi superado y a principios de año me suscribí a una web de citas para salir con hombres y encontrar pareja, pero lo cierto es que se me está haciendo muy difícil. Si para mí ya es difícil ligar en persona, esto me parece mucho más complicado. He tenido varias citas y me he encontrado de todo: desde el que solo quiere sexting y ni siquiera quiere quedar en persona, hasta los que quieren una relación sin mucha implicación sentimental. Ahora estoy charlando con un hombre con el que he hablado un par de veces. Me gusta mucho, muchísimo, pero hasta ahora en cada conversación ha intentado dirigirla hacia el sexo (sin conocernos) y cuando hablo de otras cosas intenta acabar la conversación con la excusa de que esas cosas prefiere hablarlas en persona. Él nunca toma la iniciativa para hablar, siempre empiezo yo. Y cuando hablamos de quedar habla sin concretar nada. Pero siempre contesta y creo que le gusto. No sé si debo insistir o dejar que lo poco que hay se muera. Por un lado, como ya te he dicho, me gusta mucho (me llamó la atención desde que lo vi por primera vez) y además creo que es muy pronto para sacar conclusiones. Pero por otro, no veo mucho interés por su parte (aunque puede ser desconfianza, o que tenga los pies en el suelo, o que sea cauto).
El caso es que acabo de terminar con un hombre con el que he estado saliendo 3 meses y al que he dejado porque vi cómo perdió interés por mi y por la relación apenas un mes y medio después de empezar. No sé qué les pasa a los hombres, estoy muy desconcertada porque parece que no tienen esperanza, que están muy cansados y huyen de todo lo que les pueda provocar algún sentimiento.
Bueno, me gustaría que me dieras tu opinión sobre el último chico y si crees que debo seguir insistiendo.
Muchas gracias y un saludo.

Hola, E.
¡Tenemos la misma edad! ¿Puedo preguntarte qué web de citas es? Porque por mi experiencia y las de algunas amigas, Meetic está llena de feos desesperados y Adopta un tío reúne a los personajes más estrafalarios del mundo.
Déjame que te diga una de las grandes verdades de las relaciones a nuestra edad (y más si vienen a través de apps y portales para ligar): las relaciones no se buscan, se encuentran, y muchas veces sin pretenderlo.
¿Has estado 24 años con pareja y quieres volver a tener otra? No te entiendo. Deberías estar disfrutando de estar sola y bien. Te encontrarás hombres con los que solo tendrás (y solo querrás) tener sexo y otros con los que quieras algo más.
Te quejas de que ese tipo que te gusta quiere llevar siempre la conversación hacia el sexo. ¿Qué esperabas, que te hablara de Proust? Otra cosa será la forma en que lo haga (ordinaria o elegante), pero ni en estos sitios ni a nuestras edades estamos para poemas de Neruda, me parece.
Que no es que te conformes con el primero que te haga caso, pero chica, hay que ser un poco abierta de mente para jugar en estos sitios, y no asustarse porque claramente quieran tener sexo contigo.
No seas enamoradiza, ten la cabeza fría, diviértete. No tenemos edad para pensar que el príncipe azul está ahí esperándonos.
El príncipe azul es un coñazo de tío, tan perfecto. Yo prefiero un hombre real, con sus cosas, que le guste como soy y que, por supuesto, me quiera follar. ¿Que después resulta que nos enamoramos? Pues fenomenal, pero el que busca amor en estos sitios normalmente no lo encuentra. El amor llega después, si llega. Y si no llega, pues a disfrutar mientras tanto, querida.
Si estos sitios te abruman (he dicho mil veces que no son para todos), siempre puedes apuntarte a jugar al pádel, que se conoce mucha gente y te lo pasas genial (eso dicen).
Venga, guapa, no te agobies, y tómate estas cosas como lo que son, un juego.
Besos

///////////////////

PREGÚNTALE A PEPA
¿Tienes un dilema sentimental que no puedes contar en tu entorno? ¿Necesitas compartir tu historia? ¿No tienes ni idea de cómo empezar a utilizar una app para citas y quieres consejo? ¿Te apetece ponerme a caer de un burro? No te cortes, escríbeme a amorentinder@gmail.com o por Twitter a @amorentinder o en Facebook a Pepa Marcos – El amor en tiempos de Tinder

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Puedes conseguirlo si lo deseas con fuerza

¿Os suena de algo el título? Esta basura de libro de autoayuda es lo que utilizan habitualmente los coach para venderte la moto. El “si quieres, puedes” que te decía tu madre pero en versión “te voy a enseñar cuatro frases motivacionales chorras para hacerte creer que te vas a comer el mundo”.

