No te vistas, que no vas

En esto de ser más o menos generoso con tu pareja, hay dos tipos de personas: los que quieren hacer su santa voluntad, por encima de todo, y los que son felices viendo la felicidad que producen en los demás.

Es similar a aquello de dar o recibir regalos. Muchas veces disfrutas más preparando y dando una sorpresa, que recibiéndola tú.

¿A cuántas parejas conocemos que él o ella ejerzan un férreo control sobre las salidas y entradas del otro? Aquellas en las que uno de los dos controla cuándo y con quien sale al cine, si es o no de su agrado, a la hora que va y a la que vuelve…

Si vives con tu pareja y, sobre todo, si tienes hijos, es normal que el tiempo de asueto se reparta. No puede ser que solo uno tenga derecho a salir o a quedarse de cañas después del trabajo. Entiendo que hay que repartir tareas y responsabilidades. Eso es lo normal.

Lo que no es normal es la inquisición que a veces veo en algunas parejas: uno no deja al otro moverse, ni salirse del plan, ni siquiera ir al cine (con sus propios hermanos) si no es con él o con ella.

Qué espanto.

Personalmente, prefiero mil veces que mi pareja disfrute de estar viendo el fútbol con los amigotes (yo detesto el fútbol), o yendo a un concierto de un grupo que yo no vería ni si de ello dependiera mi vida, que tenerlo pegado a mí, chantajeando emocionalmente con “para lo poco que nos vemos, encima me dejas por el fútbol/el concierto/tus amigos/tu familia”.

Vamos-a-ver-una-cosa: ¿se va a acabar el mundo porque falte un día a vuestra cita? ¿Prefieres tenerle sentado/a a tu lado en el sofá, comiendo pistachos, viendo cualquier peli absurda en la tele, antes de que disfrute de ese partido o de ese concierto?

Es que lo he visto TAAAANTOOO… ese “no te vistas, que no vas”.

Yo es que soy de dejar decidir al otro qué quiere hacer y dónde quiere estar en cada momento. Porque mira, en eso sí que soy egoísta: prefiero que estén conmigo porque quieren estarlo, no porque les presione.

Es que las correas no me gustan ni para pasear al perro, oye… llámame rara.

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PREGÚNTALE A PEPA
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Pregúntale a Pepa (XV)

Woman writing her dairy.

[N, email] Hola Pepa: Buenas!
Antes de nada, queria darte la enhorabuena por el blog, ME ENCANTA! Desde que lo descubrí no he dejado de leerlo.
Bueno, más que consultar que hacer, quiero contar lo que me está pasando.
Llevo 6 años con mi novio, mas de 4 hemos estado separados fisicamente, trabajando cada uno en un pais diferente y viendonos una semana cada 3 meses… si cuadraba. Todo iba más o menos bien, hasta que decidimos casarnos… se acrecentaron los problemas, sobre todo por parte de su familia.
A finales de año, la cosa empezó a empeorar bastante. No puedo soportar que lo pisoteen lo tratan como un niño y él esté tan tranquilo y ni alce la voz. Le dije que necesitaba que se portara con un hombre y pusiera a los suyos en su sitio, me lo prometió por que se dió cuenta que lo tenian atado, y que cuando volviera de vacaciones a España trataria de solucionar los problemas.
A la vez que ocurria todo esto, estando mal la relacción, en una cena de empresa…apareció un compañero de trabajo, que lo habia dejado con su novia, pasamos unos dias geniales hasta que me mandaron a trabajar a otro país, en el mismo en el que estaba mi “novio”. Una vez en el nuevo destino,mi novio y yo veiamos más asiduamente, mejoró un poco la situación…hasta que le tocó irse de vacaciones a España y de todo lo prometido nada.
Al mes de llegar al país… también mandaron para el mismo centro de trabajo al compañero de la cena…que a su vez habia vuelto con su novia y se vinieron los 2.
Pues después de 2 meses de tonteos, mensajitos miraditas…ayer, en la oficina, en la sobremesa en la oficina ( estabamos solos) manteniendo una conversacion normal, me acabó besando.
Esta situación me está empezando a desbordar: Mi novio va a anteponer a su familia siempre, y no estoy dispuesta a tener ese lastre durante toda mi vida ( ver como lo bejan, lo desprecian, por descontado a mi también… y el no hace absolutamente nada), lo quiero mucho pero no me veo capaz de aguantar a mi familia política estoicamente, sin abrir la boca el resto de mi vida y por otro lado el compañero me encanta, pero también tiene lo suyo. Intento seguir el consejo de mis amigas y mi familia, HAZ LO QUE TE HAGA FELIZ.
Muchas gracias por “escucharme”.
Querida N.
Menudo partido a cuatro bandas tienes…
Relee el correo que me acabas de mandar y date cuenta tú sola del desastre que hay montado. Para resolver un desastre hay pasos que seguir: limpia, recoge, arregla.
Para limpiar tendrás que sentarte a ver si quieres seguir con ese novio de a ratos y poco implicado que tienes. ¿Lo quieres de veras? Sigue. ¿No lo quieres? Déjalo libre y a también.
Recoge. Estás a dos bandas (o más, si añades el trabajo y los traslados). Chica, repliégate. Tómate un tiempo de introspección y pensar qué es lo que quieres.
Arregla. Todo cambio necesita después de pequeños ajustes. Yo creo (así lo pienso) que a tu novio ya le diste boleto, aunque no oficialmente. Arregla tu vida primero antes de lanzarte a por tu compañero. Pero piensa que aunque tú te tires a la piscina, puede que él no lo haga. Así que sé una mujer madura y acepta los riesgos. Pero el que no arriesga no gana.
En esto estoy con tus amigos: haz lo que te haga feliz (aquí también vale “lo que no te haga infeliz”.
Besos mil, mi niña..

[M, email] Buenos días Pepa.
En primer lugar, darte la enhorabuena por el blog. Para mí tus post son como mandamientos, y se lo recomiendo a mis amigas.

Te escribo porque tengo un importante lío en la cabeza, y ya tengo aburridos a todos mis amigos…

Me presento, me llamo M y tengo 31 años. Tengo novio formal desde hace 9 años y cuatro meses. Llevamos viviendo juntos un año y medio. Nuestra relación ha tenido, como todas, un montón de altibajos, pero la convivencia nos va muy bien.

Empezamos bastante jóvenes, él con 21 y yo con 22. Como hace tres años llegó el dilema sobre si irnos a vivir juntos. Yo quería irme de casa de mis padres pero él compartía piso con su mejor amigo, y estaba cómodo. Me hice la dura y decidí irme a vivir sola con 28 años, a un pisito de una habitación, en mi ciudad. Esto provocó una crisis oculta entre nosotros que, aunque aparentemente estábamos bien, yo no estaba muy a gusto. En el fondo lo que yo quería era vivir con él. Nunca se lo dije abiertamente, puesto que no veía gran interés por su parte en venirse conmigo, y porque además me dijo que creía que me vendría bien vivir sola y que aún no estábamos preparados.