No puedo con los coach. Es que los tienes para todo lo que se te puede pasar por la cabeza: superación personal, deporte, pierde 20 kilos, ten más amigos…  que lo mismo te venden un plan para adelgazar que un curso de inglés.

No os creáis nada de nadie que os quiera vender algo para cambiar vuestra vida en nosecuántos pasos (a un módico precio). Sobre todo no os creáis nada de nadie que antes vendía pick-ups en Mitsubishi y al año te está vendiendo que es un coach de superación personal.

Empecemos por el concepto, “superación personal”. Antes qué eras ¿una mierda, o cómo va esto? Como idea no me parece muy comercial… ¡¿cómo se te ocurre decirle al cliente que era una piltrafilla humana hasta que tuvo la suerte de toparse contigo?!

A ver, pensemos… lo suyo es utilizar conceptos como “adquiere nuevas habilidades” o “derrota tu timidez”, o -a lo loco- “conviértete en el alma de la fiesta”. Pero no te creas nunca nada de nadie que te dice que necesitas activar mecanismos ocultos dentro de tu cerebro o tu ADN para ser quien estás llamado a ser.

Para empezar, hacerle creer a una persona que tiene un resorte mágico en su interior, que se activa según pulses A o B, genera mucha frustración. No somos binarios, no respondemos de la misma manera, no prevenimos de las mismas experiencias y, por tanto, las terapias nunca pueden ser las mismas.

Me da mucho miedo cuando la gente con problemas de conducta o autoestima se apunta a las clases de un coach que se ha leído cuatro putos libros (*), y no acude donde debe, a un psicólogo o a un psiquiatra, auténticos profesionales y no curanderos. Los coach de todo a cien no saben cuánto daño están haciendo. La gente le tiene pavor a ir al psiquiatra (si vas al psiquiatra es que estás tarado… o eres argentino), y opta por la vía del coach, que da menos yuyu.

(* mención aparte merecen los jefezuelos que se leen libros como Fish o Quién se ha llevado mi queso y llenan la empresa con carteles motivacionales tipo “sonríe y verás cómo funciona todo mejor”. Te voy a decir una cosa, cari, págales un sueldo digno, no los explotes, trátales con respeto y educación, y la sonrisa saldrá sola. De nada)

El otro día me dijeron que yo era una especie de coach de las relaciones, y casi me da un parraque. Es cierto que doy consejos, pero creo que hay diferencias sustanciales entre lo que yo hago aquí y lo que hacen ellos, porque:
1) Solo doy mi punto de vista si me preguntan
2) No cobro por hacerlo
3) Confieso que es MUY probable que me equivoque
4) Si creo que la estás cagando, lo digo sin miramientos. Si lo que necesitas es ayuda médica, también te lo digo
5) Si ese tío pasa de tu culo olímpicamente, te recomiendo que te olvides de él, porque por mucho que desees que esté por ti, el universo no va a conspirar para que lo consigas (todo lo más va a conspirar para ponerte una orden de alejamiento, por pesada).

En resumen, como coach no podría ganarme la vida. Pero a lo mejor como amiga no estoy tan mal…

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Pregúntale a Pepa (XX)

Woman writing her dairy.

[L, email]
Hola Pepa, te escribo a ver si me puedes ayudar a poner un poco en orden mis ideas.
Hace tres meses, mi chico después de 5 años decide poner fin a nuestra historia y se va de casa sin explicación alguna. Llevábamos tiempo mal, con muchas discusiones, peleas y lo peor cero sexo. Siempre con excusas varias y cuando le buscaba nunca le apetecía 🙁
El caso es que hace tres semanas, descubrí que estaba con otra chica. Lo descubro porque voy a su casa, y con la excusa de guardarme las fotos que tenia en su portátil, abro el facebook y tachan. Veo que se escriben desde que estamos juntos, videos y fotos. Esta chica es la misma que te comento ahora.
Hace un año ya le había pillado con fotitas y sms con esta misma chica ( con la que se liaba hasta hace nada). ÉL en ese momento me cuenta una milongada que quise creer. Sigo con él pero siempre con la mosca detrás de la oreja, en plan que le pasa,…
Mientras yo lloraba destrozada sin saber que ha pasado, él en ese tiempo viviendo a tope la vida.
Ahora cuando parece que yo estoy fuerte, decidida a dejar todo atrás y tener una nueva vida, aparece. Tengo un lió brutal, ha vuelto hace unas semanas arrepentido de todo. Que no me quiere perder, …
Nos hemos visto par de veces pero no puedo dejar de pensar que estuvo con otra, y sobretodo que nunca volverá a ser como antes. Mi familia, amigas, y las personas que me quieren no quieren que le vea. Y yo le sigo viendo. Hay muchos sentimientos.
🙁 Cómo puedo hacer para aclararme?????
Millones de gracias, lo cierto es que tus post son la caña y ayudan mucho.

Querida L:
Huye. Le has pillado una vez, pero apostaría a que hay más.
Plantéate algunas cosas: ¿Quieres estar con alguien que te engaña y con quien ni siquiera tienes sexo? ¿Por qué estás con él, porque llevas 5 años?
¿Ha vuelto a casa? ¿Ya le ha dado boleto la otra? Te leo, niña, y no doy crédito ¿Cómo puedes ser tan boba? Y perdona si te ofendo o soy demasiado dura, pero te daba de bofetadas, a ver si te das cuenta de que ha vuelto por tener “casa”, porque sabe que es fácil que le perdones… y te la volverá a hacer.
Hazme el favor de mandar a la mierda a este individuo, anda. No sé por qué os empeñáis en historias que no tienen ningún sentido. Es como si quisiérais sufrir. Que el amor no es esto niña, no lo es.
Un beso.

[M, email] Hola Pepa!!
Gracias por haber creado el amor en tiempos de Tinder, es lo mejor …
Te cuento:
Hace siete años conocí a un chico en la discoteca en la que yo curraba de camarera para poder pagarme la carrera.
Conectamos desde el minuto uno, cuando estaba de descanso se venia a mi barra y pasabamos la noche juntos. Así durante casi dos temporadas. Además de vernos en la disco quedabamos entre semana para cenar, hacer un cine, practicar deporte y besarnos…
En ese periodo de tiempo conocí al que actualmente es mi marido, al principio no me llamó la atención, solo lo veia como un amigo.
A la semana de conocer a mi actual marido (lo conocí porque es era amigo de mi jefa) hicimos una salida en grupo y él también vino. Fuimos a una fiesta en la que pinchaba mi compañero.
En esa fiesta había un conocido de los tres, pues bien, este chico se dedicó a decirnos a cada uno una cosa distinta y al finál la cosa se lió bastante entre los tres.
Mi compañero cambió su actitud completamente conmigo (le habian dicho que yo estaba saliendo con el qe ahora es mi marido) y a mí me dijeron que él había vuelto con su ex que vivía en Londres.
Cortamos la relación, cuando venia a trabajar, terminaba y se iba, ya no me llevaba a casa, ni a comer Mc Donals y por supuesto no volvimos a liarnos y bueno … pues yo acabé la carrera y dejé de trabajar en la disco.
Hace dos meses me lo encontré en Mc Donals (parece cosa del destino), al vernos nos supimos que hacer .. al final nos dimos un abrazo y me preguntó si tenia tiempo para tomar algo. Así que cenamos juntos.
Nos pusimos a recordar viejos tiempos y al final nos dimos cuenta de que a los dos nos habían engañado, ni él habia vuelto con su ex de londres ni yo estaba saliendo en ese momento con el qe ahora es mi marido. Nos cabreamos muchisimo con el chico que nos engañó y con nosotros mismos por no haberlo hablado. Nos confesamos que nos queríamos, que nos gustabamos …
El tema está en que yo estoy casada y él se casa este més. Nos alegramos muchisimo el uno por el otro… pero al final de esa cena nos besamos.
Nos escribimos casi a diario y ambos hemos reconocido que la chispa que tuvimos hace 7 años ha vuelto a surgir y pues nos estamos pillando.
Hemos quedado un par de veces mas, y lo mismo, nos contamos nuestras cosas y al final nos besamos (no ha pasado nada más).
Me siento fatal por su chica (ella no tiene ninguna culpa) y por mi marido en parte, ya que me he enterado de que habló despues de esa fiesta con mi compañero y le dijo que era mi pareja y que por favor se alejara de mí (cosa que no era cierta ya que yo lo conocía de haberlo visto dos veces) la verdad que enterarme de esto me ha dolido muchisimo. Ya sé que realmente fué culpa de mi compañero y mia por no hablar pero con 24 años las cosas no se ven igual.
El tema está que no sé que hacer, está claro que ha pasado mucho tiempo y que ya no somos los mismos que hace 7 años pero esque a día de hoy tenemos las mismas aficiones, podemos hablar de todo y bueno … ambos hemos llegado a la conclusión de que él es mi persona y yo soy su persona. Y que si no hubiera sido por la red de mentiras que se formó en esa puñetera fiesta .. a día de hoy él y yo estaríamos juntos.
¿Qué hago Pepa?? ¿Qué hago???