A la par de esto, conocí a otro chico, amigo de una amiga, y que vive en otra ciudad. El chico me encantaba desde el minuto cero, y traté por todos los medios de liarlo con mi mejor amiga, sin éxito (porque a él le gustaba yo). El resultado fue que, a raíz de varios viajes de trabajo a la ciudad donde él vive, acabé yo liándome con él. Estuvimos liándonos en varias ocasiones consecuencia de mis viajes de trabajo o sus viajes de placer a mi ciudad. Esto duró 8 meses en los que hubo 4 encuentros, aunque sí que mantuvimos el contacto mediante mensajes y llamadas. Mientras tanto, yo seguí con mi novio. Quería convencerme de que lo que había con el otro era pasajero, un capricho, de que no pasaba nada y que tenía que acabar con ello, porque al que quería de verdad era a mi novio. Aunque sé que me comporté como una absoluta zorra, lo pasé muy, muy mal. Le conté a varias de mis amigas lo que había pasado y me apoyaron muchísimo, a pesar que adoran a mi novio. Hablé un montón de veces con el otro chico diciéndole que no podíamos volver a vernos, que no llevaba a ninguna parte, blablablá… Él no me decía nada, así que yo pensé que tampoco le importaba mucho.Total que se terminó, aunque de vez en cuando nos mandábamos mensajes. Mi novio andaba con la mosca detrás de la oreja durante varios meses, y me pilló varios mensajes con él. Terminé confesándole que había tenido un lío con el otro, aunque no le conté toda la verdad. Tuvimos, como es de suponer el gran drama, en el que me dijo que me fuera de casa. Cuando estaba con la maleta en la puerta y el hotel reservado, se echó atrás y me dijo que no podía verme marchar. Me perdonó, y le prometí que cortaba con el otro. Le borré del móvil, de las redes sociales, y estuve un año sin hablar con él.

Los primeros meses de reconciliación con mi novio fueron durillos, pero lo fuimos superando. Él empezó a ser mucho más como yo quería que fuera en un principio: más atento, cariñoso… es el novio perfecto y estoy segura que sería un fantástico padre. Se porta muy bien con mi familia y con mis amigos, y me demuestra que me quiere muchísimo.

El caso es que justo un año después de la reconciliación, volví a retomar contacto con el otro chico por mensajes. Éste, durante todo este año, había venido de visita un montón de veces a mi ciudad, no sé muy bien si por mí, si por fastidiar, o porque realmente le gusta mucho venir. Yo no le vi en ninguna de esas ocasiones, aunque él quedaba con algunas de mis amigas de mi ciudad (se conocen y se caen bien). En esas ocasiones, yo desaparecía o no salía para no encontrarme con él.

El caso es que a raíz de su última visita a mi ciudad, volvimos a mandarnos algún mensaje, y llevamos así dos semanas. Me confesó que me quería y que me echaba mucho de menos. Total que cuando yo ya estaba tranquila y pensaba que tenía todo claro, parece que tengo una puta recaída y me estoy volviendo a plantear si estoy enamorada o no de mi novio. Me estoy planteando si realmente me gusta de verdad el otro, porque si no es así, ¿por qué coño hablo con él? Luego me siento fatal, porque aunque NI SE ME PASA POR LA CABEZA volver a liarme con él, joder, por qué le hablo? Sí que es verdad que le echo de menos y me acuerdo muchas veces de él (ahora no tanto como antes, pero al principio tras estallar todo, sí). No puedo seguir así, tengo que tomar una decisión. Ya ni siquiera le cuento este último capítulo a nadie porque mis amigos tienen que estar aburridos de esta historia, y yo también de oírme a mí misma.

¿Tú cómo lo ves? ¿Debo olvidarme de una vez de la otra historia y centrarme en mi vida y madurar? ¿Estaré enamorada del otro y tengo que irme de casa? Por favor, no omitas insultos, sé que soy una auténtica cabrona, infantil y egoísta. Si lo que necesito es terapia de choque, no te cortes.

Muchas gracias, y nunca cambies.

P.D.: disculpa los tacos…

Querida M.
Gracias por leerme y por confiar en mí.
Menudo jardín en el que te has metido, y te has metido tú solita, sin que nadie te haya empujado.

Desde el borde de la piscina se nada muy bien, pero te voy a contar cómo lo veo yo. Tú a tu novio le quieres, eso no lo pongo en duda, pero querer es una cosa y enamorarse es otra. El que te hace saltar las alarmas es “el otro”.

Que tu comportamiento es infantil e inmaduro es obvio, y toda la historia gira en torno de, digámoslo claro, tu necesidad de que todo se desarrolle como tú tienes previsto en tus planes. Me parece que eres alguien que necesita y demanda mucha atención (ojo, que lo mismo me equivoco. Si es así, te pido disculpas).

¿Cómo volviste a contactar con el otro? ¿Le escribiste tú o lo hizo él? Apuesto a que tu novio no tiene ni idea de que volvéis a hablar. Si fuese una relación de amistad honesta, si estuvieras totalmente segura de que no hay nada más, se lo habrías dicho, pero de la que menos segura estás es de ti misma. No sé si porque crees estar colgada del otro o porque crees que te vas a quedar sin novio.

En todo caso, es injusto e inmaduro que estés jugando así. Por dios, que tienes 31 años, no 20, sé valiente y decídete de una puta vez por uno o por otro. Si te quedas, corta con el otro para siempre. Pero si estás enamorada del otro, sé honesta con tu novio y no le engañes más. No creo que se lo merezca, porque nadie se lo merece.

Un beso, nena. Sé una mujer adulta.
Pepa

Pd (los insultos son el recurso de la gente sin argumentos. Y sospecho que ya te autofustigas bastante tú solita).

[A, email] Hola!! Me acabo de topar con tu blog y me ha encantado! Me has alegrado el día de oficina!

Aquí va mi “dilema” sentimental; Me mudé hace 1 año y medio a Inglaterra, al par de semanas conocí a un chico y desde entonces no nos hemos separado, somos como Pili y Mili, nos lo dicen nuestros amigos y familiares, que somos como la pareja perfecta. Y yo estoy SÚPER feliz con él y le quiero más que a nada. Hace unos meses compró una casa y se mudó a ella hará unos 3 meses. Desde que él se interesó por comprar una casa, la idea de que yo me mudara con él siempre ha estado en el aire. No quise mudarme con él inmediatamente porque quería darle su espacio (aún que prácticamente ya vivíamos juntos), pero al final en un mes me mudaré. Yo estoy muy emocionada, porque me encantaría vivir con él y la casa es una pasada y mi vida cambiará al 100%. Él siempre me ha dicho que sí que quiere vivir conmigo pero a veces (y esto es porque él es SÚPER sincero, a veces, demasiado…) me dice que a lo mejor la estamos cagando y que le da miedo que la relación se tuerza por la convivencia. Y yo le digo que no, que ya prácticamente vivimos juntos y que no debería preocuparse porque somos muy acordes, somos dos personas que nunca discuten (lo sé, es raro pero nos gusta hablar las cosas y los dos somos extremadamente tranquilos). Pero mi dilema/problema/preocupación es, que no quiero que se sienta obligado a vivir conmigo porque ese era el plan desde un principio, siento que yo le estuviera forzando y me gustaría verle más emocionado con que yo me mude a allí. No se qué hacer, cómo actuar. Nunca antes he vivido con una pareja y también me da miedo y supongo que este momento que para algunos será una gilipollez, para mi es algo importante y no me lo imaginaba así.. siempre le cuento todo, nosotros lo hablamos todo pero me da miedo preguntarle y que me diga que NO, que no quiere vivir conmigo, que se ha arrepentido, que me quiere pero que no quiere que vivamos juntos. Porque si es así yo me voy a España, no tengo nada que hacer aquí, me encanta mi trabajo y la ciudad y estoy contenta pero echo de menos la familia y amigos y si estoy aquí es por él. No se, estoy acojonada. En todas las relaciones que he tenido anteriores yo era la que cortaba el bacalao, y ahora es él el que tiene la sartén por el mango y yo soy la insegura. Y no es que él me quiera hacer sentir así, todo lo contrario, él siempre me dice lo enamorado que está de mi y lo muchísimo que me quiere y lo preciosa que soy y que no se imagina su vida sin mí pero luego me suelta cosas como “NO SE SI ESTAMOS HACIENDO BIEN EN IRNOS A VIVIR JUNTOS” y me deja K.O. !!!!