Hola, M.
Menudo quilombo tenéis montado, nena.
Vayamos por partes: ¿tú estás enamorada de tu marido? Porque te veo ahí diciendo que estás casada pero en ningún momento que estés enamorada de él.
Me da la sensación que tanto ese compañero como tú os estáis dejando arrastrar por algo que fue, y aunque siga habiendo atracción, pues eso “que fue”. Ahora es ahora. A ti te veo un poco aburrida de tu marido y al otro cagado porque está a punto de casarse. Y yo veo a su novia y a tu marido enterándose de la historia y mandándoos a la mierda a los dos, y con toda la razón.
¿Os atrevéis a seguir adelante con la historia? Genial, pero sed honrados PRIMERO con vuestras actuales parejas. Y luego vuestra relación prosperará o no, porque todo es posible, pero al menos ni tú ni él engañaréis a vuestras parejas, que aunque no os hayáis acostado es lo que estáis haciendo, y siento mucho ser yo quien os lo diga, pero os estáis embarrando hasta el cuello.
Esto suena a bronca, lo sé, pero alguien os tiene que decir que hacer las cosas así de mal está muy feo. Y las historias que comienzan engañando o haciendo daño, no tienen un futuro muy limpio.
Venga, un beso

[A, email]Hola Pepa! antes de nada decirte que me gusta mucho tu blog y tu forma de escribir,es la segunda vez que te escribo,mi principal problema es que tengo a mi alrededor mucha gente que opina de todo y claro al final es un lío.Te comento,tengo una relación a distancia desde hace 9 meses,los dos solteros pasamos los 40,la relación va bien pese a la distancia,de hecho este verano he ido por primera vez a su país y me ha presentado a sus padres,mi dilema es que no sé muy bien si mi chico me quiere o se deja querer,cuando yo le comento que espero que la distancia no sea para siempre,él nunca dice nada,te comento que es un hombre cariñoso y atento,en la distancia y cuando estamos juntos también,pero no tengo muy claro lo que quiere de mi,yo le he comentado muchas veces que me encanta su país y no me importaría dejar Madrid,pero nunca obtengo nada en claro,parece muy interesado en mi,ha aprendido español,intenta venir a verme con frecuencia… pero no sé cuales son sus planes,tampoco quiero caer en la típica pregunta “Qué somos?” no sé que hacer Pepa,tampoco me gustaría estar perdiendo mi tiempo,porque modestia a parte nunca me han faltado liges e historias,tú que opinas? lo dejo fluir a ver que pasa,lo hablo con él… gracias de antemano Pepa, saluditos

Hola, A.
Creo que todos nos empeñamos en ponerle una etiqueta a las relaciones en las que estamos. Ya sea por saber qué contestar cuando alguien ajeno nos pregunta, o por inseguridad. Esto último es lo más común.
Me parece que ya eres mayorcita para andar con indirectas. Si quieres saber qué nombre le pone él a vuestra relación, pregúntaselo, que lo mismo es que no lo pilla. Pero para eso tienes que estar dispuesta a oir que no quiere ponerle nombre ni dar ningún paso más allá, porque así está a gusto.
La cosa es: si quieres irte a vivir con él a su país, díselo. Si no quiere más y tu sí, ya sabes qué hacer.
Soy enemiga de definir el tipo de relación que se tiene, porque estas van cambiando, y por mucho que ahora te diga que te quiere, mañana puede cambiar la historia.
Tampoco me parece sensato quedarte callada si tienes el runrun ese de saber si tienes un futuro con él o no. No te lo guardes.
Habla con él.
Besos.