Tú que piensas!??? Porque me va a salir una úlcera de tanto comerme el coco!!

Gosh, la que te acabo de soltar. Pero lo llevaba dentro y aún que no contestes yo me he quedado a gusto y no se lo he contado a nadie de mi entorno por no estropear la imagen que tienen de él, de chico mega perfecto. Y a veces también me planteo si me merezco estar con él (lo sé, no debería pensar así..), pero le veo tan perfecto.. que pienso que es una broma y un día va a desaparecer! Desde que le conocí siempre he pensado: pero este chico que ha visto en mi? No es que yo sea un cardo borriquero (la verdad es que estoy bastante bien) pero él es simpático (le cae bien a TODO EL PUTO MUNDO), es asquerosamente guapo, súper divertido, muy inteligente, tiene ese toque British a lo Jude Law que quita el hipo y un trabajo maravilloso. Vamos, que el jodio es perfecto. Y q mi me hace sentir insegura!! Y con ese atisbo que le veo a veces de que no está seguro de este paso que vamos a tomar.. pues me deja hecha mierda hija..

En fin, enhorabuena por el blog, de verdad que me has alegrado el día,

Mil gracias!!! Besitos desde Inglaterra ❤
Hola, A. Qué bien que te guste el blog. Lo cierto es que escribo bastante sin filtros, y aunque al principio me he ganado más de una bronca por deslenguada, con el tiempo parece que es parte del éxito, que escribo como hablo, como hablamos las mujeres, y eso se nota.

Después de este autobombo absurdo, vamos a por tu dilema.

Tu Don Perfecto no puede ser más perfecto, hijamía, si no tuviera dudas no sería una persona normal, lo que dice MUCHO a su favor. Es lógico que piense que la convivencia puede crear roces, porque los va a crear, pero tampoco es el fin del mundo. Al vivir en pareja hay que ajustar muchas cosas, y no siempre es fácil. Por mucho que paséis varios días a la semana en su casa, sigue siendo SU casa, y tú eres su invitada. Cuando te mudes eso cambiará.Por eso es importante tener algunas cosas muy claras de antemano: si es su casa, la paga él, pero compartís el resto de gastos. Parece de perogrullo, pero te sorprenderías la de conflictos que generan los temas económicos. Como él paga la vivienda, ten detalles de vez en cuando (tipo una vez al mes) con él… una cena, un regalo, una escapada de fin de semana. Deja claro que compartís un hogar, que no eres “una visita”, aunque la propiedad sea suya.

Para evitar los roces, también es importante dejar claro los temas más prosaicos, la limpieza y demás. Repartidlos, y si no os da tiempo por trabajo, contratad una asistenta. Tener asistenta ha salvado a muchas parejas de constantes peleas, créeme.Y chica, no te pongas tan tremendista, si sale bien maravilloso, y si sale mal, pues te vuelves y ya está. Pero acojonarse por a ver si la estás cagando… eso no, nena, eso es un error. Hay que echarle valor a la vida. Y a las relaciones aún más.

Un beso para ti y otro para Don Perfecto.

[Anónima, email] Hola Pepa! Antes de nada, enhorabuena por tu blog y por tu forma de escribir tan directa y amena, soy fan de poster! 

Bueno, ahí va mi dilema.
Llevo saliendo con el mismo chico durante 7 años, y tengo 22 (si, uff, lo sé). La gran mayoría del tiempo estamos fenomenal, pásamos mucho tiempo juntos, nos queremos y hay respeto por ambas partes (algo que considero fundamental), y además vivimos en una ciudad pequeña y la relación con la familia es muy cercana por ambos lados. 
El “problema” llega ahora: yo termino la carrera este próximo mes de julio (a él aún le quedan dos años) y mi idea para el año que viene es hacer un máster, y todo lo que me llama la atención se imparte bastente lejos de mi ciudad… supongo que ya sabrás por donde van los tiros, ¿no? Tengo un mess bastante serio entre hacer algo que puede que me guste menos pero me mantenga cerca de él, o lanzárme a la piscina, hacer lo que realmente quiero y no pensar en nadie más que en mí. Si te digo la verdad, la balanza está un 40% quedarme frente a un 60% irme, porque realmente pienso que no debo dejar de hacer nada que yo quiera por nadie en el mundo, pero la relación a distancia no creo que sea una posibilidad (no creo que lo soportaramos ninguno de los dos). Así que bueno, se qué ni tu ni nadie puede darme la solución perfecta, pero al menos tener otra opinión desde un punto de vista más objetivo… ¿Tú qué opinas/harias/aconsejarias?
Muchísimas gracias de ante mano, eres una crack!!
Atte. Anónima :)))).

Hola, Anónima.Cuando mi sobrina mayor se echó novio a los 15 años, como tú, su madre (mi hermana) me pidió que hablara con ella, porque consideraba que era demasiado joven para una relación. Le dije que ni se le ocurriera oponerse, porque a esa edad de rebeldía, cuanto más te dijeran por ahí no, más te ibas a meter, que del novio se cansaría más pronto que tarde. Y así ocurrió, unos 2 años después. Efectivamente, eran demasiado jóvenes para ennoviarse, y cuando maduraron rompieron, pero porque lo vieron ellos solos, no porque nadie les obligara.

Me estás preguntando cuando tú tienes tomada una decisión: no dejar de hacer lo que quieres por mantener todo como está.

Suponte que dejas de hacer el master, y en dos o tres años la relación se rompe, que es algo que entra dentro de las probabilidades porque habéis empezado siendo extremadamente jóvenes, y aún tenéis que cambiar y madurar mucho. Te sentirías frustrada, y le echarías en cara que dejaste lo que deseabas hacer por él.
Sé que las relaciones a distancia son casi insostenibles, pero tu vida no se debe regir solo por tu relación amorosa, o estarás perdida. Si realmente te quiere y te respeta no puede pedirte que renuncies. Ya conoces el refrán “si amas a alguien déjale libre”. ¿Cuánto dura el máster? ¿Un año o dos? Nadie os impide que os veáis cuando podáis, y si la relación resiste eso, será muy sólida. Si no, será un recuerdo precioso, y seguiréis siendo amigos, sin echaros nada en cara y sin frustraciones ni renuncias.
No sé si te he ayudado.
Un beso, niña.

[A, email. Santo Domingo] Hola Pepa, me gusta mucho tu blog, como escribes y te expresas, te encontré porque no hace poco, entre en el mundo de las citas online, Tengo 32, después de dos hijos una ruptura y dos años solas me decidí, empece a hablar con muchos,  pero hasta la fecha solo me anime a salir con uno, el tiene 40,  es  de otra nacionalidad pero trabaja en mi país, aunque vive en otra ciudad no muy lejos de la mía, soltero hasta donde sé, un hijo,  nuestra primera cita fue en un bar el me gusto yo le guste, fue una buena cita, hubo química, en la tercera cita nos acostamos, el sexo fue mas o menos, seguimos por whatsapp, por el messenger de fb el siempre me escribe, aveces llama, me invita a salir, aveces acepto aveces no, no todos los encuentros se han tratado de sexo, no vivimos en la misma ciudad, pero ambos encontramos la forma de vernos ocasionalmente, en eso pasaron unos 5 meses, el me gusta mucho no niego que me estoy enamorando, el se ve muy bien, creo que yo también, nos conectamos de manera intelectual, el sexo ha mejorado bastante y me parece que yo también le gusto, me lo ha hecho saber aunque no tengo muy claro ¿A que nivel?, pero el es un hombre de esos que trata de no involucrarse sentimentalmente, un poco frió,  me ha hecho saber sutilmente que también sale  con “amigas”  y que no busca establecerse exclusivamente, me cuenta historias que le han pasado con otras chicas en otros momentos, compartimos intereses e ideas en común, aveces parecemos mas amigos que otra cosa, excepto cuando nos vemos, por lo que decidí cortar comunicación con él, sin darle explicaciones ya que me gusta para algo mas y no solo sexo así como tampoco me siento conforme al saber que el sale con otras. El punto es, que después de mas de dos semanas sin comunicarnos me envía un link de un articulo de un escritor que compartimos interés en común, como para buscarme el lado y no se si deba contestarle o seguir evitándolo por que soy débil y temo caer en el circulo vicioso de estar con el y luego sentirme mal por que quiero más, quiero exclusividad etc.

Hola, A. En primer lugar, muchas gracias por leerme.
Yo creo que el mayor problema que tienes con esta relación es tu falta de sinceridad, y no me malinterpretes, me refiero a cómo quieres que este hombre sepa lo que tú esperas de él si no se lo dices.

Por otro lado, si él vive en otra ciudad y sale con más mujeres, y eso te incomoda, quizá deberías ponerle final a esta historia.

Yo me sinceraría y le contaría lo que sientes. Puede que te sorprenda y él también sienta lo mismo, y que se “proteja” de implicarse emocionalmente poniendo distancia. O puede ser que solo le intereses como amiga y compañera de cama.
En todo caso, saldrás de dudas, que es lo que necesitas.
Un beso, querida.

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PREGÚNTALE A PEPA
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Me la refanfinfla

Young woman with suitcase on platform

“Ya no tengo paciencia para algunas cosas, no porque me haya vuelto arrogante, sino simplemente porque llegué a un punto de mi vida en que no me apetece perder más tiempo con aquello que me desagrada o hiere”. Meryl Streep

El asunto de las frases inspiracionales es peliagudo. Pocas veces estamos seguros de que el personaje en cuestión lo haya dicho realmente.

No sé si esto lo dijo realmente la Streep, pero me viene al pelo.

Entiendes que de verdad has madurado cuando alguien te decepciona profundamente y en vez de sacarle los colores, de dejarle en evidencia, pasas. Pero pasas no porque estés enfadada, es que ya ni te enfadan esas cosas.

Llega una edad en que que alguien sea desagradecido, o ridículo, o se olvide de que hayas permanecido fiel a su proyecto, o no te cite en los créditos o en los agradecimientos, mira, es que te da igual.

Ese tipo de comportamientos solo delatan la forma de ser (la verdadera) de quien lo muestra.

A mí, como a la Streep, se me agotó la paciencia en ese sentido. Huyo de fatuos, de interesados, de los que saludan según con quien te ven al lado, o que de repente se hacen los “amiguis” porque estás en el proyecto más interesante de la temporada.

Mira, a lo mejor tantos cambios en mi vida, tantas idas y venidas sentimentales, no han caído en saco roto, y me han enseñado que en el amor, en la amistad y en el trabajo, necesito que quien venga que me de, no que me quite. Al resto más vale tenerlos lejos. Tanta paz lleven como descanso dejan.

Pd (eh, que este post no va por Amante, que sigue tan buenorro y encantador como siempre, y le pasa como a mí: amigos pocos y escogidos)

 

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PREGÚNTALE A PEPA
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El talento como patente de corso

Las opciones de “apagar”, “silenciar” o “dejar de seguir” de las redes sociales son una manera sencilla de recuperar la tranquilidad de espíritu.

Amigos del barrio, con los que volvemos a tener contacto 20 años más tarde gracias a Facebook, a los que a los dos días tienes que silenciar (o borrar o bloquear) porque no paran de enlazarte vídeos de Cremades o Álvaro Ojeda. “Ah, claro, normal, pero es que esos son unos gañanes”, pensaréis.

Pero cuando lo que te repugna no es un vídeo de cualquiera de estos seres, sino un artículo publicado por un escritor famoso, señor académico él, evidente attention whore en los últimos tiempos, y le recriminas a tu conocido o conocida su admiración por semejante personajazo, te contesta, invariablemente, “ya… pero escribe tan bien”. ¡Qué tendrá que ver los cojones con comer trigo!

La necesidad de llamar la atención y crear polémica se asocia a tertuliano de televisión o tronista, pero no a escritores consagrados con espacio propio dentro de medios de gran difusión. El peligro de ser una vieja gloria es justo ese, ser vieja y creerse aún una gloria, tanto que se es capaz de hacer y decir lo que sea con tal de crear polémica. “Lo importante es que hablen de ti, aunque sea bien”, que dijo Salvador Dalí.

El talento (más aún para escribir) no es una virtud lineal. Nadie escribe maravillas todo el tiempo, ni la habilidad para hacerlo supone que seas ni buen tipo ni que lleves razón en lo que digas, por muy bien que lo expreses. Se pueden escribir enormes vilezas con un estilo impecable. Se puede ser un gran orador y decir grandes barrabasadas a la vez. Ser un buen escritor no te exime de ser un grosero infame.

Limpiar los muros de cosas que te incomodan, que son exabruptos machistas, racistas, clasistas, etc, conlleva en muchas ocasiones silenciar o borrar a gente más o menos cercana. Prefiero vivir ligera y no andar educando, porque a ciertas edades si no te has dado cuenta ya, para qué intentarlo… Trabajo inútil.

Además ¿y lo limpio que se te queda el muro? Chica, qué paz…

PD (permitidme que enlace a la grande, inigualable, magnífica y excelsa Isa Calderón Peces-Barba, que contesta con tol’salero que ella tiene al personaje)

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PREGÚNTALE A PEPA
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Siempre se paga un precio

Una de las consultas más frecuentes que me hacéis es si debéis iros a vivir con vuestra pareja o no. No sé si es un síntoma de que la generación posterior a la mía es más prudente, más lista o más cobarde.

Yo he estado muy loca en ese sentido, lo reconozco, pero es que mi generación llevaba muy metido en el ADN lo de convivir con tu pareja a poco que llevarais un tiempo juntos y la economía lo permitiera. Ahora sé que quizá hubiera sido más conveniente el paso previo: compartir piso con alguien que no fuera tu novio.

Tenía 22 años cuando me fui de casa de mis padres (y sin casarme, que era el paso previo) a vivir con mi novio.

Ni universidad en otra ciudad, ni Erasmus, ni piso compartido, ni ninguna experiencia similar. Me tiré a los leones, sin pensar. Qué loca. Apenas había salido del cascarón y ya tenía una responsabilidad encima. Siempre he sido así: me he echado la carga a la espalda sin sentar las bases de la convivencia, que no son otras que la igualdad y el reparto equitativo de todo.

En parte creo que por eso terminaron en desastre, porque a la vez que aprendía a desenvolverme en la vida adulta, tenía que “educar” al otro, un otro que no era muy receptivo a esa clase de educación.

Esta vida te hace pagar un precio por cada lección que te da. Y yo lo estoy pagando por ser libre e independiente. Me dejo el alma trabajando y tirando del carro yo sola.

A veces me atrapa el desánimo por unas horas, un día máximo, porque luchar así cansa un huevo. Pero otras veces pienso que antes luchaba tanto o más y que me lucía bastante menos, porque a la lucha laboral diaria había que sumar la guerra en casa, una batalla perdida de antemano.

Desgraciadamente (porque SIEMPRE es triste) cada año tengo un amigo o dos (o tres) que se separan. Como si yo fuera el oráculo de Delfos me preguntan qué va a pasar a partir de ahora con su vida. Yo les cuento sin omitir detalle el proceso, lo que van a pensar y sentir, y hasta cuánto tiempo va a pasar hasta que vuelvan a ser ellos mismos. No es cuestión de ser más o menos sabio, sino de haber andado antes ese camino.