[L, email]Hola Pepa,
No sé si te acordarás de mí. Te escribí hace unos meses contándote mi historia con cierto tipo al que estuve enganchada durante mucho tiempo, que me alegra decir ya es pasado. Esta vez te escribo porque tengo otro dilema sentimental (siento ser tan pesada). Cada día entiendo menos a los hombres, aunque si no me entiendo ni a mí misma, no sé cómo los voy a entender a ellos.
Te comento, hace dos fines de semana conocí de fiesta a un chico que parecía ideal. Estuvimos prácticamente toda la noche hablando, bailando y besándonos. Me acompañó a casa y me dio su número, y a partir del día siguiente empezamos a hablar un montón y nos empezamos también a seguir en Instagram.
Él me dijo de vernos esa semana, la verdad que parecía tener mucho interés en quedar, pues nos vimos ese mismo miércoles y genial. Me volvió a acompañar a casa, nos besamos y a dormir (cada uno a su casa).
El problema empezó, te pongo en antecedentes, en que el chico lleva 6 meses en Madrid y no le gusta nada la ciudad. Es un culo inquieto y quiere irse al extranjero.
Pues el viernes, me dijo de volvernos juntos a casa, ya que su trabajo queda cerca del mío, y se dedicó durante todo el camino a decirme lo que odia Madrid y las ganas que tiene de irse. Yo que soy muy expresiva, imagino que mi cara era un poema y llegué a decirle que me estaba dando mucha pereza. No sé si soy yo, pero no me parece normal que a una persona a la que estás empezando a “conocer” no pares de repetirle las ganas que tienes de irte lejos y lo mal que estás aquí.
Después de eso me dijo que si quería nos veíamos luego (ese viernes) pero a mí me se me habían quitado las ganas. Pues el resto del fin de semana seguimos hablando, yo lo tenía ocupado para quedar, y tan normal, aunque la cosa se había enfriado. El domingo que fue mi cumpleaños me felicitó super bien, me preguntó qué tal el día por la noche, etc. Pues desde el lunes apenas me habla, y no me ha vuelto a decir de quedar. Las conversaciones han seguido girando en torno a lo amargado que está en Madrid.

Aquí vienen mis dudas:
No sé si lo que me molesta es que ahora pase de mí porque de verdad me gustaba o por el simple hecho de que pase de mí.
No entiendo ese cambio de actitud tan repentino de hablarme y querer verme todos los días a prácticamente nada. No sé si es porque el viernes yo fui bastante seca con él, y está esperando a que salga de mí el quedar; si ya no le intereso; o su odio a la ciudad le hace estar así.
Espero haberme explicado bien. Me gustaría saber cuál es tu visión de la historia y qué crees que debería hacer. Si pasar directamente y esperar a que salga de él o a otra cosa mariposa porque aunque yo le interesase, él se va a ir antes o después.
PD. Lo peor de todo es que no ha habido ni sexo jaja
Un abrazo!

Hola, L.
Creo que sí, que sé quién eres (aunque esto va a quedar entre nosotras; luego te cuento por email, a ver si me confundo o no).
Pues mira, tengo que decirte que a mí también me da una pereza horrorosa este hombre, la verdad. No soporto a los quejicas, ni a los que creen que el mundo está en contra de ellos y por eso todo les sale mal.
No sé si es la edad o que ya no tengo el coño pa farolillos, pero la gente con ese mal rollo me produce rechazo.
Y la cosa está en que este chico te gustaría mucho, pero me da a mí que ya no te gusta tanto, y lo que te da rabia es que no haya habido sexo ni nada antes de que te cayera como el culo.
Lo que creo es que deberías dejarlo estar, porque hace 10 minutos que le conoces como para comerte tanto la cabeza por él, que además no muestra interés por volver a verte. Así que qué necesidad, querida… qué necesidad.
Búscate uno que no se queje tanto… y que se quiera quedar.
Besos.
Pepa.