A uno en concreto terminé confesándole que incluso ir a comprar al súper, y decidir si ibas a comprar esto o lo otro, sin tener que negociar, ni pedir permiso, era una de las ventajas que iba a tener al separarse. Parece una gilipollez si no lo has vivido, pero os aseguro que ese tipo de mierdas a diario pueden reventar la convivencia.

Así y todo, yo hay cosas que por supuesto echo de menos de no convivir con mi pareja, porque cuidar, que te cuiden, reírte viendo alguna tontería en la tele, dormirte acurrucada, o despertarte y dar gracias a los dioses por ese chulazo que estás contemplando en ese momento, es algo que me gustaría tener más a menudo. Aunque, como dice Amante, si lo tuviera todos los días quizá no lo valoraría tanto…

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Remember me

Siempre os he dicho que no creo que haya un número de parejas sexuales “apropiado” o “normal”. Habrá a quien seis en toda su vida le parezcan una locura y a quien diez le parezcan “un verano malo”.

No hay un tope, ni un baremo. Eso no se puede medir. Es una gilipollez, además.

No voy a decir cuántas parejas sexuales he tenido hasta la fecha, porque a nadie le interesa (no me interesa ni a mí), pero más de diez seguro.

Lo que sí puedo asegurar es que me acuerdo de todos. Puedo haber estado más o menos pedo. Puede que hayan pasado más o menos años. Algunos fueron más un desencuentro, algo que no salió bien por lo que fuera (llamar “error” a una persona está muy feo), que otra cosa. Otros no tanto. Pero los recuerdo a todos. Me parece un signo de respeto.

No recordar a alguien con quien te hayas acostado es tan tremendo… Es como si consideraras a esa persona como algo desechable, algo que te cruzaste en un momento de necesidad, como la hamburguesa de las tres de la mañana, o los churros cuando volvías de recogida a casa.

Yo, por no olvidar, a veces hago ejercicios de memoria. No recorriendo una lista, pero sí recordando nombres. Pura gimnasia mental.

El otro día me encasquillé. Tenía metido en la memoria un nombre que sabía, estaba segura, que no era exactamente así. Le daba vueltas. Que era, que no era. Al final claudiqué y pregunté a un par de amigas:
– “Oye, el niño este, ¿se llamaba así o asao?”
–  “Espera, canija, que te mando una foto y me dices si es este…”
[BING]
–  “Es es”
–  “Pues tal”
–  “Ya decía yo… si es que sabía que el nombre empezaba así, pero no era”

Y ya me quedé tranquila… Porque no soy de volver atrás ni retomar historias pasadas, pero sí que me gusta dejar los recuerdos tal como son. A ser posible, con su nombre verdadero, no con el que tergiverse esta cabecita que tengo, que de tanta gente que conozco cualquier día me compra Google.

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Hoy hablamos de… acoso

Hace unos meses me cayó un chorreo de comentarios no demasiado favorables por decir en un post en el que hablaba sobre los piropos, que en mi opinión (subrayo MI OPINIÓN, porque hay quien aún no se entera de que esto es un blog personal) “Cualquier comentario de un desconocido es una invasión y muchas muchas veces, una agresión”.

Flipo, pero mucho, cómo están jaleando los medios de comunicación al tipo de Murcia que ha puesto carteles para encontrar a una chica que vió una noche en el tranvía y que no le hizo ni puto caso. Lo que hace no es de Romeo, lo que hace es espeluznante. Pero si tenemos en cuenta lo que hizo la noche de autos, hacerle señas para que se bajara con él en una parada, sin haber hablado, sin conocerle de nada, el comportamiento de este tipo es cuando menos de no tener muchas luces, por decirlo suavemente.

Vamos a ver una cosa, chaval, que creo que no te lo han explicado bien: NO ES NO.

Estás un domingo en el Rastro, con una amiga, de cañas. Os sentáis en un escalón, a hablar de vuestras cosas. Se acerca un tipo a hacerse el simpático, pero no queréis ni conocerle ni hablar con él ni nada por el estilo. Le pedís por favor que os deje tranquilas, que estáis hablando de vuestras cosas. Se encabrona, que qué os creéis, que solo quiere hablar. La más echá p’alante de las dos le dice que os deje en paz y que se vaya. Se pone violento. Con suerte, alguien que ande cerca media en la pelea, pero si no, es posible que una hostia se escape. ¿Y por qué? Porque al señor le sale de los huevos hablar con vosotras, y vosotras, que sois mujeres, tenéis que responderle por cojones.

Hará un par de semanas un chico apareció en la recepción del trabajo con un ramo de rosas. Buscaba a una tal Jessica, de la que se había quedado pillado, y de la que solo sabía su nombre y el de la revista donde trabajaba. Pedía por favor que le dejaran subir para darle las flores en persona. Pero en la redacción no hay ninguna Jessica. Obviamente, no le dejaron pasar. Las flores fueron y vinieron durante tres días. Cuando la recepcionista nos contó la historia, yo solo dije “madre mía, qué miedito. Los locos, cuanto más lejos, mejor”. Pero hubo quien dijo que yo era una cínica, y que no creía en el amor.

ESO no es amor, eso también es ACOSO.

Por el solo hecho de gustarte no tengo por qué aceptar ni tus flores, ni tus invitaciones, ni tu conversación, ni tus mensajes privados por FB o Twitter o LinkedIn diciendo lo guapa que soy ni lo buena que estoy, ni mucho menos tu “amor”. Donde no hay respeto no hay amor. Y RESPETA que yo no tenga interés por ti.

No os equivoquéis, a mí estos gestos no me ofenden, estos gestos me asustan, porque se intuye detrás una psique complicada y obsesiva. Ay, las putas pelis románticas, han hecho tanto o más daño que el porno.

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Pregúntale a Pepa (XIV)

Woman writing her dairy.

[M, email Hola Pepa: No se como comenzar,  hace dos años inicie una relación super linda, la cual duro un año y medio, por motivo de inseguridades, osea celos y ciertos mensajes, terminamos, después de casi un año de separarnos y no volver a mandarnos ni siquiera un mensaje,él  regresa buscándome diciendo que quiere que seamos los mejores amigos, hemos seguido en contacto mediante mensajes y llamadas, a veces cuando esta ebrio me llama y me dice que me ama, al día siguiente se muestra distante y me dice seamos amigos, no sé que hacer quiero dejar de estar en contacto con él por que aún me duele, pero no puedo, que hago ?

Querida M:
¿Estás segura de que quieres andar con un tipo que solo se acuerda de ti cuando está borracho? porque vaya desgracia de vida te espera, mi niña.
Te va a seguir doliendo si no cortas tú la cuerda, porque tú estás aún enamorada, y él quiere que “seáis amigos”. No vais a ser amigos, y lo sabes. Así que deja de sufrir, que en esta vida estamos solo un rato, como para andar desperdiciando el tiempo.
Corta la historia, hazme caso.
Un beso enorme, niña.