[Coco, comentario en el blog]
Hola pepa. Es la primera vez que entro a tu blog y la verdad muy copado..
Soy una chica de 28 años. Que lleva soltera 4 años. Con uno que otro polvillo por ahi. Alguna vez lei algo sobre los asexuales. Aunque no me etiqueto de nada siento que tengo algo de eso. Vivo sin sexo no es algo que sea una necesidad pero tampoco es algo que no me guste.. vivo si hay con quien y vivo si no lo hay. El problema es que a mi edad parece que nadie quiere algo mas que sexo.. hace poco arme un perfil en tinder y pues obviamente curiosa en entrar a ese nuevo mundillo de conocer gente rapido.. a mi parecer hay diferentes clases de tipos. Los que te dejan claro que quieren solo ponerla. Los que estan solos quieren hablar y ponerla y los que no saben si quieren algo mas y ponerla.. bueno, pude salir con los dos ultimos porque aunque soy una chica bastante open minde me quiero bastante y pues no podria salir con el primer tipo es algo que me da asco. Y mas mi mente me lleva a imaginar hasta enfermedades que puedan portar esa clase de tipillos.. el caso.. al salir con el que esta solo, quiere hablar y ponerla. Salimos las dos primeras citas. Todo fluyo muy bien compatibles. Me invito a su casa y me presento a su prima la segunda cita cocino la cena muy bien todo… sin sexo aun.. quedamos en vernos.. hablamos durante unos dias por wsp … luego me invito a su casa de nuevo a ver “peli” porque la prima no iba a estar .. te lo juro que ubiera aceptado la invitacion pero esa noche tenia que cumplir con trabajos de la facu.. le dije que no podia bla bla.. el lo tomo bien aparentemente .. luego le escribi en la.noche para saber como estaba.. y ni mas no me respondio ni al dia siguiente.. a mi parecer otra chica tinder si le acepto la invitacion para ponerla..
Con el otro tipo que no sabe si tener alvo mas serio y ponerla.. salimos tambien super agradable mucha quimica muy cariñosos y respetuoso hablamos de todo nos burlamos de tnder. Y bueno hasta que hablamos de religion y todo cambio el tipo era judi y yo no creo que eso fue motivo para que no me volviera hablar lo loco es que ni intento ponerla…. jajaja.. raro
El caso es que soy una gueva en estos tiemños de tinder donde todo es tan rapido. Nose si me estoy quedando atras.. no es que tenga una ley en ponerla en tantos dias, sino que prefiero que las cosas fluyan.. veo que los chicos hoy en dia no quieren esperar nada a nadie ni para ponerla. Y siento que en cualquier momento soy reemplazable eso me cansa me desmotiva me fatiga y me dan ganas de botar todo a la mie*#$_

Hola, Coco. Bienvenida al blog.
Me ha encantado tu clasificación de hombres que están en Tinder (en tu opinión): los que solo la quieren meter, los que están solos quieren hablar y meterla, y los que no saben si quieren algo más y meterla… Muy grande. Pero te digo que en las mujeres está la cosa a la par: los tres tipos se repiten.
Cada uno es como es y tiene sus reparos, pero que sepas que el tema enfermedades no es exclusivo de los que solo quieren sexo: te sorprendería la cantidad de contagios que hay de gente que no es promiscua, pero no tiene cuidado. Una sola vez ya puede producir un contagio, así que no tengas prejuicios con eso. El sexo es sano y si se hace con cabeza y precauciones está fenomenal, tanto si eres promiscuo como si no.
También te digo que en Tinder hay de todo, y es un método ensayo-error constante. Aprendes las normas y el “protocolo” con la experiencia. Igual no te gusta y lo dejas, pero yo te diría que es maravilloso para aprender antropología, cuando menos. También aprendes a no tener tantos prejuicios sobre los demás, porque hay tanta variedad de gente que es imposible mantener cualquier tipo de prejuicio.
Están los impacientes, pero también te vas a encontrar con tipos más afines a ti, es cuestión de paciencia. Y no es que seas “reemplazable”, es que solamente no encajáis.
Ah, un consejo: no se habla de religión, de política ni de dinero, ni en la mesa ni en las citas.
Un beso.

 

 

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Ego te absorbo

maria antonieta perra

En cada pandilla, por desgracia, hay uno o una. Ese que siempre lo sabe todo, que tiene una opinión de todo, que ya ha pasado (o su madre, su hermano, su primo o su tío) por eso que te pasa a ti, y sabe EXACTAMENTE qué es lo que tienes que hacer.

En cada pandilla hay un cansino.

Cuando eres muy joven le toleras, porque es que “fulanito sabe mucho”. Un poco después “fulanito es que es así, hay que quererle como es”. Años más tarde, en cuanto empieza a pontificar, le rehuyes, le bloqueas o desapareces en cuanto asoma la nariz…

Suelen ser personajes que se erigen en fiscales y jueces, y hasta se atribuyen el poder de “perdonar” afrentas por las que nadie les ha pedido perdón, como si fueran el emperador de Roma o poco menos… Yo les llamo ego te absorbo porque todo gira alrededor de su persona.

(Y perdón si alguien se ofende por la similitud con el ego te absolvo de la liturgia católica, pero el juego de palabras es ABSOLUTAMENTE intencionado).

Creo que la mayor muestra de sensatez que puedes tener es asumir que quizá estás equivocado, e incluso cambiar de opinión porque te demuestran que un dogma que creías a pie juntillas no era tal. Y puedes dar tu opinión desde la experiencia (y solo si te preguntan), pero NUNCA pretender que tienes razón. No hay una única verdad.

Los cansinos dan lecciones de maternidad sin haberla experimentado. De resolución de conflictos de pareja cuando no le ha durado un novio más de seis meses. De mediación en problemas laborales sin ser jefe o haber tenido jamás la responsabilidad de manejar un equipo. Y ojo si te declaras feminista, porque son la prima-hermana de @barbijaputa y te dan una arenga que después necesitas un ibuprofeno para el dolor de cabeza

En todo conflicto existen tres verdades: la de una parte, la de la otra, y la que perciben los demás, de manera externa. Ninguna de las tres es cierta por completo, ni falsa.

Un cansino no reconocerá JAMÁS que su versión puede no ser completamente acertada. El “puede que haya ocurrido de otra manera” no entra dentro de su norma. Es fiscal y juez, siempre.

A los cansinos los amigos les duran poco.

No seas un cansino/a: escucha, observa, cambia de opinión si te demuestran que estás equivocado. Sé humilde, porque nadie tiene la razón absoluta.

Y esto se aplica con amigos, pareja, familia y trabajo.

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Los tontos y los muertos son los únicos que no cambian de opinión

Este mes de agosto que termina ha sido intenso por muchas razones. Regresé de las vacaciones con un par de kilos de más de los que ya me sobraban antes de irme, me puse las pilas y he perdido cinco solo en este mes (*). Asumí funciones de jefa (sin ser nada de eso y sin llevar “galones”) y resultó que es como lo de andar en bicicleta o follar, no se olvida, o como dice Madame C (mi directora) es algo que me sale de forma natural (sí, ya lo he sido antes). He dejado total y absolutamente de beber, que no es que fuera Jessica Jones, pero la cervecita (las, en plural) al llegar a casa del curro, y las cañas o vinos de los fines de semana han sido fulminados; curiosamente, no lo echo de menos, yo que pensaba que tenía espíritu de Sue Ellen, ya ves… He alterado mi día a día para no consentir que las circunstancias me superen y poner orden.

He organizado mi vida y mis quehaceres diarios de forma tan espartana que no es que me sobre el tiempo, pero ahora tengo tiempo para todo, hasta para leer. Y continuando con la desconexión de las vacaciones, a partir de cierta hora desecho el ipad y el móvil y leo, revistas, libros, y cómics.

En mi colección tengo algunos ejemplares de la serie “Mujeres Alteradas” de Maitena (este en concreto se publicó en España en el año 2000, justo hace 17 años) que me enganchó por deslenguada y por veraz. Le pasa un poco como a Ralph König, que se ríe de su sombra y de la tuya, de los estereotipos de género y los sociales. Ella lo cuenta como lo ve, un poco quizá como yo, aunque en su caso sabe dibujar, un talento que yo no tengo.

“[…] una mujer alterada es una persona que está cambiando.
Si bien es cierto que una cosa es sufrir un cambio y otra muy distinta es hacérselo sufrir a los otros, convengamos que uno cambia cuando no soporta más lo que le pasa, por mucho que le pese a los que no pueden soportarlo”.

Me comentaba la otra noche una amiga cómo es posible que el hombre que se negaba a que publicara fotos de ellos juntos en Instagram, porque no quería que oficializaran lo suyo en las redes, aparece ahora en el IG de “la otra” como si nada. Me preguntaba por qué los tíos cuando terminan una relación se apresuran a hacer con la nueva todo lo que te ha negado a ti.