[M, email] Hola Pepa,
Soy M , tengo 27 años y te escribo desde Perú .
Estoy tan entusiasmada con esto del tinder que se lo cuento a todo el mundo, pero necesito una opinión del alguien mas.
Estoy soltera hace un año termine una relación de 11 años con mi ex , buen en fin , hace exactamente un mes salí con un grupo de amigos a la playa , note que dos de ellos estaban super pegados con el tinder , me llamo la atención y decidí descargarlo , mientras entendía como funcionaba di un par de likes , a los 15 o 20 minutos me entro un mensaje y era el susodicho , empezamos hablar muchísimo esa tarde , me pregunto que haría y bueno yo estaba en la playa así que iría a una de las discotecas del lugar , la conversación fluyo como si nos conociéramos de antes me contó varias cosas que yo no contaría tan rápido en fin salí a divertirme y me olvide del tema.
Al día siguiente me volvió a escribir para preguntarme que tal la noche , le conté , y bueno ahí quedo la conversación , hasta que me agrego al facebook e instagram ese mismo día en la noche y empezamos hablar por el fb chat , luego de un par de días hablando por fb , le dije que mejor habláramos por whatsapp , me dio su numero y seguimos así hasta el día de hoy que ya se cumplió un mes , hablamos todos pero todos los días.Me contó que no tiene novia hace 3 años y me ha contado también varias cosas personales.
Pero lo que me rompe la cabeza es por que no me dice para quedar y salir la verdad es que después de este mes hablando mandándonos audios contándonos cosas etc , he empezado a sentir cosas , me siento bien hablando con el creo que me gusta , pero por que demonios no da el siguiente paso , si no le interesara de repente ya no hablaría conmigo ? , no se estoy confundida , y he decidido decirle para quedar , sera lo correcto ? o pensara que soy muy rápida no se , necesito un consejo.
Espero me puedas dar un consejito.
saludos , 

Querida M:

Te cuento. La inmensa mayoría de personas que juegan con Tinder lo hacen con el propósito de conocer físicamente a alguien, casi siempre para tener sexo, y en algunas ocasiones, pocas, para encontrar el amor.
Desde luego para tener una bonita amistad de chat no.
Personalmente, esa prisa por añadirte a IG, a Facebook, etc, me da un poco de repelús, porque alguien a quien no conoces de nada (por más cosas que te haya contado, estas pueden ser verdad o no, no te fíes de nadie), de repente tiene acceso a tus amistades, tus movimientos, en fin, tu vida. No abras las puerta tan pronto, niña, que puede entrar algún bicho.
No obstante, si quieres conocerle en persona, díselo, pregúntale si no quiere conocerte. Si empieza con excusas, una tras otra, te digo que no es trigo limpio, algo pasa.
En estos juegos se trata de descubrir lo más posible del otro antes de dejarle entrar. Las sorpresas no siempre son agradables, y hay mucho mentiroso y algún que otro loco por ahí.
Si quedas con alguien, siempre en un sitio público, de donde te puedas marchar sin peligro, y, por supuesto, ten informado a alguien (hermanos, amigos) de dónde y con quién vas a quedar, a qué hora vas a llamar para asegurar que todo va bien, etc.
La idea es que te diviertas sin correr riesgos, mi niña.
Espero haberte servido de ayuda.
Un beso enorme.

[C, email] Buenas tardes Pepa,
Ante todo darte la enhorabuena por tu blog, he de decirte que me requetechifla y que soy una fiel seguidora.
Mi vida en el terreno amoroso es un caos y si no lo es ya me busco yo que lo sea. Llevo años sin tener una relación estable porque no se ha dado la oportunidad, pienso yo. He conocido chicos pero sólo van a lo que van…En septiembre del año pasado si conocí a un chico con el que empece una relación a distancia pero no cuajó. Nos llevamos muy bien pero nada.
Tengo 32 años y ya es que pienso que me voy a quedar soltera para los restos….Pero tampoco me importa quedarme soltera, es más, es que hasta me gusta. Estoy demasiado agusto jaja.
Pero aquí viene el bombazo….En diciembre del año pasado me reencontré con un antiguo compañero de trabajo y ese mismo día que nos reencontramos él quiso besarme, tal…Pero yo le dí la espalda por una razón de peso ya que está casado y tiene una niña de unos 3 años ( un cabronazo autentico vaya).
Desde ese día nos escribíamos mucho, tal….y durante un mes estuvo dándome el coñazo para quedar y yo no quise.
Llegó Febrero…..y tras muchos cafes, ahí tuvimos nuestros encuentros fogosos en su oficina. Las primeras veces me sentía super mal, sucia y no se qué cosas más…Pero hasta el día de hoy hemos seguido teniendo nuestros encuentros…pero mi cabeza unos días dice que lo estoy haciendo fatal y otros que el casado es él, no yo y que por disfrutar no pasa nada.
Pero yo ahora tengo un jaleo monumental porque ahora no me besa como al principio, ahora es más cariñoso y no se, he notado cambio de las primeras veces hasta ahora.
Yo se lo que hay, se que él no va a dejar a su mujer y que probablemente no soy ni la única ni la última pero no se como desengancharme. A mí me gusta, hay muchísima atracción pero no estoy enamorada (de momento….).
Intenté bloquearlo en WhatsApp pero aun así me seguía escribiendo sms.
Yo siempre he criticado esto y ahora me veo envuelta y no se como afrontarlo ahora……
¿Qué se hace en estos casos Pepa?
A ver si me puedes iluminar un poco,
Gracias!!

Hola, C. Hija, muchas gracias por los piropos, me hace muchisima ilusión cuando me contáis que me leéis. Snifff.
Vayamos por partes:
1) “soltera y contenta de estarlo”. Bien, perfecto, esa es la actitud.
2) menudo marronaco el casado, querida.
Es un lío de manual. Sé que esto que te estoy contando no te ayuda en absoluto, pero no puede ser más cliché: casado y con una hija pequeña. Te sientes mal porque sabes que no es una historia limpia, que luego él vuelve a su casita con su mujer y tú te quedas con el runrún.
Puedes bloquear sus llamadas, no solo en whatsapp. Si tienes un teléfono Android, pulsa el icono de la llamada. En algunos teléfonos aparecen tres puntitos, en otros el icono de las tres rayitas de menú abajo a la derecha. Pulsas y te aparecen una serie de opciones: pulsa “Filtro de acoso”. Ahí aparecerá “Mensajes”, “Llamadas” y “Lista negra”. Añade su número en la lista negra (tienes que tener activada la opción de “flitro de acoso” según “regla” y en “regla” que aparezca por “lista negra”). Te mando unos pantallazos por si no te aclaras.

Ya te he enseñado cómo bloquearle del todo. Ahora depende de ti, si quieres hacerlo o no. Y a mí me da en la nariz que no tienes ninguna gana de bloquearle.
Veo que al final te vas a colgar de él, que está ahí tan pichi, su amante para cuando se tercia y su mujercita y su niña en casa. Lo tiene todo, el ladrón.
Me duele la boca de deciros que los casados son UN MARRÓN, pero no me hacéis caso. Sé que el patio está fatal, pero nena, ¿a qué meterse en un taxi ocupado cuando hay tantos libres?
Creo que no te he ayudado en más que en enseñarte cómo bloquearle del todo… pero por algo se empieza. La decisión, como ya te he dicho antes, es tuya.
Un beso enorme.

[C, email] Hola Pepa, me encontré hace unas semanas el blog y es un sitio genial, te escribo desde muy lejos para pedirte un consejo, la historia esta así:
Tengo 22 años recién cumplidos, cuando tenía 17 años conocí al chico que se convertiría en mi primer amor, al inicio yo no quería iniciar nada porque ambos tomaríamos rumbos distintos por la universidad, pero amor es amor y no me detuve hasta que el se marchó, le pedí a secas que cuando conociera a alguien importante me lo contase y lo hizo, me destrozó el corazón, pero valoro su honestidad a pesar de todo,  añade a todo esto que es guitarrista (estudia en un conservatorio), ahora no puedo escuchar una guitarra sin recordarle, han pasado años y aún seguimos en contacto, volverá a dar un concierto a la ciudad donde vivo, me invitó  y decidí ir a verlo,solo nos hablamos en ocasiones especiales como cumpleaños, navidades , inicios de año, y alguna que otra vez ocasionalmente,  te pido que me ayudes pues después que el se fue yo no he tenido a nadie más, y  he salido con algunos otros pero nadie ha logrado engancharme, no se si soy yo la que no se deja, o de verdad debo esperar a que llegue el indicado, ¿Está bien que vaya al concierto? ¿En mi lugar, que harías?, ¡saludos Pepa!, te leo siempre.

Hola, C.
Muchas gracias por leerme, me emociona cada vez que me lo decís.
Respecto a tu duda, te diré que yo sí iría al concierto. Si le ves lo mismo desmitificas ese recuerdo que tienes de él (solemos quedarnos colgados del recuerdo de la persona, más que de la relación que tuvimos en realidad), y además es probable que si tiene pareja, también acuda al concierto, que le acompañe. Sí ya sé que eso te rompería nuevamente el corazón, pero es más fácil arreglar un corazón roto que uno que aún sigue enamorado sin ser correspondido. Lo que está claro es que después de tantos años él te ve como una amiga entrañable y tú le sigues viendo como tu primer amor. El recuerdo es bonito, pero es eso, solo un recuerdo.
Eres muy joven, y el amor te va a llegar. No tengas prisa por enamorarte, pero tampoco te quedes encerrada. Sal con más chicos, no tiene nada de malo que te diviertas, que conozcas gente…
Un beso. Gracias de nuevo por leerme.

Hola Pepa!!
Me llamo María.
Lo primero, me encanta tu blog. Te sigo desde que descubrí que existias…
Hablas de temas muy interesantes desde sexo sin pudor hasta la importancia de que las mujeres  entendamos lo importante que es que nos sepamos valorar y hacernos valorar.
Nunca he sentido la necesidad de escribirte, al menos hasta hoy.
Me encantaría que me leyeras y, si es posible, que mi texto (al menos la parte de él que atañe al transfondo del asunto), lo pudieran leer las mujeres y hombres que te siguen en el blog, pero eso lo dejo a tu elección.
Primero he pensado en publicar mi indignación en mi muro de Fb, pero luego he preferido hacerlo aquí por múltiples razones que me ahorraré para no aburrirte.
Bien, ahí voy.
Soy mamá de mellizas de 7 años, divorciada desde hace 3 y con un papá,… llamémosle “papá visitador y tocapelotas profesional”, por ser generosa.
(Te diré que tengo mucha memoria y que lo que te voy a contar ha sucedido tal cual y con esas frases).
Hoy, después de un día duro y de estar 2 horas en el dentista, he ido a hacer la compra; afortunadamente sin niñas ya que hoy es día de visita.
Salgo del súper con un carro hasta los  topes, voy hacia el coche apartando el carro para que los coches que se iban pudieran pasar sin tener que esperase a que yo pasara (la mayoría de ellos me sonríen agradecidos y yo les devuelvo amablemente la sonrisa, satisfecha) y llego a mi coche.
Dejo el carro para que no moleste en un lateral y comienzo a cargar mi maletero. Me apercibo de que el coche de la plaza de al lado quiere salir y está haciendo maniobras para no tocar mi carro. Está pasando a un par de dedos de mi carro y, (horror!!), cometo la ¨torpeza” de gritar: ¨El carro”” y corro hacia él y lo aparto.  Como el Sr. que conduce el coche tiene la ventanilla subida, digo ” No se ha enterao” y ainssss,… ” Qué torpeza la mía”, lo he dicho en voz alta!! 😝
El Sr. baja la ventanilla, me mira con desprecio y con muy mala leche me dice ” Bonica, si que me he enterado y al carro no le iba a dar, un poquito más de educación” y yo le contesto: “lo siento, mi única intención era que no se hiciera un rascón en su coche”.
No contento con eso, mira el lateral de mi coche y me suelta : ¨No soy yo el que lleva un rascón ” y ahí si que noooooo!!
Total que le digo, disculpe caballero, a ud que da lecciones de educación, me permito a mi misma perder mi tiempo para  decirle que:
Afortunadamente, no tengo la misma educación que ud.
Yo, he cometido un “error”, ser impulsiva e interpretar que podía no controlar lo suficiente para esquivar  mi carro, pero los suyos han sido múltiples y, para resumir, lo dejaré en 3:
1.- Suponer que por el hecho de ser un hombre, está seguro de que conduce mejor que yo.
2- Suponer que el coche es mío y el rascón se lo he hecho yo (esto me pasa a menudo, ya es una costumbre)
y el más importante:
Llamarme “bonica”!!!!. Ni le conozco a ud. de nada, ni  le he dado permiso para que en vez de sra o de ud, se refiera a mi con ese término.
Y, finalmente, le he dicho: es obvio que no tengo la misma educación que ud, porque yo hubiera bajado la ventanilla para decirle:
“Gracias, está controlado” y le hubiera sonreído.
Se ha callado y se ha ha ido.
¿Qué por qué me indigna tanto?
Esta claro que en la terreta , decimos bonica/o, tete y mil cosas cariñosas a casi cualquiera, peroooo, este sr. me está hablando de mi falta de educación,  cuando ha sido un grosero y todo su comportamiento denota un puntillo de machito herido en su orgullo deconductor experimentado que echa pa´ tras.
Y, al respecto, he de añadir que molesta más cuando:
Nunca se hubiera comportado así con un hombre!!!
Tengo 42 años, estoy de muy buen ver,  hice una carrera universitaria, leo mucho y muy variado , tengo una carrera profesional currada a pulso con mucho sacrificio en la que, ahora no, pero cuando empecé, debía demostrar más que ningún hombre mi valía y no sólo en el trabajo, también en casa a mi propio padre toda la vida  (soy la pequeña de tres hermanos, yo la única chica y no por ello más protegida y querida, sino todo lo contrario -con el apunte de después lo entenderás-), e intento día a día cultivar la paciencia y mi mundo interior para crecer como persona (no siempre lo consigo , jijiji).
Además,  no sólo tengo el permiso de conducir más de 20 años , nunca he tenido un accidente (y he esquivado muchos) y el único parte que he hecho en mi vida ha sido un golpe que me dio una chica por despiste y por detrás, estando yo parada en un semáforo en rojo.
A mayor abundamiento (como dicen en sus sentencias mis compis de curro) no sólo dispongo del permiso B, sino que también me saque el A2, y el C+E (aquí es donde te explico que me lo saqué porque estaba hasta los… de que mis hermanos los tuvieran y María no  a ojos de su padre y bien sabe Dios que lo más probable es que no los use nunca), pero, he de decir que estoy bien contenta de haberlo hecho, porque me los saqué en tiempo récord y dí en las narices a más de uno y porque mi profesor de prácticas era un Dios!!,  Ufff, Qué hombre!! Entonces yo tenía 40, él 36 y vaya tela, no sólo tuvimos un rollo superbonito y disfrute como una enana sexualmente, siino que, me hizo darme cuenta de lo buena que estaba y que debía valorarme más y… lo mejor:
Hoy en día no necesitaría sacarme el carné de trailer ni que un tío bueno me echara los trastos para confiar en mi misma y saber que puedo hacer todo lo que me proponga.
Aún así, lo de hoy me ha servido para entender aún más que las mujeres nos pasamos la vida “dejando pasar” actitudes y palabras  machistas, que cuando nos quejamos somos unas feminazis  feas que no nos depilamos  o frígidas y resentidas y que esto no va a cambiar mientras no nos concienciemos todos de educar a nuestros hijos en el feminismo, que no hay otra opción y que feminismo es igualdad y nada más.
Un abrazo enorme,
María

Querida María:
Me postro de hinojos, sinceramente. Ole tu coño moreno, querida. Eres de las mías, está claro.
Nos pasamos todo el santo día esquivando o, directamente, obviando todas estas actitudes.
Tú estás hasta el coño. Yo estoy hasta el coño. Pero tú y yo somos de la generación que de verdad ha dicho “hasta aquí”, aunque nos haya costado insultos, desprecios… lo más grande.
Pero ¿sabes lo que más miedo me da? Que las niñas de ahora están todavía más perdiditas que nosotras. Que les están vendiendo la moto de la liberación femenina, cuando tú y yo sabemos que es una falacia, que ahora no solo hay que luchar contra las actitudes machistas, sino contra las actitudes que obvian que siguen existiendo comportamientos sexistas en casi en todos los aspectos de la sociedad.
Este imbécil del aparcamiento. Tu jefe que pone a un tío a desarrollar un proyecto en tu departamento, cuando deberías haberlo hecho tú. El subnormal que centra la noticia en cómo iba vestida la mujer de George Clooney, en vez de a quién estaba defendiendo Amal Alamuddin (que tiene nombre, por cierto).
Esto es así, todo el rato.
Y seguiremos peleando, enfrentándonos a quien sea necesario, exponiendo esta vergüenza de la diferencia de trato por sexo.
Claro que voy a publicar tu arrebato, y mi respuesta también. Quizá tengamos suerte y removamos conciencias. Conciencias, a ser posible, sin género.
Un beso grande, querida.