No creo que sea una cuestión de género, porque las mujeres también lo hacemos, lo que pasa es que creo que nosotras somos más dadas a pequeñas “alteraciones” (un corte de pelo o un tinte, bajar de peso, comenzar a hacer deporte, salir con un hombre mucho más joven), y ellos cuando terminan una historia quieren cambiarlo todo para borrar el recuerdo de la anterior. Por eso dejan los dockers y las camisas de rayas y empiezan a vestir tejanos y chupas de cuero. Y se compran una moto. Y se meten en el gimnasio y se convierten en aspirante a Gianluca Vacchi. Es como si quisieran eliminar su antiguo yo.

Y no me parece mal. Cómo me va a parecer mal si yo misma he mudado de piel unas cuantas veces a lo largo de mi vida. Creo además que es sano. Uno crece y se alimenta con las experiencias, con los fracasos, con los cambios.

Estar “alterado” es cambiar, aunque no siempre sea para mejor. Si ese cambio viene porque hemos aprendido de los errores del pasado, y no queremos repetirlos, bienvenido sea. Pero el cambio debe surgir de forma natural, que sea por nuestro propio bien. Si hacemos algo que antes no hacíamos ni locas solo por complacer “al nuevo” o joder “al ex”, mal, no hemos cambiado, ni hemos aprendido nada. Es fachada, es máscara, y caerá más pronto que tarde.

“Los tontos y los muertos son los únicos que no cambian de opinión”. Pues mira, yo prefiero ser una ALTERADA toda mi vida antes que tonta o muerta.

Para mi Deo Aguilar, mi mujer alterada favorita.

(*) nota aclaratoria: trabajar en revistas femeninas no ha modificado la percepción de mi propia imagen, y no estoy haciendo apología de la delgadez excesiva ni la paranoia con la báscula. Mi peso desde enero sufrió un ascenso inexplicable e incontrolable, y una vez desechadas las causas hormonales – ¿menopausia, eres tú? – había que atajar el despiporre, por una cuestión de salud, sí, pero también práctica: soy demasiado pobre para cambiar de talla, je.

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Minimalismo

woman minimalism

Hace unos días vi un documental que se titula así, Minimalism. Cuenta la experiencia de dos tipos que se desprendieron prácticamente de todas sus posesiones, excepto lo imprescindible, escribieron un libro, y ahora viajan dando conferencias por toda USA hablando de los beneficios de eliminar todo lo que sobra.

Pero no solo de cosas materiales va la historia. En el mismo documental un prestigioso presentador de noticias, Dan Harris, hablaba de cómo su ritmo frenético de trabajo, y su ambición por llegar a la cima del éxito, le llevaron a sufrir un colapso en directo. La tensión, los nervios, el estrés se le acumularon como fardos, y petó.

Después de ver el documental, me planteé cuántas cosas tenía que ni usaba ni me hacían feliz. Y las tiré.

También pensé si guardaba emociones dentro de mí que fueran basura, odios, rencores, decepciones… y vi que, aunque me quedaba alguna por ahí que no tenía resuelta del todo, no andaba mal de espacio.

Creo que se lo debo en gran medida a Amante. Él me ha enseñado a no ofuscarme por gilipolleces o gente absurda. Su filosofía de pasar de todo lo que no sea importante (que para él son cuatro cosas), se me ha “pegado” en cierto modo.

En vuestros correos pidiéndome consejo, el 99% de las veces estáis preocupadas por cosas que ni siquiera han pasado aún, por pasos que no habéis dado. Os preocupáis (nos preocupamos, que yo peco todavía alguna vez) antes de tiempo. Nunca pasa nada importante si te quedas esperando al margen, pero nadie puede decirte qué va a pasar si haces o dejas de hacer algo, y mucho menos yo.

Esos miedos, ese temor al fracaso, ese pánico al pensar que vas a estar sola si cortas con esa relación tóxica, eso es chatarra emocional, y debes desprenderte de ella.

Que esto de tirar todas las camisetas viejas, o tu colección de vogues está muy bien, pero quitarte de encima la culpa, el odio y el rencor, está infinitamente mejor, porque la ropa y el papel se reciclan, pero la basura emocional no hay punto limpio que la recoja.

 

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