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PREGÚNTALE A PEPA
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Manual de uso

Sí, ayer fue el Día del Libro, ese día en el que todos suben (sí, “suben”, yo paso) fotos de los libros que supuestamente han comprado este día. Ojalá fuera verdad y se leyera tanto…

Las librerías están plagadas de libros de autoayuda, de instrucciones de “Cómo hacer esto, o cómo hacer lo otro”, “Aprender a decir NO con educación”, “Cómo pisar el cuello a tus subordinados y hacerles creer que están trabajando en equipo”…

A mí me escriben para preguntarme alguna lectura que enseñe cómo ser mejor en la cama. ¿Mejor en comparación con quién, con Sasha Grey o contigo misma?

Aunque esta introducción parezca cargada de ironía, en realidad no lo está. Nos estamos convirtiendo en individuos que necesitamos un manual de instrucciones claro para casi cualquier cuestión de nuestra vida. Y para manejar una Thermomix hay manual de instrucciones, pero para follar, pues no, lo lamento mucho.

Ahora bien, sí que hay tres o cuatro reglas (no sé si llamarlos “trucos”) para hacer que funcione: la primera (principal, fundamental) que el otro te guste. Si no te pone, ya te puedes mentalizar, tomarte dos tequilas o hacer el pino-puente… te va a gustar de regular para abajo.
La segunda: improvisa, haz caso de tu instinto, que para eso lo tienes. Olvídate de las novelas eróticas o de las pelis porno. Mírale a la cara y ve observando cómo reacciona. ESE es tu mapa del tesoro.
La tercera: esto es un juego, y en los juegos lo importante es participar. No te quedes haciendo la estrellita de mar. Toma el mando de vez en cuando (o siempre, como surja…)
La cuarta: las prisas no son buenas. Las ansias, tampoco. Correrse está fenomenal, pero no es la meta. La meta es pasárselo bien o, si puede ser, muy bien.

Me preguntáis muy a menudo por novela y cine erótico, por mis listas de “lo que hay que ver o lo que hay que leer”, y lamento decir que a mí con la novela y el cine erótico me pasa como con el teatro, me da mucha vergüenza ajena, no me lo creo, y muy pocas cosas puedo recomendaros en este sentido.

Independientemente de las dotes físicas de cada uno, quien folla bien es por una cuestión de práctica y sobre todo de interés. Todos hemos sido bastante inútiles al principio. Con los años y la experiencia te vas soltando.

Y no, ni hay manuales en Youtube ni escuelas para aprender a hacerlo… hay que practicar para hacerlo bien.

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PREGÚNTALE A PEPA
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Los que solo se quieren a sí mismos

calle sierpes sevilla

Sevilla es una ciudad preciosa, pequeña y cómoda. Los que hemos emigrado a otras ciudades sabemos que vivir en Sevilla es ser un poco Ulises atrapado por el canto de las sirenas: la forma de vivir de la ciudad te agarra y te deja en una especie de limbo vital. Proyectos que hoy son la leche y ponemos en marcha YA, al día siguiente es perdona, que no me acordaba que tenía que ir-al-dentista/con-mi-madre/había-quedao-y-no-me-acordaba, nos vemos mañana. Mañana es pasado, pasado es la semana que viene… y así se diluye todo.

Y nada se mueve. Está todo como atrapado en el tiempo. Si te vas a vivir fuera y vuelves, es aún más evidente.

Me pone muy nerviosa. Soy de esas maniáticas que cuando empieza algo, procura terminarlo, o se queda ya con el runrún de haber dejado un fleco por ahí. No entiendo cómo se puede vivir en esa calma chicha perpetua, más aún si te dedicas a alguna profesión creativa.

Pero contrariamente a lo que se podría pensar del carácter sevillano, Sevilla es vengativa, mucho. Si en tu juventud fuiste soberbio, creyéndote el amo del reino, que no había quien te tosiera ni te pisara, cuando llegan los años y la vida te deja el sitio justo para respirar, Sevilla te recuerda a todos los que miraste por encima del hombro… uno por uno.

Siempre es triste ver a un viejo amigo con el agua al cuello, intentando salir del sueño de Ulises, ahora que es la persona más desactualizada del mundo, porque no se quiso interesar por lo que hacían los demás, y nunca movió el culo de ese pedestalito al que se había subido. Y entonces te sale el carácter sevillano, ese que te recuerda las mil veces que fue déspota, mal jefe, mentiroso, ruin. La de veces que despreció tus ideas (qué sabrás tú, niña, que yo llevo años en esto), que hizo caso omiso a tus consejos, que siguió aislado en esa isla de su ego, vanidad de lo que en su día logró.

Ese resquicio de carácter sevillano que aún te queda (mal que te pese, así te crió la ciudad), hace que le escuches la retahíla de lugares comunes, de tópicos que llevas años oyendo de su boca, con resignación pero ya impaciente. Solo piensas “hemos tenido antes esta charla”, “otra vez va a contarme lo mismo”. Y cuando crees que la ausencia de reciprocidad en la conversación va a desanimarle de continuar, te la suelta:
– “Oye, ¿cuál es tu email? Es que quiero mandarte cositas que hago”
– “Ya me mandas cositas al email”
– “Ah… ¿Y por qué no contestas?”
– “Porque no me interesan”
Y ¡zas!, la perra sevillana acaba en una frase lo que la madrileña no ha podido en un cuarto de hora.

Al colgar el teléfono caes en la cuenta de que ni siquiera tenías grabado su móvil, porque hace mínimo dos años, probablemente más, que no hablabais.

Al rato, pensando si no habrás sido un poquito cabrona, rememoras la conversación (o monólogo) y ves que ha girado en torno a él y su manido discurso: si te preguntó dónde trabajabas ahora, le faltó tiempo para expresar su opinión sobre las revistas femeninas, las editoriales americanas, Trump y hasta Melania; si dices que estás a gusto viviendo en Madrid, que él no pudo nunca con Madrid, [atención, cliché] su estrés y sus prisas; si tienes trabajo de “lo tuyo” (que era lo suyo también), que eres afortunada porque en Sevilla fatalito del todo (pues vete, mueve el culo como hicimos otros, pee-ssa-daa).

Amante, que es muy observador y muy sabio, me dice siempre que la mayor parte de los problemas en las relaciones (en todas, no solo las de pareja) vienen porque todo el mundo va a lo suyo, sin pensar en el de al lado. Que oímos, pero no escuchamos. Que mucho te quiero, Perico, pero solo me acuerdo de llamarte cuando quiero ver el fútbol en tu casa o darte la brasa con las aburriciones que escribo.

¡¿Cómo te van a querer si solo te quieres a ti mismo?!

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